Aclaración de puntos:
1. -Las acotaciones son estas
"Lo que el personaje piensa"
Hablando el personaje
(Cuando yo interfiero)
ooooooo Cambio de escenario oooooooo
2. – Ningún personaje de Beyblade ni la idea original es mío, todo es de su creador Takao Aoki, excepto la trama de este fic
3.- Este va a ser un fic clasificación R, no sé si vaya a poner algo de lemon pero mejor prevenir, si veo que no le pongo nada lo bajo de clasificación, además no me gustaría alguna demanda por alguien que no aguantó, así que si lo leen es bajo su propio riesgo, y no me manden reporte, se siente bien feo que te eliminen tu fic
4.- Aquí hay yaoi, escucharon bien, es yaoi (¬¬ como si Beyblade no lo fuera siempre)
Dicho lo que se tenía que decir y aclarando los puntos que tenían que ser aclarados, aquí yo doy comienzo y rienda suelta a mi imaginación
DESPUÉS DE LA ESCUELA
Una habitación sumergida en las sombras que eran ahuyentadas por la escasa luz de una lámpara, muy elegante, donde el techo tenía un efecto de nubes y cielo azul, junto con las estrellas. Las cortinas eran de un color rojo sangre muy oscuro, y la habitación estaba pintada de un color blanco marfil, lo cual ocasionaba que, con las cortinas cerradas, todo pareciera que estuviera más negro que la noche. Había un ropero color blanco.
Un peinador de color caoba muy elegante, el baño tenía una bañera y por el otro tenía un pequeño jacuzzi y tenía varios jabones y shampoo's que daban aromas muy distintos y deliciosos, algunos dulces otros relajantes. La cama, sumamente grande y con una gran cantidad de almohadas de todos tamaños, tenía sábanas de color rojo oscuro de seda y además cuatro postes altos, uno a cada orilla, sosteniendo una especie de techo y de cada lado colgaban unas delgadas cortinas de seda de un color blanco muy hermoso y también con muchas almohadas, y frente a la cama había una puerta.
El suelo estaba cubierto por una hermosa alfombra roja. Tenía un juego de sillones, uno chico, uno mediano y otro grande. En ambos lados de la ventana se encontraban dos pequeños buró's. Frente a la ventana, un tanto retirada de esta, se encontraba una mesita para el té con sus dos sillas. A un lado de la cama se encontraban una mesita de noche, adornada por una pequeña lámpara y un reloj despertador. En el techo se encontraba un candelabro de cristal
Un par de párpados se levantaban de forma lenta y perezosa, dejando ver unas gemas de un hermoso color rubí, lentamente dejó que sus ojos se acostumbraran a la escasa luz proporcionada por la lámpara, y también trataba de ubicarse en dónde estaba, ya que no tenía ni la más remota idea, su cuerpo, en medio de aquella enorme cama y entre tantas almohadas y sábanas, le hacían parecer un bebe
De pronto todos los recuerdos volvieron a su cabeza, haciéndole sentarse apoyándose en sus brazos, pero lo hizo de una forma tan rápida, que sintió un horrible mareo, aunque eso no le quitaba el miedo que sentía en esos instantes. Sin embargo, un golpe en medio de sus cejas le quitó el susto y le hizo reaccionar, volteando a ver al culpable de aquél acto.
- ¿Bryan? – Preguntó como entre incrédula y desconfiando de lo que sus ojos le mostraban
- Será mejor que te quedes ahí – dijo aun con la mano en la posición de que le había dado el golpecito en la frente, es decir, con el dedo pulgar sujetando levemente al dedo corazón para darle un pequeño impulso al soltarlo
- ¿Qué pasó? – Interrogó al tiempo que se dejaba caer para atrás siendo atrapada por las cómodas almohadas y mientras emitía un pequeño quejido de, lo que a su parecer era, dolor.
