Me gustas

Entre una cosa y otra, judal termino fuera de kou por varios meses, el por qué, ni el mismo lo sabía, pero no estaba solo, varios sacerdotes iban con él, quien visitaría un sitio llamado Balbadd, a mitad del viaje los sacerdotes se dispersaron dejando a uno, a quien llamaban el contador, fueron recibidos en el palacio real, judal no hacía más que escaparse cuando podía, argumentando querer curiosear ese lugar, increíblemente parecían creerle. Le molestaba ese sitio, le molestaba estar lejos de kou, pero no entendía muy bien la razón, no fue el único viaje ya que regresaron a Qishan. Después por partevia, eras escalas muy raras, pero en ese sitio que no le resulto nada aburrido puesto que allí se encontraba una de las sedes de la compañía del rey tonto y si tenía suerte se lo encontraría.

Mientras el contador se reunía con el rey, judal volvió escapar para entrar la compañía de comercio de sindria, lo consiguió sin muchos problemas, al parecer tenían un pequeño alboroto ocasionado por el mismo rey tonto, alcanzo a escuchar algo de una celebración y borrachos y quien sabe que más, no les prestó atención, los empleados luchaban por calmar la conmoción, no distinguió a ninguna allí hasta adentrarse un poco más, donde como sospechaba estaba sinbad con su guaria de costumbre, quien parecía estarlo regañando. Una vez salieron el hizo acto de presencia.

Mientras sinbad murmuraba algo que no entendía, se fue acercando de la manera más descarada- el alcohol acabara contigo- afirmo sorprendiéndolo, quien reacciono no solo buscando de dónde provenía la voz, que estaba justo enfrente suyo, sino que también hizo una mueca, probablemente le dolía la cabeza- ¿Qué tal amaneciste rey tonto?

-judal- contesto colocando ambas manos sobre su cabeza, apoyando los codos sobre la mesa y cerrando los ojos- no sé porque no me sorprende

-vamos, admite que te alegra verme- seguía sin abrir los ojos

-usualmente te sigo la corriente, pero ahora me duele mucho la cabeza, así que por favor vete

- la fiesta debió ser muy animada- rio un poco, sinbad por fin abrió los ojos mirándolo muy seriamente

- ¿Qué haces aquí? ¿y cómo siempre haces para entrar?

-si quieres un consejo, cambia de guardias- se sentó sobre la mesa sin apartar la mirada de sinbad- es muy fácil evadirlos

- ¿quieres pelea? - judal lo observo, no parecía tener consigo ninguno de sus contenedores

- ¿y conque pelearas? No tienes tus contenedores

- no seas tan suspicaz- se movió un poco colocando su espada sobre la mesa

-recién me despierto, no los tengo todos, pero no creas que no tengo ninguno- judal rio a carcajadas

-bien, entonces peleemos- se levantó de un salto

-lo siento- también se levantó- no estoy para seguir tus juegos ahora- se apartó de la mesa y comenzó a caminar por un pasillo a su derecha

-sinbad- judal comenzaba a molestarse- no intentes ignórame

- ¿Qué quieres? - se detuvo antes de atravesar la puerta, viéndole, una vez más con una mano sobre su cabeza – y no creo que sea solo pelear, viniste por algo mas ¿no?

- pues no- aparto la vista- si vine solo a eso, me aburro en kou

- no logro entender cómo es que eres su magi si o te gusta estar allá

- ah no es asunto tuyo- ni el mismo se explicaba el porqué, si lo consideraba un poco, no tenía motivos para quedarse allí, más que el de aprender a dominar mejor su magia, y para su sorpresa esos sacerdotes parecían saber bastante, aunque no le enseñaban todo

-judal- sinbad se devolvió - ¿Por qué no dejas kou?

-dejarlo para que, que haría si me voy

- ¿ese es el problema? ¿no tener a dónde ir?

-no dije eso

-es lo que das a entender- hubo un silencio algo molesto para judal- si ese es el problema, ¿Por qué no buscas un lugar al cual llamar tuyo?

