Capítulo 2. Born to die
Las semanas que siguieron fueron de intenso entrenamiento, Yuri Plisetsky tenía poco tiempo para pensar en otra cosa que no fuera la copa Rostelecom, después de su humillación en Canadá por haber quedado en segundo lugar, debía lucirse en su propio país, jamás se perdonaría a sí mismo si fuese incapaz de clasificar al Grand Prix Final.
JJ le enviaba mensajes con insistencia, pero el rubio se negaba a contestarlos, al final, incluso se aburrió de revisar las redes sociales donde el canadiense presumía sus logros, sus actividades y el tiempo que pasaba con su "hermosa novia" según leyó Yuri en la última fotografía que vio de ellos dos juntos.
Viktor también le escribía, le contaba cosas que a Yuri le parecían estúpidas, fotografías de paisajes y comidas japoneses inundaban la conversación casi unilateral que mantenía con su compatriota, lo que terminó por estresarlo fue cuando empezó a hablarle de Yuuri Katsuki, de lo mucho que había mejorado en su patinaje, de cómo se había desenvuelto en China y demás observaciones que al adolescente no le importaban en lo más mínimo, o eso quería creer, pues luego de escribirle un párrafo lleno de palabras altisonantes e informarle con firmeza que sería él quien se quedaría con la medalla de oro apagó el celular, estaba harto.
Para su sorpresa, mientras se mantuvo alejado del aparato, el pequeño patinador pudo relajarse, convivir con Lilia y Yakov todos los días no era su escenario soñado, pero un día con sinceridad aceptó que había algo tranquilizante en esa casa, San Petersburgo estaba casi a 700 kilómetros de distancia de Moscú, por lo que desde muy joven tuvo que conformarse con vivir solo en un apartamento acondicionado y subvencionado para los atletas de élite que recibían apoyo del gobierno de su país, como él. Y aunque veía a su abuelo con cierta frecuencia, no era lo mismo que tenerlo todos los días a su lado, pero fue el mismo Yuri quien había suplicado a su abuelo que lo dejará ir a aquella ciudad lejana para entrenarse y competir como parte del equipo nacional, por lo que nunca se había quejado de sentirse solo o lejos de casa.
Yakov y Lilia cuidaban de él, aunque el trato con su entrenador no había mejorado nada pues Yuri aún seguía desobedeciéndolo y retando sus límites, pero la mujer insistía en enseñarle no solo ballet sino también buenos modales y ponía un énfasis muy marcado en que el adolescente mejorara las calificaciones que obtenía en sus estudios, los cuales hacía en línea y con tutores provisionales, era capaz de sacarlo de la pista de patinaje si tenía en puertas algún examen importante.
Y aunque Yuri protestará todo el tiempo, disfrutaba ese lugar y sus tareas, especialmente cocinar la cena, los Pirozhkis que su abuelo le había enseñado a hacer le salían a la perfección, incluso su gato se arremolinaba a sus pies cada vez que estaba en la cocina, esperando atento a que algún trozo cayera frente a él.
Pero a esos días que fueron como una bocanada de aire fresco, les seguiría una tormenta de emociones incontrolables y de vuelta a la coraza de frialdad y autosuficiencia que solo se vio interrumpida con la visita de su abuelo, probó los pirozhkis que tanta felicidad le daban, no solo por su delicioso sabor, sino por la calidez y amor que estos le permitían experimentar cada vez que los comía.
Luego de un rato, Yuri regresó al hotel cercano a donde se llevaría a cabo el encuentro, se hallaba de tan buen humor que incluso pensó en ir a buscar a JJ para saludarlo, pero, apenas entró en el edificio se topó con Viktor, rodeado de reporteros y siendo el centro de atención como siempre. Con esa odiosa sonrisa trataba de desviar la atención, sus respuestas siempre fueron para poner a Yuri Katsuki como lo verdaderamente importante en esa competencia, aunque el debutante en realidad era él, no el japonés, este también era su momento.
