Piensa

Todo estaba muy silencioso, era extraño, judal dio varias vueltas antes de abrir por completo los ojos… el aroma era agradable, se encogió entre las sabanas, eran suaves muy diferentes a las suyas, razón que lo ayudo a despertar más rápido, se sentía mal, le dolía la cabeza incluso, sentía mucho calor, a pesar de que el día se veía normal. Estaba solo, habían unos cuantos inciensos encendidos, reconoció la habitación de inmediato, era la de kougyoku, todas las ventanas incluida la del techo estaban abiertas, no recordaba cómo había llegado allí.

Intento ponerse en pie, pero termino cayendo al suelo, no tenía muchas fuerzas, como pudo regreso a la cama, ah, recordaba esa sensación, no era nueva, estaba enfermo, solía descuidar bastante su salud y casi siempre enfermaba igual, aunque se preguntaba cómo había terminado en aquel cuarto, porque estaba solo y donde estaban todos, comenzaba a molestarse por el silencio, pero no podía moverse… -que clase de gente deja solo a un enfermo- mascullo observando el techo, comenzaba a darle vueltas así que cerró los ojos-kougyoku…- murmuro colocando el brazo sobre su rostro, probablemente ella era la causante de que estuviera allí.

Odiaba sentirse débil e indefenso y más que fuera la bruja quien lo rescatara, aunque odiaba mas el hecho de haberse descuidado tanto, ¿Por qué había sido tan tonto?. Mientras tanto todos los príncipes estaban reunidos con los emperadores, porque si, la emperatriz gyokuen estaba allí, nadie dijo nada, el emperador solía decidir sin consultar a nadie y menos su "esposa", como sea ella estuvo presente pero no dijo nada.

La reunión no era diferente a las de siempre, el usual consejo de guerra, razón por la cual estaban allí los contenedores de rey, lo único que parecía diferente era la presencia de la emperatriz, incluso varios sacerdotes, no es como si nunca estuvieran, pero parecía diferente de lo usual

-entonces- preguntaba kouen- ¿volveremos a marchar?

-así es, tú y koumei irán juntos- contestaba el emperador, gyokuen por su parte solo los observaba- kouha se les unirá mas adelante

- ¿yo también? - nadie contesto a lo que el sonrió y echo la silla para atrás cruzándose de brazos -okay, okay

-kougyoku- la aludida se espantó un poco no solían mencionarla mucho

-s…si señor

- tu, iras a balbadd

-¿señor?- no pudo ocultar su cara de desconcierto , no era la única puesto que no solían enviarla a ninguna parte, pero los demás disimularon muy bien

-balbadd- tomaba la palabra kouen- ¿será invadido pronto?

- en realidad- tomaba la palabra uno de los sacerdotes, era bastante conocido puesto que la mayoría lo había visto en sus viajes, le decían el contador- y con su permiso- se dirigía al emperador el cual asintió, luego prosiguió – balbadd al igual que muchos otros países ya están prácticamente bajo el dominio del imperio

-¿entonces …?

- kougyoku ira a balbadd en particular, porque- hablaba de nuevo el emperador- se llegó a un último acuerdo con el rey, y este es que una de mis hijas sea su esposa

-puedo…- pregunta kougyoku pero sin levantar la mirada, la cual mantenía fija sobre sus manos- preguntar…

- ¿Qué cosa? - al ver que todos se fijaban en ella se arrepintió, pero ya no podía solo quedarse callada o salir corriendo

-esto… ¿v…voy solo para ser su esposa? - estaba muy nerviosa, pero intento disimular, todos parecían extrañados menos el emperador que sonrió

-chica lista – comento- porque supuesto que no – ella no supo si alegrarse o extrañarse- es obvio que si quisiera enviaría al ejército y tomaríamos balbadd con facilidad, el asunto tras esta boda es hacerles creer que aún mantienen el control sobre su país, mientras que los invadiremos poco a poco, es obvio que en el instante en el que te cases con su rey serás tú quien mande, después de todo tenemos todos los derechos sobre su suelo y mar gracias al contador y su buen trabajo

-¿entonces porque la boda?- hablaba kouha- es decir, kougyoku tiene un djinn, en caso de una guerra mayor digamos contra reim o sindria, necesitaríamos su fuerza

-si lo pensé bastante, pero es la única hija que me queda por casar, la única que aún no tiene compromiso; de todas maneras, no es como si aunque se casara nuestra octava princesa se pusiera en contra de kou, ¿o sí?

