Aclaración de puntos:

1. -Las acotaciones son estas

"Lo que el personaje piensa"

Hablando el personaje

(Cuando yo interfiero)

ooooooo Cambio de escenario oooooooo

2. – Ningún personaje de Beyblade ni la idea original es mío, todo es de su creador Takao Aoki, excepto la trama de este fic

3.- Este va a ser un fic clasificación R, no sé si vaya a poner algo de lemon pero mejor prevenir, si veo que no le pongo nada lo bajo de clasificación, además no me gustaría alguna demanda por alguien que no aguantó, así que si lo leen es bajo su propio riesgo, y no me manden reporte, se siente bien feo que te eliminen tu fic

4.- Aquí hay yaoi, escucharon bien, es yaoi (¬¬ como si Beyblade no lo fuera siempre)

Dicho lo que se tenía que decir y aclarando los puntos que tenían que ser aclarados, aquí yo doy comienzo y rienda suelta a mi imaginación

UN DÍA MUY PESADO

Todo el mundo estaba metido en sus asuntos, nade prestaba a aquellos que se encontraban al final del salón, un grupo de chicos un poco… antisociales si es que preferían llamarlos así por no decirles antipáticos. Cuatro de ellos miraban atentamente al último que había llegado al lugar sin embargo éste no les prestaba ni la más mínima atención, al final, alguien se decidió a ir dónde el otro estaba y acabar con aquella incertidumbre de "¿Qué diablos le pasa?"

Aiko - ¿Onii… chan? – le interrogó la chica delicadamente, sin embargo este le contestó con una mirada de querer matarla sin ninguna misericordia – No… nada U, olvídalo – soltó una risa nerviosa y se volvió a dónde le aguardaban sus compañeros – Y a él ¿Qué le pasa? – preguntó al encontrarse al fin junto a aquellos chicos dirigiendo su pregunta a todos en general - ¿Por qué está tan enojado?

Tala – Y yo qué sé, tu pasas el noventa por ciento del tiempo con él y TU eres su hermana, tu dímelo

Aiko – Ya bueno, no te esponjes, era una pregunta nada más – dijo cruzándose de brazos y volteando la cara de lado de forma indignada – Tarado - susurró

Tala – Imbécil

Aiko – Idiota

Tala – Estúpida

Rubí y azul se enfrentaron en una mirada furiosa que hasta lanzaban chispas, ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder en aquella batalla de miradas que habían comenzado y es que, a pesar de que los dos tenían una estrecha relación con el bicolor, ninguno de los dos había podido descubrir por completo el qué le pasaba en ocasiones como aquella.

Kyouya – Pues si no se calman, ustedes pronto van a saber el por qué está enojado – dijo interrumpiendo en medio de aquella discusión

Aiko/Tala - ¿A qué te refieres? – los dos voltearon a ver a dónde el otro señalaba con el dedo y notaron al bicolor con una vena en su frente a punto de explotar a causa de la "pequeña plática" que estaban teniendo hacía unos instantes

Bryan – Y… ¿por qué no tuvieron clase? – indagó después de unos segundos de silencio

Aiko – Pregúntale a Tala – señaló al aludido con el pulgar – él sabe más detalles que yo

Tala – Agh, ya te lo dije, entró un nuevo chico hoy, el director vino de buena gente y lo presentó, blablablabla y nos dio la hora de Boris para "conocerlo mejor" – lo último lo dijo con un tono de burla – Maldición ¿Cuánto vas que para la otra clase no encarga una tonelada de tarea?

Aiko – Y para en menos de una semana - lloriqueó

Bryan – Qué pena me da su caso – se burló

Kyouya – No deberías burlarte, así estuvimos nosotros

Bryan – Tú, dirás, por que yo no

Tala - ¬¬ Aún me pregunto cómo pasaste de curso

Bryan – Por que nadie aguanta mis encantos

Kai – Dirás tu genio – Se incorporó a la plática

Bryan – ¿No te mordiste la lengua?

Kai – Será mejor que te calles Kutnetzov

Bryan - ¿O si no qué?

Aiko – Esto me parece un déjà vu – dijo viendo al pelirrojo

Tala – No sé por qué – se encogió en hombros

Ambas miradas se enfrentaron sin querer dar un centímetro a ceder aunque no de manera colosal como solían hacerlo la ojirubí y el pelirrojo, el silencio reinó entre ellos dos durante unos instantes, más este ambiente fue roto cuando la campana de cambio de hora sonó

Kyouya – Bueno – interrumpió entre los dos – nosotros nos vamos a nuestra clase

Bryan – Yo paso – dijo olvidando la pelea con el bicolor y este se dirigía de nuevo a su lugar ignorando la presencia de los demás – no tengo ánimos de ir a escuchar a ese tonto a hablar de arqueología. ¿Qué no se da cuenta de que su clase es A-BU-RRI-DA?

Kyouya – Por aburrida que sea si sigues saltándotela reprobarás por faltas

Bryan – Me da igual – y puso sus brazos tras su cabeza

Tala – Deberías escucharlo, si te retrasas tu abuelo te matará, o en el peor de los casos te hará escuchar un sermón interminable

Bryan – Hmpf no le tengo miedo a ese viejo – se encogió en hombros – pero ciertamente no quiero tener que pasar horas escuchándolo hablar, vámonos Kyouya

Kyouya – Es increíble tu poder de convencimiento para con él

Tala – No sé a qué te refieres – volteó la cara indignada – solamente dije la verdad

Bryan – Hey Kyouya ¡Vámonos! – le gritó desde la puerta

Kyouya – Bueno, nos vemos luego – se despidió de los chicos y siguió el camino del pelilavanda

Tala – Yo no entiendo por qué están todo el tiempo juntos

Aiko - ¿Celoso?

Tala – Ya quisieras

Aiko – ¿Entonces?

Tala – Simplemente no me agrada su presencia

Aiko – No te preocupes, Kyouya-sempai es simplemente un compañero de clases de Bryan, y a él simplemente no le molesta que esté a su lado. Se puede decir que nada más son buenos compañeros, de ahí a más nada

Tala – Como si me importara – cruzó los brazos aún con la mirada fija en aquella puerta por donde los otros dos habían salido

Aiko – Si, bueno – habló después de un rato de silencio en el que se mantuvieron únicamente observando la puerta ¿Y dónde está ese chico nuevo?

Tala – Y ¿qué voy a saber yo? No soy su nana

Aiko – Ya, bueno. Hay que humor tuyo el de hoy ¿Qué te levantaste por el lado equivocado de la cama?

Tala – No creo que tu seas la más apropiada para reclamarme

Aiko – Ya vez lo que te digo

¿? – ¡Hiwatari! – Gritó de pronto una voz

Aiko - ¿Qué? – Volteó de mal humor al reconocer aquella voz – No necesitas gritarme delegada, te escucho muy bien – Le contestó sabiendo bien que se refería a ella

Hilary – Te crees muy graciosa ¿verdad?