- ¡Vaya es Yurio!-. Lo señaló Viktor cuando levantó la mirada y se cruzó con la del rubio.
Los reporteros rápidamente volcaron su atención en él y Viktor aprovechó para acercarse, abrazarlo y acercarlo a él, mientras hablaba del programa corto que el mismo le había coreografiado.
- ¿Hasta cuándo te creerás el mejor de Rusia?-. Levantó el brazo y con violencia se liberó del agarre del aún campeón mundial. – Esta competencia es mía-. Declaró furioso porque el otro seguía sonriendo como si nada, ¿Acaso no lo consideraba un rival digno de preocupación?
Se marchó sin mirar atrás, no respondió ninguna pregunta a los reporteros y se encaminó a los elevadores, allí encontró a Yuuri Katsuki subiendo al elevador vacío, detuvo la puerta con el pie antes de que cerrara por completo.
- ¿Porqué te escabulles?-. Reclamó desde el umbral, y luego se metió en el elevador cuando vio la sonrisa boba de su interlocutor.
- Yurio, cuánto tiempo-. Saludó el pelinegro, y oprimió el botón que lo llevaría al octavo piso.
Los dos estaban en silencio, Yuri se contenía por no desquitar su enojo sobre el chico que por unos días lo acogió en su casa.
- Esforcémonos en la copa Rostelecom-. Dijo tímidamente el japonés rompiendo el silencio de aquel momento.
- Te dejaré en vergüenza aquí en Moscú, haré que Viktor se quede en Rusia-. Dijo casi en automático y al instante se arrepintió, pero no retiró sus palabras luego de ver una media sonrisa en los labios de Katsuki, ¿Él tampoco lo tomaba en serio?
Vio como Yuuri bajaba del ascensor una vez que las puertas se abrieron en el piso ocho, se despidió con un ademán pero Yuri le cerró la puerta en las narices, luego oprimió el botón que lo llevaría un piso más arriba.
- My lady, estaba esperando por ti-. Sonó la voz inconfundible del canadiense, que recargado en la pared frente a la puerta del elevador miraba fijamente al ruso.
- ¿Con esas frases tan patéticas conquistas a las mujeres?-. Resopló molesto el adolescente, mientras salía del ascensor y se encaminaba hacia su alcoba.
- Contigo no funciona nada Yuri Plisestsky, eres tan diferente a los demás, hombres y mujeres-. Dijo el más alto mientras se interponía en el camino del más joven.
- ¿Qué quieres? Ahora no tengo tiempo para jugar contigo-. Replicó el rubio e intentó apartarlo sin éxito, por el contrario, las manos que utilizó para empujarlo, ahora estaban presas en el agarre de JJ.
- No he dejado de pensar en ti, nunca respondiste ninguno de mis mensajes ¿Te estás haciendo el difícil?-. Inquirió, acercando su rostro peligrosamente al de Yuri.
- Nunca he sido fácil, pero esta noche me siento un poco solo -. Sonrió de forma sugerente. - Porque no me haces sentir bien y vienes a dar un paseo por el lado salvaje-. Se mordió el labio inferior, no podía negar que también había estado pensando en el calor de JJ durante sus noches solitarias en San Petersburgo.
- Ya verás lo que tengo preparado para ti gatito-. Se inclinó para probar esos suaves y rosados labios, pero nunca llegó a tocarlos.
- Yurio, te estaba buscando-. Viktor acababa de salir del ascensor y de espaldas a Yuri contemplaba la escena con el ceño fruncido.
- ¿Qué quieres? Lo que sea que tengas que decirme hazlo en la pista mañana que estemos en la competencia-. De un movimiento se soltó del agarre de JJ y aprovechando que este no haría nada frente a Viktor, lo esquivó y se dirigió a su habitación.
- ¡¿Qué hay Viktor?!-. Saludó informalmente el chico de cabello oscuro, con sonrisa cínica y un guiño.
- ¿Qué pretendes?-. Inquirió el mayor con una seriedad absoluta.
