XV. Supremacía.

Después del éxito obtenido con el arma que le forjara a Jaken y de un breve lapso de descanso, Sesshoumaru se dispuso a crear su propia espada. Tenía que escoger algo de él que representara su fuerza y que tuviera gran resistencia. No le llevó mucho tiempo encontrarlo: Se extrajo un colmillo y se preparó para fundirlo con la aleación especial. Esta vez el brillo que salió de la fragua fue de un verde intenso y la atmósfera del taller y de los alrededores se inundó de una presencia llena de ira, la cual aumentaba durante los tres días que Sesshoumaru se llevó en forjar la espada.

Cuando Sesshoumaru iba a sacar la espada de la arena, la poderosa energía que manaba de ella se hizo evidente. Era de esperarse, pues la esencia misma del gran youkai estaba contenida en esa espada. Cuando Sesshoumaru la empuñó las energías se calmaron. Un extraño brillo apareció en la mirada del youkai. La certeza de haber logrado no sólo su mejor trabajo, sino la espada más poderosa que jamás hubiera existido, hizo que una mueca de satisfacción iluminara su rostro. Finalmente lo había conseguido, después de tantas penas y trabajos, de haberlo intentado una y otra vez, de levantarse luego de fracaso tras fracaso, obtuvo el éxito.

Ni siquiera la probaría, siendo su creador, conocía a la perfección su poder y tenía completo dominio sobre ella. Incluso había algo más: su espada y él eran uno mismo.

Sin embargo, existía algo que lo seguía inquietando, debía resolverlo, pues ya lo había aplazado mucho tiempo. Sin más, les dijo a Rin y a Jaken que se prepararan. Un largo viaje los estaba aguardando. Esa noche habría luna llena, partirían cuando estuviera en el punto más alto.

A la luz de la luna se podían distinguir tres siluetas sobrenaturales y la de un pequeño humano, montado en uno de ellos. El gran poder del que encabezaba la marcha era tan abrumador, que todas las criaturas les dejaban libre el paso.

Rin estaba emocionada con este nuevo viaje, aunque ya se había acostumbrado algo a vivir en un solo lugar. Esa forma de vida tenía sus ventajas, pero no había sido del todo agradable, pues su amo había estado de pésimo humor todo el tiempo. Sin embargo, esta travesía, cuyo destino desconocía por completo, tenía algo diferente. Presentía que algo muy importante significaba, aunque no atinaba a adivinar qué exactamente.

Después de varias lunas, llegaron a su destino. Desde la cima de la colina donde estaban, se podía divisar a lo lejos, un magnífico palacio. Al observarlo con detenimiento, se podían distinguir extraños resplandores. Sesshoumaru, quien hasta el momento había ido a su paso habitual, de pronto se puso alerta y se detuvo.

Jaken, quédate aquí y cuida de Rin. Si no pudieras vencer a quienes los ataquen, huyan en Ah un –le ordenó y se alejó inmediatamente.

¿Pero qué pasa amo? –lanzó la pregunta al aire, pues el youkai ya se había marchado.

Me sorprende como el amo Sesshoumaru es capaz de adivinar el peligro con tanta anticipación¿verdad, señor Jaken? –dijo Rin y ya se iba a bajar del dragón, cuando el fiel sirviente le advirtió.

¡Quédate ahí¡No te bajes! Así no perderíamos tiempo si tuviéramos que escapar –afirmó Jaken.

De esta manera, los tres se quedaron esperando pacientemente a su amo.

Cuando Sesshoumaru llegó al palacio la escena que contempló lo dejó pasmado. El núcleo central del palacio era protegido por un poderoso e impenetrable campo de energía, cientos de youkais intentaban burlarlo, sin éxito alguno. Por lo tanto, decenas de youkais intentaban ingresar por los tarutos. Obviamente casi todos morían, víctimas del shouki. Los pocos que lograban sobrevivir, salían moribundos, por lo que las criaturas del río artificial los remataban. El espectáculo era macabro, cientos de cadáveres por doquier se dejaban ver.

Sesshoumaru iba a entrar al palacio por arriba, atravesando el capo, pero en ese preciso instante, Inuyasha y Kagome aparecieron.

¿Qué demonios hacen aquí ustedes? –interpeló- ¡Lárguense¡Esto no les incumbe! –vociferó.

