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Capítulo IV : Extraño encuentro

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Todo daba vueltas a su alrededor cuando despertó, lo último que recordaba es que ella y Sora habían caído al vacío y a través de una especie de túnel que los había arrastrado violentamente hacia algún lugar desconocido, perdió el conocimiento con un brusco golpe.

- Selene¿ estás bien ?.

Parpadeó para reconocer a quien le hablaba, una imagen más nítida apareció delante de ella, era Sora que le cogía con sus brazos para ir incorporándola poco a poco, tenía aspecto de estar preocupado por algo ... ¿ sería por ella ? No pienses eso Selene, sabes que no tiene sentimientos.

- Si, sólo me encuentro algo mareada – miró a su alrededor - ¿ dónde estamos ?.

- No tengo ni idea, si te soy sincero, solo sé que fuimos arrastrados hasta este extraño lugar y cuando abrí los ojos te encontré a mi lado inconsciente .

- Parece como un ... templo o valle de dioses, no sé que será, pero tiene un halo divino este lugar.

- No sé, miremos a ver – propuso Ores.

Ante ellos tenían una gran caverna, hecha exclusivamente de hielo, todos los caminos, estatuas y puentes eran así, excepto el gran lago que inundaba por doquier, pero no era agua lo que se movía debajo de los puentes y junto a las orillas, era ... fuego, un gran fuego rojo que fluía sin cesar de una gran fuente que se podía divisar a lo lejos, tras el templo situado en el centro del lago, un hermoso puente helado lo unía a la explanada donde se encontraban.

- Que gran contradicción¿ no te parece Sora ? ... fuego y hielo juntos sin alterarse el uno al otro, en perfecta armonía.

- Eso me hace pensar que sólo personas muy poderosas fueron capaz de construir este lugar y lograr el equilibrio, me pregunto quiénes ...

- Vayamos al templo, seguro que allí encontraremos alguna pista – dijo Selene.

Caminaron hacia el templo mientras observaban anonadados todo el paisaje majestuoso que les rodeaba. Muchas estatuas de animales y vegetación adornaban por doquier, parecía más bien un santuario. Selene junto a Ores empujó la gran puerta que les adentraba en el templo. Él sonrió como un niño pequeño cuando divisó el interior, era asombroso cada rincón de aquel templo, aunque antes había podido ver que todo aquello de hielo estaba adornado con tinta pírea, el templo estaba mucho y mejor adornado con centenares de dibujos por las paredes, parecía como si contasen la historia de dos de los personajes que en ellos aparecían... alzó el rostro hacia el techo, era sobrecogedor, parecía como si mirase una noche con miles de estrellas, incluso algunas fugaces. Bajó la mirada y se encontró a Selene junto a una de las múltiples estatuas adornadas con vegetación helada.

- Es fantástico esto¿ no crees ? – admiró Selene.

- Te entusiasmas por nada pequeña – Ores volvió a ser frío con ella, lo necesitaba, bastante amable había sido últimamente, pero ... ¿ por qué ? No le des vueltas Ores, sabes que es tu deber ganarte su confianza, ese es el motivo por el que te has comportado así, si, eso es – se convenció a sí mismo.

- Deberías ser menos orgulloso y reconocer que estas tan asombrado como yo .

- No lo soy – disimuló Ores, ella había acertado.

- Bueno, Sorita el serio¿ investigamos aquel altar del fondo ?.

- No me llames así – dijo enfadado Ores, pero Selene ya andaba lejos de él.

Una vez allí se sorprendieron con lo que se encontraron, en realidad no era un altar, era una especie de ...¿ panteón ?

- Esto es muy raro Sora.

- Miremos a ver donde conduce la entrada de este panteón.

- Mmm, me parece genial, pero cómo pretendes que entremos, si te fijas no hay ningún pomo o similar.

- ...eso es verdad, veamos ... lo único que hay en la puerta son estas pequeñas aperturas pentagonales, una es roja y otra azul¿ qué significarán ?

