Aclaraciones:
Ni Charmed ni ninguno de sus personajes me pertece.
Gracias Aaron Spelling por estos 8 años de Charmed.
Capitulo III.-
Misterios (Parte I)
¿Sabes Leo… - jugaba con sus manos, mientras hablaba en susurros – en estos momentos es cuando me doy cuenta de lo inútil que son mis poderes… - gruesas lágrimas caían sobre sus ropas. Intentaba mirar sus manos pero las lágrima le nublan un tanto la vista.
Esperaba que en cualquier momento, el cielo le concediera un milagro y se convirtiese en un ángel como su guía, para así poder sanar a sus hermanas.
No digas eso – sus manos dejaban de brillar – no lo pienses siquiera – la miró con ternura – estoy seguro que ellas agradecen todo lo que haces.
Si claro – pronuncio con sarcasmo – primero las dejo solas y después no puede sacarlas de aquí sin que corran peligro – se llevó las manos a la cara – Leo… - la voz se le quebró en ese instante – si alguna de ellas me falta… - se limpió los ojos – yo…
Eso no pasará, por que yo estoy aquí para cuidarlas, recuerdas? – sonrió.
Frente a él, se hallaba Piper sobre la cama, conectada a miles de aparatos. Movió un poco los ojos, para después abrirlos un poco. Parpadeo con suavidad, para abrirlos ojos por completo segundos después.
Gracias al cielo! – balbuceó las lágrimas volvieron a sus ojos - ¿Te sientes bien? – tomó la mano fría de su hermana.
¿Dónde estoy? – quiso levantar la otra mano; tenía la intención de tocarse la frente, pues la cabeza le dolía mucho, pero en ese momento se percató del catéter en su muñeca.
Leo!, Phoebe! – se mente viajó hasta el ultimo instante conciente que tuvo – Prue! – hizo intentos por levantarse, pero tanto Phoebe como Leo se lo impidieron.
Tranquila – habló lo más calmada que pudo – ella estará bien! – Se limpio, de nuevo las lagrimas – verás Piper, a Prue la tienen un cirugía.
Y que…? – Arqueó la ceja - ¿Qué esperas? – volteó hacía su esposo – deberías haber sanado primero a ella! – Piper no se caracterizaba por su paciencia. Los otros solo se miraron entre sí.
Cariño, tranquilízate, por favor – habló la castaña – lo haremos, pero primero debes saber algo… - el rostro de Piper se tensó, Phoebe utilizaba ese tono cuando algo no iba bien, y por la cara que puso al momento de hablar era mucho más grave de lo que quizá se imaginaba.
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Hacía rato que había salido del baño, y llegó a la sala de espera justo cuando una mujer castaña y un hombre rubio, entraban a la habitación designada para Piper. No supo que hacer así que, intentó actuar con naturalidad, mientras su mente trataba de reconocer la imagen de aquella castaña, hasta un recuerdo acudió a su mente como un golpe. Aquella castaña era una de las mujeres de las fotografías, ella debía ser la hermana menor, Phoebe.
Sintió que el corazón se le aceleró aun más de lo normal, se llevó las manos al pecho. Si bien se había hecho a la idea de tener que enfrentarse a la familia, esto era demasiado para ella.
Se alejó un poco de aquellos corredores y permaneció casi oculta por mucho rato. Por momentos su mirada se quedaba fija: en la puerta de la habitación, esperaba que en algún momento alguno de los que entrase, saliera.
Afuera miles de periodistas y pseudo periodistas se arremolinaban a las puertas del hospital, el rumor de la muerte del reconocido Dr. Griffis y la extraña manera en que esta se había suscitado; se regó como pólvora.
Para cuando los medios supieron de la relación del apellido Halliwell, en estas turbias circunstancias, averiguaron más pronto que tarde todos lo detalles posibles sobre esta familia. Ahora la prensa se peleaba entre sí por ser el primero en conseguir la nota.
Miro el reloj en la pared y miró el de su muñeca, la cirugía estaba tardando más de la cuenta, para esas horas Piper estaba completamente repuesta y Leo se encargaba del papeleo.
Ojala la magia sirviera para estos tramites – habían pasado solo escasas horas de lo ocurrió y ya eran acosadas por la prensa. Sin duda esto traería muy malas consecuencias, pero la verdad, ese era el menor de los males.
Mucho habían pensado, ella y el guía blanco, sobre aquella extraña mujer que ayudó a sus hermanas. Como por asares del destino, no habían podido dar con ella, quizás y muy lamentablemente fuese una persona que gustaba de hacer buenas acciones.
O en el peor de los casos un demonio al acecho, en espera del mejor momento para atacar.
Un galeno embestido con una bata azul, salía del quirófano. Con los ojos cansados se acercó hacia la joven castaña – Miss Halliwell? – asintió. La voz suave y jovial del médico despertó confianza en la muchacha – la operación ha sido un éxito.
La decisión esta tomada.
Siempre hemos velado por el bien.
El bien mayor.
Solo falta una pieza.
La operación fue un éxito Srita. Su hermana pronto estará en sala de recuperación – una blanca sonrisa asomó detrás del cubre bocas que llevaba.
