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Capítulo V : Recuerdos

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Cogió su capa de color negro azabache y se cubrió con ella, escondiendo su rostro con la capucha de ésta. Nadie debía descubrirlo. Aseguró que las sábanas y cortinas estaban bien atadas con los nudos que les había hecho, consiguiendo una cuerda para poder escapar por la ventana de su torre dentro del castillo Güore, descendió sigilosamente y una vez abajo en terreno firme se dirigió hasta el lugar de encuentro, mientras llegaba al lago de las Sombras pudo ver a una bella muchacha con pelo dorado y un vestido blanco, que jugueteaba con el agua haciendo dibujos en ella con sus finas manos ... cuánto la quería, jamás hubiese imaginado que alguien podría hacerle sentir de aquella forma, tan lleno de vida, no podía evitar sonreír y que un escalofrío le recorriera cada vez que la veía.

- Se me hizo infinita la espera ... ya no acostumbro a estar sin ti – dijo dulcemente la muchacha, mientras corría a recostarse entre los brazos de aquel hombre.

- Lo mismo me pasa a mi Ilana, te quiero demasiado como para soportar algún día perderte ... . Bueno, pongámonos manos a la obra, debemos ser cautos, nuestra vida depende del cuidado que tengamos en hacerlo.

- Lo sé – dijo Ilana entristeciendo sus ojos verdes – escapemos por aquel sendero, así podremos llegar sin problemas al bosque Páramos y de ese modo ... escapar, por fin seremos libres – exclamó entre lágrimas.

Y con esto, ella recogió lo que le tendía el muchacho en su mano y se puso otra capa igual a la de él. Corrieron sigilosamente esquivando ramas o cualquier cosa que les descubriera. Un poquito más y estarían a salvo dentro del bosque Páramos.

- ¡Deteneos de inmediato! – dijo una voz odiosamente conocida.

Unos diez hombres rodearon a la pareja evitando su huída.

- ¡Dejadnos en paz! No os molestaremos más si desaparecemos para siempre más allá de este bosque – suplicó Ilana.

- ¿ Eres incapaz de permitir que sea feliz hermano ? – gritó rabioso el muchacho – ¡déjanos marchar!.

- Lo siento, pero la ley me lo ordena, y yo respeto las normas – sentenció aquel autoritario hombre – erais conscientes de lo que acarrearía vuestra acción. A ningún hombre ni mujer le está permitido establecer ninguna relación sentimental con alguien del otro bando, está terminantemente prohibida cualquier acción que no sea esclavizar o matar. Estamos en guerra ... ¿ o es que acaso no lo recordáis ?.

- ¡Pero estamos hartos de esa absurda ley¿ Qué tiene de malo querer a alguien¡ Que más da su bando ! – Ilana lloraba desconsoladamente mientras se defendía.

- No quiero excusas, seréis castigados por vuestra falta – en el fondo aquel hombre sentía envidia por su hermano, pero la eliminaría con su siguiente orden – ¡Señores del fuego! – así se llamaban los soldados de Piros – llevaos a estos dos rebeldes, como la ley ordena, serán decapitados con la Daga de la Justicia al amanecer en el altar de la muralla Ergnas que separa Piros de Helios, así les recordaremos a todos lo que ocurre si se quebrantan las normas.

-¡ No ¡ No serás capaz hermano ¿ Olvidas que soy de tu misma sangre ¡ Como puedes ser tan... frío ! – el muchacho no tenía palabras para describirle.

- No puedo fallar a mi país, tengo que hacer este sacrificio por el futuro de Piros, lo siento de veras, Rottres – dijo el hombre.

- ¡Espera Solten! – intervino Ilana haciendo que el hombre la mirara respondiendo a su nombre – Estáis todos muy equivocados, Rottres es inocente.

- ¿ Cómo ? – exclamaron los dos hermanos a la vez.

- Si, os explico, cuando conocí a Rottres en mi campo de entrenamiento y me enteré de que era tu hermano tracé un plan, conseguí sacarle toda la información necesaria de ti y de Piros, material que fue bastante útil para nuestras guerreras y sobretodo para Eléana. ¡ La elegida que te destruirá mientras que nosotros mataremos a tus guerreros! – dijo riéndose malvadamente Ilana, quería que la tomasen por loca.