- No lo sé pero ... espera, se me ocurre una idea¿ por qué no introducimos nuestras manos, una tuya en el rojo y la mía en el azul ? – Ores le miró arqueando la ceja, pero le obedeció.

Esperaron un rato pero ... nada, no pasaba nada.

- Bueno, habrá que hacerlo a lo bruto, será más fácil, aparta Selene, destruiré la puerta con mi fuego.

- ¡No! Si este hielo ha resistido al lago y a todos los cálices que iluminan con fuego este lugar, poco conseguirás con tus ataques ... podríamos hacer algo más poderoso.

- ¿ De que hablas ? – no entendía nada.

- Hazme caso, extiende tu mano una vez dentro del pentágono e intenta transformar a fuego la puerta, yo haré lo mismo pero para congelarla.

A Ores le pareció absurdo, pero total , por intentarlo. Tocó la puerta una vez metida la mano en su interior e invocó su poder a la vez que Selene.

- ¡Fantástico¡ funciona ! – gritó contenta Selene, tanto su fuego helado como el rojizo de él se fusionaron con la puerta haciendo que esta se consumiera poco a poco hasta desaparecer.

- Después de todo pareces ser útil – dijo Ores, no esperaba tanta imaginación en Selene para resolver problemas, era astuta.

- Adentrémonos Sorita.

- ¡ He dicho que no me llames así ! – gritó furioso, tanto que Selene se asustó retrocediendo lejos de él.

- ...lo siento, no quería asustarte. Sólo hazme caso¿ de acuerdo ? debemos mantener respeto como profesor y alumna – otra vez había sido amable, se estaba creyendo su papel de amigo confidente ... o ¿ estaba siendo él mismo?.

- De acuerdo, sólo pretendía chincharte un poco ... - Selene empezó a ponerse nerviosa, Sora le estaba mirando fijamente - ¿ qué ocurre ?

- ¿ Dónde estás apoyada ? Date la vuelta.

- ¡ Ah ! son ...¡ sarcófagos , pero si éste está a un lado del panteón al otro lado ...

- Exacto, hay otro – observó Ores - investiga a ver si indica su dueño.

- Aquí dice que ... un momento, hay una estatua de una bella mujer tumbada sobre la tapa, no hay nombres ni nada.

- Como me temía, el de aquí es de un hombre, también tiene una estatua.

- ¿ Quienes serán ? Imagino que los que construyeron este inmenso lugar.

- Quizás sean ciertas mis sospechas ... - dijo pensativo Ores.

- ¿ Acerca de qué ? – quiso saber Selene.

- Ven conmigo – dijo mientras se acercaba a un altar central cerca de allí.

Dos cálices sobre columnas guardaban llamas de fuego azul y blanco, mientras que el otro era rojizo y amarillo. Entre ellos se encontraban unas insignias en la pared en las que ponía:

"Nora y Aron. Helios y Piros. Por siempre juntos"

- ¿ Cómo ¿ No se suponía que el odio que se tenían entre ellos fue lo que causó la división de Ecúmene en dos países ? – Selene estaba muy confusa.

- Si, así cuentan nuestros antecesores, pero esto indica más bien lo contrario. Mis sospechas acerca de que personas tan poderosas serían nuestros orígenes, Nora y Aron, es cierta, sin embargo no entiendo nada...

- Dejad que os lo expliquemos – dijo una voz detrás de ellos.

Tanto Ores como Selene se quedaron sin palabra con lo que vieron al volverse, estaban atónitos. Tenían ante ellos dos ancianos, con un aspecto fantasmal, parecían el reflejo de un pasado.

- Efectivamente, como imagináis somos Nora y Aron. Más bien, somos sus recuerdos – dijo la anciana.

- Pero ... – se atrevió a decir Selene, no sabia que decir, quería hacer tantas preguntas - ¿ por qué existe este templo y con vuestras tumbas ?

- Veréis – hablo el anciano de al lado – como ya sabréis Nora y yo fuimos los causantes de la creación de Helios y Piros, no nos arrepentimos de lo que hicimos, nos sirvió como una lección. Pienso que fue incluso necesaria la separación, todas las guerras y conflictos entre los dos países fue justo lo que necesitábamos. Y así debe seguir, a no ser que ...