- Lo mismo que todos los demás, llevarme el oro a casa-. Respondió JJ
- No te hagas el ingenuo conmigo, sabes de lo que estoy hablando-. Volvió a amenazar el ruso.
- No es algo que deba importarte, que yo sepa, ahora solo eres el entrenador particular de Yuuri Katsuki, enfócate en eso-. Contesto JJ y comenzó a caminar en dirección a Viktor, pasó a su lado y este lo fulminó con la mirada.
- No te atrevas a hacerle daño porque te las verás conmigo-. Dijo el albino cuando JJ estuvo lo suficientemente cerca de él.
- Viktor no te ofendas pero, él asusta más que tú-. Sonrió y siguió caminando hasta perderse al doblar la esquina.
Yuri se encerró en su habitación, solo para escuchar minutos después que tocaban su puerta. El rubio no se movió de su lugar, en lugar de abrir, comenzó a desvestirse para cambiar su ropa por algo más adecuado para dormir.
- Yurio, sé que estas allí-. Era Viktor quien tocaba insistentemente con su mano enfundada en un costoso guante de piel.
El menor solo hizo un gesto de desagrado, no tenía el menor interés por hablar con su ex compañero de equipo, seguramente le daría un sermón que le haría doler la cabeza.
- Yuri, no quiero que te pase nada malo, por favor, habla conmigo, estoy preocupado-. Le habló Viktor una vez más, esta vez, utilizando su nombre y no su apodo.
Desde dentro, Yuri solo quería gritarle que no necesitaba que se preocuparan por él, pero eso alentaría a Viktor a seguir hablándole, por lo que se mantuvo en silencio y dejó que el otro se cansara y se fuera resignado al no conseguir nada.
Después de un rato de no escuchar nada más, se recostó en la cama y se concentró en repasar mentalmente su rutina, pero pasaron unos pocos minutos y otra vez tocaron a su puerta, apretó los labios para no dejar escapar un grito de "lárgate de aquí, no entiendes que no quiero hablar contigo", pero en lugar de escuchar la voz serena de Viktor, escuchó una voz grave y bulliciosa.
- Crazy boy, open the door, deja que te haga compañía esta noche-. Era JJ que había esperado a que Viktor se fuera, después de todo, no tenía intención de renunciar a su nueva obsesión.
- ¿Por qué tardaste tanto? Te extrañé-. Yuri abrió la puerta, llevaba puesta solo una camiseta que le iba demasiado grande, por lo que un hombro le queda descubierto, y llevaba las piernas desnudas, mostrando un aspecto inocente pero provocativo al mismo tiempo.
- También te extrañé, no te imaginas cuanto-. Se metió en la habitación y tomó entre sus brazos a Yuri, lo cargó con facilidad mientras el chico enredaba las piernas en su cintura y los brazos en su cuello, sosteniéndolo de las caderas cerró la puerta empujándola con el pie y con rapidez lo besó, ansiaba unir nuevamente sus labios a los del ruso desde que lo había dejado sólo en aquel hotel de Canadá, lo besó violentamente, casi lastimándolo, y no se detuvo hasta hartarse de ese dulce sabor. Sentía calor por todo su cuerpo, deseaba tocar libremente al ser culpable de sus más eróticas fantasías, aquel cuyo recuerdo no lo dejaba dormir por las noches, lo arrojó a la cama y vio con agrado como este se quedaba quieto, dispuesto a recibirlo nuevamente en su lecho. – Yuri, te amo, me he enamorado como idiota de ti, no dejo de pensarte-. Dijo mientras se recostaba sobre él.
- Shhh, no digas nada más, solo disfruta-. Con su dedo índice silencio al moreno. – Deja que te toque, quiero sentirte-. Sus manos se deslizaron sin ningún pudor por el torso de su amante, metiendo sus delgados dedos por debajo de la camisa, buscó el borde de su pantalón para ir aún más allá, por encima de la ropa interior pudo tentar esa bulto que para su agrado ya estaba duro y ansioso de atención. Lo cual comprobó con facilidad cuando logró arrancar unos jadeos a su acompañante. Estaba atento a sus gestos y movimientos que lo invitaban a continuar su labor de darle placer, pero de repente se vio interrumpido por el timbre agudo de un celular en el bolsillo de JJ.
