Los personajes de esta historia NO me pertenecen (ojala Inuyasha si uwú jiji)
— ¿Ah sí?... —Pregunto la miko incrédula, maldito inuyasha, estaba jugando con ella, pero definitivamente eso no se quedaría así, había comenzado un juego que ella no estaba dispuesta a perder, pensó la joven mientras caminaba detrás del hanyou en dirección a la aldea observándolo con una mirada asesina.
Luego de un rato comenzaron a aproximarse a la aldea, Kagome ya había alcanzado a inuyasha y caminaba a su lado, mientras el hanyou se limitaba a disfrutar del aroma de su mujer en el ambiente, llevaba ambas manos metidas en las mangas de su haori y mantenía una expresión de serenidad en su rostro, estaban a pocos metros de la aldea cuando una discusión los alerto, advirtiéndoles que definitivamente estaban de regreso.
— ¡Maldito monje pervertido!, ¿es que acaso no puede ser más cortes? —Reclamaba una furiosa Sango en contra del monje Miroku, quien mantenía una expresión de nerviosismo en su rostro con un deje de falsa inocencia
—Querida Sango no te pongas así, es mi forma de demostrarte mi cariño y aprecio —Argumentaba Miroku con una risita nerviosa escapando de sus labios al mismo tiempo que mantenía ambas manos alzadas a la altura de su cara.
—Miroku… —Suspiro Shippo quien observaba la escena desde el hombro de la exterminadora — Eres un tonto nunca vas a cambiar — acabo diciendo mientras hacia un gesto de negación con la cabeza y mantenía los ojos cerrados. Luego de un momento un aroma familiar lo hizo abrir los ojos a la vez que una gran sonrisa se le dibujaba en el rostro.
— ¡Inuyasha! ¡Kagome! Están de regreso — Grito el pequeño zorro justo antes de brincar del hombro de Sango y dirigirse corriendo al encuentro de la pareja que caminaba hacia ellos.
La miko corrió hacia él recibiéndolo en sus brazos, ante la mirada desinteresada del hanyou detrás de ella.
— ¡Shippo hola! — Saludo la joven con entusiasmo — ¿Te has portado bien? —Pregunto acariciándole el cabello
—¡Sí! Que bueno que regresaron —Menciono el pequeño mientras bajaba la voz para continuar hablando — Estos dos me tenían cansado con sus discusiones — Menciono mientras lanzaba una furtiva mirada hacia Sango y Miroku que caminaban hacia ellos.
—Señorita Kagome, dichosos los ojos que la ven — Menciono el monje acercándose a la Miko y al Hanyou
—Kagome que gusto verte amiga —Saludo la joven exterminadora acortando la distancia entre ellos
— ¡Feh! ¿Es que a mi nadie piensa saludarme? —Hablo Inuyasha sintiéndose ofendido por el frio recibimiento que sus amigos le habían brindado a el
— ¡Ay, perro tonto al fin estas de regreso! —Menciono Shippo mientras saltaba a los brazos del Hanyou, quien lo sujeto en el aire por la cola y lo elevó hasta su cara
— ¿Cómo me llamaste mocoso del demonio? —Pregunto el Hanyou mientras observaba al zorrito con una diabólica sonrisa que se dibujaba en su rostro
— ¡perrito estaba bromeando por favor no me pegues, déjame ir! —Gritaba el pequeño zorro al verse atrapado por Inuyasha, pataleando e intentando escapar
Kagome solamente sonrió al observar la escena, la verdad es que sus amigos nunca iban a cambiar, y en cierto punto eso era lo que la hacía sentir como en casa, cada vez que viajaba a esa época, a pesar de los innumerables peligros que constantemente enfrentaban, y pese a no estar con su familia, nunca se había sentido sola desde que llego allí, incluso podía decir que los consideraba como una segunda familia, y ahora seguramente todo sería mejor, ya que ella e Inuyasha habían dado un paso completamente radical en su relación.