Fue lo último que escucharon de aquellos ancianos.

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Ores miró a su alrededor ... ¿ qué había ocurrido ¿ se había imaginado aquella aparición de sus antepasados ? Se encontraba tumbado junto a Selene, ella acababa de abrir los ojos al igual que él, se encontraban en la misma explanada en la que habían aterrizado desde el túnel.

- Selene¿ tú recuerdas lo mismo que yo , quiero decir ... ¿ te acuerdas de la experiencia en el pequeño panteón, dentro del templo ?.

- Esto ... – estaba muy confusa - ¡ sí ! lo recuerdo, lo último que dijo el anciano Aron fue lo de mantener separados Helios y Piros, pero ... ¿ qué hacemos aquí ¿ lo habremos soñado ?

- No sé que pensar la verdad, un mismo sueño en común es algo sospechoso.

Ores no pudo continuar expresando su teoría, pues un fuerte temblor sacudió las paredes de la caverna, provocando que todos los cimientos del templo y sus alrededores se desquebrajaran, aquello no iba a durar mucho en pie.

- Vayámonos de aquí si no queremos ser sepultados – sin pensarlo Ores cogió a Selene y echándosela a un hombro se dispuso a escalar por una cavidad de roca que había cerca del túnel, por la que entraba un rayo de luz.

Una vez en el exterior dejó a Selene en el suelo, estaba exhausto por el esfuerzo realizado, más pudo ver que se encontraban en la misma montaña donde Selene le había encontrado tocando su Releisa, nombre del instrumento de viento; pero unos metros más abajo, la zona por donde habían caído se encontraba ahora sepultada por la tierra de la montaña, el derrumbamiento debió provocar el fin de la caverna, ahora nada quedaría de ella más que el recuerdo, segundos antes de empezar a subir la roca allí abajo pudo ver como se había roto el equilibrio y el fuego rojizo estaba derritiendo todo para terminar muerto y encerrado en los restos del hielo.

- Gracias Sora, me has salvado – agradeció Selene.

- No es nada, lo hice porque eres responsabilidad mía, no más, supondría mi inmediata expulsión de mi clan de monjes si murieras sin haberlo yo evitado – buena respuesta Ores, aunque temía que se estaba escudando en lo de "ser monje" como una excusa.

- Te debo una – y con esto Selene le guiñó el ojo y levantándose se acercó a Sora para darle un dulce beso en la mejilla – considéralo como una muestra de gratitud.

- Deberías ir a acostarte, mañana será un día duro – Ores no se había esperado ese gesto por parte de Selene, le había producido un extraño sentimiento dentro de él, una especie de calor recorrió su cuerpo cuando ella le había besado con sus suaves labios, se había sentido en paz.

- De acuerdo¿ te parece que hablemos en adelante acerca de lo que nos ha ocurrido ? Hay muchas cosas sobre las que reflexionar.

- Esta bien, te espero mañana al amanecer en el lago Etner – y con esto se marchó.

Selene llegó rápidamente a su cuarto, no quería estar más tiempo sola por aquella montaña después de lo ocurrido, de repente empezó a sonrojarse, no se había dado cuenta de que había salido con la ropa de descansar, mirándose al espejo divisó avergonzada su largo camisón blanco de lino que terminaba por arriba en tirantes, mostrando un claro escote. ¿ Qué habría pensado Sora al verla así ? De todas maneras él no le había comentado nada acerca de su aspecto y ahora que lo pensaba, ella no había dicho tampoco nada acerca de su prenda de vestir, con atrevidas aberturas sobre las piernas y enseñando sus fuertes brazos ... le había gustado ese Sora más transparente, más cercano ... y no aquel hombre frío y seco escondido tras su toga de instructor que había conocido hasta ahora. No comprendía porqué, pero Sora era una persona que la atraía, sería por su enigmática personalidad y por su brusco trato hacia ella, no estaba acostumbrada a que alguien le tratara con desprecio y a la vez ... él parecía cuidar de ella, como si le importara su bienestar. Sí, era una tremenda contradicción aquel chico, quizás por eso le caía bien. Selene se reía acordándose de las bruscas respuestas que él le daba cuando se notaba en aprietos por haberla elogiado o haberse asombrado por sus hazañas, o los cambios de personalidad que le invadían a veces. Ella intuía que quizás en el fondo de su corazón, Sora le tendría algún aprecio, de todas maneras pensaba investigar cual era el motivo de su trato mayoritariamente despectivo, algún motivo habría para que la tratase así... Sentía mucha curiosidad por conocerle, quería saber algo de su pasado, del porqué de su personalidad tan cerrada.

