Aclaración:
Ni Charmed
ni ninguno de los personajes son de mi propiedad (ojala y
sí).Gracias a Aaron Spelling por estos 8 años de
Charmed.
Y gracias a
todos los que lo hicieron posible.
Y para seguir mejor la historia:
Cursiva entre notas de la
autora
En cursiva van los pensamientos
Subrayado las palabras de otras
personas
Prudence Halliwell
1970 – 2001
Capitulo 5.-
Una pequeña parte de la verdad
Ya debería estar aquí – parecía perder la paciencia con cada paso que daba. Sus manos comenzaban a chispear.
No desesperes, si esa bruja decide romper el trato, entonces tenemos con que amenazarla – la voz lúgubre retumbó en el lugar. El dueño de aquella fría y a la vez espeluznante voz no podía vérsele nada más que las negras manos que salían por las mangas de la ropa. A decir verdad esas manos y los relucientes ojos rojos, bajo la capucha, era todo lo que podía apreciarse de ese ser.
Pero se supone que el plan no debía ser así – se detuvo en medio del lugar, en su rostro había furia e inconformidad.
Solo obtuvieron más tiempo, el resultado será el mismo.
El hombre tembló al escuchar la voz del ser – eso espero – se atrevió a cuestionar, temiendo pagar caro su osadía. Pero aquel ser lo ignoró como cual basura.
Esa chica – agregó recordando los sucesos – hay algo en ella…
Deja de preocuparte por tonterías – su voz denotó que ya estaba hartó. Sin avisó lanzó una bola de energía a los pies del hombre, que por primera vez mostró el temor que le tenía – ella solo es un obstáculo, que pronto será eliminado.
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Vaya esto si que es un desastre – escaneo con la mirada todo lo que quedaba de su sala.
Y ni que hablar de la puerta – toco un pedazo de madera que provocó que todas las astillas cayeran al suelo – uh!
Phoebe no toques nada – advirtió. Se dirigió a la cocina.
Aquí viven – la chica de cabellera negra les seguía los pasos.
Lindo, no? – mostró los dientes en una enorme sonrisa.
Ya lo creo – arqueó la ceja, trataba de imaginar como se podría vivir en un lugar así.
Prue!, Phoebe! – llamó a gritos desde la cocina. Las hermanas alarmadas casi corrieron. Pero se asomó sacudiéndose el "polvo" en sus ropas – la cocina esta intacta – sonrió satisfecha.
Y todo eso – apuntó la harina en su cabello.
El ataque de la harina asesina – la abrazó.
Prue! – la aludida ya había llegado al pie de las escaleras cuando escuchó su nombre. La joven las miraba divertida y confundida.
Están locas – se limitó a decir – y dime ¿Qué hacías por este rumbo?
Eh! – hizo movimientos graciosos con las manos, mientras su cabeza trabajaba en una buena excusa – que bien Paige! – las otras dos llegaron a su lado.
¿De que hablan? – aún mantenía prisionera a la rubia.
Paige me iba decir que hacía por aquí – sonrió mirando a la joven en espera de su respuesta.
Bueno – comenzó un tanto ataviada – yo… soy trabajadora social – las mujeres la miraban expectantes – y tenía que revisar un caso… que me… asignaron – sonrió triunfante.
Ya veo – apoyó completamente extasiada la menor – tu eres como un ángel – agregó. Las tres voltearon a verla – no lo creen así?
Si – respondió la mayor.
------ Flash Back ------
Soy Paige Matthews
Vaya otra P, no lo creen interesante? – se mostró orgullosa de su observación, en espera de la aprobación de sus hermanas.
Si mucho – apoyó recelosa la mediana.
Es que quería saber como estaban – sonrió intimidada por la mirada aceituna de la mayor – y bueno ya me voy.
Espera – ordenó. Ese tono no le gustó en nada, parecía que quería dominarla o algo así – nos debes una explicación.
Está bien – aceptó al darse cuenta de lo justo que eran las palabras – verán…
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No es un demonio eso es claro – la rubia permanecía mirando hacía la ventana. Los reporteros seguían ahí y después de que la chica saliera un policía pido hablar con las tres.
