Miren, no sé cómo decirlo, pero no creo que esto funcione. Yo no lo llamaría un desastre, pero tampoco es el éxito que esperaba. Sinceramente esperaba más visitas o más comentarios, tal vez porque estoy acostumbrado a ello. A mi parecer, eso solo significa que lo estoy haciendo mal así que no le veo mucho futuro si esto sigue así. Incluso si mi intención fue dejarlo como un long fic de 8 capítulos, este podría ser el último capítulo si resulta peor que el anterior en cuestiones de vistas, no puedo perder tiempo cuando hay otros fics que necesitan una actualización urgente.
Dicho esto, me gustaría agradecer a los que realmente les gusto, que apoyaron y demás. Fue increíble escribir algo nuevo para mí, sobre todo en lo respecto al amor que nunca antes me había enfocado en eso, sobre todo uno platónico como el que tenía en mente. Así que lo siento si este llega a ser el último, tal vez el otro 14 de febrero publique un one-shot en vez de un long fic y que trate del mundo shinobi, creo que fue mi error separarme mucho de eso.
Dicho todo esto, espero que disfruten el "tal ves" ultimo capitulo, seguramente será largo.
Mi Destino es estar a tu Lado
Capítulo 2: Conociéndose
El sol parecía iluminar toda la calle, alegrando a las pocas personas que lograban levantarse temprano, personas con trabajo entre sus manos o un pendiente que hacer. Entre todas las personas que lograron vencer el despertador se encontraba una chica de cabellos azules, la cual caminaba lentamente mientras su mente vagaba entre recuerdos.
Su expresión lo decía todo, estaba pensando sobre recuerdos muy agradables, por el sonrojo profundo en su rostro deben de haber sido muy agradables. De pronto, casi pierde el equilibrio al no estar concentrada en la calle, pisando erróneamente algo que no era suelo, un pequeño bache.
La chica logro recuperar la compostura y miro hacia todos lados esperando que nadie haya visto algo tan vergonzoso, mas no parecía que nadie lo hubiera echo, suspirando de alivio. El susto inicial desapareció y volvió a sus agradables recuerdos, como si fuera una nube sobre su cabeza donde ocurrían mil y un cosas
-no puedo creer que ya haya pasado una semana- pensó Hinata mientras caminaba hacia el súper mercado para llenar su refrigerador y estantes, los cuales, ya estaban vacíos -es la mejor semana de mi vida- recordó ensoñada como el volver a clases fue más gratificante de lo que jamás pensó a imaginar.
El día siguiente luego de conocer a "Naruto-sensei" fue corriendo lo más rápido que podía a su departamento, solo para encontrar a Hanabi y rogarle por remplazarla una semana más. Fue raro ese cambio de conciencia que tuvo y su hermana se dio cuenta, mas no pregunto ni tampoco negó por completo esa opción, después de todo ¿a quién no le gustaría faltar a clases?
Sin que ella lo supiera, Hinata no quería otra cosa que ir a clases y mirar a su profesor durante más de un par de horas. De la misma forma, el rubio casi no avanzaba su clase solo por mirarla a ella y en el caso de que lograra enseñar algo, prácticamente hacia la clase para ella sola.
En los recreos prácticamente la pasaban charlando y conversando, un acercamiento que todos tuvieron en cuenta pero que dejaron de lado, después de todo, Naruto-sensei era conocido por su gran mentalidad moral. Así mismo, nadie se había dado cuenta que ella no era Hanabi y que la había estado suplantando.
Todos estos avances se dieron gracias a la primera y una de tantas citas que habían tenido esa semana escolar. Así como quedaron, se reunieron fuera de la escuela y el rubio la llevo a ese lugar que dice haber conocido por su exquisito te. Incluso si ya se había repetido alrededor de todos los últimos días, esa vez fue algo inolvidable…
Flashback
El recuerdo comenzó de una manera que casi pocos podían imaginarse. La pareja estaba caminando hacia el lugar designado, pero se encontraban en completo silencio. Ambos tenían sonrojos en sus rostros y si siquiera se miraban, sus ojos estaban en cualquier otra cosa que en ellos mismos. De vez en cuando giraban sus miradas para ver al otro a escondidas, pero estas chocaban resultando en una explosión de colores en ambos rostros.
