Visita
Kougyoku no dejaba de observar la aun congelada habitación de baño, se preguntaba si en algún momento volvería a poder usar ese lugar, nuevamente se dirigía al baño del exterior, muy nerviosa, y temerosa, no quería que nadie la viese desnuda ni por accidente… suspiro recordando que el tonto de judal ya la había visto, se preguntaba que pasaba por la cabeza de este, actuaba raro en ocasiones y casi al instante volvía a ser el de siempre. Dudosa y con dos sirvientas más, por si acaso, entro al baño, ellas se quedaron en la habitación tras las cortinas, mientras ella revisaba que judal no estuviera por ahí, puesto que era casi seguro que cuando preparaban en baño el aparecía de la nada. Esa vez pudo bañarse con tranquilidad, judal no apareció.
El aludido, por su parte, regresaba de Qishan, había sido un viaje particularmente aburrido, casi nunca se divertía, pero cuando viajaba con los sacerdotes, sea quien sea era más aburrido que de costumbre. Apenas puso un pie en el imperio desapareció de la vista de ese sujeto con mascara, se preguntaba como veían con eso en la cara, una vez intento disfrazarse como ellos, no paro de tropezarse, claro está no lo hizo en público. El traje en cuestión termino en una esquina de su habitación. Pensó en llegar allí pero no lo hizo, supuso que lo buscarían ahí e incluso en la habitación de kougyoku, así que se quedó vagando en el poblado cercano al palacio con una capa por si acaso, no era una capa en realidad, sino una sábana que saco de alguna de las casas por donde paso, la supo atar para disimular su procedencia.
Regreso bien entrada la noche, veía poca guardia, pero antes que pensar en llegar a su cuarto pensó en el de kougyoku, pero antes de llegar a ese fue hasta el de ka koubun, aún estaba despierto, estaba acomodando algo sobre la cama, parecía que viajaría pronto, lo que indicaba que ella se iría de nuevo, iba a hacerle una jugarreta como la de kougyoku pero sospecho que él no caería como ella, además estaba claramente despierto. Pero no se iría sin un poco de venganza, se apartó lo suficiente para quedar frente a la ventana, pero a más de tres metros, agito su varita provocando una gran ráfaga de viento, el cual entro intempestivamente al cuarto, antes de irse escucho como el gritaba, y vio salir volando algunas prendas, rio todo el camino a la habitación de la princesa, pero no entro inmediatamente.
Se quedó en la parte del techo, donde habían varias vigas en las cuales perfectamente podía apoyarse, también estaba la ventanilla redonda de más de un metro de diámetro, por donde entraba y salió casi siempre, espero, porque sospecho que ese inútil lo culparía por lo de su habitación y quizás lo buscaría allí , no estaba equivocado, ka koubun entro de prisa a la habitación, pero con mucho cuidado de no hacer ruido, judal se escondió de la vista, mientras observaba como el buscaba por todas partes con la mirada hasta que finalmente la levanto, espero unos minutos calculando cuando dejaría de observar, se volvió a asomar para verlo acercándose a la dormilona de kougyoku, seguramente para comprobar que no estaba allí con ella.
Le parecía interesante como ese sujeto podía llegar a ser tan precavido, solo tenía una falla, y es que judal era un magi, así que, siendo un humano común, aunque fuera contenedor familiar, no podía contra él, además él podía volar, después de un rato de búsqueda se puso frente a la puerta congelada mirando asía la puerta de entrada, seguramente con la intención de irse, aunque parecía aun dudoso de que judal no estuviera por ahí puesto que seguía revisando con la mirada. Judal aprovecho para hacer lo que había dicho y se le había pasado, descongelo la puerta saliendo de su escondite y lanzando el agua con todo y sirviente fuera de la habitación para cerrarla de golpe, despertando a kougyoku la cual estaba aterrada. Le hizo un guiño a la princesa que casi no lograba verlo y salió rápidamente de allí.
Se quedó fuera de la ventana lejos de la vista de todos escuchando como ka koubun entraba de nuevo, furioso preguntando a la asustadiza princesa por judal, ella desconcertada no contesto nada, esta vez rebusco por todas partes incluido aquella habitación que ya no estaba sellada por hielo, paso un buen rato antes de que se fuera de nuevo, judal aprovecho para dejarle un regalo en su habitación, y" accidentalmente" ocasionar una segunda ráfaga que termino por tirar las cosas por la ventana. Cuando regreso, kougyoku al igual que varias sirvientas estaba secando el piso. Después de otro rato espiando desde el techo y cuando por fin se fueron, y la princesa regreso a la cama, por fin bajo, ella se estiraba un poco bostezando, era muy tarde como para que aun siguiera despierta.