Aún así no me quedo claro del porque nos ayudo, ni siquiera le preguntamos que hacía por nuestra casa – como era su costumbre paseaba por toda la habitación.
Debemos tener cuidado – declaró – ningún demonio ha hecho acto de presencia y eso no esta bien – agregó – era como para que nos dieran el tiro de gracia y aún así no hicieron nada. Phoebe – miró lo distante que se mostraba la rubia.
Las palabras de la ojiverde la dejaron helada. Con todo lo que ocurrió había olvidado el trato que hizo. Seguramente estaban esperándola, seguramente irían por ella. Eso si no se presentaba en el inframundo antes de que ellos lo hicieran en su casa.
Phoebe – llamó de nuevo.
Lo siento estaba pensando en lo que dijiste – hizo una mueca. Se levantó y tomó las manos de ambas mujeres – hay que prepararnos nos iremos hoy mismo a casa. Las dos sonrieron, mientras ella ocultaba su preocupación – Cole.
------ End's Flash Back ------
El hombre de sus pensamientos estaba caminando sigilosamente por unos pasillos, iluminados solamente por antorchas, parecía escapar de algo o alguien. Así anduvo un rato hasta que se perdió entre la negrura del lugar – Phoebe, espero que tu y tus hermanas estén bien, aquí hay algo raro. Lo sé.
Un tintineo como el de campanillas se escuchó al pie de las escaleras. Mientras miles de luces se arremolinaban para formar la figura del guía blanco – chicas! – llamó. No recibió respuesta, así que decidió subir las escaleras – seguro están en el ático – pero antes de llegar al segundo piso, fue interceptado.
Cielo – sonrió amenazadora – te tardaste – más tardó en pronunciar las palabras, que asirlo por la camisa – no tengo poderes! – anunció.
Leo, querido – apareció la rubia y casi con la misma cólera de su hermana se fue sobre él – verdad que hay una buena explicación para esto – amenazó – mas te vale – masculló entre dientes.
Oigan! – trató de calmarlas. En sus manos sostenía el libro de las sombras – OIGAN – levantó la voz al notarse ignorada – estoy segura de que L-e-o, nos explicará esto – decía al tiempo que le quitaba de encima a sus hermanas – pero lo hará mejor si tú mano no esta en su cuello – advirtió a la castaña.
Lo siento – retiró por completo sus manos, de un asustado hombre – lo siento cariño – volvió a sonreír. Bajó las escaleras junto a la rubia. La mayor le seguía y el guía iba tras ellas.
Pueden explicarme como es eso de que no tienen poderes – terminaba de bajar las escaleras, mientras las hermanas ya habían tomado su lugar en la sala, como siempre, la mayor depositaba en la pequeña mesa el pesado libro.
Velo por ti mismo – se hizo a un lado. El símbolo del libro se había separado – a menos que yo las haya atacado y no lo recuerde. Esto – señalo – debería estar unido.
Y no solo eso – agregó. Sus manos comenzaron a buscar el hechizo del poder de tres – ves esto – tocó la hoja en blanco.
Es una hoja en blanco – temió dar su respuesta ante la mirada de las tres mujeres. Pero sobre todo la de su mujer y la ojiverde. Sus temores se volvieron mayores al recibir una reprimenda de la castaña.
No Leo – trató de mantener la calma – aquí debería estar el hechizo del poder de tres – movió las manos – y ya no esta. Entiendes?
Ha sucedido algo extraño en mi ausencia? – intentó buscar respuestas.
No – respondieron al unísono.
Lo único fuera de lo común, es esa chica, pero es tan normal como nosotras! – La mirada de la castaña se fue sobre ella – bueno de acuerdo ella es más normal que nosotras – la otra sonrió satisfecha.
Están seguras? – parecía no estar convencido del todo.
Si – reafirmó la rubia.
Dio casi una vuelta a la sala mientras sostenía su barbilla con una mano y se apoyaba en la otra – esperen – frunció el ceño.
¿Que? – la mayor le miró de la misma forma.