Aiko – Pues, en realidad no tengo un gran repertorio de chistes, pero hago mi esfuerzo

Hilary – A ver si sigues siendo tan graciosa después de que hagas toda la semana tú sola como castigo por tu retraso

Aiko - ¿Qué? Debes estar loca, yo sola no terminaría nunca. Además, tú no eres la encargada de poner los castigos por los retrasos

Hilary – Pues eso y más te mereces por llegar tarde, si el profesor se hubiera dado cuenta ahora estaríamos todos en graves problemas

Aiko – Creo que si Boris se hubiera dado cuenta YO estaría en problemas, no ustedes. – Le retó con la mirada – Y a todo esto, ¿qué no te toca a ti esta semana el aseo porque la semana pasada te retrasaste, precisamente con Boris?

Hilary – Pues… - trastabilló un poco – No lo niego, pero como ahora tu fuiste la que llegó tarde, ahora es tu castigo no el mío

Tala – En todo caso – interfirió – lo único que quieres es delegarle tu castigo ¿o me equivoco?

Hilary – Ivanov-kun – volteó a verle con las mejillas un tanto sonrojadas – Se equivoca… yo solo…

Agachó la cabeza avergonzada y derrotada al no saber qué alegar para contradecir aquella declaración tan certera. Cavilando en su mente no escuchó que la puerta se abría y daba paso a una hermosa mujer de cabello rubio, ojos azules y piel blanca, vestía un vestido morado y una bata de laboratorio, además de un montón de papeles en sus manos.

¿? – Muy bien todos, a sus lugares – se escuchó el correr de las sillas donde todo el alumnado volvía a su puesto respectivo – Señorita Tachibana – le habló en vista que no se había movido ni un ápice de aquél lugar – Señorita Tachibana – repitió - ¿Puede volver a su lugar? Es suficiente con tener que hacer sus responsabilidades por usted – le reprendió

Hilary - ¿Eh? Si claro, discúlpeme profesora Mitzuhara – decía al tiempo que volvía a su lugar con las mejillas sonrojadas de vergüenza, pero antes le envió una mirada de odio a la ojirubí que tranquila miraba la pizarra

Judy – Muy bien, continuemos con lo que dejamos la clase pasada – comenzó a escribir un montón de fórmulas químicas en el pizarrón, sin embargo el sonido de la puerta le distrajo - ¿Sí? – la puerta se abrió y dejó ver a aquél intruso

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Había estado pensando tranquilamente en la azotea durante un largo tiempo, simplemente contemplando el horizonte, con una maraña de cosas en la cabeza que no podía aclarar. Había hablado momentos antes con aquél chico, Hiwatari, y le había dicho que quería ser su amigo, pero su gran duda era el ¿por qué había dicho eso?

Bien, no era un gran misterio que él suele ser muy amigable con todo el mundo, ni mucho menos que le guste guardar rencores, pero ¿por qué le interesaba especialmente no tener problemas con él? Cuando lo vio nuevamente en el aula, sintió una gran alegría al saber que iba a estar con él, y que podría disculparse por su torpeza de en la mañana, y tal vez poder llevarse bien, sin embargo, no salió como esperaba.

Le había dicho que no le importaba lo que hiciera, que no lo molestara y no interfiriera con su vida, que nada de lo que hiciera le importaba, dicho de otra forma, le estaba diciendo que le daba lo mismo si existía a que si no. Vaya, eso si que sonaba realmente cruel, pero simplemente no entendía el porqué aquellos ojos rubí le habían llamado tanto la atención al grado de tener que buscarlo para saber si estaba o no molesto con él.

Había sentido como… como si dentro de su mirada hubiera visto algo de él mismo en aquellos ojos, pero de seguro fueron meras alucinaciones, no era posible saber cómo era exactamente una persona con simplemente mirarle a los ojos. Dio un suspiro cansado, aquél no era su día. El sonido de la campana indicando el cambio de clases le indicó que debía volver a su salón o estaría en problemas, dio un último vistazo al horizonte y se adentró al edificio dispuesto a llegar a su aula.

En realidad iba con paso pesado, sin embargo, una mirada a su reloj le hizo notar que iba más lento de lo que creía y que, si no se apresuraba, llegaría tarde a su clase. Genial, empezando y llegando ya tarde, eso era lo que le iban a decir. Así pues emprendió la carrera, más no había avanzado mucho cuando se estrelló contra un muro que le hizo rebotar y caer de sentón, justicia divina, pensó.

¿? – Oye mocoso, fíjate por dónde caminas

Ray – Lo siento, no lo hice con intención – se disculpaba al momento de levantarse

¿?2 - No seas cruel, Bryan

Bryan - ¿Cruel, dices? Si él fue el que tuvo la culpa por andar corriendo sin ver

Ray – Lo lamento mucho, te pido una disculpa por mi imprudencia – le hizo una pequeña reverencia

¿? - ¿Estás bien?

Ray – Si, muchas gracias. Parece que ya se me está haciendo costumbre eso de estar chocando contra todos – Vio al otro alzar una ceja en señal de incomprensión

Bryan – Vámonos Kyouya – le decía ya dispuesto a seguir su camino

Kyouya - ¿Cómo es eso?

Ray – Lo que ocurre es que cuando venía para la escuela también choqué con un alumno de esta escuela, y resultó ser mi compañero de clases, por eso ahora no le simpatizo en absoluto

Kyouya – ¿Ah, sí? ¿De qué grado eres? – indagó

Ray – Soy de segundo, mi nombre es Ray Kon

Kyouya – Nunca antes te había visto por aquí, Kon

Ray – Lo que pasa es que acabo de ser transferido a la escuela

Bryan – Dime algo niño, ¿Acaso vas a la clase 2-A?

Ray – Si ¿Por qué?

Bryan – Vaya, vaya, qué pequeño el mundo es.

Ray – No comprendo a qué vienen esas burlas, pero si me disculpan tengo que ir a clase – intentó seguir su camino, pero el pelilavanda se interpuso – Ya dije que lo siento, más no puedo hacer

Kyouya – Bryan… - le advirtió

Bryan – No te preocupes, no le haré daño… mucho

Ray – Lo lamento mucho, pero en este momento no tengo tiempo para jugar – sus ojos se agudizaron preparándose para cualquier cosa

Bryan - ¿Y quién te dijo que íbamos a jugar?

El pelilavanda estiró su mano dispuesto a apresar al chino, sin embargo, más sintió el haber tardado en hacer esta acción, que en ver desaparecer al pelinegro frente a sus ojos en un ágil movimiento, y al voltear a ver tras de si, notó que el aludido ya se escapaba rumbo a su destino, pero no estaba tratando con cualquier bravucón, sino con Bryan Kutnetzov.