-ja- rio- pensé que me invitarías a sindria

-ja- rio sinbad- puedes ir si quieres, pero ten presente que muchos no te quieren allá, les hiciste mucho daño, tendrás que reivindicarte primero si quieres quedarte

- definitivamente eres tonto- judal volvía a su expresión aburrida – si kou es aburrido, sindria ha de ser peor, además ¿aun sigues buscando poder rey tonto? - sinbad no contesto- apuesto que te serviría tener un magi en tu pequeño país

-si me serviría- admitió con una gran sonrisa- porque ¿te interesa el puesto?

- tal vez-no pudo con la expresión de sinbad, se soltó en carcajadas dándose la vuelta- pero no tuyo, no creo que nos lleguemos a entender como para ser tu magi, además- se puso serio- me rechazaste ¿recuerdas?

- eran otros tiempos

- no importa, tengo varios candidatos a rey, y tienen un muy buen nivel, es mas ¿Por qué no peleas contra ellos? Estoy seguro de que sería interesante

-quizás a futuro, nadie sabe lo que el destino nos tenga preparado

-seguro- se volvía a aburrir- ¿terminaste? - el parecía extrañado- vine aquí esperando que me entretuvieras, pero en su lugar no has hecho más que hablar, eres aburrido, ya estas viejo

-el tiempo corre para todos, incluido tú, ya no eres un niño, deberías madurar un poco no crees- judal hizo una mueca- bueno, supongo que eso también depende de que quieres con tu vida

- ¿Qué significa eso?

-me refiero a si buscas amigos- judal rio- que no parece, entonces ¿amor tal vez? - tenía una expresión un tanto peculiar, no lo negó, pero tampoco lo afirmo-mm o quien sabe, lo que pase con tu vida es algo que te compete solo a ti- se devolvió a la puerta por donde se iba a ir- pero si es amor lo que buscas- se detuvo levemente- lo mejor que puedes hacer, siendo tú, es atesorar a aquella que demuestre interés por ti- sonrió

- ¿eres idiota? - judal se molesto

-vamos es cierto, con tu carácter y actitud, quien te quiera será alguien de admirar

-tu…- sinbad reía, se fue sin darle tiempo de refutar, planeo seguirlo y atacarlo, pero lo considero mejor y ya que lo había dejado solo en su despacho aria lo que mejor sabe hacer, caos, así quien terminaría con un gran sermón seria el rey tonto

Al regresar con el contador, se dio cuenta que sinbad no era el único al que estaban regañando, puesto que mientras regresaban a kou, ese sujeto no le dio tiempo de refutar nada, el regaño en cuestión era por siempre escapársele, agradeció como nunca cuando por fin regresaron, puesto que al llegar cerca del palacio salió volando sin avisar, estaba anocheciendo, por lo que fue a la habitación de kougyoku. Para su sorpresa, la ventana por la que siempre entraba estaba sellada, no solo cerrada sino sellada, habían colocado algo grueso del otro lado de forma que no pudiera pasar así rompiera los cristales. Reviso las otras ventanas y estas seguían normales, pero a diferencia de la de arriba no tenían por donde entrar, la otra al lado de estas por donde estaba el balcón estaba cerrada e incluso había un letrero "judal duerme en tu cama".

Entendió de inmediato que había pasado, tal vez bromeo demasiado con kougyoku y al final termino cansándose como todos, pensó en ignorarlo y entrar por la fuerza, pero a la vez sintió como si algo se revolviera dentro de él, no podía creer que quien siempre lo había recibido ahora lo rechazara y menos después de lo que le había escuchado decir, aunque no sabía si era sueño o real puesto que estaba adormilado, aunque él no alguien de soñar esas cursilerías, por lo que supuso que era real, pero al preguntar no obtuvo respuesta y ahora una puerta cerrada, probablemente esa sea la respuesta, ese "me gustas" no era real. Se fue hasta la parte superior y se quedó sobre el techo del palacio, observo como anocheció completamente.