Con un suspiro prolongado de alivio, dejó relajar su cuerpo, todos y cada uno de sus músculos se fueron liberando de la tensión – gracias – tomó las manos del médico – en verdad muchas gracias! – sonrió ampliamente.
Ahora si me disculpa! – le devolvió el gesto.
Si claro, perdón – sonrió apenada, al notar que sujetaba con fuerza las manos del médico.
Su hermana estará en sala de cuidados intensivos en primera instancia – se retiró el gorro, e inició su camino por los pasillos. En ese momento un hombre rubio de ojos claro asomaba por otro pasillo.
Leo! – corrió a su encuentro.
Lejos, muy lejos de ahí…
Un hombre completamente cubierto de una túnica negra, caminaba por otro tipo de pasillos, iluminados por antorchas, parecían más pasajes secretos que pasillos.
Sus amplias paredes y sus elevados techos, hacían que la luz de las antorchas iluminara, tan solo, pequeños tramos. Con estos elementos el ambiente no se hacía nada menos que lúgubre y misterioso.
Lo único que se escuchó durante un largo rato fue el eco de las pisadas, que se detuvieron delante de una puerta de madera, como aquella que tuvieran los antiguos castillos. Pronto el sonido de candados siendo abiertos se dejó escuchar, después, pareciera que alguien estuviese retirando cadenas y cerrojos.
El hombre con túnica se retiró del rostro la tela que lo cubría, dejando ver a un hombre moreno de cara cuadrada y ojos claros – es hora – habló con voz ronca – acto seguido extendió la mano y le entregó a su interlocutor una especie de medallón en forma de dos dragones.
Estos dragones formaban un círculo alrededor de una cruz egipcia y justo al centro de la cruz el símbolo de la trinidad – el equilibrio perfecto – susurró una voz de tras de la puerta.
Pronto será roto y nosotros podremos hacer de este mundo lo que deseamos – sonrió mientras una sombra tomo de sus manos el medallón.
No hay tiempo debemos darnos prisa.
Si no actuamos con rapidez, el destino de la magia…
La magia blanca desaparecería.
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Una orbe de luces doradas se hizo presente ante los hombres de túnica blanca, de ellas se formó la figura de un ser. Cubierto también de estas vestimentas el recién llegado extendió ambas manos, dejando ver sobre ellas una daga dorada con pequeñas incrustaciones de piedras.
Unos de los hombres, se descubrió el rostro; era un hombre mayor de rostro tranquilo y mirada serena, en sus cabellos se veían las canas que contrastaban con sus cabellos rubios – el poder de tres corre peligro…, debemos ser más rápidos y actuar con inteligencia – los hombres a su lado asintieron.
Entre callejones una bola de fuego se materializó en una forma humana, dejando ver a un joven de cabello castaño y mediana estatura. Con rasgos finos y vestido de traje negro, comenzó a caminar hacia la calle que asomaba el callejón, introdujo la mano izquierda dentro del saco y sacó unos lentes negros. Se puso los lentes y caminó unas cuadras hasta llegar al hospital.
A la entrada un par de hombres y mujeres hacían guardia, algunos con cámaras otros con micrófonos. Pero todos con el mismo fin: conseguir una entrevista con las halliwell o por lo menos una de ellas.
Había estado largo rato mirando hacia la puerta de la habitación, no pretendía acercarse. Pensó que ya era demasiado tiempo ahí sin hacer nada, sin contar que probablemente ahora sería una desempleada más, así que tomó una decisión, tal vez no la mejor.
Cogió el bolso de la silla donde la tenía, se miró al espejo y tomó valor.
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Gracias - musitó al tomar la bolsa que le extendiera su cuñado. La abuela tenía su propia receta de té para los nervios y justo ahora pretendía utilizarlo.
Había sido fácil, hasta cierto punto, conseguir los ingredientes del té, y gracias a su guía, Leo. Dadas las circunstancias, habían decidido que lo mejor para todos es que permanecieran en el hospital.
Y es que su más grande preocupación es que "el asesino de la Fuente" aún seguía con vida, y no solo eso sino que aún estando en un hospital, los demonios no se detendrían con su plan de acabar con las hermanas.
Podrían atacarnos, cuando quisieran - la mediana habló, mirando todos y cada uno de los aparatos a los que estaba conectada - estamos indefensas sin Prue, sin el poder de Tres.
Puede ser, pero no creo que lo hagan, parece no convenirles - Phoebe miraba por la ventana.
De eso no estamos seguros hay que… - comenzó a perder la paciencia.
Tranquila - tomó sus manos entre las suyas - Phoebe tiene razón, además, de querer atacarnos ya lo hubieran hecho¿no crees? - le sonrió.
Ahora lo que debemos hacer es ayudar a Prue - cerró las persianas.
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Se retiró los mechones de cabello que le caían en la frente y con el celular marcó el número de un taxi. Recordó cuando esta mañana escribía la dirección de aquella familia, y con eso su llegada a la vida de esas mujeres.