Naruto había estado intentando romper el maldito silencio, pero cuando abría la boca, rápidamente se quedaba sin palabra si volvía a cerrarla, quedando como un chico tímido que no tenía el valor siquiera para comenzar una conversación. Eso era extraño teniendo en cuenta que era el típico hablador que inicia una conversación hasta sobre una piedra, terminando por hablar hasta de algún recuerdo de su infancia que le resulto gracioso.
Hinata nunca fue una chica habladora. Desde tiempos inmemorables nunca pudo entablar una conversación por sí misma, ni siquiera era capaz de hablar con alguien más si esta se encontraba sola. Tuvo realmente suerte en encontrar un grupo de amigas con mayor nivel que ella para poder sobrevivir en la universidad. Prácticamente era antisocial y tenía gustos muy particulares además de "antisociales"
Para la suerte de ambos, finalmente habían llegado a el establecimiento. Ante la vista de Hinata no parecía un mal lugar, incluso le parecía acogedor, pequeño, pero cómodo. Intento avanzar para abrir la puerta, pero su compañero rubio tuvo la misma idea, terminando por sujetarse de las manos sin querer. Ambos se detuvieron durante su tiempo antes de reaccionar alarmados, separando sus manos como si hubieran tocado lava.
- ¡yo abriré! / ¡yo lo hago! - dijeron ambos al unísono, lo que término por causar más vergüenza para ambos. Intentaron resolver las cosas, pero se vieron que casi lo vuelven a repetir, prefiriendo el silencio nuevamente a dejarles una mala impresión el uno al otro. Aun así, alguien tenía que abrir la puerta, cosa que, para suerte de ambos, salió una pareja y ambos lograron entrar.
Con cierta calma tomaron asiento en algunas de las mesas que habai disponible y se sentaron mirándose e frente, por lo que uno miraba el techo y el otro hacia una dirección donde posiblemente no crucen las miradas.
-bueno… ¿Qué te parece? - pregunto de repente Naruto, finalmente pudiendo decir palabras que tuvieran coherencia - ¿lindo lugar? ¿demasiado pequeño? ¿demasiado grande? ¿hay poca gente? ¿mucha gente? ¿quieres irte? – de esa forma el rubio seguía y seguía preguntando, sin querer, mostraba cuando indeciso y cuan nervioso estaba.
- ¡es perfecto! - interrumpió Hinata, intentando detenelo para que no se arrepienta y salga del lugar. Pronto se dio cuenta que haba alzado mucho la voz, captando la atención de los pocos comenzales del lugar –m-me g-gusta– tartamudeo mientras miraba con mucha vergüenza la mesa. Su rostro como tomate parecía estar entrando en crisis nerviosa, muy poco saludable si estas en una cita.
-Oh, ya veo- fue lo que dijo el rubio ignorando lo más que podía las demás miradas, su mirada estaba en los diferentes carteles sobre los postres del lugar, pero su intención estaba sobre ella –es increíble que te gustara, estaba teniendo dudas si debí elegir algo más glamuroso- admitió mientras se dejaba llevar por su instinto –a mi ex esposa le gustaban los lugares glamurosos, cuanto más glamuroso y caro fuera, mucho mejor para ella- revelo sin querer, cosa que se dio cuenta rápido y abrió los ojos al darse cuenta de su tremendo error.
Hinata abrió los ojos cuanto se enteró de ese detalle, no sabía que había estado casado. El rubio rápidamente se inclinó sobre la mesa y empezó a agitar rápidamente las manos, como si eso ayudara a que se olvidase - ¡no!, lo que quise decir fue…fue…- se quedó atascado de esa forma, esperando a que los engranajes sobre su cabeza funcionasen de una vez para salir de este enrollo.
- ¿ah estado casado? - pregunto con una curiosidad real, esperando saber más del chico del que se enamoró con la mirada - ¿Cómo era su ex esposa? - usualmente lo menos que una quería hablar era sobre la pareja anterior a esta, pero ella simplemente tomo esa oportunidad para saber más sobre su profesor reservado.
Naruto iba a decir algo, pero se mordió la lengua por su propio bien, meter a su ex esposa era lo menos que quería si intentaba tener algo serio con la princesa que tenía frente suyo. Además, no era saludable recordarla si quería seguir con una sonría en su rostro –no creo que sea buena idea Hinata, realmente no me gusta hablar de ello- respondió mientras evitaba mirarla, parecía interesado en la servilleta que tenía a su lado.
-oh, entiendo- dijo algo deprimida viendo como su única oportunidad de tener una conversación se esfumo tan rápido como inicio. Si esto seguía así, esto terminaría antes que cualquiera diga alguna palabra y eso era lo menos que quería.