- Ah, lo siento, lo apagaré-. Dijo el mayor, sacando el aparato de su bolsillo, pero en cuanto vio la pantalla se levantó de la cama y contestó. – ¿Isabella, que sucede?-. Se alejó hasta el otro lado de la habitación, pero aún así se podía escuchar lo que decía. – Si, he llegado bien al hotel, por supuesto que sí, iremos a Barcelona después de esto, no tienes que preocuparte, ¿Cómo están todos en casa?, Me alegra escuchar eso, claro que si cariño, también te amo, no te pierdas la trasmisión de mi participación, nos vemos pronto hermosa-. Cortó la llamada y contempló a Yuri que aún estaba en la cama. – Yuri, quiero explicarte que esto no significa nada…-. Levantaba su celular, haciendo referencia a la conversación que acaba de tener.
- JJ, ven conmigo, continuemos donde nos quedamos-. Abrió los brazos invitándolo a volver a la cama.
- Te amo tanto, eres el mejor-. JJ sonrió y caminó hasta Yuri, dejando que este lo abrazara.
- Sólo tratemos de divertirnos mientras tanto, a veces el amor no es suficiente cuando el camino es duro, déjame besarte como el chico loco que soy y que te gusta tanto, esta es la última vez, escoge bien tus últimas palabras porque no quiero volver a escuchar que me amas, esto que somos tú y yo no existe, nació para morir-. Acercó los labios al moreno y lo besó, jugando con su lengua y succionado la humedad de su boca.
El canadiense lo escuchó confundido, pero no tuvo tiempo de reaccionar, cuando Yuri lo besó todo en su mente se desvaneció, las manos que ahora lo tocaban con mucho más confianza lo hacían corresponder con la misma pasión, sus movimientos eran completamente naturales, aquella entrega fue incluso mejor que la primera vez, con nadie antes se había complementado tan bien en la cama, esa noche hicieron el amor como si no hubiera un mañana.
Al día siguiente, luego de que Yuri lo echara de su habitación durante la madrugada por haberlo llamado "cariño" se levantó temprano, no importaba el haberse desvelado, estaba lleno de energía, se dirigió a la pista para entrenar un poco antes del evento de esa noche, tenía la esperanza de ver nuevamente a su pequeño amante, pero el ruso jamás apareció.
El ruso en cambio, descanso hasta mediodía, luego, en lugar de ir a la pista donde seguramente se toparía con gente que no tenía ánimos de ver, salió a correr, eso le serviría como calentamiento, solo y con sus auriculares puestos, pensaba solo en la ejecución de su rutina: Agape, contaba con que su abuelo viniera a verlo esta vez.
Una vez que cayó la noche, el evento estaba a punto de iniciar, Yuri se reunió con Yakov y Lilia, estos le confirmaron que su abuelo probablemente no llegaría, estaba un poco delicado de salud, pero aun así haría lo posible por estar allí, así que el chico aún guardaba esperanzas.
En los vestidores terminó encontrando a Viktor y Yuuri Katsuki, cruzó miradas con ellos, pero no les habló, en su lugar se fue al otro extremo de la habitación, hacia estiramientos mientras seguía deseando que su abuelo viniera a ver su ágape, para así encontrar la motivación y realizar una ejecución perfecta que hasta ahora no había logrado.
- ¿Ya oyeron? Emil también clavó un loop cuádruple. ¡Aplaudan!-. Dijo entusiasmado JJ, mientras aplaudía, Yuri lo escuchó y lo miraba de reojo, pero prefería ignorarlo, lo de su abuelo le preocupaba más.
