Ni los personajes ni la historia son de mi autoría, yo solo la adapto a los personajes de S. Meyer, al término de esta historia daré el nombre original y quien es la autora.

Este Prologo contiene una escena de violencia y lenguaje soez.

Prologo

—Nadie va a quererte, vaca fea.

Jacob sostuvo a Isabella abajo con una rodilla en la espalda, el brazo derecho torcido dolorosamente hacia atrás. Hasta respirar era difícil.

—¿Me entiendes, gorda asquerosa?

Ella había aprendido hacía mucho tiempo a no responderle. Cualquier desafío concebido era instantáneamente recibido con crueles represalias.

—Sí, señor, lo entiendo. Nadie me quiere.

Las lágrimas corrían por sus mejillas en silencioso lamento.

—¿Hablaste hoy con Clyde Fisher en la farmacia o no?

Un duro tirón en su pelo hizo que su cuello sonara y envió un fuerte dolor en cascada a través de sus hombros.

—Sí, señor, le pregunté sobre su hija. Había oído que tuvo un bebé.

Una respuesta susurrada era todo lo que estaba permitido. Juró que un día iba a rasgar el saco de sus miserables bolas secas.

—James te vió coqueteando con Fisher. No pudo esperar a llamarme y avergonzarme. Si querías chupar la polla de alguien, ¿por qué no lo dijiste?

¿Cómo se suponía que tenía que responder a eso?

—Jacob, no hice nada que pudiera interpretarse como coqueteo. No me ofrecí a darle sexo oral, lo prometo.

Como si supiera cómo hacerlo.

El pene y los testículos de Jacob estaban tan encogidos por los esteroides que eran prácticamente inútiles. La misma droga le había frito el cerebro, por lo que era inútil tratar de discutir con él.

—¿Cómo podría creer cualquier cosa que dijeras? Eres una mentirosa; una gran gorda mentirosa.

Mientras siseaba las últimas palabras, echó su brazo hacia atrás con fuerza y ella sintió el hueso dejar su sitio a causa de una agonía al rojo vivo.