El rubio vio el rostro deprimido de su estudiante y no pudo sentirse algo mal. Se suponía que esto debía de ser un agradable recuerdo, no una triste y sombría pesadilla. Temió por un momento decirle sobre su vida personal cuando no se conocían, pero no tenía otra cosa que conversar si quería tener su atención.
-su nombre era shion- dijo el rubio de repente, concentrado en la vista que tenía hacia la calle gracias a las ventanas grandes del lugar –tenía mi misma edad, la conocí en mi primer año en la universidad. Era una chica rubia con ojos muy exóticos. Una mujer muy conservadora y que le gustaba tenerlo todo planeado además de manejado. Tenía altos objetivos, uno de los cuales era tener mucho dinero- informo el rubio, tratando de sacar sus recuerdos más profundos sobre su ex esposa, cosa que no le agrado ni un poco.
- Suena una gran mujer- dijo Hinata, intentando ser un poco amable al hablar sobre la mujer. Sus palabras solo hicieron que el rubio pareciera un poco enojado, pero rápidamente negó con su cabeza, intentando olvidar –y… ¿la amaba? - no sabe porque fue tan directo en ello, pero realmente quería saber si tenía alguna oportunidad de caber en su corazón.
Naruto abrió los ojos por la pregunta, fue tan directa que incluso casi se cae de su asiento - ¿q-que? - ahora fue su turno de tartamudear, teniendo una gran expresión de impresión y algo de shock. Aun así, vio cuan decidida estaba la adolecente, por lo que realmente hablaba en serio.
El rubio miro hacia todos lados, esperando que la respuesta cayera de algún lugar, pero suspiro derrotado mientras se recostaba sobre la mesa –no lo sé- admitió mientras miraba un pequeño frasco, canela molida por el olor – en un principio tal vez, pero ahora…simplemente no lo sé- siguió mientras se deprimía al recordar su matrimonio –quizá fue una ilusión, quizá realmente no fue amor. Pero intente amarla, intente hacer que funcionara, pero…-suspiro triste recordando en como termino –ni siquiera yo soy capaz de fingir que la amo- acepto su derrota mientras cerraba los ojos, sintiendo toda la culpa que sentía por no haber sido lo suficientemente fuerte como para mantener su relación.
-no se puede forzar al corazón- escucho la voz melodiosa de la adolecente frente a él, sorprendiéndolo por haberlo escuchado hasta el final –incluso si lo que intentaba era hacer lo correcto, si no tiene una motivación real y una verdadera pasión por intentarlo, entonces no había forma de que lo evitara- decía Hinata mientras se dejaba llevar por su propio corazón – usted no tuvo la culpa, solo intento ser feliz- termino la chica mientras le mostraba una gran sonrisa, intentando animarlo de ese estado tan lamentable.
Sin que se diera cuenta, el rubio ahora estaba sentado erguido, mirando ensoñado a la adolecente quien no parecía apreciar que su compañero estaba en un trance imaginario, quien se dejó llevar por sus palabras. De hecho, había un brillo en sus ojos que parecían iluminarse cuando por primera vez desde que le contaba sus problemas a alguien, finalmente alguien lograba hacer que se sintiera…feliz.
Hinata salió de sus propios pensamientos y vio el rostro del rubio, sonrojándose profundamente mientras evitaba mirarle –y-yo solo…s-solo decía lo que pensaba- se trató de excusar mientras se movía incómodamente en su asiento –lo siento- se disculpó cuando no se le ocurría nada para intentar hacer que se olvidara.
-no, no- negó Naruto mientras la miraba profundamente –fue perfecto, realmente gracias- agradeció de todo corazón sorprendiendo a la chica –nunca tuve la oportunidad de decirlo a alguien más, no quería preocupar a nadie ni tampoco quería meterlo en mis problemas…- le contaba mientras recordaba a sus amigos –a veces tenía un desliz, pero por lo general no me gusta hablar de ello, supongo que al final todo lo que necesitaba era alguien que me entienda- Hinata simplemente asintió mientras miraba la mesa, todo el tiempo intentando pensar en algo más.
-es increíble ser de ayuda- dijo ella causando algo de gracia en el rubio - ¿no podemos pedir algo? Creo que ya es bastante raro que estemos aquí un buen tiempo y no pidamos nada- dijo de repente la chica de ojos perlados, haciendo que su compañero parpadee. El rubio gira su mirada a todos lados, notando que habían atrapado la atención de absolutamente todos.
