Aclaraciones:
Ni Charmed ni ninguno de sus personajes me pertece.
Gracias Aaron Spelling por estos 8 años de Charmed.
Me estoy basando en el final de la tercera temporada de Charmed, dándole una abertura diferente a la cuarta temporada, así que nada de lo que sucedió de la cuarta termporada en adelante esta contemplado aquí .
Bueno comencemos...
Capitulo II. -
Y todo comenzo así
No se dio cuanta de la hora, hasta que sintió que sus hombros cargaban un gran peso. Tomó un sorbo de café. Miró el reloj, pasaban de las ocho de la noche. Giró para mirar su asiento: tieso y frío, como había sido su vida últimamente.
Caminó hacia él, pudo sentir la heladez del respaldo, pero no le importó mucho. Cerró los ojos, viejos recuerdos invadieron su mente, recuerdos dolorosos, recuerdos que, alguna vez creyó haber superado.
Papá, mamá, en que estoy metida? – entre sus manos hacia girar el vaso de unicel. Unas cuantas voces se acercaban hacia ella, eran unas enfermeras.
Esta mañana había recibido unos papeles muy importantes. Papeles que le enviara el detective, que meses atrás contratará. Su mente viajó hasta aquel momento.
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Aún recordaba el nerviosismo con el que abrió el sobre, las manos le temblaban, y tuvo que tomar asiento antes de sacar algún documento.
Introdujo su mano en el sobre, sintió un pequeño papel al fondo; quiso sacar antes, lo que parecían ser fotografías, al menos eso dedujo por la textura del papel; pero se controlo. Pensó en dejar lo mejor para lo ultimo.
Sacó la pequeña nota y la leyó con mucho cuidado – Señorita, le envió las fotografías de la familia que estoy investigando en este momento, pero le suplico que no se haga ilusiones al respecto, hay algunas inconsistencias en la investigación que aun debo aclarar, por el momento es todo, me comunicaré con usted lo más pronto que me sea posible – más abajo el papel venía firmado con el nombre del investigador. Suspiró hondo.
Con los nervios de punta sacó una a una las fotografías, solo eran tres, y todas: boca abajo. Volteó la última que sacará del sobre y descubrió en ella la imagen de una mujer joven, un tanto mayor que ella, tomo las otras dos y repitió el proceso, en cada una se hallaba una mujer diferente, las dos parecían un tanto mayores que la primera. Las tres con el cabello largo.
Podrían ser…, ellas podrían ser las personas a las que he buscado desde entonces…- el teléfono sonó, seguramente era de las oficinas, de su trabajo. Levanto con desgano el auricular – Aló? – la expresión de su rostro cambio súbitamente, parecía decepcionada – entiendo, entonces es casi nula que esa familia, haya sido…, si entiendo, muchas gracias, si… yo le depositaré lo más pronto posible – suspiró como si ese suspiró se llevará lo último de su alma.
Tonta – se dijo así misma – pero de sueños vive el hombre – sonrió con melancolía al ver las fotos sobre su pequeña mesa de sala – Hubiera sido lindo que ustedes… - no terminó la frase miró su reloj de mano, pasaban las 9 de la mañana, hacía una hora debía estar en su escritorio.
Tomó su chaqueta naranja y sus llaves. Iba de salida, cuando pareció recordar algo, cerró la puerta y tomo una de las fotografías de la mesa. La analizó con cuidado y le dio la vuelta, en ella venía una dirección – podría ser… ? – sacó el celular y apunto en el, la dirección, volvió a dejar la fotografía en la mesa y salió de su departamento.
Para cuando sus pasos ya no se escucharon más, una brisa se coló por la ventana e hizo volar hasta el suelo una de las fotografías.
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Abrió un poco los ojos, su vista cansada le mostraba las luces en el techo. Los entrecerró más pues la luz blanca le molestó un tanto.
Notó que aún tenía el vaso con café. Sintió unas enormes ganas de probar su cama. Aquella silla estaba acabando con su espalda.