De una manera muy ágil se movió a lo largo de las escaleras, y prontamente le dio alcance al ojidorado, el cual al tenerlo frente a si intentó esquivarlo, más el otro era también muy hábil y se le estaba complicando, de pronto, sintió cómo su muñeca era apresada y le aventaban a una de las paredes cercanas sin el más mínimo tacto. Preparándose para lo peor cerró los ojos, más después de unos segundos notó que nada pasó, así que se aventuró a abrirlos

Bryan – Ja – rió – eres muy hábil niño

Ray – Mi nombre es Ray – le enfrentó

Bryan – Bueno, Ray, eres muy hábil, me he divertido un rato contigo

Ray – Lamento decir que no tengo el mismo sentimiento – se asombró al sentirse caer, ya que no se había percatado de que el otro lo tenía suspendido en el aire de un brazo

Bryan – Mi nombre es Bryan Kutnetzov – levantó una mano y la dirigió hacia el otro chico que se puso en defensa – Tranquilízate – le revolvió el cabello dejándolo desconcertado – Te veré al rato, kot – y se perdió escaleras arriba

Ray – Vaya, esta escuela si que es rara – se quedó observando por donde el otro había desaparecido – Oh, rayos, llegaré tarde a clase

Así pues, se puso en marcha a toda velocidad intentando llegar a su salón de clase, rogando para que el profesor aún no llegara, aunque no supiera quién era, sin embargo, sus esperanzas decayeron cuando al llegar a su destino, la puerta ya estaba cerrada, en definitiva mala señal. Se detuvo en frente de la puerta, un poco indeciso de tocar, pero rápidamente recobró la confianza y tocó la puerta, recibiendo un "¿Si?" muy seco. Sin más abrió la puerta

Ray – Disculpe maestra, yo…

Judy - ¿Tu quién eres?

Ray – Mi nombre es Ray Kon, acabo de ingresar este día al grupo

Judy – Ah, si. El director Dickenson me puso al tanto. Mi nombre es Judy Mitzuhara e imparto la clase de química orgánica (Oo ¿eso existe?). No me parece muy propio que en el primer día de clases llegue tarde, joven Kon ¿Puedo saber el por qué de su retraso? O es que simplemente no tiene interés en mi clase

Ray – Claro que no, se equivoca, lo que pasa es que yo… me perdí – Mintió tratando de evitar el hecho de que por poco se pelea con un compañero suyo, de un grado mayor y cuando apenas acababa de ingresar, no eso si que no, mejor que pensaran que tenía un pésimo sentido de la ubicación a que era un revoltoso – Todavía no me aprendo cómo está todo aquí y me perdí en el camino

Judy – Muy bien, espero que pronto conozca todo el lugar o mínimo se consiga un mapa, ya que no toleraré otro retraso de su parte ¿De acuerdo? – Vio al chico asentir – pase a su asiento

Sin dudar un instante, el chino se adentró en el aula, no fuera a ser que la profesora cambiara de opinión y lo dejara fuera de la clase. Al entrar, inmediatamente la cara conocida que vio fue la de la delegada, cuyas mejillas estaban sonrojadas, tal vez producto del ligero calor que se sentía, intentó pensar inocentemente, aunque en el fondo sabía cuál era la razón. No fue inconsciente de las miradas de sus compañeros, algunas de ellas muy lascivas ¿Pero qué demonios tenían en la cabeza?

Siguió con su camino hasta el fondo del salón, donde se encontraba su asiento, era el último y junto a la ventana, así que necesariamente tenía que pasar por el asiento del bicolor, sin embargo este se mantenía en una pose estoica con los brazos cruzados en su pecho y sus ojos cerrados, eso le hizo sentir un poco desilusionado ya que en verdad quería llevarse bien con él, aunque parecía que eso sería una misión imposible.

A la derecha del bicolor se encontraba un chico muy peculiar, ya que su cabello era tan rojo que parecía fuego y sus ojos eran de un tono de azul muy parecido al hielo, y aquellos ojos le miraban de una forma muy poco agradable, era una mezcla entre que estuviera molesto y lo odiara, aunque no recordaba haber chocado con él como para que estuviera así, así que le restó importancia al asunto.

Sin embargo, lo que le asombró era la persona que estaba detrás de aquél pelirrojo, una chica con unos rasgos muy similares a aquél bicolor, solamente que las tonalidades de su cabello estaban invertidas, por el asombro se detuvo en seco y se le quedó viendo fijamente, tanto que ocasionó que la aludida volteara a verlo, notando así el chino que aquellos ojos eran los mismos que los de su compañero, nada más que los sentimientos que transmitían eran totalmente distintos.

Sin saber el por que, sintió la necesidad de sonreírle a aquella chica, a lo cual ella respondió con un gesto de asombro, era como si no estuviera acostumbrada a recibir aquella clase de expresiones, y algo cohibida regresó su mirada al frente, donde ahora la maestra estaba mirando al ojidorado de forma fija, esperando a que este decidiera por fin sentarse en su lugar.

Judy - ¿Puede sentarse joven Kon, o es que pretende interrumpirme por más tiempo? – le reprendió en vista de que parecía que tuviera intenciones de seguir en su camino

Ray – Si, discúlpeme – se sentó rápidamente en su lugar

Sus mejillas estaban sonrosadas debido a lo estúpido que se estaba comportando en ese día, y se dispuso a apuntar lo que estaba en la pizarra, más antes de comenzar, sin embargo no pudo evitar mirar de nuevo al bicolor, dado que se encontraba en frente de sí, este no apuntaba nada, simplemente se mantenía impávido en su sitio, se asombró un poco más le restó importancia, aunque aún así no podía evitar seguir viéndolo.

Al mismo tiempo un par de ojos azul ártico observaba al chino atentamente, sin perder detalle del cómo este observaba al ojirubí, y esto le provocaba una sensación como si su estomago estuviera revuelto y con unas ganas de golpearlo como pocas veces había sentido, no quería pensar en eso, pero tampoco podía despegar la vista de aquél chico y de su amigo y, detrás de él una bicolor veía a todos de una manera muy analítica.

Tal vez, sólo tal vez, aquél chico pudiera ayudarle a cumplir su deseo, aquél que veía imposible y que gracias a su llegada ya no lo veía igual, pero sólo lo lograría si quitaba a Tala del medio, y aunque le doliera en el alma, por su hermano, claro que lo haría. Además ya se encargaría de que alguien le quitara la tristeza al pelirrojo.

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

El timbre hizo notar que aquella clase tan aburrida había finalizado por fin, y todos comenzaron a recoger sus cosas ante el "mañana continuaremos" de su profesor, un chico joven de cabello anaranjado y ojos verdes muy vivarachos. Lentamente fueron saliendo de aquella aula mientras que tres rusos aún permanecían dentro.

Aiko - ¡Al fin! – decía mientras se estiraba en su lugar

Tala – Deberíamos decir algo en cuanto a esta clase, mira que hacernos tomarla si ya sabemos todo lo habido y por haber de la historia de Rusia, no por nada somos de ahí, y tu abuelo se empeñó a enseñarnos todo lo relacionado con el "Gran Imperio ruso" - Se quejaba mientras recogía sus cosas

Aiko – Pues si, pero… - terminó de poner todo de3ntro de su mochila y la tomó dispuesta a salir de ahí – es la única clase en la que siempre tengo notas excelentes – sonrió – aunque en realidad no genere ningún mérito si es mi país natal

Tala – Exacto – ya salía de aquél lugar con su mochila sobre el hombro y con un ojirubí siguiéndole de cerca en un completo mutismo

Aiko – Por cierto – habló después de un rato de silencio que se había formado entre ellos mientras caminaban hacia su destino – ¿Van a ir?

Kai – Hmpf

Aiko – Oh

Tala – ¿Saben? Me encantan sus conversaciones, siempre son muy amenas – se burló

Aiko - ¿Y tú, Tala? ¿Irás?