-tienes razón- dijo entre dientes al ver que se había dejado llevar demasiado - ¿Qué quieres pedir? Yo invito- le dijo con una gran sonrisa, apuntándose a sí mismo. Por alguna extraña razón, podía sentirse más cómodo con ella y podía hablar sin temor a equivocarse.
Hinata ve que había un pequeño menú cerca de donde taba y lo tomo con cuidado, viendo todo lo que podía disponer en este local. Sin querer, estaba tan concentrada que saco su lengua a un lado de sus labios en un acto de pura concentración e indecisión. Había cosas tan deliciosas que podría pedirse todo y acabarlo en un momento.
-linda- fueron los pensamientos del rubio al verla de esa manera, incluso si estaba profundamente seria y concentrada, solo estar de esa forma le daba un brillo de lindura a su parecer. Ignoraba que él también tenía que pedir algo y tenía la pequeña libreta en mano, pero toda su atención estaba en el cambio de reacción de la joven frente a él.
-creo…creo que quiero una taza de café y un par de rollos de canela- dio dudando si realmente eso sería capaz de llenarla, usualmente se comí rollos de canela - ¿usted que va a pedir? - le pregunto, volviendo su mirada hacia él, todavía con un pequeño sonrojo que, para el rubio, pensaba que se iba a volver natural en ella.
Naruto despertó de su sueño y parpadeo al repasar la pregunta por su cabeza - ¿eh?, bueno…yo…- intento pedir ayuda a cualquier cosa a sus alrededores, incluso miro la revista en mano, pero nada se le ocurría al ser víctima de la mirada de la adolecente - ¿lo mismo que tú? - fue más una pregunta que una respuesta, haciendo dudar un poco a su cita.
- ¿le gusta los royos de canela? - pregunto con duda, pero también con curiosidad por saber algunos gustos de su actual enamoramiento. El rubio parecía tener una mirada muerte mientras asentía todo lo que decía –oh, no lo sabía- admitió ella mientras intentaba seguir con la conversación.
-creo que tenemos mucho en común- se rio nerviosamente mientras intentaba llevarse algo al rostro para ocultarse, más descubrió que lo que llevaba no era una taza de agua, sino el bote de canela molida, el cual bajo con cierta vergüenza –oh, era canela- se rio en voz alta, intentando disimular su error. Suspiro pesadamente mientras desviaba la mirada, sentía que lo haya echado todo a perder.
- ¿enserio? - pregunto Hinata mientras se acercaba al bote y lo tomaba – es cierto, no lo había notado- respondió ella con cierta sinceridad –usted es muy bueno diferenciando las especias Naruto-sensei – dijo Hinata y sin querer, al nombrarlo como su profesor le hacía doler el pecho al rubio.
-g-gracias- dijo con dificultad al serle recordado que estaba saliendo con una menor de edad –la verdad es que lleve un taller de gastronomía hace mucho tiempo, supongo que algunas cosas son para siempre- se rio con nostalgia al recordar que era el mejor de todos en la clase de actividades domésticas.
- a mí me gusta cocinar- revelo la adolecente mientras sonreía al recordar cuando era niña y su madre le enseñaba –como ahora vivo sola y con mi hermana, he tenido más tiempo para practicar que en el pasado- conto sin pensar, revelando que tenía una hermana.
- ¿tienes una hermana? - pregunto el rubio más para sí mismo, que para ella. Por alguna razón, esa nueva información hacia que su cerebro cosquillear una pequeña información que intentaba salir a la luz. El apellido hyuga estaba alineado a ese constante malestar entre su memoria.
Hinata miro con cierta sorpresa y miedo en que en cualquier momento su profesor se diera cuenta que ella no era la estudiante que se suponía que debía estar en la institución. Para su más grande suerte, los pedidos de ambos llego justo en ese momento, interrumpiéndolos en el momento preciso.
-increíble- admiro el rubio los rollos de canela –huelen delicioso- admitió esta mientras acercaba uno de ellos a su nariz sensible. De alguna forma ese olor característico de aquel postre le recordaba a su alumna favorita cuando la desvistió aquella ves que le salvo la vida –podría hacerme adicto a esto- se rio al darle una mordida, relacionándolo mucho el cómo sería darle una mordida a la verdadera fuente de su adicción.
- lo sé, es delicioso- dijo Hinata ignorando los verdaderos pensamientos del rubio, degustando su postre favorito de toda la vida –de hecho, es mejor que el que compran mis padres- admito sorprendida mientras comía su segundo rollo de golpe, teniendo las mejillas hinchadas por colocar tanta comida a la vez.
