-¡¿Esto realmente tiene que estar pasándome?!-gritó exasperada al viento, odiaba al maldito que estaba frente suyo, odiaba a los dioses, odiaba gran parte de su vida de semidiosa, especialmente cuando a los monstruos se les da la gana aparecer en medio de la cita.
-Sí, esto nos está pasando-contentó Leo limpiando con su brazo el sudor de su frente-. Pero mira el lado bueno.
-¿Tiene un lado bueno? Lo dudo, realmente no lo creo-dijo ella clavándole la espada a un monstruo que había comenzado a acercarse demasiado.
Esto, de hecho, podría ser un poco más normal, bueno, lo más normal posible que puede ser una batalla de dos semidioses y varios monstruos en medio de un restaurante en el aire libre, en el cual, varios mortales creían ver un espectáculo de un par de idiotas luchando contra mujeres en tutú, bueno, eso es lo que había logrado escuchar que decía la gente de la otra vereda.
-Obviamente lo tiene, varios.- Ella lo miró como si estuviera chiflado, porque realmente parecía un loco arrojando tantas chucherías encontrase en su cinturón de herramientas mientras trataba de alcanzar su martillo, el cual se había perdido poco después que todo eso comenzase- Por ejemplo; el hecho de que estemos en una cita
-¿A esto lo denominan cita? Porque es muy extraño tu concepto.
-Podemos pasar tiempo juntos sin que ningún chusma nos espíe. -Él seguía hablando sin darle importancia a los comentarios nada alentadores de Reyna, aunque en este último no se equivocaba, porque la cantidad de veces que ella encontró a alguna de sus amigas, e incluso a su amigo Jason, eran incontables, no es que ellos hayan tenido cientos de citas, esta era la tercera, pero sus amigos eran un poco… cómo decirlo… un poco entrometidos en su vida amorosa, tanto la de Reyna como la de Leo, pero ellos aún los querían, o algo por el estilo.
- ¿Puedes callarte 5 segundos, Valdez? -No es que ella no quisiese que hablara, pero en esos momentos estaba algo entretenida dando estocada tras estocada contra un bicho estúpido que no era tan estúpido.
-Uno… Dos… Tres… Cuatro… Cinco. Bueno, como te decía, otra cosa que puedo decir es que al menos es mejor que las anteriores.
-Debería haber pedido más tiempo-farfulló para sí misma. Aunque con esta tampoco se equivocaba tanto, claro, esta salió mal por cosas de su mundo, no como las anteriores.
En la primera cita Leo estaba tan nervioso que prendió fuego la mesa, las cortinas y varias cosas inflamables que andaban por el restaurante, tuvo que arreglarlas tirando telas parecidas de su cinturón, por eso mismo había decidido no sacarselo de encima en sus próximos años de vida.
En la segunda a un chico de veinti-algo se le ocurrió que era una excelente idea andar disfrazado asustando gente, Reyna lo golpeó con el mango de su espada, el chico demostró que era un simple mortal al salir corriendo gritando que una loca, que era ella, lo había golpeado con un bate de béisbol que había salido de la nada, ese no fue el problema, el problema fue cuando volvió con diez "amiguitos" y Leo tuvo que sacarla corriendo para que ella no los golpeara con "el embrujado bate de béisbol"
-¿Por qué Hades estás diciendo estas cosas?- dijo ella cuando logró vencer a esa cosa.
-Para aligerar la carga ¿puedes verlo?-dijo señalando su alrededor, no se había dado cuenta cuándo, pero habían matado a todos- Ya no están, ni una pizca de polvo.
-¡Al fin! ¿Ahora qué hacemos?- dijo ella sonriendo a la vez que sacaba los pelos que tenía pegados en el rostro, Leo se acercó y sacó el último mechón que le cubría la cara, la tomó de la cintura presionándola contra él y haciendo que sus narices se tocasen.
-No sé tú, pero me estoy muriendo por hacer esto hace rato-dijo besándola con dulzura en los labios, cuando se alejaron sonrió-. Ya lo hice, creo que no moriré por un tiempo, al menos, moriré feliz.
-No, no lo harás, no te morirás, descuida que no dejaré que lo hagas-dijo ella rodeando su cuellos con los brazos, porque ni cuando ella esté muriéndose dejaría que le pasara algo malo, era a quien amaba.
-Uh… me estoy muriendo, necesito besos- dijo él y ella negó con la cabeza pero lo besó de igual manera-. Creo que utilizaré esto más a seguido, Rey-rey.
-Puedes, pero no utilices el nombre Rey-rey si no quieres que te pegue el "tus partecitas"- le dio un no tan leve puñetazo en el brazo.
-¿Cómo sabes que son partecitas?- dijo Leo riendo mientras ella se sonrojaba- Descuida, yo sé que te encantaría comprobarlo. -Esta vez ella le propinó un golpe en el otro brazo-¡Auch! Me dejarás sin brazos, así no podré abrazarte.
-¿Ves? Puedes ser tierno de vez en cuando.
-Bueno, Rey-re…- se calló la palabra al ver que ella le volvería a golpear el brazo si lo decía- bebé ¡Auchis!
-Creo que me quedo con Rey-rey.
-¡POR FIN! Mi Rey-rey- dijo y la besó otra vez mientras comenzaban a caminar para volver al campamento.
El dicho, esta vez respecto a su cita, tenía razón, la tercera es la vencida.
Lo sé, no actualicé por un mes y lo lamento demasiado pero espero que esto pueda recompensarlo un poco, lo sé, es corto, pero no quiero arruinarlo poniendo cosas que no tienen que ir obligatoriamente
Los aprecio mucho y gracias por leer, me siento mala persona por no haberlo escrito antes
P.D: Sigo sin leer BOO, estoy convulsionando por dentro, pero si lo leo, mi infancia se termina.
P.D 2: Quería actualizar el día de mi cumpleaños como regalo para ustedes (algo raro, suele ser al revés XD )