¡Nosotros somos los que deberíamos decir eso! –contestó Inuyasha- ¡Siempre interfieres en mis peleas!

¡Cálmense los dos! –intervino Kagome- Nosotros llegamos hasta aquí por que veníamos siguiendo a un fénix monstruoso, que se proclamaba a sí mismo como el guardián del Norte. Ese monstruo nos atacó y quiso matar a Inuyasha, pero en medio de la batalla huyó. Alcanzamos a ver que se introdujo en este palacio –explicó Kagome.

¿El guardián del norte? –mustió Sesshoumaru.

Ahora que lo sabes, no nos quites el tiempo y ¡apártate del camino! –gritó Inuyasha y estaba a punto de entrar por no de los tarutos, pero su hermano lo detuvo.

¡Alto! Tan inútil como siempre. ¿Tienes la nariz de adorno? Los tarutos están infestados de shouki, ni tú ni Kagome sobrevivirían –les advirtió.

En ese caso… -dijo Kagome, a punto de disparar una de sus flechas.

No te atrevas –sentenció el youkai- si purificas el veneno con tus flechas no sólo ustedes tendrán libre acceso, sino también todos estos youkais –señaló.

¿Y eso qué importa? –dijo impaciente el hanyou.

Este palacio era de mi padre. Mi madre es ahora quien lo está protegiendo. Además tus poderes no son lo suficientemente fuertes como para purificar completamente sus energías, sólo las debilitarías un poco. Pero de ninguna manera permitiré que hagas ni siquiera ese pequeño daño a su defensa.

La aclaración que hizo Sesshoumaru dejó helada a la pareja.

¿Pero entonces, cómo vamos a entrar? –inquirió la joven miko.

El campo de energía creado por mi madre impide el paso a los intrusos, peor permite el libre acceso a todo aquél que tenga un lazo familiar. Inuyasha, tú podrás pasar libremente, pero Kagome tendrá que esperar afuera. ¡Y ya no me hagan perder más el tiempo! –gritó y de un salto ingresó al palacio, tenía una gran premura por conocer a quién estaba atacando a su madre y por saber cómo se encontraba ella.

Inuyasha y Kagome se habían quedado solos.

Espérame aquí Kagome, no tardaré en darle fin a ese infeliz –dijo.

¡Yo iré contigo! No puedo quedarme cruzada de brazos mientras arriesgas tu vida –insistió la joven.

Pero acabas de escucharlo, no podrás pasar –replicó el hanyou.

Quizá pueda pasar usando mis poderes espirituales –dijo- ¡Intentémoslo Inuyasha! –al tiempo que se subía en su espalda.

De acuerdo, sujétate bien. ¡Ahí vamos! –y de un salto se lanzaron hacia el campo.

Ambos pudieron entrar al palacio sin ninguna dificultad, por lo que Kagome no tuvo necesidad de usar sus poderes.

Sesshoumaru había llegado rápidamente al sitio donde estaba su madre. Lo que contempló causó una profunda impresión en él. La hermosa youkai y aún de apariencia juvenil, mostraba rasgos evidentes de cansancio. Tenía la frente empapada de sudor y varias heridas en el cuerpo, ninguna de ellas grave, pero le habían manchado de sangre su vestimenta. A pesar de ello, contenía los ataques de sus oponentes y mantenía infranqueable el campo de protección. Pero lo que quizá sorprendió más a Sesshoumaru, era que estaba peleando al mismo tiempo con el ave fénix, guardián del Norte y con el zorro blanco, guardián del Sur. Ambas bestias tenían muchísimo poder y no obstante de estar atacándola entre los dos, no podían con ella. Él jamás había visto a su madre en combate.

Aunque la poderosa youkai estaba dando la batalla, se notaba que si se prolongaba esta situación, pronto acabarían con ella.

Ambos guardianes se percataron de inmediato de la presencia de Sesshoumaru. Intercambiaron una mirada y se lanzaron sobre el recién llegado. Esta acción hizo que su madre pudiera tomar un breve descanso. Pero, desafortunadamente bajó la guardia. Como Sesshoumaru estaba cubriéndose del sorpresivo ataque de ese poderoso par, no se percató de que el ave fénix se aprovechó de su sorpresa y le lanzó un terrible ataque de fuego a su desprevenida madre.