Sin que se diera cuenta, el rubio había dejado de comer al haberla visto prácticamente devorar todo el plato de postres en menos de un minuto. La veía masticar alegremente sin notar lo poco modesto que se veía, pues aparentaba ser una mujer glotona y poco refinada.
Mientras que cualquiera podría decir eso, ante la vista del rubio era completamente diferente. Vio con mucha admiración como se parecía demasiado a él cuándo devoraba ramen indiscriminadamente. Recuerda que su ex esposa le decía que debía de comportarse más al comer y que no debía de portarse como un niño si quería seguir comiendo.
Esas mismas palabras le habían marcado profundamente por lo que dejó atrás eso característico de él. Su vida era aburrida, monótona y "madura", algo impensable para alguien que todavía iba a jugar videojuegos en las máquinas de los centros comerciales para ese entonces.
Ahora que veía a alguien más joven como el hacer algo a lo que estaba tan acostumbrado hace mucho tiempo, era muy nostálgico desde su punto de vista. Tenía que recordarse que no era un anciano, pero aquellos cinco años se sintieron toda una eternidad.
Parpadeo cuando intento llevarse su segundo rollo a la boca, descubriendo que su plato estaba vacío. Volvió su mirada buscándolo, por si se hubiera caído o simplemente le salió un par de alas y se fue volando. Al no encontrarlo en el suelo ni en el cielo, siguió buscándolo hasta que se enfocó en la adolecente, quien tenía la boca llena y miraba muy triste además de arrepentida.
- ¿te has comido mi rollo de canela? - pregunto solo para asegurarse de que así era. Solo obtuvo como respuesta una afirmación hecha por su cabeza, asintiendo y asumiendo la culpa. –no te preocupes, puedo pedir más- respondió con una sonrisa, riéndose ligeramente mientras tomaba algo del café que ordeno.
Por otra parte, el no podía estar enojado con ella. Su expresión de pena y suma tristeza solo lo hacían retorcerse en diabetes por lo dulce que era. Podía relacionarlo a un animal herido o un gato sintiendo tristeza…si es que los gatos pueden sentir tristeza. De hecho, si ella en ese momento le pidiera una imposible cantidad de su postre favorito, el caería rendido ante su lindo rostro.
- ¿podría…pedir diez? - pregunto ella con mucha pena cuando termino el postre que hace segundos había robado. Ella había pedido con mucha vergüenza pues finalmente se dio cuenta que había hecho el ridículo al atiborrarse, le había dejado una mala imagen de lo que realmente quería demostrar, pero no podía dejar de comer, era una oportunidad única.
La mesera del lugar se aproximó ante la señal del rubio y llegó en la mesa para esperar la cuenta o una orden extra. Vio al lindo chico rubio que hace unos momentos le hizo sentir cohibida con la mirada, el cual miraba ensoñado en la chica perlada. Sacudió su cabeza y volvió su mirada hacia ella, con mucha seriedad le entrego una tarjeta de crédito.
- Dame 20-
Era imposible no enamorarse al verla comer
-lo siento si le hice comprar de mas Naruto-sensei- dijo apenada la chica de ojos perlados mientras llevaba unas bolsas donde estaba lo que no se pudo comer –no puedo creer que le hiciera gastar su dinero- dijo con suma tristeza al verle llevar una bolsa extra a él.
Luego de esos veinte extras que pidió, Naruto siguió pidiendo hasta que ella no pudiera más, prácticamente devastaron los almacenes del lugar. como no querían devolverlos, el rubio tuvo la más grande idea de llevarlos como regalo a cada una de sus casas, o por lo menos a la suya, tenía un presentimiento que en cuando Hinata llegara a casa, eso sería su cena.
-no te preocupes, nunca me he preocupado por el dinero, no tengo necesidades exóticas donde gastar mi salario- admitió con una gran sonrisa, haciendo sonreír a la chica también. Antes se puso algo nervioso cuando recordó que si tenía uno –salvo mi colección de mangas y videojuegos- susurro para el mismo mientras recordaba su colección privada –pero el dinero me llueve-Vio el lado positivo mientras seguía caminando.
-yo no puedo comprar mis mangas ni videojuegos, mi padre no me los permite- dijo de mala gana la adolecente y sin querer, lo dijo en voz alta asombrando al rubio –tengo suerte de que mi madre me de cierta mesada con la cual comprar- dijo avergonzada de todavía recibir mesada a pesar de tener una edad tan alta.