Luego del alboroto inicial que formaron al reencontrarse, todos se dirigieron hacia una cabaña cercana a la de la anciana Kaede, solamente que esta se encontraba más próxima al bosque. Desde hace algún tiempo habían comenzado a quedarse ahí cada vez que viajaban a la aldea, y así no incomodar a la anciana que estaba acostumbrada a permanecer sola en su cabaña. Habían iniciado un fuego para poder disfrutar de la noche que había caído sobre ellos, era una noche cálida, ideal para quedarse afuera conversando y poniéndose al día sobre los acontecimientos que habían transcurrido en la época feudal mientras Kagome e Inuyasha se encontraban en la época actual.
El grupo se había acomodado alrededor del fuego, Kagome tenía a Shippo recostado sobre su regazo, a su lado se encontraba Inuyasha quien reposaba su espalda en un tronco, y el monje Miroku se encontraba al lado de Sango, habían iniciado una conversación mientras esperaba que el agua se calentara y así poder comer el Ramen que la Miko había llevado para compartir.
—Nos informaron sobre una presencia maligna que proviene de la aldea vecina —Comento la exterminadora ante la mirada expectante de sus amigos — La verdad es que no nos dieron mayores datos al respecto, pero esta presencia es capaz de absorber el poder espiritual o al menos eso fue lo que nos explicaba uno de los aldeanos hace unas horas — finalizo mientras dirigía su mirada hasta la Miko
—Ya veo…—Susurro Kagome algo preocupada por la situación bajando su mirada hacia sus piernas, donde se encontraba Shippo recostado — Eso quiere decir que esa criatura se alimenta del poder espiritual de sacerdotisas y monjes...Pensó la miko mientras su semblante cambiaba a uno de preocupación
—Kagome… ¿te encuentras bien? —Pregunto Inuyasha mientras observaba a su mujer, ya que había notado como su aroma característico se mezclaba con el de preocupación.
—Si… es solo que… creo que deberíamos ir a investigar, no es bueno que algo con tal poder se encuentre libre por ahí… —Le dijo la miko observándolo con ternura al notar que se había preocupado por ella.
—Ustedes dos están algo extraños —Afirmo el monje de forma curiosa — No han discutido desde que llegaron aquí, ¿no se te hace extraño querida sango? —Consulto mientras dirigía a una picara mirada hacia su compañera
—Es cierto excelencia… ¿pasa algo muchachos? — Pregunto Sango observando a sus amigos y notando como ambos se tensaban a la vez que un leve sonrojo cubría sus mejillas
— ¡No! —Exclamaron los dos al unísono
—Es verdad muchachos ahora que lo mencionan…—Hablo el zorrito mientras parecía olfatear algo en Kagome — Kagome huele mucho a Inuyasha… — Termino por afirmar Shippo con inocencia, justo antes de que un coscorrón en la cabeza de parte de un sonrojado y nervioso Inuyasha lo hiciera llorar
— ¡Ya cállate mosca peluda! — Le grito el hanyou con una venita palpitando en su sien y un puño cerrado y amenazante a la altura de su cara.
— ¡Kagome…dile que no me moleste! —Chillaba el zorrito sobándose el chichón que había quedado en su cabeza producto del golpe
—Inuyasha... —Mascullo la Miko observando al hanyou quien se encontraba tenso y con los ojos cerrados esperando lo que venía — ya basta ustedes dos, ¿no pueden estar quietos a los menos cinco minutos? —Les dijo a ambos mientras Shippo dejaba de llorar e inuyasha abría los ojos levemente suspirando tranquilo, ya que no había ocurrido lo que esperaba.
Todo aquellos sucedía ante la mirada expectante del monje y la exterminadora, pero a pesar de que la curiosidad los mataba, sería mejor esperar a que se encontraran solos para conversar, ya que no eran temas que debían hablarse frente al pequeño Shippo, a pesar de que el zorrito siempre estaba haciendo comentarios raros, no debían olvidar que era solo un pequeño niño zorro.