Tala No sé, tal vez esté ahí pero no voy a hacer nada. Ahí también ya sé todo lo que hay que saber

Aiko – Pues sí, tienes razón – dijo con un dedo en el mentón haciendo ademán de pensar – Pero aún así es muy divertido

Kai –Hmpf

Aiko – Ya bueno – hizo un puchero – tendré cuidado. Lo prometo – levantó una mano con la palma extendida al tiempo que volteaba por completo para verlos y les daba una sonrisa – Si se deciden los espero – comentó antes de echarse a correr por las escaleras

Kai – Tala

Tala – Si, ya lo sé, no te preocupes – dio un suspiro – Vaya, nunca pensé que tuvieras un complejo de hermano mayor

Kai – Tala – su voz sonó con tono de advertencia

Tala – Ya, ya, qué pésimo sentido del humor tienes – le reclamó mientras le veía perderse escaleras arriba, ya que seguro iba a la azotea – bueno, mejor me voy – y emprendió su camino, contrario al de su compatriota

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Unos pasos resonaban por los pasillos a toda prisa, dirigiéndose a un lugar en específico, aunque por más que corría, sentía que no llegaba, y eso le estaba haciendo sentirse estresado. Chasqueó los dientes en representación de su frustración, más aún así sabía que con aquello no lograría nada

Ray – ¡Genial! ¡Bien hecho Ray! – Se autorregañó – no puedo creer que en mi primer día de clase vaya a llegar tarde a dos clases seguidas

La verdad es que antes de terminar la clase de historia que impartía un profesor muy joven, de ojos verde esmeralda, cabello entre anaranjado y rojizo y piel blanca – Mystel Masefield dijo que se llamaba – le habían llamado de la dirección, por un trámite pendiente de su traslado, pero en lo que él llegaba, el director se ocupó en una llamada por un buen rato y otro tanto en lo que arregló su asunto, pues la consecuencia era su retraso, ya que antes debía ir por su mochila al salón y luego ir a dónde estaban todos.

Tan metido en sus pensamientos estaba que no prestaba la suficiente atención por dónde corría, así que no se percató de que alguien venía bajando las escaleras hasta que ya había chocado. Todo pasó en segundos y, aunque quiso detenerse, ya no tuvo tiempo para hacerlo, así que lo único que hizo fue actuar rápidamente dispuesto a no volver a cometer el tropiezo de aquella mañana.

Al momento de golpear el otro cuerpo, con un ágil movimiento lo sujetó de la cintura y volteó sus posiciones de tal forma que él cayera primero, dando de lleno con el piso y resbalando un poco con el otro cuerpo sobre de él. El golpe había sido fuerte, ocasionándole que estuviera aturdido por algunos minutos, sin moverse de su lugar, aún sujetando al otro de la cintura

Ray – Auch, eso me dolió – se quejó ya un poco recuperado y sobándose la cabeza – Oye, ¿Estás bien? – llamó al que estaba sobre él – Es una chica – dijo en bajo, notando su cabello largo y la falda levantada hasta la cintura, mostrando unas graciosas pantaletas de osito, la cuál la bajó inmediatamente con algo de pena por lo que él había ocasionado, rogaba por que nadie apareciera y fuera a malinterpretar las cosas - ¡Oye! – le llamó nuevamente mientras se levantaba y ponía su brazo izquierdo entre su cabeza y hombros y la otra en la cintura al tiempo que la recostaba sobre sus piernas – Despierta – le zarandeó ligeramente, sin embargo al apretarla por la cintura notó que estaba muy delgada, eso era extraño, pero no tuvo tiempo para razonar en esto porque escuchó un quejido – Oye

Aiko – Auch ¿Qué me pasó? – Abrió los ojos lentamente encontrándose primero con unos ojos color ámbar - ¿Tú quien eres? – preguntó mientras se sentaba - ¡Ah! Tu eres en chico nuevo, Ray Kon - ¿Verdad? – dijo ya reconociéndolo

Ray – Así es – le miró fijamente unos segundos - ¿Eres pariente de Hiwatari-kun?

Aiko – No sé de dónde sacarte esa idea – dijo con sarcasmo ante lo evidente, cruzando sus brazos y volteando la cara a un lado, sin embargo escuchó una risa muy extraña que le hizo voltear, solamente para encontrase al chico riéndose - ¿Te estás burlando de mí? – preguntó indignada

Ray – Para nada – respondió un poco más tranquilo

Aiko - ¿Entonces?

Ray – Es que me resulta muy divertido que al llegar a la escuela me topara con Hiwatari-kun y ahora que estamos a punto de terminar el día contigo. Pareciera que estoy destinado a toparme con medio mundo hoy

Aiko – A ver, a ver, explícate porque no ten entiendo nada, soy inteligente más no adivina

Ray – Lo que quiero decir, es que en la mañana también choqué con tu pariente y lo tiré

Aiko – Hermano

Ray - ¿Cómo?

Aiko – Kai es mi hermano, y esto me explica el por qué ha estado con un humor de los mil diablos todo el día

Ray – Lamento eso – se disculpó

Aiko – Nah, no importa, siempre está malhumorado

Ray – Bueno – se levantó del suelo y le tendió una mano para ayudarle – es un alivio saber eso, no tienes idea del peso que me quitas de los hombros, Hiwatari

Aiko – Aiko – vio que el otro puso una expresión de no entenderle – Mi nombre es Hiwatari Aiko

Ray – Pues mucho gusto Hiwatari Aiko – le arremedó divertido ocasionando una ligera sonrisa en la chica ya que en todo momento sus facciones habían permanecido neutras – Yo soy Kon Ray, aunque eso ya lo sabías – le mostró una cálida sonrisa

Aiko – Bueno, Kon…

Ray – Ray – le interrumpió – No me gusta mucho eso de que me hablen por mi apellido, Ray está bien – le tendió su mochila a la chica y tomó la suya del suelo

Aiko – Muy bien, Ray, entonces tú me puedes llamar Aiko – le sonrió amablemente, al fin relajándose puesto que había estado a la defensiva en todo momento – Bueno, ¿A dónde ibas con tanta prisa?

Ray – A sí, lo había olvidado – comenzaron a caminar – Iba para la siguiente clase, pero como me llamaron de la oficina del director iba ya tarde, y el hecho de que esta escuela esté tan grande y con escaleras para todos lados no me ayuda en mucho, hasta parece un laberinto. Tal vez debiera conseguir un mapa – bromeó

Aiko – Si, tienes razón. – Rió un tanto divertida - Es un poco complicado al inicio, pero después te acostumbras.

Ray – Pero mientras, ya voy a llegar tarde a dos clases, y en un solo día

Aiko – No te preocupes, con que le expliques al profesor qué pasó estoy segura de que comprenderá

Ray – Solamente espero que no sea como la profesora Mitzuhara

Aiko – No te preocupes, ella siempre es así de estirada. Del que deberías preocuparte es de Boris

Ray - ¿Con el que entré al salón de clases?

Aiko – Ese mismo. Él si, para que veas, es todo un gruñón, ya lo verás en la siguiente clase – declaró

Ray – Gracias por la advertencia – se hizo un silencio durante unos segundos que, curiosamente, no era incómodo - ¿Sabes? – Llamó la atención de la chica – Me alegra tener alguien con quién hablar, creí que no tendría nadie con quién conversar durante al menos una semana en lo que me acoplaba, pero fue todo un caso eso de que en cuanto me vieron fui el foco de atención

Aiko - ¿Eso te incomoda?

