Abrí mis párpados con dificultad, de nuevo completamente perdido. Me dolían los ojos…en realidad, creo que no había una sola parte de mi cuerpo que no estuviera castigándome.

Traté de incorporarme pero me fue imposible mover ni uno solo de mis músculos, como si estuvieran entumecidos. Estaba en una cama del hospital de Konoha, eso era seguro. Lleno de parches, vendas y agujas, debía tener un aspecto realmente deplorable. Por fin, pude incorporarme un poco y traté de ponerme en situación.

Una angustia indescriptible en mi pecho me hizo sentir presa del pánico, sintiendo cómo la bilis ascendía por mi aparato digestivo y, echando la cabeza hacia un lado de la cama, vacié el escaso contenido de mi estómago.

Agitado y desesperado por algo de información, traté de gritar pidiendo auxilio. En el primer intento, no fui capaz de sacar ni un mínimo de voz de mi garganta. Pero al cuerto, por fin pude proferir un grito lo suficientemente audible para que alguien viniera. Escuché pasos correr hacia la habitación.

-¡Naruto! -.entró a toda prisa Sakura en la habitación.

Se quedó mirándome, respirando agitadamente por la carrera. Luego, miró al suelo al lado de la cama con preocupación.

-Lo siento… -.fue lo único que acerté a decir.

-No pasa nada -.me sonrió con ternura.

-Sakura-chan…-.mi vista se tornó borrosa de repente- lo siento….Sasuke ha…yo no pude…

-Pero…¿qué dices, Naruto…? -.Sakura le miró extrañada- Sasuke está aquí. Fue él quien te trajo.

Senti que me mareaba de nuevo y me recosté en la cama. El pánico, de nuevo, revolvió todo mi interior. Traté de pensar, de encontrar un camino por el cual no permitir que todo esto acabara muy, muy mal. ¿Debía decírselo a Sakura…?

-¿Dónde está Sasuke?

-Naruto…¿Qué te pasa…?-.se acercó y le acarició la frente- pareces asustado.

-Dime donde está, Sakura-chan…por favor.

-Encarcelado, bajo vigilancia constante del anbu –suspiré con alivio al escucharlo- no se fían de él. Pobre Sasuke-kun, lleva dos días encerrado y no ha hecho más que preguntar por ti.

Una leve esperanza me infundió valor. Pero no debía dejarme engañar, tenía que comprobar si lo que Orochimaru pretendía se había cumplido o no. Si Sasuke era en realidad él mismo aún. Las posibilidades eran tan remotas…pero lo deseaba tanto…

Pensé en un mundo sin él, y me aterroricé. Cuando me quise dar cuenta, Sakura se había marchado de la habitación. Seguramente a por algo para limpiar el desastre que minutos antes había dejado sobre el suelo. Me apresuré a quitarme las agujas que me unían a la cama y me tiré abajo, pero las piernas no me sostuvieron y caí al suelo. Me arrastré hasta la silla donde había ropa limpia y luego luché por conseguir que mis piernas me respondieran. Logré sostenerme en pie, pero eso no me iba a servir para escapar y Sakura volvería pronto para darme la paliza del siglo si me veía en esa posición, así que haciendo acopio de valor me aproximé a la ventana y me senté en el alfeizar. Bajo ella, a unos tres metros, había un pequeño tejado. Utilizando chakra, me pegué con todo el cuerpo a la pared y fui descendiendo muy lentamente, ayudándome con el canalón del agua. Cuando pude llegar a él, comprobé que unos dos metros y medio lo separaban del suelo. Volví a hacer la misma operación y por fin pude llegar al final.

Ayudándome con las paredes de las casas y comercios, fui avanzando y desentumeciendo mis piernas lo mejor que podía. Hacía frío en la calle, y yo apenas estaba vestido con un pantalón y una camiseta blancos del hospital. Cuando por fin pude caminar por mi mismo, me abracé tratando de darme calor. Tardé más o menos unos veinte minutos en llegar a donde debía estar Sasuke. Normalmente hubiera tardado cinco. Estudié cómo entrar sin ser visto o simplemente poder hablar con Sasuke. Me extrañó que, siendo como era ahora tan fuerte, no hubiera logrado escapar. A no ser que Sasuke hubiera vuelto para quedarse…o que Orochimaru estuviera tratando de suplantarle.