- Eso dímelo tu – le respondió sentándose en un sillón ago retirado de la cama
- ¿Cuánto llevo dormida? – Volvió a preguntar evadiendo la pregunta anterior
- Alrededor de una hora o un poco más – Hacía todo acoplo de su voluntad para no matarla por tantas preguntas que le estaba haciendo
- ¿Ya se enteró nii-san? – Cuestionó temerosa y escuchó un bufido
- Mandé al idiota ese de Ivanov para que en cuanto llegara le distrajera
- Gracias – Le dijo quedito
- Hmpf – se encogió en hombros y el silencio se hizo presente
De pronto, se escuchó el chasquido de la puerta a lo que ambos se alarmaron, si algún empleado le veía en cama a esa hora irían a decirle inmediatamente al mayor de los Hiwatari, lo cual en definitiva no era nada bueno; si era el viejo le gritaría, lo cual en realidad no era importante, y si era Kai... es si era malo... muy, muy malo..., no, mejor ni pensarlo.
La chica sujetó inconscientemente las sábanas con las que estaba cubierta, como si ellas fueran un escudo impenetrable, y el pelilavanda solamente se quedó esperando a ver quién aparecería de detrás de aquella barrera que iba cediendo lentamente...
- Agh que fastidio – se quejó un chico con cabello rojo como el fuego
- ¡Tala! – Se alegró la chica soltando las sábanas y viendo como el chico se paraba al pie de su cama
- Me debes una grande Hiwatari – Le dijo con el seño fruncido y vio la cara de confusión de la chica – Gracias a ti Kai se molestó conmigo – puso los brazos en jarra y volteó a un lado la vista
- ¿Y eso fue por...?
---------------------------------------------- FLASH BACK ---------------------------------------
Los dos chicos habían logrado llegar al cuarto de la bicolor, con ella en brazos del pelilavanda, sin que nadie los viera. El ojilavanda la colocó sobre su cama y la arropó... bueno era frío, sádico, sarcástico, con un léxico muy florido, arrogante, y mil y un adjetivos más... pero era su prima... y pues... le caía bien (XD es lo mismo que me dice mi nii-san) pero moriría antes de admitirlo. Prendió la lamparita junto a la cama de la chica y se dejó caer en un sillón que había por ahí
- ¿Y ahora...? – Cuestionó el pelirrojo
- Evitar que el estúpido ese vea a la mocosa – No vio la mueca de enojo en la cara del otro - ¿Qué esperas? – Le dijo tras ver que no se movía de su lugar
- ¿Quieres que yo vaya a cubrir a esa? – Señaló a la chica
- Bueno... – se paró de su lugar – entonces lo haré yo - resolvió
- ¿Qué? – Preguntó sorprendido – Debes estar bromeando – le espetó incrédulo
- Si no quieres hacerlo tú, no me queda más remedio que hacerlo yo mismo – Se tronó los dedos de las manos – Trataré de no maltratarlo… mucho – sonrió cínicamente
- De acuerdo, de acuerdo – le dijo rodando los ojos – Yo iré – Dio media vuelta y comenzó su camino de salida – Maldito bastardo, imbécil, maniaco, antisocial… - el resto de las palabras se perdieron tras la puerta ya que el ojiártico ya había salido del lugar
- Hmpf – se dejó caer nuevamente en el asiento que anteriormente había estado ocupando y miró a la chica acostada en su cama por unos instantes, para después cerrar sus ojos y apoyar su cara sobre su mano - Idiota – dijo a la nada
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
- Idiota, cínico, mal nacido, antipático, sádico, arrogante….
Un chico de cabello rojo como el fuego caminaba por los pasillos de aquella enorme mansión lanzando improperios al aire y espantando a cuanto sirviente lo oía, ya que algunas palabras nunca las habían escuchado pero, en vista del sentido de la mayoría de las palabras, pues se podían dar una ligera idea de por dónde iba su significado. Iba absorto en sus pensamientos, tanto que no se daba cuenta de por dónde iba, pero conocía el lugar como la palma de su mano, así que no temía perderse.
