Tropezón

Antes de poder seguir molestando a kougyoku, judal se vio obligado a acompañar a la bruja mayor, la emperatriz gyokuen, lo poco a lo que le presto atención era a que al parecer debía levantar un nuevo laberinto. Se limitó a preguntar cuando y donde a lo que le respondieron con que debía esperar, el solo quería irse de allí, odiaba ese ambiente lúgubre que provocaban todos esos sacerdotes juntos, se aburría como nunca. Quería molestar, necesitaba molestar a alguien, el que fuera. Técnicamente había salido volando cunado gyokuen apenas se levantó, no espero ningún tipo de orden.

Ahora vagaba por los techos buscando una víctima, esperaría a que alguien asomara, kouen y koumei no estaban así que estaban descartados, además eran muy aburridos como para molestar, demasiadas pocas reacciones de parte de ellos, kouha podría ser un buen candidato, pero no tenía ni la mínima idea de donde hallarlo. Los sirvientes eran poco comunes, él quería alguien que pudiera darle algo de pelea, kougyoku seguramente andaría en su habitación intentando descongelar la puerta de su baño. Rio imaginándola, es más, considerándolo debería regresar y descongelarla antes de que los sacerdotes se den cuanta, o le darán una cátedra de muerte sobre esto y lo otro y bla, bla bla… mientras pensaba, hakuryuu y hakuei aparecieron por el pasillo frente a la torre donde estaba.

Ese par, en especial hakuryuu también podría ser una buena víctima, aunque lo negara se le notaba una especie de rencor hacia los emperadores, le causaba curiosidad ya que no parecía ser alguien muy vengativo, puesto que al igual que kougyoku era un llorón, en diferentes rangos, pero se parecían. Vio su oportunidad cuando los dos parecían salir a uno de los patios principales, se dispuso a dejarles caer dagas de hielo, pero supuso que era exagerado además hakuryuu no había querido conquistar uno de sus laberintos, así que no podría darle mucha batalla, y hakuei era demasiado seria. Lo pensó un rato para terminar descongelando sus dagas y bañándolos, no supo que dijeron puesto que ya se había ido de ahí, más que una broma fue un desahogo, comenzaba a irritarse, bajo y entro a uno de los pasillos.

Que tan aburrido podía llegará a ser ese lugar, comenzaba a plantearse el irse de allí a sabrá el cielo donde

-oráculo- escuchó la molesta voz del cuidador de kougyoku, proveniente de su espalda, sonrió, quizás un simple cuidador lo sacaría de su aburrimiento, fingió no escucharlo- oráculo…- los pasos parecían tomar velocidad para alcanzarlo y arrastro las palabras al mencionarlo, le dio alcance ubicándose al lado derecho de judal- buen día- judal rio, su intento de sonar cortes era claramente forzado, ya que apretaba la mandíbula al hablarle, y ni le miraba

-que quieres- contesto desinteresadamente, observaba a su alrededor, ese pasillo fácilmente conducía al otro por donde iban hakuei y su hermanito

-la pregunta sobra- lo observo de reojo, ka koubun estaba observando asía los patios- es importante que nuestra princesa- remarco esas palabras- pueda disponer de su habitación de baño cuando desee- sospechaba que eso era lo que quería, y aunque lo había contemplado decidió que no le daría gusto.

-oh, pero si ella puede entrar cuando guste, que use a vinea y rompa el hielo- ka koubun se detuvo

-esa no es una opción, ese endemoniado hielo no es común

-bueno, - también se detuvo sosteniendo su varita y colocando la punta sobre su mejilla- entonces discúlpate- ka koubun, que entendió la indirecta, trago saliva, caminando de un lado a otro

-no tengo porque disculparme

-¿ah no? Bien, entonces quiero ver la cara de "la princesa" cuando sepa por qué su "cuarto de baño" termino congelado- sonreía muy satisfactoriamente

-tu…- apretaba los puños, admitía que le encantaba hacerlo enojar, una de las razones por la que se cuela en la habitación de kougyoku

-judal- ante de poder seguir con su conversación, apareció uno de los sacerdotes, ithnan

-oh, no te había visto desde hace mucho- contesto ignorando a ka koubun, al cual escuchaba refunfuñar a sus espaldas

- como todos, cumplía con mi parte

- ¿y me necesitas?

-sí, la emperatriz me envió por ti, dijo que te llevara a Qishan

-¿Qishan?

- lo sabrás cuando lleguemos

- ¿Cuándo salimos?

-mañana tem…- ithnan guardo silencio observando tras judal algo curioso, a lo que el reacciono girando para ver que observaba, y no era el único, ka koubun hacia lo mismo, estaban cerca de los jardines, y por ese pasillo regresaban hakuei y hakuryuu, empapados a pesar de que no llovió, y se les notaba molestos. Judal hizo un gran esfuerzo por no reír

-bastardo- grito hakuryuu acercándosele, para su mala suerte no tenía ninguna lanza o espada- ¿fuiste tú cierto?

