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Este capítulo viene cargadito, ocurren en el cosas algo fuertes xD, pero que van acercandose más a desvelar los secretos que esconde cada personaje de la historia y que mantendré algunos capítulos más con la intriga a mis lectores , sorry, no me peguen. Gracias por leer y comentar!!

&Menfis&

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Capítulo VIII : Hasta nunca

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Atros amarró bien su equipaje en Erios, Selene le había prestado un silbato metálico especial para poder llamar a su pegaso siempre que lo necesitara mientras ella estuviese entrenando con Sora. Erios se mostraba muy juguetón con Atros pues era consciente del cariño que Selene le procesaba al sabio. Montó en su lomo y en cuestión de segundos Erios se impulsó a carrera y elevó en el aire surcando las nubes sin compasión, fue un largo viaje, pero para Atros fue de lo más divertido.

Una vez llegado a su destino, dejó al pegaso libre para que jugueteara por los alrededores y se le quedó mirando... "en verdad, no somos tan distintos tú y yo" pensó el sabio mientras observaba a Erios saltar y corretear por la explanada. "Bueno, investiguemos" . Se giró y observó la gran cueva de en frente suya. Nadie había osado hasta ahora entrar en ella, leyendas de dragones y fieras enloquecidas en su interior habían conseguido el respeto de los habitantes de Piros para no entrar.

La Cueva del Viento, así la llamaban, un asunto que le había quitado el sueño desde hace mucho tiempo le había llevado allí, sus investigaciones le habían hecho sospechar que en la cueva encontraría respuestas a sus cavilaciones.

Se adentró en ella, arropándose para protegerse de la brisa que corría por la cueva y remedió la oscuridad con una llama de fuego rojo en su mano que invocó con su poder. Resultaba extraño que todos utilizaran tal poder para matar y defenderse y él sólo le diera un toque práctico, como para iluminar, calentar, etc. Miles de sonidos estremecedores y sombras acechadoras le rodeaban en aquella oscuridad conforme se iba adentrando, más no se iba a dejar intimidar, eran ya muchos años los que corrían por su venas y experiencias inolvidables en su vida como para asustarse.

Tras un largo camino se topó con un arroyo de agua cristalina que le llevó a lo que parecía una especie de refugio hecho con paja, hojas más grandes que su rostro y mantas a modo de cuna, había varios frascos en toda la sala que encerraban bolas de fuego rojizo, lo cual hacía que la estancia fuera acogedora y cálida. La leyenda era cierta, en aquel lugar habrían dejado a aquel bebe que encontraron tiempo atrás. Vonne le habían llamado, hijo del Viento. Pero ese no había sido el único motivo de su búsqueda, exploró aquel lugar, miró cada rincón o roca desprendida, pero nada, no había nada. Afligido se sentó en una especie de taburete hecho a partir de la roca y empezó a silbar, esperando a que algo o alguien le diera una respuesta.

- ¡Auch¿Qué diantre ha sido eso?- un frasco de la pared se había caído abriéndose sobre uno de sus pies y casi le quema la piel sino fuera porque reaccionó rápidamente – caramba, sigues teniendo los mismos reflejos que cuando joven, jajaja.

Tras apagar el fuego con el agua del arroyo se dispuso a sentarse de nuevo, pero algo llamó su atención, una roca se había desprendido del taburete con el impacto del frasco dejando a la vista una cajita de madera antigua y desgastada, la abrió cuidadosamente y encontró escondido en su interior lo que parecían las cenizas de un papiro, "mmm, es hora de utilizar tu virtud", con esto Atros situó sus manos sobre las cenizas y entonces una luz blanca salió de ellas obligando a que el sabio cerrara sus ojos debido al gran resplandor. "Perfecto, eres el mejor Atros, jeje" . Las cenizas se habían reconstruido para volver al papiro original, Atros desenrolló en papiro, el contenido rezaba:

Para aquel que encuentre a mi hijo:

Debido a mis circunstancias me es imposible cuidar de este bebe. Mi destino es morir en la guerra que está por llegar, por lo tanto ruego lo acojan y cuiden como un componente más de su familia. Sé que él traerá la paz a esta tierra, así pues procuren que pueda cumplir con su destino. Dejo junto a este papiro el anillo real que me pertenece como agradecimiento a aquel que se encargue de él.. Apenas termine de leer ruego queme este papiro. Le debo la vida.

