Nota de la autora: Bueno, bueno bueno. Creo que ha llegado el final de esta historia. Me hubiese encantado seguir no sé, tal vez con algo más de humor, o más romance, o escenas más melosas. Pero me pareció que, desde el punto de vista de Sasuke habían cosas que debíamos aclarar y entender, y bien, pues creo que he escrito todo desde la perspectiva de este enigmático personaje, tratando de aferrarme a su personalidad y a su vez intentando explicar el por qué de sus sentimientos y cómo estos pudieron ser manifestados. Desde luego, creo que he quedado feliz, puedo hacer sentir a Sasuke más humano, menos restringido con su mundo y enamorado.
Quiero a su vez, agradecer a cada uno/a de ustedes por sus comentarios, ellos siempre fueron mi motor para continuar, y a aquellas personas que me dieron follow. Muchas gracias de nuevo. Saludos y cariños!
IV Capitulo: Quédate conmigo
¿Qué le gustaba de Sakura? Pensó mientras la chica descansaba durmiendo a su lado. Sasuke no había logrado pegar ojo, la casa parecía enorme y vacía, pero pese a ello, ella estaba ahí. Aunque le resultara un poco deprimente la inmensidad del lugar, pensó que la compañía de la chica podría llenarlo. Así era.
Ese de todos modos era el único lugar donde podía ser el mismo. Fuera de casa estar con ella seguía siendo complicado. Las miradas de sus compañeros y los comentarios de los aldeanos era aún un tema complicado para Sasuke, y si bien sabía de antemano que a Sakura le hubiera gustado que la tomase de la mano al dar un paseo por la aldea también asumía que nunca sería un chico lo suficientemente normal para que alguien más le viera haciendo algo que para él resultaba tan íntimo.
La miró de reojo. Cuando Sakura dormía solía separar los labios, y pese a que estaba durmiendo sus pestañas seguían revoloteando. La dificultad principal en Sasuke, era esa dicotomía que albergaba en su corazón. Quería abrazarla, acurrucarse allí con ella, pero también era un una persona retraída sentimentalmente.
¿Qué le gustaba de Sakura? Volvió a preguntarse. Pero de pronto un quejido le sacó de sus pensamientos. A veces, incluso dormida, Sakura lograba sacarle alguna media sonrisa, para Sasuke pese a que la chica era un libro abierto con sus sentimientos, ésta seguía siendo un enigma que sólo él sentía, podía resolverla.
-Sakura.- habló tratando de despertarla. La chica siguió sin responder, entonces Sasuke la movió un poco.
-¿Qu...- soltó la muchacha con pesadumbre.-¿Qué sucede?
Sasuke se felicitó interiormente por lograr que despertara.
-Hmp.- soltó pensando en algo.-Haces ruido, no me dejas dormir.
Para disgusto de Sasuke la chica permaneció en estado de silencio como si no hubiera escuchado lo que había dicho, obnubilada por el sueño.
-Está bien.- respondió ella.-No haré más ruido.
Sasuke arqueó una ceja y se cruzó de brazos viendo como la muchacha se volteaba en posición fetal opuesta a él. ¿Por qué le era tan díficil? Se preguntó el chico molesto. Había pensado que Sakura podría haberse acercado.
¿Qué le gustaba de Sakura?
La tomó de un brazo sin importarle sacarla de su placentero sueño y la obligó a voltearse con un poco de brusquedad. La vio abrir los ojos de par en par. Eso quería, quería verle a los ojos, verla despierta contemplándole. Si existía algo en el mundo de Sasuke que podía hacerlo sentir a salvo de sus demonios, cómodo y seguro eran los ojos de Sakura mirarle, a él.