-hakuryuu cálmate- hakuei intentaba que soltara a judal, puesto que lo había sujetado por las ropas, y lo zarandeaba- no acuses sin pruebas

-si- le seguía la corriente judal- no acuses sin pruebas, ¿me viste acaso? - detecto cierto instinto asesino de parte del príncipe

-fue el- le dijo sin soltarlo a su hermana- fuiste tú admítelo- volvía a verlo, reconocía que fuera lo suficientemente listo como para darse cuenta, pensaba burlarse un poco más de ellos cuando recordó que había uno de esos sacerdotes cerca, ithnan por su parte lo observaba, tenía puesta esa tonta mascara así que no veía más que sus ojos, pero podía imaginárselo. No era como si les tuviera miedo o algo por el estilo, pero si debía mantenerlos al margen de sus jugarretas o lo tratarían como niño de nuevo, y odiaba eso.

-no fui yo- negó rotundamente apartándose del agarre de hakuryuu- a menos que me hayas visto

-es agua, y no ha llovido en semanas- señalo el cielo, pero sin dejar de verlo- ¿Quién más que un mago, y que maneje ese elemento podría ser?

-mmm kougyoku- menciono, no quería culparla, pero ella también manejaba ese elemento- y algunos otros magos del palacio- parecía estar haciendo una lista- además lo mío es más hielo, si hubiera sido yo habrían sido dagas- confeso descaradamente

-bueno- tomo la palabra hakuei- eso es cierto

- ¿lo es? -preguntaba ithnan colocándose al lado de judal

-sí, bueno, es el elemento que más le gusta según tengo entendido

-bien…- sonó dudoso- lo esperamos- se dirigía a judal- en la torre norte al anochecer- se dio la vuelta alejándose por donde había llegado

-a mí no me engaña- alegaba hakuryuu siendo halado por su hermana- yo sé que fue el

-vamos mejor a cambiarnos, nos enfermaremos- los dos también se alejaron

-veo que se ha divertido- comento ka koubun- como sea volviendo a lo de la recamara de…- antes de poder terminar aquella frase judal ya se había ido, no se lo aguantaría más, se dirigía con dirección a la habitación de kougyoku, al llegar en efecto ella estaba allí, como había dicho con vinea intentando romper el hielo, solo para darse cuenta de que necesitaría de la magia extrema para eso, pero si la usaba destruiría su habitación

Había decidido deshacer el hielo, puesto que quería ahorrarse la catedra, y supuso que pronto todos lo sabrían. Se divirtió un rato observándola, incluso derritió un poco el hielo para que se resbalara, justo cuando tropezó decidió entrar. Ella se quitó el equipamiento algo frustrada, no se movió de donde estaba, lugar que quedaba al lado de su cama bajando un par de escalones, no se percató cuando entro judal

-tonto- murmuro, el que se había acercado con sigilo supuso que eso era por su persona, así que asustándola de nuevo la abrazo por la espalda

- ¿a quién estas llamando tonto? - le susurró al oído

- ¡judal! -grito lo más silenciosa que pudo, por el nuevo susto- ¿estas decidido a traumarme o qué?

-jaja, exagerada- se zafo de su agarre empujándolo

-me quieres explicar que paso aquí- señalaba el baño- lo he pensado desde que lo vi y no logro imaginar que pudo haber ocasionado esta escena

-sí, deberías preguntarle a tu cuidador

- ¿ka koubun? - judal se limitó a sonreír maliciosamente- ¿Qué paso?

-princesa- justo antes de que contestara ka koubun hizo acto de presencia llamando a la puerta- ¿puedo pasar? - kougyoku iba a decir que sí, pero recordó que judal no debería estar ahí

-no- se pegó a la puerta para que este no entrara

- ¿no? ¿está bien princesa?

-sí, pero…- intentaba pensar en una excusa- pero…- usualmente diría lo del baño pero esta estaba inaccesible- yo…- judal se ubicó a un costado de la puerta haciéndole señas de que se quedaría ahí, ella dudo que realmente lo hiciera, pero al no tener excusas abrió confiando en el

- ¿princesa? -ella lo vio atemorizada, no sabía que excusa dar para la negativa- porque…

-el baño- interrumpió, recordando las palabras de judal- quiero mi baño- sus puertas se habrían asía el interior, y ella estaba apoyada sobre el lado donde judal estaba cruzado de brazos, muy entretenido escuchando, ka koubun paso colores, intento decir algo, pero parecía arrepentirse y volvía a callarse

-voy a buscar al oráculo- respondió al fin dándose la vuelta dispuesto a salir

- ¿koubun que paso aquí?

-fue su culpa- alego devolviéndose- yo solo intente mantenerlo al margen

- ¿Por qué fue su culpa? ¿qué paso?

