Nota de Autora: Konichiwa minna-san, aquí Zhowiie después de casi un trágico año de haber sido secuestrada por los jashinistas de hidan por no haber continuado publicando la historia...

Nah, es broma, tuve un comienzo de año difícil, la realidad te golpea con fuerza algunas veces y necesitaba reflexionar muchas cosas, ademas me había quedado sin laptop Juas!

continuare subiendo la historia 1 vez por semana y prometo no desaparecer esta vez, así que redoble de tambores y continuemos nuestra aventura!

-CAPITULO 5: Inicios de una Guerra.-

La peli azul dirigía miradas súbitas a TenTen, como reprochándole sus palabras antes dirigidas con odio hacia mi…

Konan: Entiendo tu rabia – Dijo frunciendo el ceño mientras respiraba pausadamente y meditaba lo siguiente a decir- Pero todas conocemos el riesgo de salir al exterior.

TenTen: Si… Pero no debió dejarla a su suerte, Eran amigas… - Evitaba mirarme, prefirió ver el sucio y embarrado suelo antes que a mí, y lo admito, lo merezco.

Yo permanecí en silencio, mirando a Konan, Implorándole piedad y perdón con la mirada. Para TenTen ya soy una traidora, no puedo permitirme el lujo de dejar las cosas tal y como están, debo solucionarlo… Pero ¿cómo?… Kami-sama, si se me pudiera permitir un deseo, te imploro una señal…

Konan: Tal vez… Aun este con vida.

Hasta el último momento recuerdo que estaba viva, inconsciente, pero viva… Tal vez podamos salvarla… Mi mirada se llenó de la energía que momentos antes se había desvanecido, Mire a Konan y luego a TenTen, esta última aun ignorándome.

Sakura: Podemos salvarla – pese a mi entusiasmo, parecía que mi propuesta espanto hasta a las cigarras que chillaban alrededor, ambas me miraron como si estuviera loca, o empezara a delirar. Pero la expresión de Konan me dio a entender que podemos hacerlo… pero solo tendremos una oportunidad.

Konan: Puede que podamos, y no es un misterio las dos opciones que pueden resultar de esta misión… pero por ahora, debemos movernos, es casi un suicidio permanecer aquí.

A mucho pesar de TenTen tuvo que elevar la mirada hacia Konan para responder de forma afirmativa con un movimiento de arriba abajo con la cabeza, la imite y emprendimos nuestra caminata de forma lenta y sigilosa, el hecho de que estoy con los rebeldes no quiere decir que los Akatsuki no continúan buscando mi cuerpo supuestamente moribundo.

Llegamos a una especie de formación rocosa que simulaba un acantilado por el cual dos enormes piedras de tamaños colosales se abrían formando una especie de entrada secreta a una cueva subterránea, entrada que estaba cuidadosamente cubierta con maleza y tierra, para que se confundiera con la naturaleza de alrededor.

Konan nos hizo un gesto con la mano indicándonos que nos detuviéramos y luego entrelazo sus dedos y pego sus manos a los labios a lo cual emitió un silbido, como si de un pájaro Sinsonte se tratase. El silbido no duro más de 2 minutos y como respuesta a su silbido, recibimos otro como para indicarnos que podíamos entrar.

Al pasar por la abertura me pareció entrar en una película de esas antiguas, en las que una comunidad indígena vivía escondido entre la selva; Un enorme lago en el centro el cual era tan transparente y pura que parece que el hombre nunca la hubiese tocado hasta ahora, la maleza verde y fresca pareciera invadir las paredes entrando por una increíble abertura en la parte superior del techo de la cueva por donde entraría una increíble cantidad de luz en los días más soleados, los pequeños insectos fosforescentes hacían de las suyas saludándonos con sus tiernas lucecillas… todo sería perfecto para una escena romántica de Disney si no fuera por los campamentos levantados a base de plásticos y telas, las enormes cajas de madera rellenas de armamento y municiones, gente en estado caquéctico y deshidratada, pero sobre todo aquello, cadáveres, vestidos con el tan temible uniforme de los nubes rojas.

Konan: Bienvenida, Sakura, al campamento de Konoha.- Dijo mientras un mechón de cabello caía entre sus cejas y una chispa de adrenalina surgía entre sus anaranjadas pupilas.

Si, bienvenida… Bienvenida a la guerra, Sakura.