Ray – La verdad si, no me gusta que todos se fijen en mi

Aiko – Pues si gustas – habló tímidamente – Puedo hacerte compañía en lo que encuentras amigos

Ray – No, gracias – respondió y vio a la chica que su mirada se entristeció – Prefiero que tú seas mi primera amiga en esta escuela

Aiko - ¿En verdad quieres eso?

Ray - ¿Por qué? ¿Te parece raro?

Aiko – Pues no sé si lo hayas notado, pero siempre estamos solos mi hermano, Tala y yo, nadie se nos acerca

Ray – Pues no sé por qué, si eres agradable – no notó un leve sonrojo en la chica – Aunque tu hermano si me intimida un poco, parece que mi intento por llevarme bien con él falló

Aiko -¿Ya hablaste con mi hermano?

Ray – Si, en la azotea, quise disculparme por lo de la mañana pero me dijo que le daba igual si lo hacía o no – dio un suspiro – parece que no le simpaticé demasiado – dijo muy en bajo, tanto que la otra no alcanzó a escucharlo, y con su mirada hacia el suelo

Aiko - ¿Cómo?

Ray – No, nada, olvídalo

El silencio volvió a reinar, la verdad es que aquél chico era muy bueno, tal vez él pudiera lograr lo que ella jamás había podido en toda su existencia y lo que, inútilmente, Tala intentaba. Tal vez él pudiera cumplir con su objetivo, sólo tal vez, pero empezaba a creer que podía ser posible, ya casi no quedaba tiempo, debía apresurarse. Nunca notaron que desde lejos, un par de ojos los observaban fijamente

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¿? – Muy bien todos – gritó un chico alto, de cabello azul cenizo y algo alborotado, ojos color café y piel algo bronceada - ¿Están todos aquí?

Hilary – Profesor Granger

Hiroshi - ¿Dime, Hilary?

Hilary – Hiwatari Aiko no está aquí, la vi…

Aiko - ¡Esperen! – gritó desde lejos mientras corría hacia el centro del patio principal, donde se encontraban ya todos

Hiroshi – Vaya, parece que ya llegó – murmuró en vista de las intenciones claras de la pelicastaña. Vio a la ojirubí llegar hasta él y detenerse agitada - ¿Estás bien?

Aiko – Si, no hay problema – el otro la vio fijamente – Ray, él es el profesion Hiroshi Granger – dijo intentando que dejara de mirarla

Hiroshi – Ah, si, eres el chico nuevo. Mi nombre es Hiroshi Granger y son el profesor de educación física, aunque a veces ayudo en la enfermería – se presentó y se volteó para ver a sus alumnos – Muy bien, ya que todos estamos aquí, les voy a explicar que vamos a hacer hoy. Como verán he traído los colchones del gimnasio y los he puesto al centro de la pista. Hoy vamos a practicar lo que vimos la semana pasada. Serán de uno contra uno, el que gane dos de tres es el vencedor. Kon – se dirigió de nuevo al chino – si gustas puedes observar mientras

Ray - ¿Qué es lo que hay que hacer?

Hiroshi – Son movimientos básicos de defensa personal, combinados con Karate

Ray - ¿Puedo intentarlo? – preguntó entusiasmado

Hiroshi - ¿Crees poder llevarles el ritmo? – le vio asentir – Muy bien, entonces puedes participar, pero no te esfuerces demasiado

Ray – De acuerdo

Hiroshi – Hiwatari – llamó a la chica – Dile a tu hermano y a Ivanov que si siguen faltando no podré ocultarlo por más tiempo, aunque no participen diles que vengan

Aiko – Lo intentaré, pero no prometo nada, ya que no les gusta la clase por que se aburren

Hiroshi – Ya lo sé, pero solamente diles que vengan, tal vez encuentren a alguien a su nivel, uno nunca sabe

Aiko – De acuerdo, lo haré, lo haré – dio la vuelta dispuesta a irse

Aiko – Y Hiwatari – vio que volteó para verle – No te esfuerces – la otra sólo sonrió y siguió su camino – Ah que niña – dijo con un suspiro – Muy bien todos escúchenme – llamó su atención - Van a ser chicos con chicos y chicas con chicas, para que no digan que hay trampa, si no alcanzan todos a competir, continuaremos en la siguiente clase. Muy bien, comencemos

Aiko – Ven Ray, vamos a sentarnos un rato, creo que pasara un tiempo antes de que nos toque a nosotros – así se encaminaron al césped cerca de ahí, y se colocaron bajo la sombra de un árbol - ¿Vas a participar? – preguntó una vez que se había acomodado

Ray – Si, creo que puedo seguirles el ritmo – sonrió sentado a su izquierda

Aiko - ¡Genial! Te estaré animado

¿? - ¡Hiwatari! –gritó a todo pulmón

Aiko – Hay no, aquí vamos de nuevo – se quejó viendo a la pelicastaña llegar desde lejos

Ray - ¿Qué sucede?

Aiko – Nada en particular

Hilary – Oye tú, Hiwatari, creo que tenemos un asunto pendiente – le espetó al momento que llegó junto a ella

Aiko - ¿Ah, si? Yo no lo recuerdo – volteó la cara restándole importancia

Hilary – Escúchame bien, si no cumples con tu castigo, yo misma me encargaré de que estés castigada por el resto del semestre

Aiko - ¿Y crees que eso me preocupa? – le encaró levantándose de su sitio

Hilary – No me retes Hiwatari

Aiko – Pues tú no lo hagas conmigo

Hilary – Te crees mucho solamente porque Kai-kun y Tala-kun siempre están a tu lado ¿Verdad? Pero ellos no están contigo ahora

Aiko – Nadie te ha dado el derecho para llamarles por su nombre, así que has el favor de no hacerlo

Hilary - ¿Y crees que lo voy a hacer solamente por que tu me lo adviertes? Admítelo, estás indefensa ahora – intentó llevar una mano hacia la cara de la chica, pero alguien le detuvo

Ray – Me parece que ella no está sola del todo – dijo sujetando el antebrazo de la pelicastaña

Hilary – Ray-kun – dijo notando su presencia

Aiko – Ray – su voz fue apenas un murmullo

Hilary – No debes llamarle por su nombre

Ray – Me temo, que la que no tiene derecho de hacerlo eres tu delegada

Hilary – Oh, por favor, llámame Hilary – dijo bajando su brazo y sonrojándose coquetamente

Ray – Gracias… - vio a la chica sonreír – pero no, gracias

Hilary – Pe… pero Kon, tú no sabes qué clase de persona es Hiwatari, no te conviene estar cerca de ella, es una antisocial y engreída. ¿No prefieres venir conmigo y con mis amigas? Te aseguro que te divertirás – puso su cara más amigable

Ray – Eso sería agradable… - vio a la pelicastaña sonreír y a la ojirubí poner una cara de incredulidad – sin embargo, no me agradan las personas tan arrogantes como tú

Hilary – Pero si Hiwatari es más arrogante que yo – se defendió, aunque no con un muy buen argumento

Ray - ¿Tú crees? – Volteó a ver a la bicolor – Yo creo que… ella es una persona muy agradable, caras vemos corazones no sabemos, delegada. Tu puedes aparentar ser una buena persona, sin embargo, con solamente este acto me has demostrado que esa no es tu verdadera personalidad

Hilary – Estás confundido, deberías de tratarme antes de comprarme con ella y verás que lo que te digo es verdad

Ray – Lo siento, pero ya me he decidido. Así que, por favor, deja a mi amiga en paz, delegada

Aiko – Ray – el aludido volteó a verla – Muchas gracias – le dijo con las mejillas snrojadas

Ray – Ne, no hay problema – le sonrió amablemente

Hiroshi – ¡Kon! –gritó desde lejos – ¡Hey Kon!

