¿Un chico?, ¿Una chica?...¡Dos asesinos en la torre T!

"Oh por Batman" decía el chico de sudadera ensangrentada "Esto...esto es muy divertido" se carcajeaba como todo un loco, apenas dejando tiempo para respirar "No puede ser...que me haya perdido de...tantas cosas divertidas como esta" se apoyó contra la pared calmando un poco su respiración agitada "Es suficiente, será mejor que esta diversión termine pronto, de lo contrario los mataré de un infarto" se quedó pensando un breve momento, al imaginar sus caras, nuevamente volvió a reír a todo pulmón, dejándose caer para terminar sentado mientras llevaba una mano a su estómago, debido al dolor que la risa le causaba.

-¿Jeff the Killer?- el chico se quedó pensando qué contestar

-No sabía que eras real- "Pero que eres estúpido o te haces" se reprochó por lo que había dicho

-Bueno, ahora lo sabes- respondió la chica jugando con su cuchillo -Soy Jane the Killer, es un placer- extendió su mano al chico quién la aceptó ayudándolo a pararse

-Y dime, ¿Qué hace una linda chica asesina merodeando por esta torre?- Preguntó de un modo coqueto mientras la observaba de pies a cabeza

-Supongo que al igual que tú, busco...Diversión- sonrió usando la misma actitud coqueta de él -¿Te conozco?- su rostro cambió a uno que lo miraba de arriba a abajo, examinándolo

-Claro, soy Jeff the Killer- sonrió socarronamente, cruzándose de brazos y apoyando un pie y su espalda en la pared

-Sabes a lo que me refiero, no me haces estúpida- respondió molesta

-Da igual, la pregunta aquí es..¿Quién eres tú?

-Soy Jane the Killer- respondió imitándolo en un tono burlón

-Que graciosa, ja ja ja, ¿te gusta jugar no cierto?- preguntó de modo irónico

-Solo cuándo me molestan y deseo venganza- respondió como indirecta en un tono casual -¿A ti te gusta jugar?

-Lo adoro, sobre todo en esta fecha, ¿si no para qué estaría aquí?

-Bueno, relájate chico asesino, ya entendí tu idea

-No me respondiste, ¿que haces aquí?

-No me hagas repetirlo- al ver que él no respondía, decidió contestarle -Soy una Killer gracias a ti, que más voy a estar haciendo aquí demente

-Gracias- agradeció lo que para él era un cumplido haciendo que ella rodara los ojos- ¿Te molesta si te acompaño?

-Dos mentes piensan mejor que una- accedió sonriendo -Bueno si es que queda algo de cordura ahí dentro- se rió tapándose la boca

-Eso fué algo desagradable- dijo acercándose a su rostro -Te queda bien actuar como una chica mala- tomó su máscara amenazante a quitársela

-Y tu, no lo haces nada mal para estar tan metido en tu papel de héroe...Asesino maniático.

Dejó que él levantara su máscara hasta la altura de sus carnosos labios, los cuales pintados de un llamativo color rojo sangre, lo invitaban a probarlos, él sólo siguió acercándose provocadoramente, pero ahora había pasado uno de sus brazos alrededor de su delineada cintura, haciendo que se acercara con un movimiento veloz e inesperado, ella por su parte, posó sus brazos alrededor del cuello del chico mientras se mordía el labio inferior con una persuasiva sonrisa.

-¿Un último deseo?- preguntó el asesino posando su cuchillo en el cuello de la chica

-Provar tus labios

-Deseo cumplido

Retiró su mano con el cuchillo falso de su cuello y la llevó hasta su nuca, cortando así la débil distancia que quedaba para juntar sus labios con los de ella en un beso delicado y pasivo.

La realidad era que sus labios estaban en un contacto mínimo, sin embargo, tan anhelado era ese beso, que la lujuria que por un largo tiempo había enjaulado estaba asomando lentamente a flor de piel, trataba de controlarse, pero era inútil, las delicadas caricias que ella le brindaba tanto a su cabello como a su pecho lo volvían loco y peor aún ya que eran brindadas por la chica de quién inesperadamente se enamoró.

Empezó a profundizar el beso, de modo que podía saborear los labios de la chica con un leve roce de su lengua, era algo enloquecedor, adictivo, debía detenerse ahora, no podía continuar, no debía continuar, si no se detenía ahora, no sabría cuándo parar.

Era algo irónico que el personaje que estaba interpretando fuera un asesino que perdió el razonamiento, porque la cordura era lo que en este momento poco a poco lo hiba abandonando, siendo reemplazada por una locura pasional, la lujuria se estaba apoderando de él y el hecho de que ella hubiera profundizado el beso hasta el punto de introducir su lengua en su boca, no lo ayudaba en lo más mínimo a mantener el poco control sobre sus acciónes.