-espera- detuvo Naruto la conversación mientras la detenía, sorprendiéndola un minuto - ¿tú también ves? - le pregunto con cierta emoción y sin querer la tomaba de los hombros. La adolecente asintió sin saber cómo responder haciendo que la sonrisa en el rubio aumentara - ¡eso es genial! ¡pensé que mis amigos eran los únicos! - revelo sin intención, de que tanto Sakura como Sasuke también se la pasaban viendo algo que ante la vista de las personas de ese lugar era infantil.
-bueno, yo conocí el anime por otras…razones- divago Hinata mientras juntaba los dedos y lucia más nerviosa que nunca. Sacudió su cabeza intentando olvidar –yo no creo que sea infantil, hay para todos los gustos- intento convencerle, aunque no tenía el porqué. Su padre tenía ese pensamiento y su madre posiblemente, por ello no le dejaban o desaprobaban eso.
- ¿te imaginas si fuéramos personajes de un anime? - le pregunto de repente mientras caminaban - ¡yo sería un ninja! ¡el mejor de todos! – vio como la chica se rio de sus palabras y él rio junto a ella. Era la primera vez que podía hablar estas estupideces sin sentir la presión de la sociedad o simplemente con personas que tienen la presión de un mundo que les impide seguir siendo niños. Sus amigos no contaban, han estado tanto tiempo juntos que compartían los mismos gustos.
-bueno, yo sería…- se tomó un tiempo para pensar antes de recordar sus extraños ojos familiares- ¿qué tal un ninja con poderes oculares? Yo creo que suena genial- siguió con la conversación inusual mientras se perdían en el camino hacia sus respectivos hogares.
-no está nada mal- dijo el rubio caminando despreocupado – tal vez escribamos una pequeña historia sobre eso- lo pensó mientras se imaginaba una buena trama –el chico con sueños de ser el mejor ninja y su compañera que tiene el mismo sueño, yo creo que tiene futuro- se rio mirando como la adolecente también compartía su risa.
-¿Por qué tengo que ser la compañera? Me gustaría tener protagonismo también- fungió un pequeño mohín, dejando paralizado a Naruto por lo tierna que se veía –un anime propio y una película animada en solitario- añadió mientras intentaba esconder su risa tras sus mangas.
-porque si eso sucediera entonces me anime se va a pique-dijo el rubio esta vez riéndose a todo pulmón siendo acompañado por la pequeña risa de la chica de ojos perlas, quien seguía intentando parar de reír.
Hablaron de estupideces durante todo el camino de regreso. Cada idea tonta que se le ocurrían lo decían sin temer en que serían juzgados al igual que lo fueron hace mucho tiempo. Sin querer, el rubio no había dicho el detalle más importante sobre la pequeña historia que había contado y era la rama que este tomaría.
Sería una historia de amor
Flashback End
-oye, Naruto- llamo Sasuke por tercera vez en el día, intentando reanimar a su compañero –despierta, tenemos una reunión- le informó el azabache mientras se colocaba su chaqueta para salir y tomaba las pocas cosas que traía - ¡eh! ¡despierta! - le llamo una cuarta vez, chasqueando los dedos frente al rostro del rubio.
Este parecía absolutamente perdido en sus pensamientos. Lo que pocos sabían era que tenía el mismo recuerdo que hace unos momentos había tenido Hinata. Para el, fue la mejor semana que haya tenido en años y no quería que estás acabasen. De alguna forma, sentía que todo iba a tomar un giro inesperado y esperaba que no fuera así.
De repente siento un golpe en su cabeza, despertándolo de sus pensamientos y mirando un poco adolorido. Miro con furia a quien se atrevió de golpearlo, notando que se trataba de su amigo pelinegro –bastardo- gruño enojado por el golpe.
-no tenemos todo el día y tu seguías pensando en ella- dijo este sin intimidarse y mirándose en el reflejo de su celular –apresurate, debemos de ir a la fiesta de tu madre, ¿recuerdas? - intento hacerle recordar haciendo que los ojos azules de su compañero se abrieran al recordar ese detalle.
- ¿no es demasiado temprano? - le recordó mientras veía que se había quedado a dormir en el departamento de Sasuke porque su propia casa estaba siendo "remodelada" para la fiesta temática –ni siquiera son las 9 de la mañana- dijo mientras se levantaba del sillón, estirándose.