- ¿no deberías estar durmiendo vieja bruja? - comento sentándose en la cama espantándola de nuevo
-judal- quería gritar, pero no pudo levantar mucho la voz, no quería llamar la atención- ¿Qué haces aquí? ¿Qué hiciste? ¿Por qué ka koubun te busca? - no pudo seguir con el interrogatorio ya que él se había puesto cómodo en la cama ignorándola por completo- ¡judal!
-ya duérmete- le dio la espalda, estaba sobre las sabanas, pero con toda la intención de no moverse
-bien- entendió que él no contestaría, pero no se rendiría- pero mañana me contestas- no se quitó lo que llevaba puesto por vergüenza, era la primera vez que sentía pena y se sentía algo extraña de tenerlo cerca, agradeció que le estuviera dando la espalda. Fingiendo que él no estaba allí, se metió debajo de las sabanas, intento conciliar el sueño rápidamente, por un instante lo estaba consiguiendo pero pronto se vio obligada a abrir los ojos, judal se había pegado a ella, aun sobre las sabanas, pero la estaba abrazando prácticamente- ¿ju…dal…?- no obtuvo respuesta a lo que pensó que este ya estaba dormido, intento volver a dormir pero no podía, sentía y escuchaba su respiración sobre su nuca-judal…- volvió a susurrar
-duérmete- contesto poniéndola más nerviosa
- ¿e…estas despierto? - escucho un gruñido dando a entender que si- no…no.…-volvió a enmudecer cuando sintió como el movió sus manos, de mantenerlas quietas en su abdomen, una de ellas comenzó a subir asía su pecho -e…espera- coloco una de sus manos cubriendo su pecho- ¿q…que haces? – cerro los ojos mientras que sintió como él se movía, pero en vez de alejarse se acercó
-hueles bien- le susurró al oído, volviendo a mover sus manos por el cuerpo de su presa, porque así se sentía kougyoku, la cual estaba estática
-judal, Creo que es mejor que…- volvió a ser interrumpida, esta vez por un beso en su cuello, efecto que causo que se espantara y girara hacia él, algo que quizás debió pensar mejor, puesto que el sonrió, seguramente era lo que esperaba, besándola sin previo aviso, un poco diferente a la vez anterior, kougyoku no supo que hacer más que dejarse llevar hasta que él se apartó un poco
-judal…- su voz era algo suplicante, con mucha duda y miedo
- ¿tienes miedo? – no supo que contestar, estaba nerviosa pero no podía decir si era miedo o no
- ¿q…que haces?
- no lo se
-e…entonces, ¿Por qué lo haces?
- tampoco lo se
-eres un tonto- el sonrió volviendo a besarla. Después de un par de besos más judal por fin se quedó quieto al lado de kougyoku, la cual estaba también viéndolo- ¿n…no tienes frio? - no sabía de qué más hablar
-si me meto debajo de las sabanas- sonreía maliciosamente- te aseguro que no me detendré- ella pudo sentir como se sonrojaba, a lo que tomo su cabecera y se la lanzo
-tonto- susurro mientras que él se reía, volviendo a acomodarse y recuperando su cabecera se quedó quieta de nuevo observándolo, judal por su parte cerro los ojos, parecía dispuesto a dormir, así que decidió quedarse en silencio, pero, aunque había cerrado los ojos volvió a abrirlos, no se sacaba de la mente lo que había pasado, aún estaba sonrojada, podía sentirlo, se preguntaba en que estaba pensando él. Termino levantándose, y sacando unas sábanas extras para cubrirlo, puesto que estaba haciendo frio y si realmente se dormía ahí podría enfermar.
Regreso a su lugar, pero no se acostó, se quedó vigilándolo, seguramente para el todo eso era solo un juego, pero no podía permitirle seguir con ello, primero no quería perder a su quizás único amigo, y segundo, sabía bien que no podía esperar gran cosa de alguien que no se tomaba nada enserio; paso su manos sobre su cabeza quitando algunos mechones que cubrir su rostro, judal apenas si se movió, se dio cuenta de que enserio se había dormido, sonrió acomodándose a su lado-judal…- susurraba sabiendo que no tendría respuesta- judal…- reía tristemente, esa sería la última vez que le permitiría quedarse allí- me gustas- murmuro mucho más bajo que de costumbre y cerró los ojos, uniendo su frente con la del invasor, no era mentira, judal siempre le había gustado aunque en otro sentido, ahora no quería hacerse falsas ilusiones románticas y arruinar lo que ya había.
