Tenía que decírselo y rápido, no podría aguantar guardar un secreto, al menos, no ese, no a él.
-Diablos-dijo mirando ansiosa hacia la puerta, aún faltaban unos minutos para que Leo llegara y ella ya comenzaba a desesperarse. Comenzó a caminar por su casa, dando vueltas una y otra vez por el mismo lugar, ya comenzaba a marearse, se la pasaba mareada y esa fue una de las cosas que alertó a sus amigas, si era por ella, seguiría sin darse cuenta. No podía estar embarazada, bueno, de poder, podía, pero ¿hay siquiera un pero concreto aquí? No estaba en sus planes más cercanos un bebé, de hecho, ella ni siquiera se había puesto a pensar en eso, esperen ¿a quién diablos intentaba engañar? Sí, había pensado en eso, por un minuto al ver a algunos conocidos con hijos. No es que aún fueran demasiado jóvenes, ya tenían alrededor de veintiocho, se habían casado hace tres años y… las edades no eran un motivo, no tenía motivo alguno, simplemente era la sorpresa y su cerebro haciendo suposiciones idiotas,-. ¡¿Valdez, dónde diablos te metiste ahora?!-gritó al aire-¡Siempre estabas en el momento menos oportuno para molestar pero ahora se te da la gana para no aparecer!
Y era verdad, Reyna pensaba que Leo tenía una capacidad increíble para aparecer cuando ella no quería o decir algo idiota en el peor momento. Cuando tenían diecinueve, ella estaba de muy mal humor porque estaba en su período y tuvo muchos problemas en el campamento Júpiter, él apareció con una taza de café y ella le pidió con voz calmada, o eso pensaba ella, que se retirara, Leo no se fue a la primera, no se fue a la segunda, cuando a la tercera el café se estrelló en la pared a pocos centímetros de su cara a él se le ocurrió la maravillosa idea de decir con tono burlón "¿Qué pasa?¿Te vino?" cuando salió del lugar alguna personas lo miraron raro al ver que estaba empapado de un líquido marrón que en algún momento fue el café que Reyna iba a tomar.
O cuando tenían dieciocho, Leo creyó que era divertido robarle algunas cosas de su trabajo ya que para él estaba trabajando mucho, era verdad, ella estaba trabajando de forma excesiva, pero que le sacara esas cosas no le causó nada de gracia y le causó menos que él le pidiera que lo besara a cambio de sus papeles, Reyna sabía muy bien que ese "Solo dame un beso" terminaría con ellos enrollándose, no podía hacer eso, necesitaba terminar con eso rápido para así poder irse a dormir, pero se aguantó las ganas de golpearlo en la cabeza con una silla. Al final sí le dio algo por los papeles, ese algo fue una patada en sus partes privadas.
Sí, Leo debería aprender a callarse y quedarse quietito en un rincón de vez en cuando, pero no ahora, ahora debería estar entrando por esa estúpida puerta.
-¿Por qué Hades no llegas, Valdez? Cuando llegues juro que te golpearé en las pelotas hasta dejarte sin descendencia-dijo ella y luego se dio cuenta que, por más que lo golpeara allí abajo, él sí tendría un bebé-¡MIERDA, MIERDA, SANTA MIERDA!
-Hey, hey, Rey-Rey, cálmate que yo sí querré tener hijos-dijo Leo entrando por la puerta como si nada.
-¡Lo vas a tener de cualquier manera!-gritó ella sin pensar en lo que decía, Reyna quería decírselo de una manera, no lo sé… menos agresiva, quizás.
Leo tenía una perfecta cara de póker, si ella no estuviera tan estúpidamente exaltada le hubiera tomado una foto.
-¿Demasiado de golpe?-le preguntó y luego se lo afirmó a sí misma, lo dijo muy deprisa. Leo asintió lentamente con la cabeza y su cara de póker se transformó en una sonrisa enorme, corrió a abrazar a su esposa.
-¿Voy a ser padre?-preguntó, Reyna asintió, ahora ella tenía cara de póker, no se imaginaba esa reacción de él, bueno, un poquito sí lo imaginó así-¡Seremos padres Rey-Rey!
Los primeros meses le fueron infernales a ella, llenas de vómitos, todo le olía mal y comía más de lo normal, aunque podía utilizar eso para que Leo saliera en media madrugada a comprar algo o a preparar algo en la cocina. Y, chicos, voy a decirles algo, Reyna sí que aprovechó eso.
-¿Leo?-le preguntó alarmada.
-No puedo ir a comprar chocolate ahora, Rey-murmuró.
-No, idiota, no es eso, rompí bolsa-dijo ella.
Les diré otra cosa, la mitad del tiempo que ella estaba en trabajo de parto se la pasó diciéndole que lo odiaba, que era su culpa, que nunca se lo perdonaría y la otra mitad estuvo gritando cosas tales como "¡Te haré parir a ti a ver si te parece tan maravilloso!" "Cuando esto termine te mataré, maldito bastardo" y, bueno, otras cosas más no muy bonitas de escuchar, Leo se rió de esos comentarios, lo hizo hasta que ella le arrojó quién sabe qué, siguió riéndose pero de forma más disimulada, también intentaba disimular el miedo que tenía de esa mirada cargada de furia que le dirigía Reyna. Percy y Jason se rieron mucho, pero mucho de ello, Frank primero se rió, pero luego se dio cuenta que Hazel en algún momento también tendría que pasar por ello, mantuvo su boca callada, unos minutos. Piper y Annabeth tampoco ayudaban de mucho, se rieron de Leo pero intentaron dar el mejor apoyo posible a Reyna, digo intentaban porque no ayudaron de mucho para calmarla.
¡YAY! Actualicé, aunque en mi país es alguito tarde, pero son vacaciones ¡A quién le importa!
I can't be a perfect girl: Te juro que solamente de leer ese comentario, simplemente de saber que alguien está leyendo esto y me da su apoyo me emociona a niveles incontables.
¡Dejen comentario o algo, no lo sé, un pegaso (ya quería uno)!
El próximo será el último capítulo ya.