El golpe hubiera sido mortal, pero antes de que llegara a su víctima, el rastro del viento cortante apareció, disipando parte del fuego. Sin embargo, la youkai fue herida en su brazo derecho, haciéndola caer de rodillas. Debido a su estado, el campo de energía se desvaneció por unos breves instantes, mismos que aprovecharon cientos de youkais para entrar e inmediatamente atacaron.

El daño provocado a su madre, hizo enardecer la ira del gran youkai, quien, blandiendo su espada, se deshizo de muchos de los intrusos. Kagome e Inuyasha hicieron lo propio y al final sólo quedaron los dos guardianes.

¡Finalmente saldaré cuentas contigo, maldito cobarde! –le gritó Inuyasha al fénix, amenazándolo con su espada.

El hanyou luchó contra ese guardián y con ayuda de las flechas de Kagome, acabó con él.

Mientras tanto, Sesshoumaru se había enfrentado al zorro blanco, quien se vio obligado a transformarse para luchar contra él. El gran youkai peleó todo el tiempo en su forma humana. Sin muchas dificultades y en muy poco tiempo, acabó con él.

Definitivamente ambos hijos superaron con creces los poderes del padre. Pues de la tessaiga forjada con el colmillo de Inu no Taisho a la restaurada espada con el colmillo de Inuyasha, ya había mucha diferencia. Todas las batallas que había librado el hanyou se reflejaban en lo poderes nuevos que la espada había adquirido. Pero al ver a los dos hermanos en combate, el poder de la nueva arma del youkai opacaba por completo la maravillosa espada que Inuyasha portaba.

Cuando las batallas terminaron, la madre del youkai se sentó, lentamente sobre sus rodillas. Estaba mal herida, pero no daba muestras de dolor. Mantenía erguida la cabeza y su orgullosa expresión no desaparecía de su rostro.

Madre, explícame qué pasó. ¿Por qué vinieron a atacarte los guardianes del Norte y del Sur? –inquirió Sesshoumaru.

No lo sé. Desde hace tres años han estado invadiendo las tierras del Oeste. Hasta el momento los había mantenido a raya, pero hace cinco días el yuki-kitsune, el guardián del sur, atacó el palacio comandando un gran ejército. Sin embargo, no logró hacer ningún daño. Entonces entró el mismo al palacio. Parece ser que como no podía someterme él solo, llamó al guardián del Norte. Yo no planeaba matarlos, simplemente los dejaría moribundos, para después interrogarlos y obligarlos a que me dijeran qué demonios tenían en mente. Pero llegaron ustedes y sin consultarme toman las peores decisiones –recalcó, reprendiéndoles.

Sesshoumaru comprendió que su madre, si bien no era tan poderosa como él, era muy astuta y ésa era una característica vital en una batalla. Él y su medio hermano se dejaron llevar por su sed de venganza, acabaron con el enemigo, pero no elucubraron la razón del ataque.

Buscaré al guardián del Este. Es muy extraño que los guardianes hayan enloquecido y buscaran aniquilarnos. Sea cual sea el motivo, no permitiré una alteración –dijo gravemente.

Con estas palabras, Sesshoumaru estaba aceptando su responsabilidad como nuevo guardián, como sucesor de su padre.

Nosotros también iremos –afirmó Inuyasha.

¡No te metas en eso¡No es de tu incumbencia! –gritó, lleno de ira.

Tal fue la fuerza que le imprimió a sus palabras, que sonaba a un ultimátum, cuya desobediencia, implicaría la muerte. Inuyasha quedó impactado y no alcanzó a articular palabra alguna, hasta momentos después.

De acuerdo Sesshoumaru, se hará como tú digas –abandonando su pose de defensa.

Finalmente, Inuyasha respetaba una orden de su hermano y con ello, lo reconocía como superior a él y como sucesor legítimo de su padre.

Vámonos Kagome, ya nada tenemos que hacer aquí. Mi hermano se hará cargo –recalcó el hanyou.

Kagome asintió con la cabeza y subió en la espalda de su amado y se despidió con un breve gesto de Sesshoumaru y de su madre. Ninguno de los dos contestó.

Sesshoumaru se disponía también a marcharse, para cumplir su tarea, pero la voz de su madre lo detuvo.

Sabes muy bien que mi campo de protección sólo puede ser atravesado por aquéllos que tienen un lazo familiar directo, ya sea con tu padre, contigo o conmigo –empezó a decir.