-bueno…- parecía estar buscando las palabras adecuadas para contestar

-kougyoku- llegaba a la habitación kouha- me dijeron que tu baño estaba congelado, ¿puedo ver?

- ¿Quién dijo? -pregunto ka koubun- digo, sería tan amable príncipe, de decirme quien anda comentando ese asunto

-algunas de las sirvientas

-gracias- interrumpió saliendo como un rayo

-ka koubun- grito kougyoku viendo por donde se fue- ¿pero qué paso?

-vaya, era enserio- comentaba kouha quien se había asomado por la puerta

-Eh, si… sigo intentando saber por qué- quería estrellar la puerta contra la pared

-interesante, ¿cómo es que el hielo no se derrite?

-comienzo a creer que no es solo hielo- los dos se quedaron observando en silencio

- ¿y quién fue?

-dicen que ju… digo, el oráculo

-eh, no fui solo yo- alego judal detrás de la puerta – kouha entro un poco más para poder asomarse tras la misma, al lado de una aterrorizada kougyoku, donde estaba judal aun cruzado de brazos y molesto- técnicamente fue…- estaba escogiendo la palabra adecuada, mientras que kouha comenzó a reír -venganza

- entonces también es cierto que te la pasas en esta habitación- regreso a su ubicación original en el lindel de la puerta- es bueno saberlo, por si en algún momento se necesita

-esto…- kougyoku estaba muy sonrojada-po…po…

-¿po?- preguntaron kouha y Judal a la vez

-¡po…podrías no decirles a nuestros hermanos…!- se cubrió el rostro con sus mangas, cosas que hace mucho no hacia

-ni que estuvieran haciendo algo- comento, ella se puso más nerviosa

- ¡por supuesto que no! - Judal salió detrás de la puerta- es solo que se puede malinterpretar y no quiero eso

-mm a mí me da igual la verdad- se dio la vuelta- no es como si me afectara- giro hacia ella de nuevo- pero si te tranquiliza bien, no diré nada- volvió a voltear

-gr…gracias… ¿pasa algo?

-no, creo… debo irme – les sonrió- suerte- regreso por el pasillo por donde había llegado, parecía muy tranquilo, aunque en cierto punto dejo de caminar y prácticamente comenzó a correr

-algo paso- comento Judal- kougyoku asintió, luego vieron salir por ese pasillo un par de sacerdotes a lo que kougyoku termino por cerrando con un fuerte azote la puerta, recordando que estaba mal el que hubiera un hombre en su habitación y ellos eran sacerdotes

-descarado- le dijo nerviosa- como se te ocurre parecerte así frente a uno de mis hermanos

- cálmate quieres- se cubría los oídos para no escuchar el reclamo- actúas como si ya todos nos supieran que entro aquí

-pero cuando niños, ahora te han dicho que no debes

-y cuál es el problema- volvía a cruzar los brazos- ¿Por qué no puedo? ¿no me quieres cerca o qué?

- Judal ya no somos niños

-si ya se, todos lo mencionan

-incluso tu- se sonrojo recordándolo- dijiste que ya no era una niña

-mmm bueno si, admito que siempre te vi como cuando éramos niños

- ¿y ahora?

- no lo sé-kougyoku no sabía si hablaba enserio o no, pero supuso que no dirá más que eso

- Judal…

-tus viajes, ¿con que fin son?

-eh, bueno, padre dice que, por formalismos, pero presiente que busca comprometerme para obtener algún tipo de beneficio, es decir es lo que ha pasado con todas mis hermanas

- ¿te tienes que casar? - se sentó en un escalón que estaba para subir al resto de habitación, donde estaba la cama y los vestidores

- no lo sé, por ser mujer probablemente, pero como también tengo a vinea… - le sonrió- gracias a ti quizás tenga oportunidad de elegir, es decir dudo que el emperador le dé a cualquiera un usuario de contenedor metálico

- ¿gracias a mí?

-sí, tú y mi hermano kouen confiaron en que yo podría conquistar el calabozo de vinea

-no hice más que convencerte de entrar, tu sola con tu fuerza lo conquistaste, no me debes agradecer – kougyoku que se había sentado al lado de Judal en el escalón al lado de su cama, sonrió sonrojándose

- ¿Por qué preguntas si me debo casar?

-porque si te casar te iras, ¿no?

-supongo…- hubo un silencio incomodo- ¿no… no quieres que me vaya? - el no contesto- claro- se levantó- si me voy no tendrás a quien molestar- había dado unos cuantos pasos y cuando regreso el ya no estaba ahí- ¿Judal?

-quiero ser egoísta- le volvió a susurrar al oído, se había levantado con ella y seguido sus pasos- y no quiero compartirte- para cuando giro rápidamente tampoco estaba, lo vio irse por donde acostumbraba, ella podía sentir que esa frase sonó demasiado seria, también sintió su corazón acelerarse.

Bueno un cap mas, recuerden comentar, perdón la ortografía y/o mala redacción