Inesperadamente comenzó a recordar todos de su niñez, era curioso como lo que más recordaba era cuando conoció a kougyoku y el cómo comenzaron su sin fin de bromas para ella, era divertido molestarla; observo una vez más asía la habitación a la que ya no podía acceder, bueno podía, pero a la fuerza y así ya no quería entrar y es que en verdad quería entrar, asía frio afuera y la habitación de kougyoku era cálida y olía bien, de hecho, resultaba que olía como ella, su habitación en cambio era fría y oscura, de niño nunca le gusto quedarse allí, estaba muy apartada de todos, incluso si gritaba estaba seguro que nadie iría a revisar le algo le ocurría, nadie excepto aquellos sacerdotes.

Comenzó a lloviznar, el frio se debía a que pronto llovería, pensó en que debía entrar, pero no quiso ir a su cuarto, tampoco podía ir a donde si quería entrar, así que bajo al partió principal, donde había un árbol de durazno y se quedó allí mientras comenzaba a llover, el árbol no lo cubría de la lluvia además estaba en el suelo, por lo que poco a poco termino completamente empapado, el frio era mucho más grande, pero sabía que en su habitación sería peor, se podía decir que odiaba ese lugar- un lugar…- se dijo mientras observaba como el agua caía a través de las hojas, se había recostado contra el tronco del árbol, sentándose en el húmedo césped- al cual llamar mío…- era curioso cómo no se le ocurría ningún sitio, nada en ese palacio le gustaba o animaba tanto como para sentirse cómodo, nada excepto aquella habitación a la cual ya no debía entrar, estaba seguro de que ese era mensaje, más que el lugar, era probablemente porque la dueña de aquella habitación no lo rechazaba como los demás, a pesar de ser el mismo con todos, bueno, el mismo bromista y debía admitir que sus "juegos" eran demasiado

-judal- escucho una molesta voz que provenía de alguna parte, ni siquiera se percató en que instante había cerrado los ojos- ¡judal! – lo zarandeaban, era curioso sabía que debía contestar y abrir los ojos, pero no lo hacía, seguía divagando-¡judal!- la voz en cuestión le resultaba familiar, era una mujer, aunque podía visualizar su rostro no lograba recordar su nombre-judal…- kougyoku dejo de moverlo, algo no andaba bien, aunque hacia frio y llovía, su piel estaba caliente, casi hirviendo

-princesa- ka koubun y otras sirvientas que pasaban por allí la rodeaban- no debería estar bajo la lluvia, podría enfermarse y…

-eso es- se levantó hacia el- llama a la guardia lleven a judal a mi cuarto

- ¿su…su cuarto? Princesa eso no es…

-solo háganlo- casi grito, para volver a su anterior posición de rodillas al lado de un inconsciente judal

En cuestión de minutos todo el palacio sabia de la actual condición y ubicación del oráculo, no era una sorpresa donde se encontraba, lo sorprendente era la manera en que la princesa se había apropiado de su cuidado, no estaban solos claro está, constantemente entraban y salían sirvientes, ka koubun no se movía de aquella habitación e incluso kouha y koumei que recién llegaba. Fueron a ver, la situación parecía seria

-enfermo- gyokuen discutía con el contador- ¿Cómo es posible?

-bueno, aunque sea un magi, sigue siendo humano, no todos tienen tu resistencia- ese comentario se ganó una mirada asesina por parte de la emperatriz

- ¿es grave?

-no lo sabemos, quien lo encontró no nos permite acercarnos mucho, está determinada a encargarse ella sola

- ¿Quién fue? -En otra parte del castillo kouen que también recién llegaba hablaba con sus hermanos menores

- ¿Por qué enfermo? - preguntaba

-bueno- respondía kouha- cuando lo encontraron estaba bajo la lluvia, pero los que lo han revisado dicen que probablemente haya sido en los sitios que estuvo, los cambios de clima o incluso algo que haya comido

-no sabemos con exactitud, pero kougyoku está encargada de su cuidado

- ¿kougyoku?

-príncipes- un guardia irrumpía en la sala donde estaban hablando- el emperador ordena que vayan verle- los tres siguieron al guardia sin preguntar, ya está muy tarde en la noche, así que debía ser algo importante

Se puso seria la cosa XD, espero no les haya aburrido el cap, agradezco los comentarios probablemente falte uno o dos caps para terminar el fic, lamento la ortografía