Aiko – Te están hablando

Ray - ¿Cómo? – Volteó a ver a dónde se encontraba el profesor – ¡Ya voy! – le gritó

Así pues, el chino se apresuró a llegar a donde el profesor le llamaba de forma tan insistente, mientras la chica le seguía desde atrás a paso lento, siendo observada por una pelicastaña de una forma muy rencorosa, aunque claro eso ni de broma podría compararse a una de las famosas miradas de su hermano. Cuando al fin hubo llegado a la orilla de aquellos colchones se hizo espacio para poder mirar desde primera fila a Ray.

Frente a Ray estaba un chico de piel morena solamente un poco más que la de Ray, cabello rubio cenizo alborotado y largo, atado en una trenza, y unos ojos azul claro como el agua (Yo se los vi de ese color, si no es díganmelo y lo corregiré) La bicolor lo identificó rápidamente, también era uno de los chicos más guapos de su salón, junto a su hermano, Tala y ahora Ray por lo que podía notar ya que las chicas no se decidían a quien darle ánimos

La ojirubí observó atentamente a su nuevo amigo y su cara se tornó a una de preocupación. Aquél chico, de nombre Mystel, era participante del equipo de Karate y había sido una gran cantidad de veces el campeón en la rama varonil y en realidad era bueno, no excelente pero si bueno. No sabía qué tan hábil era el chino, pero le iba a ser imposible ganarle, él nunca había sido vencido por nadie más que por su hermano, cosa que no le había divertido en absoluto.

Le parecía estúpido que alguien sin el entrenamiento apropiado pudiese ser capaz de vencerle tan fácilmente como él lo había hecho, qué equivocado estaba. De pronto, el profesor dio inicio a la pelea sacándola de sus cavilaciones, y Mystel prontamente se puso en posición de ataque, por lo visto no estaba de muy buen humor ya que sin la menor advertencia, atacó a Ray como si este fuera un maestro de artes marciales o cinta negra ignorando completamente la orden del maestro de detenerse.

La bicolor se sorprendió no tanto por el ataque repentino, si no por el hecho de la fuerza del ataque para con alguien como Ray, sin embargo su asombro fue mayor al ver cómo el chino esquivaba el golpe con una facilidad increíble de creer dejando perplejo al otro, lo que en un segundo fue angustia, en ese momento se tornó en alivio, al parecer esa clase iba a ser muy divertida.

Con suma frustración y enojo Mystel volvió a atacarlo argumentando que aquello solamente había sido suerte por parte del chino, pero el hecho de haber esquivado el segundo golpe denotaba todo lo contrario. Por un buen rato Mystel intentaba de acertar un golpe al chino y este los esquivaba únicamente, había un revoloteo entre sus compañeros debido a que el capitán de karate estaba siendo vencido y eso lo enfurecía más aparte del hecho que el otro no atacaba y aún así ya llevaba un punto a su favor, en un instante, Ray se paró en seco y detuvo uno de los tantos golpes.

El otro volteó a ver su cara detenidamente, y notó algo muy extraño, como si acabara de tomar una decisión muy importante y estuviera determinado a llevarla a cabo así que, percibiendo la advertencia, dio un brinco hacia atrás y se puso en posición de ataque, para su asombro, el chino le imitó, logrando al fin sacarle una sonrisa a su oponente. Prontamente ambos atacaron, sorprendiendo a sus demás compañeros por tal habilidad, ya que creían que Ray nada más sabía defenderse.

Los ataques eran fuertes y determinados, ninguno de los dos daba su brazo, si Ray acertaba una vez más ganaba, si Mystel lo hacía estarían empatados e irían por el desempate, en verdad aquella pelea estaba siendo muy divertida. Los demás no vieron el siguiente ataque del chino y Mystel apenas tuvo tiempo de reaccionar, pero de un instante a otro, Ray había abandonado aquella pose de defensa que había retomado y le dio un ataque con el cual lo barrió y lo tumbó al suelo, para luego darle un golpe en el pecho, concluyendo aquella batalla.

Hiroshi – Muy bien, Kon es el vencedor – declaró – Muy bien hecho – le dijo al chico una vez que estuvo a su lado

Ray – Muchas gracias

Hiroshi – Pero creo haberte dicho que no te esforzaras – vio que el otro se sonrojaba – Supongo que está bien en vista de que Mystel te atacó tan fuerte, no sé qué le cruzó por la cabeza pero lo que hizo fue muy peligroso. Siendo él el capitán de karate, si hubiera sido alguien de menos experiencia que tu estoy seguro que para este instante ya lo estaría atendiendo en la enfermería – rió un poco – bueno, ve a descansar un rato

Ray – De acuerdo – el chico comenzó a alejarse lentamente hacia dónde se encontraba su amiga, sin embargo a unos cuantos pasos de ella, alguien le habló al tiempo de tomarlo del hombro para que girara, encontrándose inmediatamente con aquél chico de ojos celestes y cabello rubio alborotado

Mystel – Oye Kon – le enfrentó una vez que sus miradas se toparon – Hola – le sonrió amablemente desconcertando al chino – Mi nombre es Mystel – le tendió la mano en señal de saludo, a lo cual el pelinegro respondió – Disculpa que te haya tratado de aquella forma no fue mi intención, solamente que no tuve un buen día. Admito que no debí haberme desquitado con el primero que me enfrentara pero, si he de ser sincero, me alegro que hayas sido tú. Eres muy hábil

Ray – Muchas gracias – respondió abochornado por el halago, ya que no estaba acostumbrado a recibirlos tan a menudo

Mystel - ¿Sabes? – Le cuestionó de pronto – En vista de tus habilidades, ¿No te gustaría pertenecer al club de Karate? Podría hacer algunos arreglos para que fueras un instructor, al igual que yo – ofreció

Ray – Te lo agradezco – vio al chico sonreír – pero me temo que no puedo aceptarlo – la sonrisa del chico desapareció

Mystel - ¿Y puedo saber el por qué? – cuestionó con la vista perdiéndose detrás del ojiámbar, hacia un punto en particular

Ray – No quiero parecer ni grosero ni pedante pero, - captó de nuevo la atención del chico – hay cosas más importantes que tengo que hacer – sonrió amablemente

Mystel – Si, me imagino – dijo de una forma muy despectiva aún con la mirada clavada en la chica como si intentara matarla con solo verla y luego se fue

Ray – Poniéndose al lado de la chica – Comienzo a creer que no eres muy estimada ¿verdad?