Incluso cuando no le gustaba pasar la noche en la casa de su amigo, era mejor que estar en su casa y todavía hacer caso a las palabras de su madre. No malinterpreten, a él le agrada mucho a su madre, pero por lo general, prefiere tener un espacio, cosa que no obtiene cuando está en casa.
-lo sé, pero así son las cosas- Sasuke suspiro cansado, tenía grandes ojeras en su rostro. Hoy era fin de semana, el único par de días libres que tenían y ahora no podría descansar como debía –en la noche comienza el segundo encuentro, por ahora solo iremos con todo este lio y ya veremos de que trata todo esto- dijo el pelinegro saliendo del lugar, dejándolo solo sabiendo que le costaría despertarse completamente y cambiarse para ir.
Naruto cayo nuevamente al sillón y suspiro con pesadez. Fue a por sus ropas y se vistió con rapidez para alcanzar a su compañero. Cuando abrió la puerta, se deslumbro por lo que captaba su mirada. Con sus ojos azules vio a la chica de sus sueños dando pequeños saltos, atrapada también en sus propios pensamientos mientras se alejaba dándole la espalda.
Vio que traía una linda camiseta lavanda y una falda algo larga de color blanco. También traía sobre su cabeza un gorro blanco que solo aumentaba aún más su ternura. Traía en sus manos una pequeña canasta, probablemente compras del súper mercado. La felicidad con la cual abandonaba los pasillos era tan increíble, que no se dio cuenta que era seguida por el mismo rubio.
La chica de ojos perlados finalmente alcanzo las escaleras y empezó a subir, causando mucha más curiosidad en el rubio, pues el lugar tenía un ascensor. La siguió quien sabe cuentos pisos y la ve sacar una llave de los tantas que había en el edificio. Fue en ese momento que ella se da cuenta de su presencia y gira su mirada hacia él, dejando caer la llave de sus manos.
-Hinata- susurro el desde lejos mientras la veía estar muy nerviosa por todo –no sabía que tu vivías aquí, cerca al bastardo- dijo todavía anonadado de lo pequeño que era el mundo. Todo este tiempo ella había estado aquí y su amigo pelinegro nunca le dijo nada. Ahí estaba otra razón para darle una paliza.
-…Naruto-sensei…- susurro ella mientras lo veía acercarse hacia ella, quedando casi a pasos del otro – Y-yo…y-yo…- tartamudeo mientras el rubio poco a poco invadía su espacio personal, teniendo que retroceder aún más y chocar su espalda contra la puerta. Con un gran rostro rojizo, ve como aun así el rubio seguía aproximándose lentamente.
- Shh, no digas nada- le callo usando uno de sus pulgares, el cual coloco sobre sus labios – jamás te había visto así de…hermosa- admitió mientras la veía desde la altura donde estaba, pues la media dos metros, ella con suerte 1.70 - ¿Por qué no usas algo así cuando salimos? - pregunto más para sí que para ella.
-S-salimos d-después de l-las clases- tartamudeo cohibida mientras sentía prácticamente la respiración del rubio sobre su cara, tenía que mirar hacia arriba para poder ver sus ojos – T-tengo que usar mi uniforme- intento explicar, pero a su parecer, no creía que ninguna palabra llegase a sus oídos, sobre todo cuando aún tenía un pulgar sobre su boca.
-es una pena- susurro el rubio mientras se inclinaba para hacer algo que hace mucho tiempo había querido hacer –porque de no ser así, tendría el coraje suficiente para hacer esto- decía mientras se acercaba peligrosamente hacia ella. Sus ojos parecían estar en una especie de transe el cual nublaban cualquier pensamiento racional.
Hinata vio esto, ella pudo ver aquella neblina en sus ojos. Sin embargo, también pudo ver algo más. Desde su punto de vista, no pudo reconocer al chico lindo que había conocido aquella tarde en el restaurante ni tampoco al respetuoso profesor que era durante las mañanas. Era como si no fuera Naruto Uzumaki.
De pronto, la puerta atrás suya se abre, dejándola caer estrepitosamente sobre el suelo y de espaldas. El momento se rompe por completo, tal vez para bien, tal vez para mal, ninguno de los dos sabía. Hinata abrió los ojos, un poco adolorida por la caída y mira la sombra de quien se suponía había abierto la puerta. Se trataba de su hermana, Hanabi, quien chupaba con toda normalidad un dulce.