Al despertarse kougyoku tomo la almohada y la puso sobre el rostro de judal, pensó en ahogarlo y devolverle una de sus tantas bromas, pero ella no era como él, así que solo la dejo allí moviéndolo para que se despertara, podía escuchar como el palacio comenzaba a despertar, y ka koubun solía ir muy temprano a su habitación, como siempre no debía encontrarlo allí, judal, haciendo pereza se giró hacia el otro lado dejando caer la almohada al piso, entonces a kougyoku se le ocurrió una idea, coloco sus pies cerca de él y se apoyó contra una de las barandas de la cama, empujándolo con todas sus fuerzas ocasionado que el cayera de golpe al suelo, lo escucho quejándose y comenzó a reír
-oye bruja, que diablos te pasa- alego sin moverse, ella se asomó para verlo sobre las sabanas y la almohada sobándose la espalda, también la cabeza, comenzó a reír más fuerte
-oh, ya veo porque es que lo haces, es divertido
- ¿hacer qué? - un poco irritado se levanto
-molestarme- le saco la lengua- tal vez empiece yo a molestarte a ti
- inténtalo- se había devuelto a la cama muy rápidamente sujetándola del rostro, más explícitamente levantando su mentón – a ver cuánto puedes resistir- sonrió, ella sonrojada lo empujo con todas sus fuerzas, por poco y cae al suelo de nuevo, kougyoku volvió a reír
- ¿intentas matarme? - se quejó sentándose al borde de la cama, ella solo siguió riendo, el sonrió, era la primera vez que la vea sonreír así, casi siempre se molestaba por sus bromas- kougyoku…- fue interrumpido por uno golpes leves en su puerta, ella reacciono con miedo lanzándose sobre y el y tapándole la boca
- ¿podemos pasar princesa? - pensó que era ka koubun pero no, eran una de sus sirvientas, se preguntó dónde estaba el, pero le alegro que no fuera, judal balbuceaba algo inentendible para ella, no quitaba su mano de su boca
-eh- contesto sin levantarse, era una escena algo comprometedora, todas sus sabanas en el suelo y ella sobre el oráculo, no podía permitir que entraran-n…no, esto… ¿Dónde está ka koubun? - rogaba porque no estuviera con ellas
-no lo sabemos princesa, pero tenemos ordenes de…
-búsquenlo- ordeno, no solía hacerlo, pero no debía dejarlas pasar
-si majestad- hubo silencio, ignorando a judal se movió un poco asía adelante para intentar escuchar si se había ido, no pudo escuchar nada y tampoco se percató en que momento había liberado al invasor
-uff- suspiro suponiendo que si se habían ido
-no me quejo- murmuro judal- pero podrías levantarte – bajo la vista para darse cuenta de que tenía su pecho prácticamente en el rostro de judal, el cual observaba su cara sonrojada- y consté que no fui y…- fui interrumpido por el grito de kougyoku, uno que el ahogo rápidamente, dándole vuelta a la situación, ahora judal estaba sobre ella, cubriendo su boca- cálmate quieres, nos meterás en problemas- ella balbuceaba a lo que el reía, entonces lo mordió-oye- dejo de cubrir su boca para sujetar ambas manos- ¿y eso porque fue?
-eres un descarado, no tendríamos problemas si no estuvieras aquí-el rio- mejor vete, como escuchaste fueron a buscar a…
-no me importa – interrumpió acercándose a ella- si bloqueo esa puerta no podrán pasar
-j…judal…-estaba atónita no parecía ser una broma, recordó lo de las sabanas, aquello de que si no estuvieran no se detendría, parecía estarlo cumpliendo, cosa que la puso nerviosa-po…por favor…
-escucha…-intento escuchar, pero no pudo, su corazón estaba palpitando demasiado fuerte como para entenderle, solo lo veía mover los labios, no sabía que hacer – lo de anoche, ¿lo decías enserio? – no obtuvo respuesta ella parecía de piedra, bueno, una piedra asustada y temblorosa, el rio apartándose-bueno, supongo que no- se elevó unos centímetros -y arregla tu ropa, parece que te hubieran forzado – volvió a reír, ella se observó dándose cuenta de que faltaba poco para estar completamente desnuda
-tonto- grito recogiendo una de las almohadas y lanzándosela- eres un tonto- él se fue riendo por la ventana que acostumbraba, ella se dio cuenta de que eso había estado demasiado cerca, definitivamente no podía volver a pasar. Con mucha pena debía impedir que judal siguiera entrando en su habitación, cuando ka koubun llego junto a las sirvientas principalmente le pidió que sellaran la ventana en la parte superior.
Bueno gracias por leer, no olviden comentar y perdón la ortografía