Ella sólo respondía con ferviente pasión el profundo beso que su chico le daba, él se separó un instante de sus labios y bajó hasta su cuello depositando delicados besos en este, ella gustosa empezó a suspirar de solo placer, rodeó su cuello y lo hizo apegarse a su cuerpo lo más que podía, subió sutilmente una de sus piernas y la apegó a la pierna del chico, este se encontraba acariciando la espalda de ella y al sentir su pierna arrimada a la de él, su mano descendió pasando por su cintura y acomodándola en el muslo descubierto de la joven a su lado, su otra mano buscó la de su amada y antes de que la cordura ya de regreso lo hiciera cortar su apasionante beso, la entrelazó fuertemente y la besó.

-Oficialmente, esta noche fué mejor de lo que esperaba- dijo haciendo que riera

-Es la primera vez en la que soy partícipe de esta celebración- dijo recogiendo su máscara que se había caido durante el acto de pasión -Y gracias a ti, quedará grabada en mi memoria y tatuada en mi corazón

-Princesa Starfire, ¿Me harías el honor de ser mi compañera The Killer?

-Claro...Esto debe acabar pronto- siguió hablando antes de que él protestara -Es muy divertido, pero ya la hora del terror debe acabar, ¿No crees?, ya los hemos asustado suficiente, les podemos dar...ya sabes, un infarto o algo así- rió por su ocurrencia

-Ni que tuvieran 50 años princesa, tengo una idea...


En un lugar no muy concurrido de la torre, se encontraban Cyborg, Chico Bestia, los gemelos y Veloz escondidos, vigilando sin parpadear, la entrada al sótano, si, se encontraban en el sótano, quien diría que el lugar más aterrador podría de pronto convertirse en un refugio tan seguro, vigilaban, miraban hacia todas partes sin perder de vista la entrada, la habían cerrado con llave más por miedo que por una precaución, tenían sólo una linterna y cada que se escuchaba un ruido todos gritaban a Cyborg, el encargado de la fuente de luz, que alumbrara, aunque en todas las veces, siempre era una rata o los ruidos de las cañerías, a veces incluso los ruidos provenían de afuera.

-Allá, allá, ¡alumbra allá!

-Cálmate Chico Bestia, él maniático ya no bendrá

-Hay que ser precavidos Cyborg- contestó obligándolo a que alumbrara

-Hay que ser valientes Bestita- contestó apartando su brazo del agarre de su amigo

-¡La puerta!- gritó nuevamente

-¡Es suficiente!, ¡yo no escucho nada!

-Talvez tu no Veloz, pero gracias a mi metamorfosis, mi capacidad auditiva es mayor, por lo tanto, si digo que escucho ruidos tras la puerta es porque hay alguien tras la puerta- apuntó a la puerta un tanto enojado

-Está bien, la luz de esta inútil linterna no es suficiente como para alumbrar la puerta, ni siquiera mi propia luz tiene tanto alcanze, ¿Les parece si vamos a inspeccionar?- dijo Cyborg parado al frente del grupo.

Todos asintieron, algunos como Veloz con nervios y otros como Chico Bestia con miedo, pero todos se armaron de valor para subir las interminables escaleras desde el fondo del sótano hasta la puerta y tal como decía Chico Bestia, efectivamente se escuchaba un pequeño ruido tras de ella.

A medida que se acercaban el ruido se hacía más fuerte y mientras más cerca estaban, más asustados se sentían, los ruidos cesaron por un momento y volvieron en un leve susurro proveniente de la cerradura y empezaron golpes en la puerta, claramente tras la puerta no había una sino dos personas tratando de entrar hasta que finalmente la puerta se abrió completamente dejando entrar a dos chicas que a penas entraron cerraron inmediatamente la puerta otra vez.

-¿Raven?- preguntó Chico Bestia

-¿Abeja?- preguntó Cyborg

-¡Porqué no nos abrieron la madita puerta!- Raven estaba furiosa

-Pensamos que eras el asesino

-Querrás decir asesina, ¿No?- apuntó Abeja a la puerta

-No, asesino, a nosotros nos perseguía un asesino- reafirmó Chico Bestia

-Pero...A nosotras nos perseguía una asesina...¡¿Son dos?!

-¡¿Dos asesinos en la torre T?!- se alarmó el metamorfo que se quedó congelado y con el rostro blanco...al igual que los demás al escuchar ruidos en el pasillo...gritos...y dos voces familiares... -Oh no