¨¨ ¬

Atros no pudo evitar sonreír. Lo había logrado, había resuelto el enigma de aquel muchacho, Vonne. Ahora sabía qué tipo de sangre corría por sus venas, debía partir de inmediato a hablar con él, tenía muchas dudas que resolver, aunque la más importante ya había sido solucionada.

El padre de Vonne había obrado bien en firmar su nombre en el leguaje antiguo propio de Aron y Nora, el nital, sólo muy pocos alcanzaban a conocerlo, y Atros era uno de ellos. Empleando ese lenguaje había salvado un gran secreto cuyo conocimiento sería más que peligroso.

Sin más dilación guardó el papiro con su caja en su equipaje y partió veloz hacia su destino, Vonne.

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- Y bien, ya estás preparada. No dirás que te he puesto guapa para el gran día¡eh Yure!.

- Perdona Fires, yo soy guapa que es distinto, jaja, es broma tonta. Tú eres mucho más linda que yo, con esas pequitas y pelos rizados y dorados, pareces un ángel.

- No digas eso, me vas a hacer sonrojar. Bueno, es la hora de despedirnos – dijo con carita de pena.

- No me lo hagas más difícil, sabes que tengo que irme. De todas maneras ven a visitarme si es que no lo hago yo ¿ de acuerdo ?.

- Vale – dijo sonriente Fires.

Y con esto se abrazaron y entonces Yure caminó hasta perderse en el paisaje, se dirigía hacia el norte, donde llegaría al Palacio Airis, residencia de Selene. Apenas se aseguró de que Fires ya no la veía se quitó la ropa para guardarla en su bolsa y se transformó sin dudarlo en pantera, "lo siento Fires, pero así llegaré mucho más rápido".

Una vez allí tras un largo camino de varios días llegó al palacio, donde se tuvo que resignar cuando le dijeron que Selene había sido trasladada unos meses a Mídale para entrenarse para la guerra. No obstante, debido a su título como defensora Zolet sería conducida al anochecer hacia Mídale en el carruaje real. Le dieron permiso para recorrer Airis e irse instalando en sus aposentos para cuando viviera en palacio junto a Selene.

Una vez la dejaron sola en su dormitorio saltó y gritó como loca por todo el cuarto, era precioso, todas las sábanas, cortinas y aposentos eran del más suave terciopelo. Había alargados espejos por doquier, grandes ventanas que iluminaban todo el dormitorio y una gran cama escondida entre cortinas . Abrió una puerta a la derecha y se le encogió el corazón cuando vio su contenido, aquello era el paraíso, parecía una especie de gran poza llena de agua rodeada de vegetación y tierra, sería estupendo para su forma en pantera. Más tarde agradecería a todos y a cada uno de los que habían preparado su habitación, habían considerado hasta el último detalle para ella.

No obstante salió de su cuarto, quería explorar el palacio. Recorrió largos pasillos, pudo ver espléndidos salones decorados para grandes galas, amplios jardines en el que se podía respirar el aire más puro y hasta una gran biblioteca de varias plantas.Todo le encantaba, pero algo captó su atención, al final de uno de los jardines en el que estaba ahora pudo ver una especie de panteón blanco, estaría dedicado a alguien importante como para estar dentro del palacio Airis pensó.

Una vez dentro pudo ver una tumba bellamente adornada en mármol rodeada de antorchas y rosas multicolores a su alrededor que le daban un aire sobrecogedor y a la vez de respeto a la tumba. Yure procedió a leer el nombre del dueño de la tumba.

- Aquí descansa ... ¿ quién está ahí?.

Yure había escuchado un ruido extraño mientras leía. Y se había asegurado de estar sola antes de entrar al panteón. Miró hacia el lugar donde había procedido el ruido y entonces vio un... ¿lobo?.

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Pararon un momento a descansar. Habían estado varios días adentrándose más y más en aquel bosque el cual parecía no acabarse nunca.

- Me parece que nos hemos perdido, ya no puedo más – dijo ella apoyándose sus manos en las rodillas.

- No seas tan debilucha pequeña. Así consigues que siga pensando que no eres digna del elegido de Piros.