- Mas motivos aún para tu castigo, pero eso no libra de culpa a Rottres.

- Lo sé Solten, aún no os lo he contado. Rottres siempre desconfió de mi, así que tuve que recurrir a las artes del engaño, conseguí mediante una poción recomendada por mi madre, experta en tal campo, y una vez escondida en un vaso de nata líquida, bebida favorita de Rottres anoto, la poción hizo efecto y consiguió que él se enamorara locamente de mi y cumpliera todos mis deseos. Él sólo ha sido una marioneta en este juego, tenía pensado dejar de suministrarle la poción dentro del bosque Páramos y una vez desaparecido el efecto le mataría con mis propias manos ...¡ pero tú has desbaratado todos mis planes !.

- En ese caso llevaos a Ilana, pagarás por todo el daño que le has hecho a Rottres y a nuestro pueblo – sentenció Solten.

Así encadenaron a Ilana encerrándola en la más oscura celda dentro de las mazmorras subterráneas. Rottres creyó morirse de dolor cuando estuvo toda el día llorando sin compasión en su cuarto, ella, Ilana había mentido por tal de salvarle, se había inventado toda aquella historia por él.

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Jamás perdonaría a su hermano Solten, aquel amanecer le había arrancado todo motivo que le mantenía con vida en Ecúmene, no había querido asistir a la decapitación, de todas maneras su hermano había doblado la protección de las mazmorras durante la noche hasta el amanecer, pues sospechaba aún de Rottres y nada de lo que él intentara pudo haber evitado el asesinato de Ilana...

Entonces despertó, otra vez, de nuevo había soñado con el peor momento de su vida ... ¿ cuando dejaría de sufrir ? Siempre despertaba gritando a voces - ¡No¡ No os la llevéis¡ Ella miente! – lo mismo que había dicho en su juventud cuando aquella inolvidable noche se estaban llevando a Ilana a la celda de las mazmorras, mientras su hermano lo retenía cogiéndole por los brazos con fuerza.

Rottres se giró, buscó debajo de su almohada y sacó un pequeño pergamino de papiro cuidadosamente doblado, lo abrió y volvió a leer su contenido para tranquilizarse como hacia cada vez que tenia ese sueño que en su día fue real...

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Amado Rottres, no hay nada que desee más que no tengas que leer esta carta, pues supondrá que nuestros planes habrán fallado.

Sólo deseaba decirte que ... te quiero, no ha habido nadie a quien halla podido amar más que a ti. Por ese mismo motivo te pido que comprendas lo que hice, me imagino que será tu hermano el que nos descubra, pues me contaste que últimamente te pisaba los talones desde que se enteró de lo nuestro, te advirtió que acabaras con la relación antes de que terminara en fracaso y tú te negaste, seguiste amándome como desde el primer día en Mídales, fueron inigualables aquellos meses que fuiste mi entrenador, siendo un monje y aprendiz a sabio, cuando me preparé para la guerra¿ te acuerdas? Aún agradezco que gracias a mi entrenamiento te conociera.

Sé que estarás siempre resentido conmigo por haber mentido acerca de la "poción para enamorar" que supuestamente te preparé, pero compréndeme, sólo quería salvarte, no habría soportado que murieras por mi culpa. Sólo te pido que algún día puedas aceptarlo y me perdones ; y sobretodo, lo más importante, cuida de nuestro hijo, sé que lo dejo en buenas malos y por favor, no permitas que tu hermano lo envenene con sus pensamientos crueles y egocéntricos. Lo pensé hace tiempo y confieso que me llenaría de gran orgullo que nuestro hijo llegara a ser fuerte y poderoso, no dejes que se quede en el olvido y asegúrate de que herede el noble corazón de su padre. Con esto me despido, han sido un placer los días junto a ti aunque mi vida halla sido corta, nunca te olvidaré. Te esperaré en el cielo

-- Ilana --

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Con suaves lágrimas guardó de nuevo el pergamino que ella depositó aquella noche en su toga sin que nadie se diera cuenta, incluido él.