Entre estos pensamientos Selene se rindió al sueño.

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Resultaba inmenso el lago Etner, sería interesante descubrir cómo se mantenía el agua sin desbordarse de Mídales, pues no había olvidado que se encontraban flotando entre nubes. Más tarde le preguntaría a Atros, seguro que él sabría el secreto.

- Te estarás preguntando lo mismo que yo en mi primera llegada a Mídales para entrar como monje, fueron los sabios quienes me explicaron la magia de este territorio flotante entre en cielo – Ores mentía, todas aquellas preguntas que sabía que surcaban por la cabeza de Selene acerca de Mídales, le habían sido resueltas cuando se lo explicó en su momento Rottres.

- Seguiré tu consejo y hablaré después con mi gran Atros – afirmó Selene, de todas maneras ya lo había decidido de antes - ¿ Hablaremos de lo de ayer ?

- Si, pero ahora no es el momento, primero tu entrenamiento – ordenó Ores - ... ¿pero que haces aquí?

- No entiendo a que te refieres, no me he movido Sorita – se extrañó Selene.

- ¿ Qué dijimos acerca de llamarme así ? – advirtió Ores mientras que Selene se hacía la distraída – a lo que iba, hace un momento estabas detrás mía.

- No lo creo.

- Bueno, no importa, sitúate cerca de la orilla. Tu misión de hoy es alterar el agua, es decir, convertir el agua que tienes frente a ti en un bloque de hielo. Por supuesto no pretendo que congeles el lago, no creo que seas capaz – Ores al ver la cara de enfado de Selene rectificó – al menos aún no.

- Esta bien¿ qué parte congelo ?.

- ¿ Ves que te he llevado justo a una pequeña poza separada del lago mediante rocas ? – Selene asintió ante la pregunta de Sora.

- Prueba a congelarla, consigue cambiarla de estado – indicó Ores.

Selene invocó su poder y lo dirigió hacia el agua de la poza, el fuego helado se fundió con el agua formando una fina capa de hielo que cubrió la poza.

- Como ves has de realizar varios ataques sucesivos mientras no alcances a invocar uno poderoso – informó Ores.

Selene atacó de nuevo mientras que pronunciaba cada vez que aparecían nuevas llamas:

- Requium pótere.

Mmm, con que era esa la palabra de invocaciones sucesivas que utilizaban las mujeres de Helios, en su país ocurría como en el de ella. Invocaban sus poderes y a continuación con pronunciar una palabra surgían más llamas una detrás de otra, ellos decían "Nórega potére".

- No podía ser, ahora Selene se encontraba en lo alto de las rocas que separaban la poza del lago.

- ¿ Cómo has llegado ahí ? – se desesperó Ores, por la poza no había podido pasar pues se habría roto a su paso la fina capa de hielo cayendo al agua ... y sin embargo allí estaba con su kimono intacto sobre las rocas.

- Si te soy sincera ... ni yo misma lo sé , me asusta pensarlo, porque no es la primera vez que aparezco en distinto lugar del que estaba en cuestión de segundos, ya me había pasado antes.

- Me parece que hemos dado con algo importante. Sino me equivoco esa puede ser tú virtud, una virtud como la mía de saltar elevadamente y suspenderme durante un tiempo.

- ¿ De veras ? – Selene estaba muy emocionada - ¿ puedo ... tele transportarme ? eso es realmente asombroso.