----------------------------------Flash Back----------------------------------
Aparcó el carro frente a una mansión victoriana - Calle Prescott - escuchó el sonido de cristales rompiéndose y se escondió bajo el volante.
Dudosa salió de su auto y camino hacía la entrada, cual fue su sorpresa al encontrar rotos, los cristales de la puerta principal. Asomó la cabeza por el marcó y encontró muebles o mejor dicho restos de lo que alguna vez fueron muebles, todo parecía estar hecho añicos.
Entró, se llevó las manos a la boca, al ver como por dentro era prácticamente ruinas. Apuntó estaba de salir corriendo cuando al darse la vuelta, vio a dos mujeres tendidas en el suelo, ambas estaban heridas.
Contempló los restos sobre los que estaban, parecían haberlas arrojado contra la pared.
Quizá no debía involucrarse en aquel asunto, pero haciendo caso omiso a su sentido de supervivencia; tomó su celular y marcó a emergencias.
Pocos minutos más tarde una ambulancia se llevaba a las hermanas, ella la seguiría en su auto. La casa parecía ser el centro de atención de la colonia. Ahora los vecinos se arremolinaban para enterarse del asunto, mientras un par de patrullas se estacionaban en el lugar.
-------------------------------End's Flash Back-------------------------------
Bajó rápidamente por elevador, descender 3 pisos era relativamente rápido, sino había bastante gente, queriendo usarlo. Corrió hacía fuera.
Un taxi se detuvo a la entrada del hospital, era el taxi que pidió. Iba a caminar hacía el, cuando chocó con alguien - Disculpe - sonrió. Pudo ver que la expresión del hombre con el chocó no fue muy grata. Se sintió intimidada y hasta cierto punto ofendida. Pesé a que, aquel hombre era joven y atractivo, no le agradó en nada su actitud.
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Por su parte el hombre miró de pies a cabeza y con detenimiento a la mujer con la que había chocado.
Extraño, esa chica tenía algo extraño; pero a simple vista era una mortal común y corriente. Bonita de piel blanca, ojos claros, delgada, cabello largo y negro, cejas delgadas, nariz respingada.
Pero tenía algo diferente a cualquier otra persona. Decidió que estaba invirtiendo demasiado tiempo en mirar a una simple mujer, se movió las gafas y con un gesto arrogante, continuo su camino.
La chica carraspeó - que hombre más… - volvió su mirada hacia el frente, el taxi seguía ahí. Por un momento dudo, pero su decisión ya estaba tomada, corrió hacia el auto y tan pronto estuvo ahí se subió con prisa.
El taxi arrancó, desde dentro el hombre de gafas lo miraba marcharse.
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Una vez que supieron que Prue estaría en cuidados intensivos, los tres acordaron que sería una buena oportunidad para llevar a cabo su plan de sanarla y salir de ahí lo más pronto posible.
Ahora Phoebe se hallaba sola con Piper, en espera de que Leo llegará con buenas nuevas.
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Leo mientras tanto se encontraba a un costado de la cama de la susodicha convaleciente, con las manos sobre su pecho y cabeza.
Verla así pálida y tumbada en una cama, lo conmovió hasta las lágrimas.
La más fuerte, la más decidida, pero sobre todo lo más protectora - harías lo que fuera por ellas, no es así - sonrió y su expresión de confort aumento al notar como la piel, de la mujer, iba tomando color.
Las he cuidado desde que eran unos bebes, he amado a tu hermana desde tiempo atrás, he cuidado de ti y de Phoebe por separado y juntas - los párpados de la mujer se movieron - no dejaré que nada les pase, a ninguna. ¿Entiendes Prue?
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El elevador se abrió, dentro el hombre del callejón permanecía como estatua. Algunas personas salieron del elevador. Miró el indicador de pisos, estaba en el segundo - un piso más.
Una señora madura, de media estatura se había quedado en el elevador. Volteó hacía él - va a visitar a un pariente? - era de esas personas que gustaba hacer platica. Recibió una mirada fulminante.
La puerta del elevador se abrió, había llegado a su destino. La señora lo observaba con detalle, mientras se cerraba la puerta de nuevo.
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El sonido de llaves moviéndose y la puerta rechinando al abrirse, hizo que un gato se moviera del cómodo sillón donde dormía.
Después de encender la luz, lanzó su chaqueta sobre el primer sillón con el que se topó. Dejó sus zapatos en una esquinita. Avanzo hacía la cocina, tomo un sobrecito de té. Un rato más tarde se encontraba recostada en el sofá.
Fuera, su habitación era vigilada por un hombre de chaqueta negra.
Bueno he! aquí el tercer capítulo. Espero esten siguiendo la historia. Al fin pude habilitar la opción para Reviews Anónimos. Gomen (es ni siquiera mastico bien el inglés) me tarde en averiguar como hacerle.
Bueno, volviendo al capítulo, se que esta corto, pero pues también ando falta de inspiración y es que estoy viendo simultaneamente otros dos. Sin más, espero que les esta gustando la historia. Y recordales lo de siempre: Cualquier duda, acalración, comentario y sugerencia, dejen sus Reviews.
ARIGATO!!!