Si, estaba seguro de que si ella aún viviera estaría orgullosa de su hijo, él se había encargado de recogerlo a la entrada del bosque Páramos de manos de Eléana como habían acordado, le debía un favor a esta última, pues se había encargado de guardar en secreto el embarazo y cuidado del hijo de Ilana hasta el momento que ellos huirían y se lo llevarían. Ahora su hijo era fuerte, valiente y dueño de sí mismo, todo lo que ella había deseado.

Miró a su alrededor, se había quedado dormido mientras estudiaba los grandes libros antiguos, le parecían realmente interesantes, hablaban acerca de poderes realmente asombrosos, como el poder de dominar el tiempo o de cambiar hechos. Hablaría de aquello con Attros, pues conocía el especial interés de este último por aquella materia.

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Selene se dirigió hacia la gran biblioteca central de Mídales, sabía que allí encontraría a Attros, era realmente impactante lo grande que era ésta, parecía un enorme templo hecho de mármol blanco y madera. Atravesó la majestuosa puerta de madera que triplicaba su estatura y se dispuso a buscar entre los infinitos estantes y pasillos que había en el interior, que divertido, aquello parecía un laberinto. Una sección de libros de múltiples colores le llamó la atención y se puso a curiosear.

- ¿ Pretendes encontrar tu virtud entre esos libros ? – dijo una cariñosa voz a sus espaldas.

- Bueno ... esto, ya la he encontrado, sólo quería saber si había información de ésta dentro de esta sección de virtudes de Ecúmene.

- ¡ Ah¿ si¿ Y cuál es tu virtud Selene ?.

- Es estupendo Attros, tele transporte¿ te lo puedes creer ? Lo malo es que no sé controlarla.

- Me alegra muchísimo que hallas encontrado tu virtud, y añado que es de mucha utilidad, enhorabuena.

- ¿ Me ayudarás a buscar información acerca de antepasados que la hallan tenido Attritos ?

- Está bien, lo más importante es que saques todo tu potencial para dominarla. Pero antes¿ por qué no me das una vuelta en tu carro nena? – dijo seductor Attros.

- Se llama Erios perdona – recalcó fingidamente molesta Selene – y ya eres bastante mayorcito para hablarme así ... aunque reconozco que me encanta, jejeje. Vaale, te subiré en mi pegaso, la verdad es que le echo de menos, de todas maneras tenemos toda la tarde para nosotros.

- Pues no perdamos mas tiempo, debajo de este "mayorcito" como dices tú – dijo Attros mirando acusadoramente a Selene – hay un joven niño que no ha perdido su inocencia y ganas de divertirse.

Corriendo uno detrás del otro simulando echar una carrera, porque Selene se retrasaba a propósito para que él la alcanzara mientras corrían, llegaron a las afueras de Mídales. Ella llamó a Erios y tras unos minutos apareció un pegaso risueño que no paró de corretear alrededor de Selene como señal de haberla echado de menos. Así subieron los dos a su lomo para volar hasta lo más alto.

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Ores se dirigió hacia el cuarto de Selene mientras se estiraba descaradamente, miró el paisaje, aún faltaba para el amanecer ... pues sí que había madrugado, no se había dado cuenta de si era de noche todavía o no. Tocó a la puerta y tras varios golpes una despeluznada muchacha en camisón de lino blanco abrió.

- Realmente estás muy graciosa con ese aspecto, menudas pintas – exclamó Ores riéndose mientras ella le miraba medio dormida.

- ¿ Pero qué haces aquí ? aún no ha amanecido, déjame dormir, te informo que me encanta hacerlo, es uno de mis hobbies – dijo bostezando Selene.

- Anda, cámbiate y ponte algo más decente en mi presencia – en realidad le encantaba como estaba Selene, así tan natural y a la vez sensual, pero debía evitar esos pensamientos.

- Lo haré cuando me expliques que haces aquí, en mi cuarto – dijo ella sonrojada mientras cerraba la puerta al haber entrado Sora.

- Me pareció buen momento y lugar para hablar acerca de la caverna de Aron y Nora sin que nadie nos escuche.