- ¿Quién es usted? - pregunto la adolecente con cierta curiosidad, era un chico muy guapo - ¿Por qué mi hermana está en el suelo? ¿Qué está sucediendo? - pregunto completamente confundida y nadie seguía sin responderle. De pronto, nota como el sujeto rubio estaba mirando a su hermana, algo en especial de ella. Notó entonces que, por la caída, su hermana mayor estaba con las piernas flexionadas, dándole toda la vista de sus piernas y ropa interior al desconocido guapo
Ella rápidamente reacciona, saca a un lado a su hermana y cierra la puerta de golpe, golpeando el rostro del rubio en ese momento. La acción fue tomada por sorpresa por hinata quien se levantó algo adolorida por el jale de su hermana - ¿hanabi-chan? ¿Por qué? - pregunto confundida, pues vio cómo su profesor había sido golpeado.
- ¡te estaba viendo Hinata! ¡le mostraste todo! ¡absolutamente todo! - exclamo avergonzada mientras le señalaba debajo de su cintura. La chica de ojos perlados abre los ojos y su rostro explota al igual que fuegos artificiales, corriendo a toda velocidad a su habitación mientras gritaba a todo pulmón al no aguantar la vergüenza.
Fuera de la habitación estaba el rubio, no parecía afectado por el golpe en lo más mínimo. Se había quedado frente a la puerta, la imagen estaba grabada en su mente y no podía moverse. Sentía algo en sus pantalones que no parecía parar de crecer por el momento. Aquello fue la vista más excitante de toda su vida, superior a cualquier experiencia que jamás haya tenido, por ello, algo se rompió en su mente.
Sasuke caminaba cerca para ver porque su amigo todavía no había salido del departamento y lo encontró ahí, mirando la puerta. Si no fuera porque le conocía, probablemente pensaría que estaba intentando tocar o romperla a puro puño –oye idiota, vámonos- dijo mientras se acercaba e intentaba golpearlo, pero vio sorprendido como este volvió la mirada, mostrando una animal y bestial.
- ¡dejame en paz, culo de pato! - aquel insulto hizo que el pelinegro abriera los ojos en shock, pues entendía que le estaba sucediendo - ¡no ves que estoy excitado! ¡apartate de mi camino! - le grito mientras le daba la espalda y salía del lugar. Si uno tenía en cuenta el enorme y descomunal bulto en sus pantalones, sabría que se dirigía al baño.
Mientras el rubio se retiraba, este tenía una sonrisa petulante y hasta arrogante en él. Recordó nuevamente la maravillosa vista de ese momento, solo pensarlo hacia que se volviera más duro que cuando tuvo aquel trio con las profesoras tetonas de la universidad. Se relamió los labios con hambre, imaginando lo que sería tenerla en sus manos y saciar su desenfrenado deseo de poseerla.
–Hinata Hyuga, ¿eh? - pensó con una sonrisa y con las manos en sus bolsillos – no importa si el idiota la vio primero- con esto en mente, saco una de sus manos, mirándola como si tuviera algo redondo en sus manos –la princesa Hyuga será mía- prometió, cerrando la mano con mucha decisión, desapareciendo del lugar tras una esquina.
Sasuke vio cómo su compañero desapareció, probablemente se dirigía a su departamento para pasar tiempo a solas con su mano y calmarse para volver a la normalidad. Tenía un frio sudor sobre su frente, sintiendo la gravedad de la situación y como las palabras de su compañera se estaban volviendo veraces. Sin tener otro pensamiento, saca su celular dispuesto a pedir ayuda – Sakura, tenemos un problema- dijo a traves del móvil esperando aluna iluminación de su parte.
- ¿Qué sucede? ¿Por qué tan frio? - pregunto ella con cierto tono burlón. Esa burla se convirtió en preocupación cuando no escucho alguna queja del pelinegro, notando que posiblemente sea algo serio. El pelinegro susurra algunas palabras en su celular, haciendo que ella abriera los ojos en shock y dejara caer los utensilios médicos que tenía en mano. era peor de lo que ella habría podido imaginar.
-Kurama ha despertado-
Estaban en problemas
END
Como dije anteriormente, este podría ser el último capítulo y yo no puedo hacer nada si tiene tan poca popularidad, realmente desearía más apoyo, pero no es como si obligara a leerlo. Por cierto, esto tendrá lemon en algún momento y un Hard Lemon, eso está súper asegurado si es que hay más capítulos, eso es todo.
Gracias a todo mundo y espero que hayan disfrutado esta increíble historia, los veo luego (si es que es así).