Comenzada a amanecer en la aldea, el sonido de las aves cantando y alguno que otro insecto hacían de ese ambiente algo bastante tranquilo. Al cabo de una hora todo el grupo se encontraba despierto, habían preparado algunas cosas que necesitaban para poder ir a enfrentar a aquel demonio que estaba causando alboroto en la aldea vecina, no era un viaje largo por lo que decidieron salir temprano para estar de regreso antes del atardecer, esperaban poder reanudar su viaje, ya que hace días no tenían ni una sola pista acerca del despreciable Naraku, y bien sabían que las pistas no les llegarían a la cabaña, por lo que aprovecharían la tarde para juntar todo lo necesario y continuar su aventura.
Inuyasha y Kagome se brindaban miradas cómplices bastante a menudo. Él observaba intrigado cada acción que la chica hacia, y de vez en cuando ella lo descubría, sonriéndole con ternura y haciéndolo enrojecer. Nunca pensó que llegaría a tener tal conexión con la chica, si bien ellos siempre fueron bastante unidos, esta vez era diferente, sabía que ahora podía mirarla, o besarla con libertad si así lo quería, y ella tenía la misma libertad con él, solamente estaban tratando de ser cautelosos para evitar los comentarios de sus amigos, aunque de esta forma también estuvieran poniendo a prueba la paciencia del Hanyou por tenerla tan cerca de él, sin que sus instintos hicieran estragos en su mente o peor aún, en su cuerpo.
—Ya está todo listo — advirtió Sango mientras Kirara se transformaba para poder llevarlos
—Inuyasha nosotros nos adelantaremos para poder averiguar ciertas cosas en la aldea, el arco de la señorita Kagome quedo en la cabaña de la anciana Kaede, pasen por el antes de irse porfavor — Menciono el monje quien llevaba a Shippo en su hombro, para luego subirse al lomo de Kirara junto con sango, no pudo evitar admirar desde ahí el trasero de su compañera, y con una mirada lujuriosa lo acaricio, al mismo segundo que una estruendosa cachetada sonaba marcando su cara.
—Monje libidinoso…—Carraspeo sango con una venita palpitando en su sien y con los ojos cerrados— si vuelves a hacer eso no te dejare subir a Kirara nunca más, tendrás que seguirnos corriendo tal como hace Inuyasha, maldito pervertido —Advirtió mientras lo fulminaba con la mirada
—No, no. Ya no lo vuelvo a hacer — Rio nervioso el monje uniendo sus manos en señal de disculpas, al mismo tiempo que kirara se elevaba y comenzaban a alejarse
— ¡No se demoren chicos! —Gritaba el pequeño Shippo mientras se sujetaba bien de Miroku
Kagome e Inuyasha habían observado la escena en silencio, una vez que sus amigos estuvieron lejos ambos suspiraron.
—Ay…Esos dos nunca van a cambiar— Suspiro inuyasha mientras observaba a la Miko parada junto a el
—Tú no deberías hablar mucho, si hace dos días estábamos igual —Respondió kagome con una risita en sus labios mirándolo de forma picara. Dio una mirada a su alrededor cerciorándose de que no había nadie observando y se acerco de forma seductora al Hanyou, entrelazando sus brazos alrededor de su cuello y mirándolo fijamente a los ojos, ante la mirada expectante del peliplateado
— ¡Feh! —mascullo el hanyou — Puede ser, pero ahora es muy diferente la situación —Susurro el peliplateado brindándole una media sonrisa que lo hacía lucir aún mas atractivo
— ¿Ah sí? —Pregunto Kagome con voz suave y arqueando una ceja — ¿Y en qué?
El hanyou subió sus manos hasta las caderas de la miko sujetándola en un posesivo y sugerente agarre, mientras aproximaba su cara hasta el oído de la muchacha quien se estremeció ante tal acción, sobre todo porque algunos recuerdos comenzaban a llegar a su mente, despertando nuevamente el deseo en la joven.