-p…para nada…- contesto sonrojada

-¿porque hacerles crees eso?- preguntaba kouen

-es sencillo, entre menos crueles y villanos nos veamos menos entrometidos tendremos

-entiendo- se levantó- marcharemos entonces

-estaré en contacto con ustedes- kouen y koumei salieron de la habitación, el emperador también se levante, a lo que kougyoku tomo como que podía salir también, y con una reverencia se fue, quería saber cómo estaba judal pero su paso fue cortado por la emperatriz

- tengo entendido- comenzó a hablar mientras kougyoku se preguntaba de donde había salido y como llego tan rápido- que nuestro queridísimo sacerdote- remarco esas palabras- u oráculo, está en tus aposentos

-eh...si -le daba desconfianza esa mujer- lo encontré muy mal y…

- ¿no era más apto llamar los dos demás sacerdotes? - interrumpió

-en realidad yo...

- ellos son quienes se encargan de su cuidado – volvía a interrumpir, kougyoku detecto cierta molestia en sus palabras

-él es mi amigo- afirmo espantando los nervios- si está en problemas le cuidare- sin esperar respuesta paso al lado de esta con la cabeza en alto, por alguna razón parecía que la emperatriz quería intimidarla o algo parecido. Aunque al desparecer de su vista sintió como su corazón se aceleraba, debía ser cuidadosa, ella seguía siendo la esposa de su padre

- ¿segura que solo amigo? - murmuro gyokuen viéndola marcharse, termino sonriendo cuando una de las sacerdotisas llego- será mejor vigilarlos

- ¿Cuál es el problema?

-mi esposo, ese es el problema, que no es tonto

- tanto nosotros como el magi servimos sin quejas al imperio, no veo porque el emperador sería un…

-es ambicioso, busca poder y tener a un magi en sus filas es aumentar ese poder

-pero el magi ya está en sus filas…

-judal está con nosotros, - sonrió observándose- bueno con al-thamen, si se van ¿Qué crees que pasara?, él lo sabe y seguro ideara alguna manera de no perder ese poder, después de todo la magia no debe ser tomada a la ligera y menos un magi

-de todas maneras, la princesa se ira para casarse

-nunca se sabe que pueda pasar, mientras no esté casada puede ser una amenaza, después de todo judal se apegó demasiado a ella

Judal volvía a moverse, se había quedado dormido sin darse cuenta, solo que esta vez le dolía la cabeza, lo despertó unos ruidos provenientes de fuera de la habitación, observo con fastidio la puerta. El ruido aumentaba, tomo una de las almohadas y la aventó asía la puerta

-¡con un demonio, cállense ya!- grito lo más que pudo, pero sintió que no había sido mucho, volvió a fijarse en la puerta y los ruidos, eran charlas, parecía que alguien estaba discutiendo con otra persona, cerró los ojos prestando atención a las voces, le dolía tanto la cabeza que no distinguió ninguna, volvió a abrir los ojos dándose cuenta que la puerta se abría, dejando escuchar mejor las voces, rio un poco al notar quienes eran

-no mas ka koubun- regañaba kougyoku- usa tu contenedor familiar con judal

-pero princesa, solo debe ser usado en una emergencia…

-¿y esto no te parece una?

-no es algo que los demás médicos no puedan solucionar, además que, hacia allí bajo la lluvia, para mí que él se lo busco…

-no discutas más y hazlo

-pero…

-sin peros- judal cerró los ojos fingiéndose dormido y planeando una nueva broma para ese inútil cuidador, kougyoku entro tropezándose con la almohada y cayendo al suelo, judal que tenía un ojo semi abierto no puedo evitar reír

-princesa- ka koubun entro tras ella ayudándola a levantarse- ¿Qué hace esto aquí? – vio a la cama encontrando a un judal riendo silenciosamente

-judal- kougyoku ya de pie corrió hacia él, no parecía molesta, a diferencia de ka koubun - ¿te sientes mejor? - el aludido por su parte comenzó a reír con algo más de fuerza, pero sin exagerar como solía hacerlo siempre, su dolor de cabeza lo frenaba

-parece que está mejor- concluyo ka koubun- será mejor llevarlo a su habitación- judal sonriendo le aventó otra almohada, que el esquivo rápidamente- pero que…

-no te metas- amenazo con una tercera almohada, ka koubun por su parte, había recogido aquella con la que había tropezado la princesa, y se le vio la intención de hacer lo mismo que judal, a lo que este sonrió levantándose un poco, así que kougyoku se interpuso entre ambos

-se quieren comportar- regaño cruzándose de brazos- judal estas enfermo y ka koubun, viniste a ayudarlo

-pero…- contestaron a la vez

-sin peros- se acercó a judal- ahora enserio ¿Cómo te sientes?