¿Qué chica? – inquirió. Las mujeres se miraron entre sí. La rubia y la ojiverde lo llevaron hacía el sofá. Su mujer lo tomó, por detrás, de los hombros.
Tenemos que explicarte algo – sonrieron las tres – y después tú – tocó su nariz – nos explicarás que averiguaste allá arriba – levantó la cara – de acuerdo.
Chicas – intentó hablar.
Aha – Negó la castaña – escucha – Resignado se apoyo en el respaldo del mueble y prestó oídos a las tres.
Las fechas no coinciden – caminaba hacía la calle – no coinciden – repitió – debo ir al orfanato.
Un hombre iba tras ella desde que salió de su trabajo. Le seguía considerablemente cerca. En tanto ella caminaba distraída con sus pensamientos.
Un tintineo la hizo detenerse y mirar extrañada la calle y a la gente – que extraño – era la tercera ocasión que escuchaba esos tintineos. La primera vez fue en la casa de las hermanas, pero creyó que tan solo fue su imaginación. Entonces decidió no darle mucha importancia. Sin embargo volvió a escucharlos cuando estaba en su escritorio y ahora. Volteó hacía las tiendas, pero eran de ropa y electrónicos. Torció la boca, se encogió de hombros y siguió caminando.
¿Estás segura de lo que ves? – no confiaba y eso era claro.
Más que nunca – la voz que sonó fue la de una mujer. Vestida con poca ropa, esta le miraba con seguridad.
Si fallas – advirtió – lo pagarás con la vida.
No te preocupes – se aproximo a él – mi vida es poco precio que pagarías si todo sale mal – por un instante pareció ser la mujer quién controlaba todo.
Entonces quien debe morir es – arqueó la ceja dejando la frase al aire.
La joven – sonrió más que satisfecha por ser ella quién la terminara.
Eres muy útil… - la rodeó – Oráculo.
Ese es mi trabajo – se mantuvo en una posición hasta que el hombre se desvaneció.
Tontos – movió la mano sobre una especie de recipiente – hoy comienza el principio de su fin – el líquido en el recipiente se revolvió dejando ver la imagen de la joven chica que caminaba tranquilamente – hechiceras.
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Todo esto es muy sospechoso – la castaña le servía café en una taza. Bebió.
Leo los ancianos no te dijeron nada acerca de esto – se señalo así misma.
Prue, me hubiera encantado que me dijeran algo más – negó – lo siento.
No te preocupes – la rubia acababa de entrar a la cocina con una hoja de papel en las manos.
¿Que es eso? – señaló el papel. Depositó la tetera sobre la estufa.
Ah!, esto es el hechizo que utilice contra Shax, la primera vez – sonrió y volteó la ver la cara de su cuñado. Se mordió los labios. Sus hermanas la miraban confundidas.
Parpadeó, creyó haber escuchado mal – como que la primera vez? – entrecerró los ojos.
Phoebe explícate – ordenó la castaña con las manos en la cadera – Ahora – movió la mano.
Bueno, es que… - en ese momento junto a ella se materializo de entre humo y fuego la figura de un hombre, por mucho, más alto que ella – Cole, Oh! Gracias al cielo, estás bien – lo abrazó con fuerza. Aspiró su aroma. El correspondió pero estaba nervioso y se notaba preocupado
Phoebe – le llamaron.
¿Que? – miró a las hermanas – aún no les has dicho? – miró a su novia. Ella negó – de acuerdo. Verán, Phoebe hizo un trato con el inframundo – la cara de las hermanas demostraba que no entendían.
¿Trato? – la morena miró a la rubia.
¿Que clase de trato Phoebe? – inquirió.
Prue, Piper – sus hermanas asintieron – yo prometí que me quedaría en el inframundo. Sí – levanto las palmas a la altura de sus hombros – ellos retrocedían el tiempo, para que ustedes se salvarán – se mordió los labios de nuevo, su mano sujetaba con fuerza la del hombre junto a ella.
¿Nos salváramos? – la morena frunció el ceño, entrecerró los ojos, movió las manos en el aire. Todo eso mientras le daba una vuelta completa a la mesa.
