¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable,
es altanero y vano y caprichoso;
antes que el sentimiento de su alma,
brotará el agua de la estéril roca.

Sé que en su corazón, nido de sierpes,
no hay una fibra que al amor responda;
que es una estatua inanimada..., pero...
¡es tan hermoso!

G.A. Bécquer

-Tsunade-obaa-chan!!!!! –irrumpió Naruto en el despacho, haciendo un sonido lastimero por una herida al moverse más de la cuenta.

-¡Tu, grandísimo insensato! –exclamó godaime horrorizada con una enorme vena en la frente- ¡deberías estar en el hospital!!.

-Nah, estoy perfectamente, vieja. Además…-se puso serio- Tenemos que hablar.

-¿Ya has hablado con Sakura? –suspiró con resignación la mujer- Mataku…en fin.¿Has ido a verle ya…o me equivoco?.

-¿YO? He venido para acá directamente.

-Ya has ido a verle…Pero bueno, eso ya no tiene remedio. Naruto…Aún no sabemos que es lo que…

-¿Cuándo? –otra mirada desafiante- ¿Vais a dejarle libre? O el consejo…está pensando en algún castigo…¿no?

-No sabemos qué hacer con él. Quizás fuera más fácil si me dijeras por qué estabas tan preocupado cuando Sakura te dijo que él estaba aquí.

-Es decir, que ya lo sabías. Mira, lo único que sé…es que Sasuke ha matado a Itachi. Lo cual no es ningún crimen ya que era un criminal muy buscado, ¿no es así?

-Trató de asesinarte, Naruto. O me vas a decir que un ninja cualquiera fue capaz de infligirte esas heridas tan horribles.

-Si matarme hubiera sido su intención, yo no estaría aquí hablando contigo. No me habría traído. Me ha salvado la vida, vieja.

-Si por lo que sea Sasuke queda en libertad, deberá asignársele una compañía constante que le vigile. Y para eso, queda mucho todavía, te lo aseguro.

-Yo lo haré, entonces.

-Sabía que dirías eso –se llevó una mano a la frente- está bien, pero eso será cuando el consejo y yo lo decidamos.

-Que sí, que sí…pero ahora dime qué clase de castigos son los que le van a hacer pasar al bastardo de Sasuke.

-Se ha asignado a Ibiki para sacarle información.

Un nudo se me hizo en la garganta. Sasuke estaba realmente en problemas con ese sádico de las cicatrices. Sé que ese estúpido se lo ha buscado, que deben asegurarse de que Orochimaru no tiene nada que ver con su repentina vuelta y todo eso…sé, que en estos años, probablemente Sasuke será ahora aún más frío que antes y que el abismo que nos separaba se ha convertido en todo un universo. Y aún así…no puedo evitar que este sentimiento…

-¿No se puede hacer nada al respecto…?

-Eso no es todo, Naruto. También es posible que Sasuke no llegue a salir. E incluso que si se descubre algún otro atentado contra la villa…sea ejecutado.

De nuevo la sangre se heló en mis venas.

-No puedo creer lo que estás diciendo. ¿Desde cuando es el estilo de esta villa asesinar a la gente?

-Te estoy diciendo que es una muy remota posibilidad. Pero aún si Sasuke es liberado…Naruto, la gente ya no confiará en el, ni le aceptará. Todos le admiraban. Ahora, va a tener muchos problemas. De todas formas…no sé por qué te pones protector. Es un niñato arrogante y tonto que ha desperdiciado su vida –"lo sé…"- y no le ha importado en ningún momento las consecuencias que eso nos traería –"si…soy el que mejor lo sabe…".

-No vuelvas a hablar así de Sasuke en mi presencia, vieja –y tras aquella amenaza, con cara de enfado, me di la vuelta y me marché dejando a la Hokage con la palabra en la boca.

-Joder, Naruto…no te impliques en esto –suspiró preocupada la godaime cruzando las manos bajo su frente.

.o.O.o.O.o.O.o.

A la mañana siguiente, Naruto se levantó muy temprano. No había vuelto al hospital, aquella prisión llena de enfermeras malvadas dispuestas a pincharle suero y hacerle beber medicinas de aquellos horribles botes. ¿Para qué volver? Si…total, cuando despertó aquella mañana, algunas de las peores heridas que tenía casi habían desaparecido. Unos días más y como nuevo.