—En que ahora eres mi mujer…tonta…—Gruño el hanyou contra su oído con una voz tan grave y sensual que derritió a la joven, estremeciendo cada rincón de su cuerpo, luego de aquella atrevida acción el hanyou hundió su cara en la curvatura que se formaba entre el cuello y hombro de la Miko mordiendo suavamente su pálida y suave piel, para luego besar el mismo lugar donde habia mordido.
—Inu…yasha…—Jadeo Kagome quien se retorció un poco en sus brazos producto del placer que le ocasionó aquella caricia, se alejo un poco de él para luego volver a mirar si había alguien en las cercanías de la cabaña, una vez que se cercioro de que estaban solos, subió sus manos hasta la cabeza del hanyou, haciendo presión sobre esta en un intento de alcanzar sus labios. Él por su parte entendió rápidamente el mensaje, por lo que simplemente se dejo hacer, bajo su cabeza y capturo en un dominante beso los labios de su mujer, quien respondió al contacto casi con desesperación, moviendo sus labios contra los del hanyou con alevosía, sus respiraciones comenzaron a agitarse, por lo que se vieron en la obligación de separarse, muy a su pesar, luego de unos minutos debido a la falta de oxigeno, recordando además que se encontraban en la aldea, y aunque la cabaña estuviera retirada de las demás, siempre existía la posibilidad de que alguien llegara hasta allí.
Inuyasha observó a la chica, quien se encontraba con un especial brillo en sus ojos a causa del deseo que se había encendido en su interior, además tenia un fuerte color carmín en sus mejillas. Aquella imagen era prácticamente una invitación para el hanyou quien estaba haciendo todo lo posible por contener sus instintos de poseer una vez más a la joven, sin duda que esa mujer era como una droga para él, necesitaba oírla pidiéndole a gritos que la tomara nuevamente, necesitaba sentir su sabor, y aquel aroma que emanaba de ella a la hora de hacer el amor. Ante aquellos pensamientos, cerro su mano en un puño, clavando un poco sus garras en sus palmas, para que de esta forma el dolor mitigara un poco su propio deseo, ya que al ser un hanyou, todas las sensaciones se multiplicaban, y lo que para los humanos era algo que con un poco de autocontrol se podía frenar, para él era simplemente una tortura.
—Los muchachos nos deben estar esperando…—Susurro Kagome acariciando su mejilla, para luego depositar un tierno pero corto beso en los labios del Hanyou —Debemos ir…
—Si…—Mascullo Inuyasha observándola fijamente, con algo de pesar libero a la Miko del agarre que tenia sobre sus caderas, mientras se ponía agazapado frente a ella para que se subiera en su espalda, una vez que la Miko estuvo sobre él, si dirigió dando saltos hacia la casa de la anciana Kaede, para recuperar el arco de la muchacha, y así luego poder dirigirse rápidamente a la aldea vecina, en ayuda de sus amigos.
CONTINUARA...
Quiero decirles que estoy muy contenta por los comentarios que he recibido, la verdad es que no me esperaba que a la historia le fuera tan bien jajaja.
Laura: me alegra mucho que te guste mi historia, quiero invitarte a seguirla leyendo y a comentar que te parece el nuevo capítulo. Estaré atenta a tus comentarios, ¡te mando un abrazo!
Serena Tsukino Chiba: ya estaba extrañando tus comentarios, no te pierdas jajaja, espero que te guste el nuevo cap, ¡saludos!
Aky9110: Es muy seductor sin duda alguna, su relación se irá fortaleciendo poco a poco, espero que te guste el nuevo cap, ¡un abrazo!
Queridos lectores, quiero pedirles su ayuda, necesito nombres para la presencia maligna de la aldea, por favor dejen sus sugerencias n.n
Reitero mis agradecimientos y los invito a comentar, se despide afectuosamente SiliamMr