Sin embargo, no contaba con que alguien se le plantaría en frente con omnipotencia al grado que el parara su trayecto para poder ver a la cara a quién se interponía en su camino – la mayoría del trayecto lo había hecho con la mirada semibaja pero podía notar que los sirvientes se le apartaban rápidamente por miedo a su ira que en ese momento era más que evidente - El pelirrojo lentamente levantó la mirada ya que, por los zapatos, ya podía deducir quién era la persona plantada frente a sí
- Ivanov
- Señor Hiwatari – se paró de forma derecha e hizo una reverencia hasta quedar en escuadra
- Levántate – vio al chico responder a su orden – ¿Haz visto a Kai?
- No, señor – respondió parado en forma militar
- ¿No ha llegado de la escuela?
- No, señor – respondió de nueva cuenta
- Cuando lo veas, dile que quiero hablar con él. Que vaya a mi oficina – dio media vuelta y comenzó a caminar dándole la espalda al chico
- Si, señor
- Una cosa más Ivanov – le dijo una vez que estuvo a la espalda del chico pelirrojo – Si dejas que el inútil de mi sobrino te saque tan fácil de control seguirás siendo un perdedor como hasta ahora, recuerda que la clave del éxito está en controlar tus emociones y manipular a las personas a tu antojo. Tu debes poder hacer que ellos hagan lo que tu quieres, es por eso que Bryan es más útil que tu, por que él puede controlar, tu no eres nadie por que eres controlado – se retiró de ahí
- Maldito vejestorio – dijo una vez que notó la lejanía del líder de los Hiwatari
El pelirrojo reanudó su búsqueda ya sin ir maldiciendo a los cuatro vientos, el encuentro no planeado y por supuesto non grato con Voltaire, se le bajó el enojo. Recorrió en primer lugar, la habitación del ojirubí, nada más para descartar que todavía no hubiera llegado, lo cual fue más que evidente al hallar el lugar más que vacío, así que simplemente salió de ahí y continuó con su búsqueda.
Después continuó con todo aquél piso preguntando a las mucamas que encontraba si es que acaso habían visto al heredero de la mansión, siendo sus respuestas siempre negativas. Siguiendo con su búsqueda bajó un piso repitiendo la misma operación pero obteniendo los mismos resultados. Así pues, sin más, bajó hasta el primer piso para seguir buscando al ojirubí comenzando con la sala de estar donde se hacía pasar a los clientes del líder de los Hiwatari no encontrando al chico bicolor.
Cuando se disponía dejar aquél lugar y comenzar a buscar en el patio (que de patio no tenía nada por que casi era una selva) su alma se cayó al suelo al notar al elemento de su búsqueda subiendo lentamente las escaleras con un probable destino hacia su habitación… o tal vez al de la chica. Sin darse un momento para pensar corrió hasta él
- ¡Kai! – le gritó desde lejos ocasionando que el aludido se volteara para encararle y alzar una ceja en señal de incomprensión al verle llegar totalmente agitado – Kai – soltó aún recuperando el ritmo de su respiración – Qué bueno que te encontré – se incorporó ya con su respiración normalizada y notando que el bicolor esperaba una razón lo suficientemente justificable como para explicar aquél por de más extraño comportamiento – Verás… - Comenzó pero se detuvo casi inmediatamente ocasionando que el otro le viera con cara de que en cualquier instante lo iba a matar – Tu abuelo te busca – fue la única frase que se formó en su mente ocasionando otra mirada ahora con las palabras de "Y a mi qué"- Tu abuelo te está esperando, dijo que fueras a su oficina en cuanto llegaras – vio al otro echar un bufido y seguir con su camino – E…espera Kai – le dio de nuevo alcance - ¿Qué acaso no vas a ir con tu abuelo? – el otro le respondió con la mirada "No es obvio que no" – Tu no puedes dejar a tu abuelo plantado – Ahora si que el otro lo veía como