-Te besaré, Sakura.- susurró Sasuke, sintiéndose al mismo tiempo avergonzado por aquel atrevimiento tan humano. También le observó cerrar los ojos, y reparó en el rostro de la muchacha aún con vestigios de sueño que esperaba la caricia final. Pero en cambio sólo pudo abrazarla, rodearle con los brazos y estrechar el cuerpo de la muchacha contra el suyo. Quería tenerla siempre para él así, de esa forma, cerca, muy cerca, y más cerca si era posible.
Sintió la piel de la muchacha, su aroma brotar por entre las sábanas. Entonces se hundió en los labios de Sakura, acariciándolos suavemente hasta que la presión en su pecho aumentó e introdujo su lengua en el segundo en que la muchacha se apartó para tomar aire.
-Sasuke...- suspiró su compañera.
Sasuke acarició la mejilla de la chica con delicadeza apartándose unos segundos después.
-Seguimos mañana.- murmuró como si de pronto cualquier vestigio de travesura se hubiera esfumado de su mente.-Descansa.
La vio sonreír con los ojos cerrados y acomodarse en su pecho.
Sasuke jamás le diría "Te amo", lo conocía demasiado bien como para poder ilusionarse con algo semejante, pensó Sakura, antes de dormir, a cambio y por culpa de aquella discapacidad que sufría el chico al que amaba recibiría siempre pequeños gestos como ese para toda la vida.
¿Por qué le gustaba Sakura? ¿Era por los hoyuelos en sus mejillas al sonreír? ¿Por la manera en la que enrojecía su nariz con el frío? ¿Por qué pese a que se movía demasiado por las noches su cabello seguía sedoso por la mañana? ¿Por sus pestañas? ¿Por lo hermosa que de pronto la consideraba la aldea? ¿Por qué era una excelente ninja médico? ¿Por qué le obligaba a hacer cosas que él no haría?
Bufó molesto, dejó de pensar. Había demasiados motivos por los cuales quería estar con Sakura.
Acarició el cabello de la muchacha que apoyaba la cabeza en su pecho.
-Quédate conmigo...- susurró el muchacho con un hilo de voz.
Cerró los ojos con pesadumbre e intentó vaciar su mente. Por primera vez en mucho tiempo se sentía libre, libre e insensato, humano, como un hombre, un simple hombre. Recostado en su antigua habitación con la muchacha con la que había deseado estar desde pequeño. Porque si existía algo dentro de él que debía admitir, era que Sakura había despertado algo en él desde hace mucho tiempo antes. Y pese haber tomado el camino del dolor, la venganza y el poder ella de algún modo volvía, siempre, por una desconocida y ajena razón, a estar allí a su lado, sin peros. Regalándole siempre una sonrisa y alguna palabra de consuelo que pudiese aminorar sus culpas, entendiendo su distancia y sus caprichos. Y por eso, estaría para siempre en deuda con ella, y tal vez todo lo que sentía jamás retribuiría el amor de Sakura, aún siendo inmenso lo que sentía por ella.
Pensó en su hermano, en el Clan Uchiha. Aún no lograba entender el peso que significaba llevar esos ojos, pero sabía exactamente que si su sharingan tuviese que volver a evolucionar en un poder ocular aún más poderoso, ese momento llegaría cuando alguien o algo osara pasarle a Sakura, que algo se la arrebatara. Porque ahora tenía una familia, y era junto a ella.
¿Qué le gustaba de Sakura?
Volvió a preguntarse. Tal vez era esa extraña capacidad que tenía la chica de hacerlo sentir en extremo vulnerable ante el mundo, porque ahora no sólo significaba ir en su rescate como en los tiempos pasados, ahora era exponerse frente a ella y poder mirarle sintiendo un huracán en el corazón y poder disimularlo torpemente. Que le hacía sentir humano, vivo y feliz. Y la amaba, y tal vez nunca podría decírselo en palabras, pero esperaba que los actos siempre pudiesen hablar más.
Porque esta vez, admitía amarla, de sobremanera y protectoramente, y en el futuro ya no habría más un gracias de por medio, sino, amor.