-¿Qué hago aquí?- contesto con tono de molesto, kougyoku sospecho que seguro era por lo de haber hecho cerrar las ventanas superiores

-te vi bajo la lluvia, te vías enfermo y no pensé en otro lugar mejor para llevarte

- hubieras llamado a los sacerdotes- murmuro recostándose de nuevo- son quienes se encargan de mi- cerro los ojos, kougyoku por su parte recordó justo lo que le había dicho la emperatriz

-¿te molesta que te haya ayudado?

-y a ti- abrió los ojos viéndola- ¿te molesta tanto que entre aquí? – así confirmo que al parecer si estaba molesto

-yo…

-no debe entrar- contesto ka koubun- a los aposentos de una joven que esta pronta a casarse

-sí, si- judal lo ignoro – dices siempre lo mismo

-porque es verdad- grito un poco – siendo hombre deberías saberlo muy bien- judal solo lo observaba, kougyoku por su parte sentía que se perdía en la conversación- no hay que jugar con fuego

- ¿y que si quiero jugar? – contestaba sonriendo descaradamente

-tu… ¿entiendes que como princesa- olvido los decoros- ella debe mantenerse intacta, cierto? ¿entiendes que debe llegar pura al matrimonio? – kougyoku sentía que se sonrojaba, comenzaba a entender, quizás, de que hablaban

-sí, si- contestaba perezosamente – ahórrate el sermón de siempre

-tu…- ka koubun apretaba los puños- ¿Qué pretendes?, ¿acaso planeas algo con ella? - ante esa pregunta kougyoku se cubrió el rostro sin apartar la vista de judal que se veía serio- escucha muy bien "oráculo" a menos que planees casarte con ella, enserio, deja de visitar su habitación, se puede tomar a mal, inclusive hay rumores ya, además… - kougyoku temió lo que fuera a decir- ella se ira a balbadd a casarse, así que es mejor, evitar este tipo de comportamiento

- ¿ah? -refunfuño frunciendo el entrecejo- ¿Qué?

-lo que escuchaste- se fue a recoger la otra almohada que había lanzado- partiremos pronto – kougyoku siento que apretaban su corazón, se sintió mal, pero no era mentira, en verdad iría a casarse con un perfecto extraño

- ¿es enserio? - judal le preguntaba a ella, sacándola de sus pensamientos

-esto… si, lo es- judal se levantó de la cama y tentando las paredes, puesto que seguía débil, comenzó a caminar a la salida de ese cuarto- ¿judal?

- eres una enamoradiza sin remedio- decía sin verlos- seguro que te enamoraras en balbadd con facilidad, que te vaya bien

-espera, aun estas mal y…

-estaré bien- alego saliendo de allí

-parece que por fin entendió- afirmo ka koubun colocando sobre la cama las almohadas, ella sonrió tenuemente, esperaba algún tipo de reacción de parte de judal, había sido su único amigo todo ese tiempo, su apoyo, incluso su enemigo en ocasiones, pero recientemente… quizás, su amor, no lo sabía, solo se sentía muy deprimida

-sí, eso parece

judal como pudo regreso a su habitación, donde se encontró con varios sacerdotes que le ayudaron, puesto que estaba perlado en sudor, respiraba agitadamente y su piel ardía, estaba mucho más enfermo que antes, le regañaron por haberse expuesto al clima exterior, puesto que su condición probablemente empeoraría, él no decía nada, no tenía ánimos y estaba molesto, sabía que kougyoku tarde o temprano se casaría, pero, no esperaba esa noticia, es más, esperaba que se quedara en kou con él, si ella se iba se aburriría demasiado, aunque… no era lo único, no quería imaginarla casada con alguien, le molestaba inmensamente imaginar que alguien más la tocara o besara

mientras se sumía en un largo y profundo sueño inducido por aquellos sacerdotes, no dejaba de pensar en kougyoku, y principalmente se preguntaba porque le molestaba tanto esa idea, si le gustaba, eso lo sabía, no era tonto, pero quizás era mucho más que solo eso. Como sea, duro casi una semana entera enfermo, era más que un simple resfriado y era su culpa, la catedra que no le habían dado meses antes se la dieron toda junta mientras se recuperaba, cuando por fin logro salir, lo primero que hizo fue buscar a la bruja de kougyoku, pero no logro encontrarla, supo que se había ido a balbadd unos días antes, así recordó lo que ka koubun había dicho

-oye contador- gritaba por los pasillos donde solía verlo- ¡contador! ¡diablos, contador!

-no está- gritaba kouha tapándose los oído- curiosamente todos parecen haberse ido

- ¿y tú qué?

-yo también voy de salida, pero mientras tanto ¿quieres dejar de gritar? – judal no le contesto, se fue volando, es más sabia donde probablemente estarían así que con la excusa de seguir al contador también fue a balbadd

Gracias por leer, perdón la ortografía y no olviden comentar