Una de nosotras no lo logro ¿verdad Phoebe? – la aludida no quiso hablar. Pero la ojiverde se lo pidió con la mirada. Ella negó tímidamente. Su mano se aferró con más fuerza a la de su amante.
Tranquila – le susurró.
Y ahora que nostras estamos a salvo… – se aventuro a preguntar, mientras tomaba asiento en una de las sillas más cercanas. El guía blanco había escuchado cada palabra y ahora trataba de calmar a su esposa - … ¿tú?
Ella debe bajar o vendrán por ella – completó el hombre.
Por esa razón no han atacado – golpeó la mesa. Todos ahí se sobresaltaron al ver furiosa a la bruja – están esperando que bajes, para que puedan atacarnos – concluyó con fuego en los ojos.
Precisamente – dio la razón. Su compañera lo miró expectante – es la verdad amor, ellos esperan verlas indefensas.
Y si una falta – dedujo.
El poder de tres no existe… - la morena se detuvo al fin.
Y ellos tienen ventaja al tener a una de nosotras en el inframundo – terminó la ojiverde.
¿Que hacemos? – sus ojos entristecieron.
La mayor abrió los brazos y la rodeó – no lo sé – le dio un beso en la cabeza. La morena mantenía sus manos cerca de su pecho – pero no dejaré que te alejen de nosotras – el hombre-demonio la miró interrogante – no – la mirada de ella reflejaba determinación y fuerza.
Chicas. Aún tenemos un problema – recordó cierto detalle. Todos voltearon a verla – no tenemos poderes – el demonio reflejó más preocupación que al principio – ¿recuerdan?
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El hombre que la había estado siguiendo, ahora, estaba más cerca de ella a escasos pasos. Se acercó como cual ladrón persiguiendo una joya. Sigiloso y con paso silencioso se abalanzó sobre ella. La chica grito y el le tapó la boca, para evitar que lo volviera a hacer. Aún luchando por zafarse, el hombre le dio la vuelta sin soltarla.
Abrió grande los ojos al reconocer a su captor. En lugar de golpearlo lo besó – me asustaste – rodeo el cuello del hombre.
Pensé. Darte un sustito – mostró la proporción con los dedos.
Vaya sustito – lo golpeó en el brazo – casi te pateo donde ya sabes.
Uuuyyyy, huh, eso hubiera dolido mucho – hizo una mueca de dolor.
Lo sé – levantó la barbilla. De su bolso sacó un par de llaves – ¿me acompañas?
Claro – la tomó por la cintura. Para después besarle el cuello.
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Será mejor que me quede esta noche – besó su frente.
¿Lo harías por mí? – jugaba con la corbata.
Por ti mataría, lo sabes – la abrazó con más ahínco.
Ella aspiraba su perfume, eso era lindo de él. Hasta en momentos así olía rico – pero no deseo que lo sigas haciendo – el tono triste que salió de sus labios lo consterno.
Estarás bien, no dejare que nos separen – levantó el rostro de la mujer y rozó sus labios con los de ella.
Te amo – susurró. Para después dejarse embriagar por aquellos labios.
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Se llevó una mano a la espalda y la arqueó ligeramente, torció la cara de dolor y siguió pasando las hojas del libro – nada – miró hacía la enorme ventana detrás suyo. La noche comenzaba a caer y Leo no había vuelto. Se sobó el cuello con una mano, la otra permanecía sobre las hojas del libro. Pensó en estar en su suave y reconfortante cama, la sensación de descanso y la suave tela cubriéndole le hizo sonreír ampliamente. Aquella sensación le había dejado unas enormes ganas de descansar unos minutos. Miró de nuevo el libro, torció la boca en una mueca, para después cerrarlo pesadamente.
Iré a descansar un rato – se dijo así misma al cerrar la puerta del ático. La sensación de haberlo hecho antes del mismo modo la dejó extrañada – Huh, dejavu – se encaminó hacía su habitación.
Escuchó risas en la habitación de su hermanita. Se detuvo frente a la puerta y golpeo sin consideración de la gente adentro – oigan!, no hagan escándalo – de nuevo risas.
