Me retrasé un día¡gomen!

Es que me han puesto una barbaridad de examenes y apenas he tenido tiempo de escribir T.T

Respuesta a los reviews recibidos:

Kimiyu: Me alegro que te gustara La chica es el OC como dije que pondría en el anterior capítulo xP Aquí ya digo más cosas de ella.

Haruhi-Haruno: Muchas gracias Aunque la chica no era Sakura ni mucho menos :S Siento la confusión que he podido crear pero creo recordar que dije que la joven tenía el pelo negro y largo y los ojos castaños... Muchas gracias por leerme

SabakunoSakura182: Gracias por pasarte por mi fic Y de nada porpasarme por el tuyo xDD Es que el DeiSaku me encanta ¬ Lástima que haya tan pocos fics de esta pareja ...

Y con esto... Os dejo que sigais leyendo Espero que os guste!

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I. Dime tu nombre

Los ojos de Kakashi se cerraron pesadamente y su cuerpo comenzó a caer al suelo con pesadez. Por suerte, Sakura llegó a tiempo de evitar que cayera sobre la tierra que se extendía por debajo de él. El cuerpo de su maestro estaba repleto de múltiples rasguños, cortes y demás heridas producidas por un afilado kunai. Sin embargo, el dolor físico que sentía no podía compararse con el dolor psíquico.

Quizás por eso, quizás porque ya estaba inconsciente, Kakashi no pudo oír que, a través de su intercomunicador, una joven intentaba desesperadamente entablar contacto con él.

"-Ka… ¡Kakashi-sensei…! . . . ¡Kakashi-sensei!¡Contésteme, por favor…!"

Ante él, con una media sonrisa cargada de cinismo, se alzaba el enemigo más poderoso con el que había tenido la mala suerte de encontrarse: Uchiha Itachi. Sus ojos habían adquirido el color de la escarlata y tres aspas negras rodeaban su pupila, el Mangekyou Sharingan que acababa de emplear contra el joven de cabellos plateados, desapareció en unos segundos, volviendo a su color natural: negros como la más oscura de las noches.

Una oscuridad en la que no había cabida para palabras como piedad.

Los ojos de Sakura, verdes como las esmeraldas, se clavaron relampagueantes en los de Itachi, quien contemplaba los intentos de la joven por mantener a su sensei en pie pese a que este ya estaba inconsciente. Elegantemente, Itachi ladeó la cabeza para contemplar a su compañero de equipo, un hombre alto y fornido con un extraño tono de piel azulado y tres ranuras debajo de sus maliciosos ojos, pareciendo branquias. Cualquier que lo hubiera visto diría que parecía un tiburón.

-Kisame –murmuró perezosamente-. Acaba ya con tu juego, no tenemos todo el día.

El aludido esbozó una sádica sonrisa mientras contemplaba a su presa, un joven alto de cabellos rubios y ojos chispeantes de color azul que lo miraban con furia contenida desde el suelo mientras se agarraba un hombro con una mueca de dolor.

-Está bien, está bien… –respondió mientras alzaba la enorme espada ante él y la descargaba sobre el cuerpo del joven.

Por suerte Sakura llegó a tiempo para cargar con su compañero al hombro como había echo con Kakashi y desparecer de allí como buena kunoichi que era.

Interiormente agradeció a Tsunade a que la hubiera enseñado a usar la fuerza ya que, sino hubiese aprendido, no hubiera podido con los dos cuerpos ella sola.

Kisame guardó la espada de nuevo, sin perder la sonrisa.

-Vaya, se nos escapó de nuevo el chico-kyuubi –comentó casi divertido.

Itachi entrecerró los ojos con impasibilidad mientras se daba la vuelta y comenzaba a caminar en dirección contraria, de camino a la guarida Akatsuki.

Había mucho trabajo que hacer con el Shukaku.

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Los ojos de la joven se abrieron con lentitud.

Apenas lograba recordar qué era lo que le había sucedido, un fuerte dolor de cabeza así se lo impedía, junto con la sensación de que el mundo le daba vueltas.

Todo estaba oscuro. Tanto, que era imposible ver más allá de unos pocos metros por delante. Una oscuridad tan profunda que se le calaba en los huesos como un viento helado dejando en ella una sensación de temor difícil de controlar. La oscuridad siempre le había dado miedo. Desde pequeña.

Intentó moverse para despejar su anublada mente pero algo se lo impidió. Extrañada intentó apoyar las manos en el suelo pero descubrió horrorizada que las tenía atadas a la espalda. Sus piernas estaban en las mismas condiciones: la habían atado los tobillos fuertemente para evitar que escapara.

-Ya has despertado, umh –comentó divertida una voz por delante de ella.