- ¡Ah! Déjame ya, llevas unos días nada más que despreciándome¿ me puedes decir qué te he hecho?.

- Nada, yo sólo digo mi opinión.

El paseo que el moreno Ores se había dado el día de la confesión de Selene le había servido para recapacitar y aclarar sus ideas. Ahora era el mismo de siempre pues recuperó su fuerte coraza que le protegía del exterior. Había pasado miedo al empezar a sentir debilidad por la castaña Selene, ella era peligrosa, su cariño y seducción lo habían confundido y extraños sentimientos había surgido en su interior... pero rápidamente los eliminó, no resultó difícil, total, jamás había sentido amor ni nada parecido, era más feliz sólo y dueño de su vida, sin nada ni nadie que interrumpiera sus planes. Así pues seguía manteniendo su decisión de conocer más a fondo a la castaña para poder romper en mil pedazos su corazoncito cuando luchara contra ella en la guerra, "estay ansioso por ver la cara que pondrás al saber quien soy realmente, Selenita".

- Desde entonces Ores y Selene no habían estado más que discutiendo cada vez que se dirigían la palabra.

- Mira, no sé que te pasa Sora. Pero desde que te abracé aquel día llevas una racha que parece que me odies.

- Deja de imaginarte cosas, tú eres la insoportable dándome esos gritos, vas a hacer que mi cabeza explote.

- ¿ Ah, si¿Acaso debo darte encima las gracias por insultarme a todas horas?.

- Yo no te estoy insultando, no es mi culpa que seas una inútil y tenga que estar perdiendo el tiempo contigo.

- ¿Perdiendo el tiempo? Te recuerdo que eres mi instructor y es tu obligación enseñarme, además tú mismo dijiste que no era mala con mi poder. ¿ O acaso no lo recuerdas ?.

- Bueno, pensé que dándote falsas esperanzas empezarías a mejorar, pero ya veo que no, solo eres una estúpida engreída.

- Tú tranquilo, no te cortes en decirme todo lo que pienses – dijo irónicamente la castaña - yo siempre te he respetado y nunca te he faltado al respeto, cosa que tú no has parado de hacer, pero ya estoy harta¿sabes?. No me pienso callar más.

- Adelante, sorpréndeme – le dijo mirándole incrédulo.

- Dirás que yo soy lo peor, pero ¿y tú¿ te has mirado alguna vez ? Seguramente no tendrás a nadie que te extrañe, porque eres un engreído que no tiene sentimientos, eres frío, superficial y no tienes a nadie porque nadie te soporta. Tú dirás que te hiciste monje por propia voluntad, pero seguro que lo hiciste porque estabas sólo y era la única forma de refugiarte en tu amargura. Pensé que eras especial, pero ya veo que me equivoqué, eres odioso.

- Basta ya Selene, no permito que me hables así – aquellas palabras se habían clavado en su corazón una a una como afilados puñales.

- ¿Acaso te duele la verdad?, eh Sora – Selene estaba realmente enfadada.

- Desaparece de mi vista, ojalá no te hubiese conocido Selene, Ecúmene sería mas feliz si jamás hubieses nacido, espero que el elegido acabe contigo, me dará una gran alegría.

Unas profundas lágrimas recorrieron el rostro de Selene.

- Ahí te has pasado, te arrepentirás de esto.

La voz que pronunció tales palabras procedía de la castaña, pero ésta era otra distinta, era la misma voz áspera y glacial de aquella otra vez ... no, no podía ser. Ores retrocedió cuando vio como empezó a flotar en el aire Selene con sus ahora cabellos pelirrojos junto a sus ojos demoníacos y la misma aura dorada que la rodeaba cuando atacaron las bestias.

De las manos de ésta salieron unas potentes llamas que tomaron la forma de unas afiladas dagas dirigidas directamente hacia el corazón de Ores.

- Éste es tu fin, te deseo una dulce muerte, hasta nunca – sentenció la oscura Selene con una sonrisa maquiavélica.

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. . . Y sí, soy consciente de que os enfadareis mucho conmigo si Ores muere, la verdad es que he dejado el final del capítulo algo tenso, pero todo se sabrá en el siguiente, espero que me perdoneis por este final del cap xD . Hasta pronto!!

&Menfis&

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