-Encontré un condon en tu habitación. - había exclamando Viktor tan como si nada, justo a la mitad de la cena familiar.
Yurio, que justo en ese momento se estaba tomando tan tranquilamente un vaso de agua, la escupió toda cuando escucho aquello.
-¿¡Que mierda, Viktor!? - preguntó medio gritando, medio furioso y con un creciente rojo en las mejillas, mientras se limpiaba el agua y saliva de los labios con el dorso de la mano.
-Que encontré un condon en tu habitación. - dijo poniendo el objeto en cuestión sobre la mesa, para el impacto e incomodidad absoluta de todos.
El rubio miro aquel objeto con horror, y Yuuri que se encontraba sentado a su lado, se atragantó un poco con la comida. También se habia sonrojado por lo que dijo Viktor, porque ciertamente tocar este tipo de conversaciones referentes a sexo (sobre todo hablarlas con Yurio) era algo realmente incomodo además de vergonzoso.
No podia entender como Viktor podia decir estas cosas sin avergonzarse si quiera un poco.
-¡Estuviste urgando en mis cosas! - básicamente afirmo Yurio, sin siquiera intentar negar lo del condon mientras estiraba la mano para tomar el condon de la mesa y esconderlo en sus bolsillos rápidamente.
-No estuve urgando en tus cosas. - mintio Viktor, frunciendo el ceño fingiendo molestia, porque lo cierto era que si se habia metido a la habitación del menor con la intensión (y esperanza) de encontrarse algo así. -La verdad es que me siento algo indignado. - comento con tono solemne.
Yura y Yuuri sudaron frio por un segundo, pero igual se quedaron callados hasta que Viktor carraspeo y volvio a hablar.
-Pense que nos tenias la confianza para hablar de estas cosas con nosotros. - hizo énfasis en el 'nosotros' y Yuuri quería golpearlo por eso, porque eso significaba que ahora tendría que meterse en esa charla que pintaba, iba a ser incomoda.
-Ugh, no empieces... - comenzo a quejarse el rubio, mientras se hundía en su silla, incomodo y se llevaba las manos a la cara.
Yurio era un adolescente ahora, tenia 16 años. Y realmente no había nada acerca de tener sexo de lo que tuviera duda, si bien el rubio era un adolescente caliente y hormonal, no era un estúpido, y estaba perfectamente informado sobre estos temas, por supuesto gracias a Internet.
También por obvias razones no quería hablar sobre su vida sexual con sus padres. Ugh, nadie nunca quiere hablar de sexo con sus padres.
Hubo un profundo e incomodo silencio que a los tres se les hizo eterno, sobre todo a Yuuri y a Yurio porque Viktor parecía tan sereno incluso ahora.
-¿Esto tiene que ver con la vez que Yuuri y yo regresamos a casa más temprano y te encontramos a solas con Ota..? - Viktor ni siquiera termino de decir lo último porque Yurio se había levantado abruptamente dando un golpe sordo en la mesa con las manos y con las mejillas furiosamente rojas.
Ambos adultos se exaltaron por el golpe y porque con ese golpe Yurio había conseguido tirar algunas cosas de la mesa.
-¡No, no, no, no, no! ¡No estoy teniendo esta conversación con ustedes! Ugh.. - había gritado el menor mientras escapaba casi corriendo a su habitación.
-¡Yuratchka regresa aquí! - había exclamado Viktor poco después para levantarse de la mesa y perseguir a Yurio hasta su habitación para seguir hostigandolo con más preguntas.
Al final Yuuri se quedo solo en el comedor, dando un suspiro hondo mientras se bebía el sake directamente de la botella preguntándose sinceramente que había hecho mal con esos dos.
Ahh~ a esto solo le queda un "capítulo" más u v u
Btw ¡Gracias x leer!