Descuida – se escucho el caer de un bulto al suelo y de nuevo risas. La mueca que hizo fue de desagrado.
Ay! Phoebe, no hagan esas cosas – retomó su camino.
Llegó hasta la puerta de su habitación. Abrió y encendió la luz, el sol ya se había ocultado minutos atrás.
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Estaba terminando de enjuagarse la boca. Y Piper estaba arreglándose el cabello cuando los gritos de una de ellas se escucho por toda la casa - ¡PHOEBE, PIPER, CHICOS! – Piper no lo pensó dos veces corrió enseguida, seguida de su esposo. En el camino se toparon con la rubia y su demonio.
¿Que fue eso? – preguntó el demonio corriendo solo con los boxers puestos.
Ay por Dios!, que no conoces los pantalones? – la castaña se cubrió los ojos.
Prue, que sucede – inquirió su cuñado al verla de pie frente a su cama. Ella lo miró y le señaló su cama – ¿pero que? – se asomó y lo que vio lo dejó pasmado.
La castaña abrió la boca y la rubia intentaba mirar dentro de la habitación. Cuando al fin lo logro lo primero que pudo decir fue - ¿Qué haces…? – señaló la cama.
En ella se encontraba su hermana, pegada a la cabecera. Los miraba asustada - ¿Qué sucede?
Hay dos – observó la castaña.
Cole amor – le jaló el brazo – pellízcame.
¿Pero… porque? – preguntó confundido.
Seguro es un sueño – dijo – porque no tenemos poderes. Así que… - vaciló – eso no es una proyección astral, o sí – miró a su hermana que seguía en la misma posición.
La que permanecía acostada en la cama se levantó y camino hacia el tocador. Quedó frente a frente a la otra. Intentó tocarla y en ese momento se desvaneció. La morena levanto el dedo índice señalando el lugar donde había estado la desvanecida. Miró a todos.
Era una proyección – concluyó.
Piper eso es imposible – corrigió.
Phoebe tú misma lo viste.
Lo se amor – la morena había caminado hasta su cama y se sentó. Aturdida y mareada, la cabeza le comenzó a doler.
Si Prue tiene poderes – el guía blanco se acercó a su protegida, para revisarla – eso quiere decir que ustedes también han recuperado los suyos.
No me siento con poderes – aclaró.
Piper, intenta explotar… – observó toda la habitación, tratando de encontrar algo que no sirviera - … esa maceta – señaló una pequeña maceta cerca de la ventana.
Ok – levantó las manos y la maceta se hizo pedazos – que bien – movió la cabeza.
El libro! – Grito de pronto – Cole, acompáñame – tomó su mano y lo jaló.
Pero antes de poder llegar lejos el libro paso a un costado de ellos, flotando en el aire. Ambos se detuvieron – viste eso.
Uuuh, huh, wow, wow – fue todo lo que salió de su boca, mientras señalaba con insistencia el libro. Que continuaba su camino.
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Estaba sirviendo un vaso con agua y al darse la vuelta el libro pasó frente a ella. Del susto soltó el vaso, su esposo y hermana levantaron la vista. Ella señalaba el libro que se hallaba frente a la morena, flotando en el aire.
Prue – llamaron desde la puerta – ¿has sido tú? – todos voltearon a verla. Ella claramente no sabía que responder.
El libro de pronto cayó al suelo. Todos fijaron su vista en él. Seguía igual que en la mañana, con el símbolo separado. El ángel presintió que algo andaba mal, miró a su esposa y ella comprendió en silencio.
Se acercó a ella y le dio un beso – te espero temprano – correspondió al beso. Su esposo se marchaba de nuevo entre miles de luces.
Bueno hasta aquí este capitulo. Ojala les guste.
Hay muchas incógnitas losé. Pero prometo irlas aclarando con el avance que tenga la historia.
Recuerden (aun que parezca lorito) dejar sus reviews, son muy importantes, los lectores son los que le dan importancia a las historias.
Un beso y ojala sigan leyendo mi historia.
ARIGATO!