Aiko – Todos tienen sus motivos para odiarme, unos más estúpidos que otros, y otros son un efecto colateral

Ray - ¿Colateral?

Aiko – Si – dijo al tiempo de asentir – Me refiero a que algunos no me soportan porque no soportan a mi hermano – sonrió

Ray - ¿Y por qué tanto desprecio hacia ustedes? – curioseo

Aiko – Todos tienen sus razones – dijo al tiempo de encogerse en hombros – Por ejemplo – comenzó su explicación – Las chicas me odian a mi por que soy hermana de mi hermano – dijo a pesar de lo estúpido que eso sonaba – Si ya sé – dijo al ver la cara del chico – pero a mi que me dices, soy la única mujer que está tan cerca de mi hermano y eso les causa celos. Por Dios – puso sus brazos en jarra – no puedo creerlos, que creen que es lo que voy a hacer con él, ¡Es mi hermano! – Estalló y se puso a respirar para calmarse – otros – continuó ya más calmada – Son por cosas más sencillas, un claro ejemplo es Mystel. En una ocasión tuvimos un ejercicio muy similar al de hoy y al ser él el capitán de karate, todos creyeron que ganaría sin problemas por eso, sin embargo hubieras visto a cara de sorpresa de todos cuando mi onii-chan le ganó en manos de un minuto sin ningún esfuerzo, mientras que él estaba totalmente agitado, o el hecho de que tenemos los tres primeros lugares del salón y no pueden superarnos. Se puede decir que es una mezcla de envidia y odio, y en cuanto a Tala y mi onii-chan incluye un poquito de atracción - se rió - Ellos… - su mirada se perdió en el suelo mientras su flequillo ocultaba sus ojos - Ellos nos odian por eso, por que nuestra familia es prestigiada, de gran renombre y por que nosotros no tenemos ninguna complicación en nuestra vida, porque todo en torno a nosotros ya está arreglado, que no nos esforzamos por nada y que todo lo tenemos en bandeja de plata. No saben nada – en su rostro se formó algo parecido a una sonrisa pero llena de ironía

Ray – Oye…

Hiroshi – Hiwatari es tu turno – le indicó

Aiko – ¡Ya voy! – respondió volviendo a su ánimo habitual – en un momento regreso, no tardo

Ray – Si, ánimo

Aiko – Aquí estoy – dijo al pararse en el colchón al maestro

Hiroshi – Muy bien, tu competirás contra Tachibana – le indicó y ella asintió – Recuerden que es solamente es una práctica, no hay necesidad de tomárselo en serio, ¿entendido Tachibana? – Le dio énfasis a estas palabras, debido a que sabía que a ella no le simpatizaba mucho la ojirubí – Hiwatari – ahora era el turno para la bicolor – no te esfuerces demasiado – la aludida hizo una mueca de desacuerdo, pero aún así asintió – Muy bien, ahora dense el saludo – vio a ambas chicas acercarse – Salúdense – las dos hicieron una reverencia – A sus lugares

Hilary – Me las pagará, ya verá por poner a Ray en mi contra, será su castigo por ser tan engreída, no podrá ganarme – pensó mientras se dirigía a su lugar

Hiroshi – Muy bien – levantó una mano – comiencen

La bicolor no tuvo el tiempo suficiente de reaccionar, ya que ni bien habían dado la orden cuando ella la atacó, sin embargo a duras penas pudo esquivar el golpe, el cual iba directo a su pecho con una fuerza descomunal, por esto mismo pudo repeler el ataque sujetándola del brazo y haciéndola caer al suelo bocabajo, consiguiendo así un punto a su favor.

Este hecho no le hizo ninguna gracia a la pelicastaña ya que, si bien Mystel era el capitán de karate y había conseguido el primer lugar en cada competición – no por nada era el capitán – Hilary era su equivalente en la rama femenina, aunado a esto, la bicolor no solía participar en esa clase de actividades físicas, por lo cual era lógico pensar que la ojicastaña sería la ganadora, el hecho de que la ojirubí hubiera conseguido un punto suponía que era mera suerte

Las dos chicas volvieron a ponerse en su lugar, esperando que el profesor iniciara de nuevo la práctica, no sin antes advertirle a la pelicastaña que no volviera a hacer lo mismo, sin embargo pareció que esto le importó poco o nada a la chica ya que repitió su ataque precipitado, aún así no volvió a cometer el mismo error cuando la bicolor intentó realizar la misma táctica.

La ojicastaña sonrió con sorna, debido a la cara de sorpresa de su contrincante, mas sin embargo, su sonrisa se borró al ver que la otra le sonreía de igual forma y muy confiada, esto le causó una gran frustración y coraje y sin más reparo la atacó con todo lo que tenía. No hacía caso a la orden del profesor de parar aquella pelea, y la bicolor no parecía para nada intimidada por el ataque.

La pelicastaña le atacaba constantemente, dándole golpes que no eran permitidos en aquella disciplina tan estricta, pero que aún así no le importaba. Algunos de sus golpes iban directo a su cara, a las rodillas con la clara intención de romperle una, a sus piernas y entrepierna inclusive, y las más agresivas iban directo al pecho, con el único objetivo de romperle una costilla. La ojirubí se defendía de una manera asombrosa, más ya no había vuelto a realizar algún ataque, aún así no se le veía agotada.

Prontamente esta actividad comenzó a aburrir a la bicolor puesto que pensó que, al ser Hilary la campeona de la rama femenil, tendría un mayor desempeño al de cualquiera, pero se equivocó. Su cara de indiferencia pronto se tornó a una sonrisa un tanto burlona vista claramente por su oponente y rápidamente los ataques se volvieron mucho más violentos.

Sin embargo, esto no preocupó a la chica de ojos color rubí, ya que los ataques desesperados se le hicieron aún más divertidos, aún así esta diversión le duró poco. Sin querer retrasar más el desenlace final pasó de la defensa al ataque en un santiamén provocando una conmoción para todos los espectadores y en su rival, y los papeles se invirtieron.

La bicolor atacaba fervientemente mientras que la ojicastaña apenas y podía repeler los ataques, pero la derrota, para ella, no estaba permitida. Como pudo, mientras se seguía defendiendo, lograba dar algunos ataques no muy efectivos, pero a fin de cuenta respondía. Aquella competición que todos habían sentido como si hubieran sido horas eran en realidad escasos cinco minutos, en los que nadie había perdido detalle de tan maravillosa demostración, sin embargo, todo lo bueno tiene un final.

En un rápido movimiento, la bicolor atacó directamente a la ojicastaña, intentando acertarle un golpe en el pecho únicamente para conseguir el punto, sin afán de dañarla al contrario de ella, Hilary. Con un ágil movimiento sujetó la muñeca de su oponente, le dio vuelta y la colocó a la espalda de ella misma – de Hilary – imposibilitándole cualquier movimiento con su mano izquierda.

Con la otra mano detuvo un codazo propinado por la pelicastaña tratando de soltarse, con su pierna izquierda, la bicolor le dio un rodillazo en la comisura de la rodilla de la pelicastaña, haciéndole caer sobre la misma en el colchón y, con un poco más de esfuerzo, la hizo caer por completo sobre aquél suave piso adaptado para la ocasión, dándole la victoria a la ojirubí.