Mientras examinaba en el edificio la forma de entrar, la imagen de Sasuke no desaparecía de mi mente. Sin embargo, antes de que yo fuera capaz de encontrarle, fue Sasuke quien me encontró a mí.

-¿Estás ahí? Usuratonkachi.- escuché una voz procedente de la ventana con barrotes que había sobre mi cabeza.

-Sasuke…-.un nudo se hizo en mi garganta. Ansiaba tanto oírle llamarme de esa forma…pero no debía dejarme engañar- Quiero explicaciones, maldito bastardo ¿se puede saber que ocurrió cuando perdí el conocimiento? Que yo recuerde, podrías perfectamente ser Orochimaru, así que no me tomes el pelo.

-Para todo hay una explicación. Ponte cómodo o se te abrirán las heridas, dobe.

Me senté bajo la ventana y aguardé a que decidiera continuar hablando.

-Cuando tú me viste, Orochimaru había puesto en marcha su técnica de la traslación del alma. Sin embargo, ya te dije que lo tenía todo previsto. Supuse que una vez hubiera….matado a Itachi- su voz se turbó un poco al pronunciarlo- yo seguiría mi propio camino, así que tendría que librarme de Orochimaru. Sin embargo, en aquel momento me sentí perdido. He vivido todos estos años con el único deseo en mente de matarle y ahora que está muerto…ya no tengo razón de vida. Entonces pensé que para llevar una existencia miserable, era mejor desaparecer. Pero…

-¿Pero…?- pregunté esperanzado.

-Pero tú me hiciste cambiar de opinión en el último momento. Si nadie te hubiera traído aquí…probablemente ahora estarías muerto.

De nuevo un calor me abrigó desde lo más hondo y una esperanza que crecía cada vez más. Dudaba mucho que Orochimaru pudiera imitar tan bien a Sasuke y además decir cosas como aquellas, pero no podía fiarme aún.

-Entonces utilicé mi as en la manga. Una técnica que estuve desarrollando y que robé de los libros de Orochimaru, una técnica experimental que aún no estaba del todo desarrollada. La técnica por la cual kyuubi está ahora en tu interior.

-P-pero…-me quedé congelado- si eso fuera así, ahora mismo estarías…muerto.

-Ya te dije que estaba siendo experimentada, Orochimaru quería cambiarla para que el ejecutor no tuviese que entregar su alma al dios de la muerte. Se dedicó a copiar el proceso de sellado sin invocar al espíritu y luego con sus propios conocimientos, consiguió completarla.

-E-eso quiere decir que…

-Orochimaru yace en mí.

-¿Cómo puedo confiar en lo que me estás diciendo?¿cómo puedes probármelo?

-No puedo. No si no te veo, podría hacerlo solo si vieras el sello que hay ahora en mi vientre.

Guardé silencio. Quería creerle, de verdad que sí.

-Por cierto, hay algo que he estado esperando para preguntarte desde que me encerraron y a lo que no paro de darle vueltas.

-¿Qué es…?

-¿Es cierto lo que dijiste?...-"¿lo que dije…?"pensé- Ya sabes…que siempre habías estado enamorado de mí.

Un pozo se abrió en mi interior. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y la sangre se acumuló en mi rostro de golpe. Si recordaba eso, entonces, lo más seguro es que sí fuera Sasuke. Orochimaru no pudo haber escuchado aquello.

-¿No me vas a responder…?¿Ahora te da vergüenza, usuratonkachi?- se burló- parecías muy seguro cuando lo dijiste.

-Eres un maldito bastardo, ¿sabías?- me limité a responderle, avergonzado.

-Por supuesto. Pero aún no me has respondido.

-Tengo que irme, Sasuke-teme. Voy a ir a hablar con Tsunade.

-Espera…

-¿Qué…?

-…¿Vendrás a hablar conmigo mañana?.

Una sonrisa radiante se dibujó en mi rostro. Dediqué una mirada tierna a la ventana y apoyé mi cabeza y mis manos sobre la pared que me separaba de ti.

-Aa.

Y no sé muy bien por qué, pero supe que tú habías sonreído también con mi respuesta.