No tengo por qué dar explicaciones de mis actos. Soy libre de hacer lo que me venga en gana. Además, yo nunca he engañado a nadie –y sin más, se alejó del palacio.

Pero esta vez fue completamente diferente a aquélla ocasión, en la que se fue negando todo.

Mientras Kagome e Inuyasha se alejaban, intercambiaban impresiones.

Me extraña que hayas aceptado tan dócilmente la orden de tu hermano, Inuyasha. ¿Por qué lo hiciste? –le dijo la joven.

No creas que lo hice de buen grado. Pero él respetó mi pelea con el guardián del Norte, así que por eso lo hice –respondió secamente el hanyou.

Kagome sólo sonrió y le abrazó con más fuerza. De esta manera, tranquilamente, los dos regresaron a la aldea.

Ambos se odiaban, pero lograron superar las rivalidades de hermanos y perdonarse mutuamente. Aunque Inuyasha no entendía muy bien por qué tenía que perdonar a un sujeto al cual él no le buscaba pelea, pero que siempre lo había querido matar.

Sesshoumaru regresó con Rin y Jaken y el dragón de dos cabezas. Se encontraban bien, nadie había llegado a atacarlos y eso le produjo alivio. Posteriormente, partieron en búsqueda del tercer guardián.

La verdad es que el dragón monstruoso que se encargaba de cuidar la región del Este, era el más poderoso de todos, incluso, rebasaba al padre de Sesshoumaru. La batalla que libró Sesshoumaru fue verdaderamente épica. Por esa razón, cualquier narración se quedaría corta. Sólo diré que el gran youkai no tuvo que transformarse en ningún momento para luchar y que tenseiga, la espada que heredara de su padre, le salvó la vida. No le fue nada sencillo, pero le ganó al guardián del este.

Ahora comprendía bien todo. Su padre no le dio a colmillo de acero por que él ya era muy poderoso, pero no sólo eso, lo sobrepasaba. Por esa razón, él requería un arma que fuera más allá del poder de su padre, una que estuviese a la altura de su propio poder. Ahora es más fuerte que su propio padre y su miserable hermano juntos.

También, sin que ese hubiese sido su objetivo primordial, quedaba demostrado que él era el youkai más poderoso. Por supuesto, su responsabilidad también era mucho más grande que la de cualquiera, pues se había convertido en el único guardián.

Sesshoumaru había alcanzado la máxima fuerza, pues poseía un corazón noble, siendo el portador de colmillo sagrado y además el más poderoso, poseyendo el arma más mortal de toda la historia de las batallas.

Cuando Sesshoumaru se enfrentó al guardián del Este, pudo darse cuenta inmediatamente de que había sido poseído y manipulado ni más ni menos que por el mismo Naraku. Todos habían pensado que ya había sido derrotado, pero era tan hábil que en el último momento, se separó del cuerpo principal y escapó, en forma de araña. Naturalmente, Sesshoumaru en esta ocasión fue más cuidadoso, pero aún así, una voz se alcanzó a escuchar, justo cuando estaba dando muerte al guardián.

Que te quede claro Sesshoumaru¡yo jamás moriré! Y un día volveré a cobrar venganza –una insignificante araña se desprendió del cuerpo del guardián y se alejó sin dejar rastro.

El gran youkai no se intimidaba por cualquier amenaza y pensó que estaría listo para cualquier ataque ulterior que ese repugnante ser pudiera intentar. Al menos ya sabía que no sólo era capaz de manipular los débiles corazones humanos, sino también, el de poderosos youkais, corrompiéndolos por su ambición de poder.

Una nueva forma de vida, llena de muchas responsabilidades, le estaba esperando. Pero para cumplir con su misión, ser el único guardián de la Tierra, él no sería como su padre, no tendría un palacio suntuoso, ni viviría rodeado de lujos. Él preferirá viajar junto con Rin y Jaken y Ah un, vigilando su territorio.

Varios meses después, el singular grupo viajaba a lo largo y ancho de su territorio. El gran youkai ahora sentía muy feliz y realizado, después de todo, sólo aquél que ha sufrido intensamente puede ser feliz intensamente y quienes hayan probado el más amargo sabor del fracaso, pueden apreciar el más dulce gusto del triunfo.