- Por lo visto sí, el problema es que aún no lo controlas, lo haces de forma involuntaria, así que a partir de ahora nuestra tarea será descubrir cómo lo haces para poder dominarlo, enhorabuena.

- Gracias, pensaba que nunca encontraría mi virtud – dijo sonriente Selene.

A continuación Selene volvió a repetir sus ataques hacia la poza, consiguió congelarla, pero no era nada eficaz, pues lo había conseguido juntando y realizando muchos ataques que la dejaron agotada. Ores le indicó que debería aprender a concentrar su poder para tener que realizar menos ataques o un ataque único.

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Cuando se disponían a almorzar Sora propuso comer juntos y así hablar de lo del día anterior, por hoy no darían más clases, dio permiso a Selene para pasar la tarde con Atros, el debía hablar con Rottres para informar de la situación, de cómo iba avanzando su plan de infiltrado.

Sentados en unos bancos junto al lago empezaron a comentar lo pasado.

- ¿ Crees que fue sólo una alucinación la aparición de Nora y Aron ? – preguntó Selene.

- No estoy seguro, si los dos la tuvimos y los recuerdos de la caverna y del templo son los mismos que lo que pudimos ver antes de que se desplomara todo, pienso que quizás fue real.

- Aún así, en el caso de que lo fueran, no nos dijeron el verdadero motivo por el que construyeron aquel santuario para ellos dos.

- Eso será algo que tendremos que descubrir por nosotros mismos me temo. Ya no quedará nada de la caverna ahora en ruinas – reflexionó Ores.

- Eso es cierto, podemos discutir acerca de cual puede ser el motivo de que se enterraran juntos¿ te parece ? .

- Me parece bien Selene.

- Esto ... – dijo cortada Selene.

- ¿ Si ?.

- Quería preguntarte una cosa ...

- Dime.

- ¿ Por qué te estás esforzando tanto por ayudarme ? Sé que eres mi instructor y esa es tu tarea como tal, pero aún así, eres muy bueno enseñándome hasta el último detalle, pocas mujeres conozco que tengan tantos recursos como los que yo estoy aprendiendo para con mi poder.

- Eso sólo es porque es mi misión hacerte una experta guerrera. Has de ser un digno rival para el elegido de Piros. Tengo especial interés en ver como será vuestra lucha, no tendría emoción si él te matara con su primer ataque¿ no crees ?.

- No será tan poderoso como dicen – insinuó Selene.

- Te puedo asegurar que sí lo es, ha sido instruido desde niño para ser prácticamente invencible, ha recibido un duro entrenamiento, por lo tanto no dudes de sus capacidades – aseguró Ores.

- Mmm, en ese caso¿ tendremos que esforzarnos para hacerme una gran guerrera no ? – dijo Selene mientras sonreía a Sora terminando con un leve paso de su dedo por la nariz de él. Ores sintió un cosquilleo.

- ¿ Qué haces ? – expresó Ores separándose de ella, se sentía violento si la tenía muy cerca.

- Sólo ha sido un gesto cariñoso, parece como si nunca nadie te lo hubiese hecho.

En verdad no, Ores no conocía el cariño ni el afecto, rara vez lo recibió de su padre, ya que siempre habían mantenido una fría relación entre ellos. Su padre ... acordarse de él hizo que se pusiera serio de nuevo, no debía bajar la guardia. Lo último que tenía que hacer era olvidar el motivo de todo su plan de infiltrado, se escudaba en la defensa de su país Piros, por todos sus compatriotas conocería las debilidades de Selene para luego destruirla en su debido momento ... pero él sabia la verdadera razón por lo que había aceptado realizar ese plan ... venganza, una inmensa sed de justicia había corrido por sus venas desde niño, debía vengar a su padre por lo que le habían hecho, destrozando sus vidas para dejarlos para siempre solos en el olvido. Pero él tenia el poder de cambiarlo, ahora que sabía que él era una persona tan importante para el futuro de Piros. Con la muerte de Selene su padre descansaría en paz, dejaría de sufrir con sus recuerdos. Lo único que no le gustaba es que últimamente había deseado que Selene no fuera la elegida ...