Prácticamente voló escaleras abajo, fue hacia la cocina y se preparó un buen y sabroso tazón de Ramen instantáneo sabor costilla y, muy a su pesar, consintió en tomarse algunas medicinas a regañadientes. Después de engullir su extraño desalluno a lo Uzumaki, volvió de nuevo a la cocina para preparar algo de comer que pudiese llevar a la calle fácilmente. Cuando terminó de hacerlo todo, lo envolvió con cuidado con un pañuelo y lo metió en un atillo.

Y, feliz como una lombriz, salió a la calle con la ilusión pintada en la cara como hacía mucho, mucho tiempo que no le ocurría. Ese latigazo de nervios recorriéndole todo el cuerpo, esas mariposas en el estómago, ese atisbo de emoción que hacía tanto que no sentía. Y, aunque estaba muy preocupado por lo que pudiera pasarle al moreno, ahora al menos había una diferencia: ya estaba allí. Solo tenía que decir "quiero hablar con el" y partir a su encuentro. Y allí estaba, decidido a alimentar decentemente a cierto bastardo de pelo negro.

Llegó bajo la ventana de Sasuke y, con un pequeño impulso, dejó caer el atillo por dentro de la reja.

-¡Ah! –se escuchó un quejido- Joder, podrías avisar, usuratonkachi…

-Calla y come, Sasuke-teme.

Hubo un largo silencio mientras el moreno Uchiha engullía los aperitivos que el rubito le había preparado. De repente, se escuchó una risa ahogada.

-¿Un tomate? -.se sonrió Sasuke.

-Es tu comida favorita, ¿no?

-Jeh…¿también te has aprendido mi cumpleaños y mi color favorito? Si quieres puedo decirte el número exacto de calzoncillos que…

-¿¡No puedes simplemente comer y cerrar la boca!? –se quejó abochornado el kitsune.

-Es que si cierro la boca no puedo comer -se escuchó un "ouh..!"- Dobe.

-…-Naruto estuvo un rato en silencio eligiendo las palabras que decir a continuación- na, Sasuke…

-¿Qué?

-¿Por qué no me preguntas sobre qué va a pasar contigo…?

-Porque ya lo sé, dobe. La mismisima Tsunade vino a comunicarme que Hibiki se encargará de darme tras tras por ser un niño malo. Además…¿crees que soy lo suficientemente idiota como para no saber lo que me esperaba al volver?

-…y… -tragó saliva- ¿por qué volviste entonces?

-Creía que ya habíamos superado esta conversación, Usuratonkachi. De todas maneras, pienso ganarme el derecho a poder estar ahí fuera de una jodida vez. Estoy impaciente por hacer ciertas cosas.

-¿Qué cosas? –se interesó el rubio.

-Te lo mostraré cuando esté fuera.

-¿Huh?

-Jeh.

De repente, la voz de Sasuke sonó algo alterada.

-Naruto, quiero descansar, vete a dar una vuelta.

-Esta bien, no tienes que ser tan borde. Ahí te quedas con tu tomate, agonía, desagradecido.

-Vete de una vez.

El rubio, algo indignado por el repentino cambio de actitud, se marchó sin mirar atrás y poniendo morros como un niño chico.

Mientras tanto, Sasuke escuchaba girar la llave de su celda. La oscuridad a la que se había acostumbrado se volvió luz, y una figura emergió de ella entrando en su celda.

-Acompáñanos, Uchiha Sasuke. Si no opone resistencia será mucho mejor para todos.

-…- "Más para ti que para mí" pensó escéptico.

Hizo lo que le ordenaron y se dejó arrastrar hasta un cubículo con una decoración tan sádica que hacía estremecerse al más pintado. Allí le aguardaba aquel hombre con el que sabía tenía una cita ineludible.

-Bonita sala de tortura, Ibiki-chan. Pero sabes, el sadomasoquismo nunca ha sido lo mío. Siento decepcionarte.

-Uchiha Sasuke. Más te vale contener tus insolencias. O, ¿acaso buscas todo el dolor que pueda proporcionarte y más?

-Verás, no me hace especial ilusión…pero supongo que no tengo más remedio que aguantarme. Kuso…-cerró los ojos resignado- lo que hay que pasar para partirle el culo en dos a ese idiota.

-Basta de juegos, Uchiha. Prepárate, porque ahora empieza el mío.