Capitulo II
Algo caliente, me dio en la cara, lo cual, hizo que me despertara, eran los rayos del sol de aquella mañana, me levante lentamente, y fui hacia abajo.
Me dirigí hacia las habitaciones, cuando llegue, las chicas aun dormían tranquilamente, como si en sus sueños gozaran la libertad.
Por mi parte, no tenia esa misma calma, sentía que aun vivía en una pesadilla viviente, que no tiene fin.
Acabando de ponerme el uniforme, salí al comedor, como era demasiado temprano, empecé a buscar a los superiores.
En un momento empecé a escuchar unos pasos acercándose hacia mi posición.
–¡Hey Ackerman! ¿que haces tan temprano aquí?
–Capitán Levi, Yo... Es que no concilie el sueño por eso me levante.
–Bueno, es admirable el horario, usted es un ejemplo, ¿no es así?
–Si Capitán, si me disculpa me retiro, no quiero seguir siendo una molestia.-di media vuelta para irme por otro lado.
–Ackerman, -no me detuve a su llamado, cuando me di cuenta de que me faltaba algo, en mi cuello.
–¿capitán, que hizo?
en sus manos se encontraba mi bufanda, la que me había regalado Eren de niños, estaba en sus manos.
–Esta cosa, esta demasiado dañada ¿ni siquiera las haz cuidado en todos estos años?
–¡capitán suelte eso! ¡me pertenece, no tiene mi permiso de llevársela!
–¿Eso crees escoria? pues...–agarrando la prenda, la desgarra lentamente, como si quisiera verme sufrir, rompiendo un objeto preciado.
–Esta bufanda es de las ultimas que provenían de distrito shingashina, ya no quedan mas de estas–rasgo la bufanda entera, dejando pedazos de tela, y lanzando esos trozos hacia mi.
–¿por que hiciste eso? era lo último quedo, de mi antiguo hogar.
–no quiero repetir lo mismo, la misma historia, y no creas que te regalaré una porque no lo haré.
Lo mire con rabia, ese sentimiento que despierta en raras ocasiones, en ese momento era uno de ellos.
–y ni siquiera se te ocurra hacer algo en mi contra, o te quebraré tus piernas como si fueran ramas de un débil árbol.
Se alejo, a paso lento, mientras yo estaba dolida por dentro, pero, ¿por que me enojo por esa bufanda?, tal vez sea esa calidez de hogar que tenia impregnada.
En ese momento estaba mas liviana que de costumbre, como si me hubiera liberado de una pesada cadena.
Cerré mis ojos, una fresca ventisca,que estaba de paso, recordé esas tardes, que de niña las disfrutaba, corría con ellas, las sentía, me calmaban en los peores momentos.
–Creo que debo superar ese trauma ¿no? ya me he aferrado mucho a esa cosa del "pasado".
Caminé por un largo tiempo por el bosque, las hojas estaban tan hermosas, y el sonido que había al golpearse con las otras me relajaba, recordando, cuando jugaba en los alrededores de mi casa.
–Hola Mikasa, ¿que tal tu día?
-un escalofrío recorrió mi espalda,¿porque? ¿porque tenia tanto "miedo" al oír esa voz?
–bi-bien, no te he visto desde ayer, ¿donde estabas?
–eso no es de tu incumbencia querida, solo digamos que es un... "no preguntar"
–esta bien, quiero saber, ¿como te llamas? -no escuche nada, mi corazón latía fuertemente, hasta que en frente mio apareció el, caí al suelo del susto.
–mi nombre no tiene importancia, debo irme, no puedo estar tanto tiempo cerca.
–¡Espera! necesitó saber algo más -le agarre de su brazo.
–¿Mmm? ¿que?
–¿por que me besaste ayer a la noche?
–ah eso, bueno es muy obvia la respuesta, es que estoy "encantado por tu belleza". - dicho esto tomo mi mano, me ayudo a levantarme, luego desapareció entre el frondoso bosque.
Corrí alejándome del bosque. La mano de él, estaba fría.
Escuchaba risas por todo el lugar, ¿una pesadilla quizás? no, algo mucho peor que eso, seguí corriendo, hasta toparme, con una muchacha de cabellos rojizos.
–¿Mikasa?
–como...
–¡corre! ¡vete de aquí!
–No entiendo, ¿que pasa?
–Mikasa, este lugar tiene un secreto muy peligroso.
