CAPITULO 2- El Diario

Ginny lloraba en su habitación. No podía creer que habían pasado dos meses y todavía no podía olvidarlo. Lo odiaba por lo que le hizo, pero también lo amaba… Era tan lindo ¡Tan Malfoy! Y eso en parte le gustaba. Su elegancia, sus gestos, sus caricias, sus besos. Amaba sus besos.

Recordaba momentos hermosos que había pasado junto a él antes de que ESO ocurriera y mas lagrimas rodaban por su rostro salpicado en pecas. Luego observo su maleta, aquella con la que esa noche había partido de aquella recordada Mansión Malfoy. Sintió la necesidad de acercarse a la maleta, algo la impulsaba a hacerlo. Y allí encontró algo. Algo que jamás se hubiera imaginado que encontraría. El Diario De Draco. No lo podía creer. Volvió a observar aquel diario que estaba forrado con un color verde oscuro "Por algo era de un Slytherin ¿no?" Pensó. Lo tomo con cuidado temiendo lo que podría a llegar a encontrar escrito en él. No lo pensó mas, se sentó en su cama y comenzó a leer.

----------------FLASH BACK----------------

Un apuesto hombre de cabello rubio platinado observaba por su ventana la hermosa luna con sus preciosos ojos grises. Su mirada era triste y, en ella, se reflejaba todo el dolor y sufrimiento de un tiempo atrás.

Draco Malfoy siempre había sido un hombre frío, arrogante, altanero, orgulloso y nunca demostraba sentimientos hacia nadie. ¿Quién diría que alguna vez un Malfoy, como era él, se enamoraría de la pequeña Weasley? Ni él se lo creía. Pero así era. Para él, Ginny no era una simple "Pequeña Weasley" Para él, ella era una persona maravillosa, la persona que amaba y nunca dejaría de amar. Una persona simpática, noble, divertida, y hermosa. Eso es lo que era: HERMOSA, como nadie. Tenía una belleza tan natural, tan… Weasley. Eso en parte le gustaba, aunque le dolía reconocerlo. Esas hermosas pequitas, ese cabello rojo como el fuego. La amaba.

Odiaba tener que recordar esa noche en la que, por culpa de Parkinson, tuvieron que separarse. Si tan solo Ginny le hubiese dejado explicarle. Pero no, solo se marchó, y lo peor es que la buscó, pero nunca la encontró. Se fue. Dejándolo solo, como lo estaba antes de conocerla, como lo estuvo siempre. La única persona que lo había amado y que le había enseñado a amar, se desvaneció. Como si nunca hubiese existido. Pero existió. Y todavía vivía en un lugar: En su corazón.

Ahora estaba solo otra vez…

Lagrimas caían de sus ojos y se perdían en sus labios. Y el observaba la luna. Aquella que, como alguna vez el dijo, los uniría eternamente…

----------------FIN FLASH BACK----------------

Querido Diario:

Nunca se me hubiera ocurrido escribir en un diario, pero creo que esta niña hace milagros en mi. Escribo por una razón: Ginny. Ella, es la persona más maravillosa de este mundo de dolor. Ella vino con su magia y me hizo olvidar la oscura noche en la que yo vivía. Ella es única e incomparable. La persona mas bella por dentro y por fuera. Es también la persona que yo amo, la mujer que me enamoró. Si, ya se que yo siempre dije que lo sentimental no es lo mío, nunca pensé que me enamoraría de nadie, pero como dije desde un principio "ella hace milagros en mi". ¿Pues sabes que? Ella me cambió. Ese sentimiento que en mi nunca había despertado, ese sentimiento que yo nunca había experimentado con nadie, con ella si pude hacerlo. Ese sentimiento que ¿Saben? Se llama: AMOR. Y que créanme… es maravilloso.

Draco Malfoy

Lagrimas caían sobre las hojas del diario de Draco, que ahora Ginny tomaba con fuerza. Ese diario lo aclaraba todo. Draco si la amaba. Ella no supo darse cuenta cuando, aún, estaba a tiempo. Aquella noche no creyó en él. En sus palabras que eran las mas sinceras y puras. No lo escuchó. Pero ya no aguantaba mas, ya no importaba, debía ir a buscarlo… El no sabía donde ella se encontraba. Pero ella... ella si.

Ginny no esperó más. Moría por regresar a sus brazos, a esa mansión donde lo encontraría.

No le importó que justo en ese momento una tormenta caía por la ciudad… Se abrigó. Preparó su maleta y en ella guardó el diario. Salió de departamento preparada para reencontrarse con el después de tantas noches de dolor. Y salió, salió y no le importó nada…