- Esta bien – se resignó ella – siéntate donde quieras – dijo mientras se recostaba sobre su almohada sentada en su cama.

- Bien, por donde empezamos, he estado hablando con uno de los sabios acerca de Aron y compañía, y me ha contado un detalle importante.

- ¡ No le habrás contado nuestro descubrimiento verdad ! – advirtió ella.

- No, tranquila, nuestro secreto está a salvo, nadie lo sabrá más que nosotros, te lo aseguro – dijo sinceramente Ores.

- Me alegro¿ qué te contó el sabio ?.

- Me dijo entre otras muchas cosas que antes de morir, Aron y Nora desaparecieron sin dejar rastro, nadie supo más de ellos desde entonces. Hay muchas hipótesis acerca de su paradero y la mayoría coinciden en que ambos se dirigieron hacia el mismo lugar. Lo que ocurre es que nadie sabe cual es ese lugar.

- Pero nosotros si – dijo sonriendo Selene.

- Exactamente, así que confirman nuestra teoría de que fue cierto aquello que vimos. Fue una gran pena que se destruyese en cuestión de segundos, habría sido mucho más fácil hallar respuestas si siguiera en pie.

- Ahora que recuerdo ... ¡ Sora ¡ Ya lo tengo ¡ Tengo la solución !.

- A ver, dime Selene.

- A mi me encantan las cascadas, por lo que suelo ir a una que está al suroeste de Mídales, lejos de todo esto, allí no suele ir nadie.

- ¿ Y bien ? - se desesperó Ores.

- Un día nadando por la desembocadura de la cascada, al atravesar el torrente de agua que caía desde lo alto, llegué a una especie de cueva. E investigando descubrí que en la cima de la cascada, por dentro había una especie de entrada hacia algún lugar, no llegué hasta ella pues la escalada por la pared de la cueva estaba resbaladiza, habría sido peligroso arriesgarse.

- ¿ Y eso que tiene que ver con la caverna de Aron y Nora ?.

- Pues ... sino calculo mal, la cascada se encuentra muy cerca de la montaña donde se encontraba la caverna, no sería de extrañar que comunicara con ella, aunque ahora que está todo destrozado ...

- Quizás no todo – dijo con una media sonrisa Ores.

- ¿ Cómo ¿ A qué te refieres ?.

- Mientras atravesábamos el puente dentro de la caverna hacia el templo me llamó la atención una gran puerta roja al fondo que parecía guardar algún secreto, a lo mejor nos equivocamos y no toda la caverna está sepultada.

- ¿ Quieres decir entonces que esa puerta dará a otra parte de la caverna oculta ?

- Exacto Selene, pero ya que por esa puerta roja no podemos acceder. Sería una buena idea probar con tu descubrimiento en la cascada.

- Entonces¿ por qué no vamos ya ?. ¡No perdamos más tiempo!.

- ¿ Y tú entrenamiento irresponsable ?.

- Bah, no me hace falta – dijo ella poniendo cara de autosuficiente mientras movía la mano desechando la idea, más no pudo evitar reírse cuando vio la ceja de Sora arquearse notablemente – quiero decir, jeje¿puedo entrenar allí también no?.

- Esta bien – cedió Ores – entonces pongámonos en marcha.

- Después de que Selene se vistiera con su kimono y se arreglara un poco, le gustaba estar guapa... ¿ pero para Sora o por cuidado propio? Últimamente no lo tenía muy claro. Alcanzó a Sora que le esperaba fuera y se dirigieron hacia el escondite secreto de Selene.

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- Te lo tenías bien guardado ¿eh? . No está nada mal este lugar, lo mismo te quito el escondite.

- No serás capaz Sora, acaso te dejaré que vengas alguna vez si te invito.

- Te olvidas de que este lugar no es tuyo muchachita.

- Bueno, pero yo lo descubrí primero, así que te aguantas – y así le sacó Selene la lengua divertidamente.

- No tienes arreglo – reconoció Ores, la verdad es que lo pasaba bien a su lado.

- Bien¡ al agua patitos !.

- ¿ Pero que dices ¿ Estás bien de la cabeza ?.