Pero el tiempo no pasaba en vano, aunque Sesshoumaru y los dos youkais que lo acompañaban no cambiaban prácticamente nada, la pequeña humana, que alguna vez fuera una adorable niña, estaba creciendo, contaba ya once años. El gran youkai le dedicó una larga y minuciosa mirada. Su gran parecido con la mujer que amó, siempre evocó en él gratos recuerdos, pero hoy, por primera vez la veía con otros ojos. Es evidente que Rin será una gran belleza al crecer. Un brillo extraño aparece en la mirada del youkai y sin saberlo, con ese cambio, estará sellando su destino y el de toda su especie, llevando a los youkais a una inevitable extinción.

FIN

Sess Youkai:

Amiga te agradezco infinitamente todo el apoyo que me brindaste para continuar esta historia. Me alegra mucho que haya sido de tu agrado. Ah claro que ahora que ya resolvió su vida tiene que ver a Rin con otros ojos, la verdad es que quería ligar esta historia con una previa que ya había escrito, por esa razón, no puse el desarrollo de la historia romántica entre Rin y Sesshoumaru, ese fic se llama la extinción de los youkais. Peroes tan orgulloso y obstinado que sólo a Jaken por ser su fiel sirviente y amigo le congració con una espada, pero dudo mucho que nadie más le haga una.

Uy, que feo que te hayas perdido, pero tómalo como una linda experiencia, no cualquiera se pierde en un bosque es algo increíble. Yo una vez me perdí con grupo de ecología -por culpa del estúpido maestro, que presumía de saber ubicarse bien y ni siquiera sabía usar la brújula- de noche en la selva y me gustó tanto, que creo que fue la parte que más me emocionó de la práctica. Claro que hubiera sido genial que Sesshoumaru llegara al rescate, pero no se puede todo en la vida.

Con respecto a lo de la memoria, no te rindas, sé igual de obstinada que Sesshoumaru, ejercítala y verás cómo lograrás ser de las mejores.

Yo soy quien te agradece nuevamente por ser tan amable conmigo. Te mando un abrazo y un beso muy grandes!!!

Diva Hitachiin:

Eres bien linda conmigo amiga, te agradezco mucho tu apoyo. No te preocupes por no haberte pasado antes, yo te creo que eres muy considerada dejándome tus comentarios.

Bueno te contesto en este mismo espacio tus amables reviews. Claro que hará una espada digna de él y la espada de su papá era soounga en la película, pero la tomaron de una leyenda japonesa y no me acuerdo bien del nombre tampoco, pero esa espada la consiguió Susano Woo, el hermano de Amaterasu -diosa del sol- y ambos eran hijos de Izanami e Izanagi, los dioses que se enviaron a la Tierra.

Ah que bueno que sí te gusta el tontín de Inu, por que admito que es un baka, pero pues tampoco hay por qué matarlo tan feo, pobre, por eso tiene a Kagome que siempre le anda salvando la vida. Y sí, Sesshoumaru ahora es el único!!!!!!!!!!!

Coincido contigo, Kagome no sabe de lo que se perdió, pero además eso de que le haya puesto el cuerno a Inuyasha fue por venganza, por que ese tonto hanyou la dejaba botada por irse corriendo detrás de un cadáver ambulante, por eso aunque se queda al final con él, Sesshoumaru será para siempre su primer amor, sí!!!!!!!!!!!

Nuevamente te agradezco mucho por tu apoyo!!!!!!!! Este fic además es una especie de experimento, quería ver si podía ser capaz de ligarlo con otro que ya había escrito previamente, entonces ese otro fic, que se llama la extinción de los youkais, sería el epílogo -escrito por anticipado- de este fic, esperaré con ansias tu opinión. MIL GRACIAS AMIGA!!!!!!!!!!

oOo BrEnDa JeT aImE oOo: No te preocupes, la verdad es que yo te comprendo si no podías dejar un review, yo entiendo bien que las reglas en tu casa sean así. Yo te agradezco muchísimo tu amable atención y que hayas sido tan linda en leer la historia. Y pues tus comentarios me hacen sonrojarme, te prometo que no lo tomaré a la ligera y que haré todo lo posible por mejorar cada día. Y sí!!!!!!! Se quedará con Rin, esa idea me encanta!!!!!! Amiga, no me despido, seguiremos en contacto. Un beso y un abrazo de oso!!!!!!