- ¿Eh? Disculpa, no te oí-. Dijo Yuuri, el único que quiso poner algo de atención a lo que decía el canadiense, pero este lo ignoró por completo y prefirió acercarse a Viktor.
- Hiciste lo mismo en tu exhibición del año pasado. ¡Quiero verte de nuevo!- Le dijo a unos centímetros del rostro, aprovechando su complexión más robusta e intimidante.
- No me acuerdo-. Respondió Viktor, impasible y sereno, con un semblante serio que no era muy común ver en él.
Después de escuchar que Michael Crispino estaba terminando su rutina, Viktor y Yuuri salieron hacia la pista, el mayor intentó establecer una mirada con Yuri Plisetsky, pero este lo ignoró, para su alivio Yakov entró en ese momento y llevó a su pupilo a otro lugar.
Viktor pudo entonces concentrarse en preparar al japonés para su rutina, se agacho a ajustar las agujetas de sus patines y luego le sonrió. Mientras esperaban, el público comenzó a ovacionarlo, - Viktor, Viktor-. Gritaba la gente, él, acostumbrado a ese tipo de atención los saludaba sonriente y emocionado, pero de repente, Yuuri lo jaló de la corbata e hizo que su atención se concentrara solamente en él.
- Mi actuación ya comenzó Viktor, descuida, le mostraré mi amor a toda Rusia-. Le susurró al oído y se retiró hacia el centro de la pista, llenó de confianza y completamente entregado al Eros que él le había enseñado.
Al mismo tiempo, Yuri recibía la confirmación de Yakov: su abuelo no vendría esta noche, su corazón latió con fuerza, el pecho le dolía y la vista se le nublaba, apenas y escuchaba lo que Lilia le decía al oído en esos momentos, se recuperó un poco al ver Yuuri sobre la pista, admiró lo mucho que había mejorado desde que los dos compitieron en Japón, tendría que encontrar la fuerza de su ágape sobre la marcha.
Cuando la rutina de Yuuri finalizó, Lilia le ayudó a retirase la chaqueta, entonces dejó ver su vestuario, heredado de Viktor, al igual que el de Eros de Katsuki. Caminó hacia la pista y se encontró lado a lado con Viktor, que abrió los ojos con sorpresa al verlo, Yuuri también se sorprendió al encontrarse en su camino hacia el hielo.
- Apártate cerdo-. Fue lo único que dijo y se dirigió a la pista, ni siquiera podía entender que les sorprendía tanto a esos dos, y porque habían puesto una sonrisa alegre y emocionada al verlo así.
El grito de su club de fans no se hizo esperar, aunado a que era el competidor local, el público realmente lo aclamó, pero ni eso podía tranquilizar la opresión que ahora sentía en el pecho. Se acercó a escuchar las últimas indicaciones de sus entrenadores, pero no podía entenderles nada, su mente estaba en otra parte, no tenía motivación, era simplemente incapaz de sentir su Ágape.
Y luego escuchó la calificación de Yuuri Katsuki, 109.97, superando nuevamente su marca personal, el japonés mejoraba cada vez más, su progreso era continuo y ascendente, ahora comprendía porque Viktor lo había elegido y porque estaba orgulloso de él, Yuri Plisetsky lo había subestimado, con la motivación adecuada, el pelinegro era un gran candidato para llevarse el oro en el Grand Prix, el rubio, sintió entonces un verdadero respeto por su rival.
Y entonces Viktor besó el patín de su alumno y todos gritaron emocionados. – ¡Ese idiota! ¡No es para tanto!-. Pensó el adolescente sintiéndose verdaderamente molesto, no importaba cuando se estuviera esforzando, estaba quedándose atrás.
- Yurio ¡Animo!-. le gritó el pelinegro e inmediatamente después, también lo hizo Viktor.
- Yurio ¡Animo!-. Alzó la voz, agitando su brazo con entusiasmo.