- Bueeno, sólo repetía lo que me decía mi cuidadora de pequeña cada vez que me lavaba, quiere decir algo como¡bañémonos!.

Y sin más preámbulos Ores se metió de cabeza en el agua mientras Selene le siguió el paso para nadar junto a él. Cuando llegaron a la cascada, la atravesaron y efectivamente se encontraron en el interior de una cueva.

- ¡Mira! aquí a la derecha se encuentra la pared que da a la puerta – señaló Selene.

Ores miró hacia arriba desde donde ella había señalado y como ella decía había una especie de apertura con forma rectangular terminada en pico, a algún sitio tendría que dar.

- Está bien, yo escalaré primero, tú ven detrás mía. No te pasará nada.

Selene asintió aunque reconocía que tenia algo de miedo pues toda la pared resbalaba en algunas zonas. Ores empezó a escalar con gran agilidad y ella le siguió. Estupendo, ya solo faltaba un poco más para llegar arriba, pero de repente su pie resbaló y perdió el equilibrio quedándose colgada de una mano.

- ¡Sora!.

- Estate quieta, tranquila que ahora mismo bajo.

Ores descendió y cuando cogió la mano de Selene un fuerte temblor les sacudió. Lo que provocó que ella cayera por los aires, aterrizando en el agua, pero había perdido el conocimiento con el impacto y se hundía lentamente. Ores sin pensárselo saltó al agua y frenéticamente la buscó hasta que una vez encontrada la recogió y llevó hasta un mullido lugar de la cueva por las plantas húmedas que allí había. La llamó varias veces por su nombre pero ella no respondía, estaba desesperado¿ qué podía hacer ? ... halló la respuesta, se lo habían enseñado de pequeño cuando salvó a su mejor amigo Huél cuando jugaban en los arrecifes con su padre.

Echó hacia atrás la cabeza de Selene, le realizó un masaje debajo del pecho, "uno, dos, tres" nada, no respondía, no tendría mas remedio que ... Ores colocó sus labios sobre los de ella y le introdujo aire varias veces. Miles de punzamientos extraños recorrieron todo su cuerpo, era increíble la sensación que le producía besar esos labios carnosos y suaves, eran tan cálidos ...

A continuación realizó otro masaje y repitió el boca a boca, un imán incesante le atraía hacia ellos. Entonces ella abrió los ojos.

-¡ Ay , eso duele – exclamó él, Selene había estampado su mano sobre su cara sin contemplaciones.

- Te lo mereces por pervertido, no quiero saber lo que pretendías.

- Sólo te hacía el boca a boca ilusa, ha sido la peor sensación de mi vida, te lo puedo asegurar – "por Aron, que mentira mas grande acababa de decir".

- Gracias entonces, ya me has salvado dos veces – le sonrió ella - pero no me lo vuelvas a hacer – y con esto cerró los ojos de nuevo recostándose en la alfombrilla de musgo.

- Selene¿ estás bien ? – se preocupó Ores, estaba muy pálida.

- Si, no te preocupes, es sólo que me duele todo el cuerpo, necesito descan ... . No terminó la frase pues se rindió al sueño por su agotamiento.

"En ese caso no te puedo dejar sola, no estás en condiciones para desentenderme de ti".

No debía moverse fuera de la cascada, pues así no podría vigilarla, así que se quedó dando vueltas por la cueva para acabar apoyado en la pared junto a Selene.

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Selene abrió los ojos, un leve cosquilleo la había despertado, se imaginaba que estaría atardeciendo, se sentía totalmente recuperada ... como si algo o alguien hubiera cuidado de ella, transmitiéndole todo su calor eliminando cualquier temblor que pudo tener antes al estar empapada.

No podía ser real lo que estaba viendo, una amplia sonrisa le recorrió el rostro mientras se sonrojaba descaradamente ... le había despertado la respiración de Sora que daba en su cabello, él se había quedado profundamente dormido abrazado a ella mientras la cuidaba. Sabía que estaba mal, pero se acercó más a él para así notar más aún la suave y bronceada piel de él que tanto le gustaba, lo reconocía; antes de que Sora despertara.