El silencio se hizo inminente, al haber acabado al fin la pelea y causando un gran asombro a todos sus compañeros por el desenlace tan inesperado. La pelicastaña se quedó viendo aún al suelo con ojos incrédulos, ante su derrota definitiva, en su cabeza la palabra "no es posible" no dejaba de aparecer en su cabeza. Despechada, lanzó una patada al pecho de su contrincante quien, al estarse levantando ya más relajada, no pudo evitar el golpe y salió disparada hacia atrás, causando preocupación en el chino – quién hasta ese momento había estado muy tranquilo con la pelea – y en el profesor, por ese ataque tan deshonesto.

Hiroshi - ¿Te encuentras bien? – Le preguntó una vez que se colocó al lado de la chica, la cual permanecía inmóvil

Aiko – Si – Contestó apoyándose en sus manos aún en el suelo, el flequillo tapaba su mirada

Hiroshi – Muy bien, es todo por hoy – se dirigió a los alumnos – Aiko…

Aiko - No hay problema, estoy bien – se levantó pesadamente de su lugar, sin mirar a nadie y caminó a paso lento a los vestidores, seguida en silencio por un pelinegro

Hiroshi – Aiko… - murmuró muy por debajo – Alto ahí Tachibana – le indicó al ver que la pelicastaña desaparecía del lugar discretamente, como si nada hubiera ocurrido – Tengo que hablar contigo

La pelicastaña se devolvió al lugar en dónde el profesor se mantenía estático y con el seño fruncido, claramente con disgusto por el comportamiento de la chica. Los reclamos por parte de ella se iban perdiendo mientras todos avanzaban hacia el edificio debido a que el profesor les había reprendido por estar de lichos (Eso en por mi rancho es andar de metiche, curioso o metiéndose dónde no les llaman)

La bicolor siguió su camino hacia su destino con paso cansino, sin notar siquiera que unos instantes antes, durante su pelea, varios pares de ojos la miraban atentamente, y todavía la seguían. Un par de ojos eran los que la seguían en silencio, otro par la vio fijamente todo el tiempo desde un árbol de aquél patio, aunque un poco retirado, otro par la miraban desde los cielos, y el último, tras un cristal.

La ojirubí, poco antes de entrar a los vestidores, tranquilizó al chico proveniente de China, diciéndole que estaba bien, que no había de qué preocuparse, claro está que eso no se lo tragó, aún así la dejó sola y se fue de ahí. Después de unos minutos la chica salió totalmente cambiada ahora con su uniforme, no había demorado prácticamente nada y había salido antes de que sus compañeras llegaran al lugar, que se habían retardado intentando saber que había pasado con la delegada. Con el mismo paso lento se dirigió a la salida, dónde estaban sus zapatos, para cambiarse por ellos, su mirada no había cambiado en absoluto, de pronto escuchó un ruido tras ella.

Aiko – Ya dije que estoy bien – contestó a la pregunta no formulada por aquella silueta tras ella, el sol comenzaba a ponerse y estaba a escasos metros de la salida

¿? – Uy si, ya veo que desbordas energía

Aiko – No estoy de humor, Tala – su mirada aún se mantenía oculta

Tala – Ya me di cuenta. Vamos, te llevo a casa – le ofreció

Aiko – No, no te preocupes, yo puedo irme sola – comenzó a caminar, sin embargo, sus piernas flaquearon y comenzó a caer, cerró los ojos y sin importarle nada, dejó que el suelo la recibiera, pero, el golpe nunca llegó, su cabeza golpeó una superficie dura, pero lo suficientemente suave como para no hacerle daño. Sus ojos estaban pesados, y no tenía ánimos de abrirlos, aún así se obligó a hacerlo, encontrando frente a sí a un chico alto, fornido, con su chaleco desabrochado mostrando su blanca camisa, algo arrugada y descuidada. Levantó su mirada un poco, con mucho esfuerzo, y logró ver sus ojos color lavanda, reconociéndolo inmediatamente – Bryan – su voz era poco más que un susurro

Bryan – Vamos – la tomó por las piernas y puso su otra mano en la espalda y la elevó en brazos – lleguemos a tu casa antes de que ti "adorable" hermano nos vea y quiera matarnos – la chica había cerrado los ojos y su respiración lenta– Vamonos, Yura

Tala – Bien

Los dos rusos se dirigieron a la salida que en esos instantes se encontraba desértica, mientras el sol caía lentamente dándole paso a la noche. El pelilavanda iba al frente seguido muy de cerca por el ojiártico. Si bien era cierto que, cuando le llamaban Yuriy era porque no estaban bromeando y que mejor se anduviera con cuidado, el ojilavanda era el ÚNICO que le decía Yura cuando estaban en paz, y de algún modo eso le hacía sentir especial y quería creer que él, Bryan, sentía lo mismo.

El cielo tenía un matiz de varios colores, de naranja, amarillo, morado, celeste, rojo, azul oscuro, un conjunto que lo hacía ver fabuloso, sus sombras alargadas se perdían a lo lejos mientras un par de ojos los veía algo distantes, desde dónde ellos habían partido, con una mirada de tristeza y angustia y, sin decir palabra alguna o hacer algún ruido, desapareció del lugar

NOTAS DE LA AUTORA

Konitchiwa, ¿Cómo han estado? Espero que bien. Disculpen por mi retraso, espero que el capítulo haya quedado bien y compense un poco. Sé que no es excusa, pero tuve exámenes finales, ya para terminar mi noveno semestre, ahora soy toda una Licenciada en Informática Administrativa (se aceptan felicitaciones XD) Bueno, de hecho me faltan solamente un par de materias reglamentarias para conseguir mi título pero ya estoy más allá que acá, al menos ya soy pasante. OK basta de hablar de mi. Aparte de esto, que los exámenes fueron los peores de mi vida, y eso que estuvieron más fáciles que muchos, me rompí el dedo meñique, y como yo escribo con los cinco dedos de cada mano ya se han de imaginar que esto me resulta un poquito difícil, aparte del hecho de que me prohibieron usar la computadora un tiempo por lo mismo, el trabajo, la familia, el novio, y un interminable etc. Aún así, en cuanto tuve tiempo libre intenté terminarlo lo más pronto posible, a ver si me aguantan otro ratito más mientras escribo el siguiente, prometo terminarlo, y también los otros que tengo pendientes, solamente que a veces me quedo sin inspiración y debo descansar tantito.

Ahora si, espero que les haya gustado el capítulo, cualquier queja pueden decírmela libremente, si hubo incoherencias lo lamento, háganmelo saber y las corregiré, es que estuve día tras día escribiendo y en ocasiones se me va el avión con todo y pasajeros. Si no les gustó algo también díganmelo y veré cómo corregirlo, si les ha gustado también me gustaría saberlo. Toda clase de reviews las acepto y se agradecen desde el fondo de mi corazón aunque no los responda. Ah, si, también espero que, para los fanáticos de Hilary, no les haya molestado el papel que le puse, y en cuanto a Mystel… fue de último minuto, no lo tenía siquiera contemplado que apareciera XD. Bueno, ahora si me despido recordándoles que por favor me manden un review, y yo lo sabré atesorar. Cuídense mucho y nos leemos luego.

Matta nee