Yuri salió furioso a la pista cuando anunciaron su entrada, debió haber sabido desde un principio que sería incapaz de llevar esa coreografía a la perfección, Viktor como siempre, demostraba lo poco que en verdad lo conocía al habérsela asignado, si tan solo hubiese sido Eros, podría mostrarlo sin ningún problema, pero Ágape, el amor incondicional, ese jamás lo había sentido más que por su abuelo y estaba dudando que en verdad significara esa clase de amor fraternal.
Una coreografía adecuada para él hubiese sido una en la que no tuviera que depender de nadie para expresarla, su propia fuerza era suficiente, no necesitaba buscar nada en los demás, pero era demasiado tarde para cambiarla, ahora, se concentraría en los movimientos, en hacerlo perfecto y terminar su rutina lo más rápido posible. – Demonios, no me encuentro tan mal para necesitar sus ánimos-. Se dijo a sí mismo, furioso porque siguieran tratándolo como a un niño, como alguien a quien tenerle compasión, un ser débil y fácil de derrotar. – Maldición, no puedo sentir mi ágape, estoy irritado-. Repetía en su mente y al momento del primer salto, cayó, estaba tenso, desconcentrado y no pudo aterrizar correctamente, se levantó con rapidez, dispuesto a darlo todo, no aceptaría la derrota con tanta facilidad. - ¡Maldición! Llevaba un año sin fallar ese salto-. Se reprendió a sí mismo. – He puesto sangre sudor y lágrimas desde aquella humillación-. Pensó mientras recordaba el enfrentamiento con Yuuri. – Simplemente me falta experiencia-. Reconoció por primera vez, teniendo en cuenta que los demás competidores tenían más años de edad y de práctica.
El narrador no dejaba de halagarlo, el público le aplaudía sin parar, pero Yuri Plisetsky era incapaz de sentir ese apoyo, lo único que estaba en su mente era terminar su programa lo mejor posible, para sentirse bien consigo mismo.
Terminó la canción y dio fin a su rutina, el público le dio una gran ovación y sus fans le arrojaron muchos peluches de gato, sus favoritos. De repente y contra toda probabilidad, unas orejas de gato cayeron sobre su cabeza y se amoldaron perfectamente, por supuesto, las chicas gritaron enloquecidas y el sintió que no se veía tan mal, incluso le agradaron y se las dejó puestas. Estaba a punto de sonreír cuando vio a JJ frente a él, le aplaudía con entusiasmo y luego se apartó ara dejarlo salir de la pista.
- Oh, las damas primero-. Dijo con una sonrisa burlona.
Yuri entonces pensó que él era mucho peor que Viktor y Yuuri, le decía cosas estúpidas en la cama cuando era más que obvio que eran solo encuentros ocasionales, no lo hubiese despreciado tanto si no le dijera esas mentiras sobre sus sentimientos, ¿Acaso pensaba que podía engañarlo al igual que una colegiala enamoradiza?, era una lástima, habrían podido pasar más momentos agradables si tan solo JJ hubiese sido más transparente en lo que respecta al tipo de relación que tenían, extrañaría sus caricias, pero no su falso romance, que en él, simplemente no funcionaba, el ruso había decidido terminar para siempre sus encuentros con el canadiense, nunca más volvería a estar con él.
Cuando dieron la puntuación Yuri se enteró que había quedado segundo, detrás de Katsuki, era algo que esperaba después de fallar su primer salto.
Luego de eso, se quedó a ver la rutina de JJ, era tal y como la recordaba en Canadá, espectacular, llena de energía y determinación, sin embargo también sonaba arrogante, la letra de la canción lo decía, JJ se veía a sí mismo como un Rey, uno al cual todos debían seguir, Yuri esbozó una sonrisa irónica, y luego dio media vuelta, sabía que el canadiense ganaría el primer puesto debido a la complejidad técnica de su programa, pero eso, solo le hacía querer ser mejor, lo derrotaría y así la pasión que ardía en su interior se convertiría en su fuerza, realizaría sus sueños y por fin, podría demostrarle a los demás, de todo lo que era capaz.
Continuara...