Decidió ir al baño a mojarse la cara. Se acercó a un enfermera que amablemente le explicó hacia donde ir, tiró el vaso vacío al basurero y desapareció entre los blancos pasillos del hospital.
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Justo en ese momento una mujer rubia llegaba, con pasos presurosos, junto a un hombre de cabellos castaños. Ambos buscaban ansiosos, con la mirada, a alguna persona que les diera la información que buscaban.
Leo – llamó al notar a un médico salir de una las habitaciones. Él entendió a la perfección a que se refería su protegida y se dirigió hacia el galeno.
Disculpe – llamo al médico con canas – usted podría informarme sobre unas personas, que recién fueron ingresadas?
Con gusto podría ayudarle, pero dígame de quienes se trata – lo miró con amabilidad.
Verá – intervino la rubia – se trata de mis hermanas – el médico la miró un poco contrariado y no se explicaba el porque – Piper y Prudente Halliwell.
Usted es hermana de las pacientes? – un gesto de confusión se formó en el rostro del galeno.
Si – respondió con naturalidad sin dejar de mostrar preocupación y ansiedad – podría decirnos por favor como se encuentran?
Es que acaso no les han comunicado su estado? – ahora los confundidos eran ella y su guía.
¿Comunicarnos¿quién? – su naturaleza curiosa y el nerviosismo salieron a flote, su cuñado la tomo del brazo haciéndole una seña para que se calmase.
Lo que sucede es que nosotros acabamos de llegar de un viaje de… del sur – excuso el guía – acabamos de llegar y…
Entiendo – el galeno aun un tanto aturdido, buscó unos papeles en su paleta – y les explico de la situación de cada una.
Ya nos ha sido autorizada la intervención para su hermana mayor – se acomodó las gafas y miró de reojo a la joven rubia, tenía cierto aire familiar.
Después de saber el crítico estado en que se encontraba la mayor de las Halliwell, decidieron no hacer más sospechosa su llegada al hospital, así que sea quien haya sido la persona que las llevará se lo agradecerían toda la vida.
Pero no se quedarían con los brazos cruzados, dejándolas en las manos de los médicos, no es que no confiaran en ellos, pero podían salvarlas y eso era precisamente lo que iban a hacer.
Disculpe señorita podría preguntarle algo sin parecer indiscreto – la pobre mujer aún trataba de averiguar quien podría haber firmado para que pudieran intervenir a su hermana.
Dígame – respondió comiéndose las uñas, mientras su cuñado le frotaba los hombros.
¿Usted tiene otra hermana? – la pregunta tomó por sorpresa a ambos.
Pues verá… - intentaba hallar una respuesta, cuando el médico colocó sus gafas en la bolsa de su bata.
"es que somos medias hermanas, usted… sabe…" Entiendo – sonrió – esta bien, eso era todo.
Doctor – lo detuvo la rubia – podría pasar a ver a mi hermana… Piper – aclaró.
Esta bien pero solo un momento, aun esta muy delicada – les indicó que los siguiera y así lo hicieron.
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Mientras tanto en el baño una mujer morena, de cabellara negra se secaba la cara – Paige Mattews, en que te habrás metido? – miró su reflejo en el espejo. Tomó su bolso, se disponía a volver a la sala de espera. Quizá el destino había predicho que ese era el momento para conocer a la verdadera hermana de aquellas mujeres.
Bueno hasta aqui el segundo capitulo. Siento que me quedo muy corto, ustedes que dicen?
PaolaPotter: Un agradacimiento en especial a ti, por ser mi primera (y hasta ahora unica lectora, espero que eso cambie con el tiempo) lectora. De verdad te gusto, el capitulo? QUE BUENO!
Cualquier cosa, critica, sugerencia, todo en los reviwes, por favor, para saber si les gusta y que quisieran ver.
Nos estamos leyendo hasta el siguiente cap.