La aludida gruñó por lo bajo se revolvió intentando buscar una posición más cómoda con la que poder vislumbrar el rostro de su captor, el cual quedaba camuflado por las sombras que lo rodeaban.

-¿Quién eres y qué demonios quieres de mi?

El desconocido aguardó unos segundos antes de contestar. En su mente, la joven casi pudo imaginar ver cómo enarcaba una ceja al oír la brusca pregunta de su presa.

-¿No te andas con chiquitas, eh? –pareció sonreír él.

La joven entrecerró los ojos con furia contenida. ¿Acaso se estaba riendo de ella? De pronto le pareció oír los pasos del joven acercándose a ella.

-Puedes llamarme Deidara –prosiguió mientras se acuclillaba para que sus ojos quedaran a la misma altura. La chica tuvo que reprimir una exclamación de sorpresa.

Pelo rubio.

Recogido en una coleta alta.

El flequillo tapando unos de sus herm… ojos celestes…

-Sobre nuestros planes… eso se lo tendrás que preguntar a otra persona ya que yo sólo cumplo órdenes –sonrió-. Y ya que estamos¿por qué no me dices tu nombre?

Sin embargo sólo obtuvo una furibunda mirada como respuesta.

Deidara suspiró con fastidio y volvió a levantarse. Comenzó a alejarse de ella, sumiéndola de nuevo en aquella oscuridad que tanto la aterraba. Inconscientemente, se acurrucó aún más, como si intentara empequeñecerse.

Un pequeño sollozo llegó a los oídos del joven cuando estaba a punto de abandonar la sala donde estaba encerrada la joven. Sin saber ni siquiera por qué, se detuvo en el umbral de la puerta y ladeó levemente la cabeza para contemplar a la chica que yacía unos metros por delante de él, hecha un ovillo y convulsionándose ligeramente y luchando por reprimir las lágrimas que acudían inexorables a sus castaños ojos.

Deidara entrecerró los ojos un momento y después abandonó el lugar sin más.

Tenía que averiguar algo.

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-¿Qué has hecho qué?!!!! –gritó un enfurecido joven de cabellos rubios a su compañera de equipo, la cual había retrocedido temerosamente al descubrir que, los anteriores cristalinos ojos de su amigo -azules como el mar- se habían vuelto de un color rojo sangre que solo podía indicar una cosa.

El kyuubi lo estaba dominando.

-Naruto… -comenzó a murmurar, intentando apaciguarlo-. No teníamos elección… Vosotros dos estabais muy mal heridos y yo no habría podido sola contra Itachi y Kisame…

Naruto apretó los puños, intentando dominar la creciente ira que tensaba el ambiente a su alrededor. La mano de su sensei se posó sobre su hombro.

-Tranquilízate, Naruto –comenzó a decir con suavidad-. Sabes que Sakura tiene raz…

-¡¿Pero qué hay de Ayame?! –interrumpió el joven con un movimiento brusco para que apartara la mano de él y poder encararlo. Sabía que era su superior, sabía que aquello podía costarle muy caro, pero no podía pasar por alto el hecho de que su otra compañera de equipo estaba en graves aprietos-. ¡Ella está allí dentro y podría pasarle cualquier cosa¿¡Es que no lo comprendéis?!

Kakashi entrecerró los ojos, como si buscara las palabras adecuadas para salir de aquel embrollo sin que Naruto no cargara contra él como una auténtica fiera.

-Sabemos lo que sientes Naruto. A nosotros también nos preocupa la seguridad de Ayame. Por eso debemos volver a Konoha en busca de refuerzos, nosotros tres no somos rivales para Akatsuki, y lo sabes. Sobre todo tú que eres al que buscan.

El aludido dejó caer la cabeza con resentimiento, parecía haber atendido a razones.

Cerca de allí, escondido detrás de unos árboles, un joven de cabellos rubios como el Sol había escuchado toda la conversación que habían mantenido nuestros personajes. Una sonrisa se había dibujado en su joven rostro.

-Conque Ayame¿eh? –murmuró para sus adentros mientras volvía sobre sus pasos, sigiloso como una sombra.

Sólo había acudido al lugar para averiguar el nombre de la joven pero de paso, había obtenido una información mucho más valiosa: la ubicación del Kyuubi.

-Ayame… Umh… Con razón es tan delicada como una flor…

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Aclaraciones: El nombre de Ayame en japonés significa "Flor de Iris" o "Flor de Lirio" de ahí el significado floral de la frase xD

Espero que os haya gustado el capítulo Sí, ya sé que era corto pero es que apenas me queda tiempo de escribir T.T

Cualquier sugerencia, queja, comentario, consejo para mejorar... será bien recibido

Muchas gracias por leer!!