bicho raro – Vamos Kai, tu no querrás que tu abuelo te esté dando un sermón por no haber acudido a su llamado a tiempo – vio la mirada del otro – si bueno, puede que no se dé cuenta que estás aquí pero en cuanto se de cuenta indudablemente te reprenderá y tu sabes cómo son sus discursos y te aseguro que tu no quieres oírlo – el otro le lanzó una mirada de extrañeza y siguió con su camino – Kai – le dio alcance y se le puso en frente – Vamos Kai, amigo – comenzó a empujarle para que bajara las escaleras – Yo se que no quieres – le comenzó a empujar rumbo a la oficina de su abuelo - pero te aseguro que algún día me lo agradecerás
- Yuriy – le advirtió el ojirubí
- Nada de "Yuriy", yo lo hago por pura amistad, tal vez no hoy, tal vez no mañana, tal vez no en un millón de años, pero algún día dirás "Que bueno que Tala me obligó a ir con mi abuelo aquella ocasión" y yo estaré ahí para recibirte con brazos abiertos y aceptar tu gratitud aún después de tantos años
- Yu-riy – le dijo más fuerte – Detén este jueguito tuyo
- ¿Jueguito? ¿Cuál jueguito? Si yo estoy haciendo esto de todo corazón, Kai. Solamente por que eres mi amigo te obligo a ir a dónde tu no quieres ir – llegaron hasta la puerta de la oficina de Voltaire
- No te atrevas Ivanov
- Bueno Kai – se puso a un lado del chico – entiendo, tu no quieres la ayuda de un buen amigo tuyo que está dispuesto a hacer todo por ti – el otro ya estaba que echaba chispas y tenía instintos asesinos a flor de piel – Ya nunca volveré a esforzarme por ti – se tocó el pecho a la altura del corazón en un gesto de dolor y aflicción – Después de hoy
En un rápido movimiento, tanto que no dio oportunidad al otro de percatarse de sus intenciones, el oji-ártico tocó la enorme puerta de caoba finamente pulida, no esperó respuesta y giró la perilla abriéndola de un solo empujón y metiendo al bicolor con un empujón no dándole espacio a quejas o poderse zafar de aquella intención y cerrando la puerta una vez el chico estuvo adentro. Después solamente se le quedó viendo a la portezuela con una mirada ida y la mano aún en la perilla, lamentando en ese instante su existencia en vista de lo que le haría el ruso-japonés una vez saliera de ahí
- Esta me la pagarás Yuriy – dijo en bajo el chico de ojos color rubí y con un odio impreso en cada una de las palabras
- Kai – Una voz gruesa y profunda desde una silla tras un escritorio resonó en el lugar, en aquella silla se encontraba un hombre de edad con una copa de vino en la mano – Necesitamos discutir un asunto. Imagino que ya sabes de qué se trata ¿no? – escuchó un bufido por parte del aludido mientras le veía acercarse más hacia dónde él se encontraba
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
El chico ruso de ojos color azul ártico caminaba ido con un destino fijo. Iba pensando en las consecuencias de aquél acto que sabía bien era detestado por su amigo bicolor. No temía por su vida, pero si por su integridad física, era demasiado bello como para ser golpeado, que haría el mundo sin una belleza como la de él. Subió mecánicamente las escaleras hasta llegar al piso que quería llegar y se encaminó a su objetivo, recuperando rápidamente su temple y carácter ya que, si alguien tenía la culpa, esa era la chiquilla esa junto con el idiota del pelilavanda.
------------------------------------------END FLASH BACK --------------------------------------
- Y heme aquí de vuelta – terminó su relato el pelirrojo omitiendo los detalles de que les echaba la culpa por el enojo del bicolor
- Probablemente mi onii-chan no te hable en un buen tiempo
- ¿En serio? ¿Y de quién será la culpa? – preguntó con un deje de ironía
- No, pues ni idea – sonrió tiernamente
- Maldita cínica
- Aprendí de los mejores
- Bueno ¿Y qué esperas? – le preguntó en un tono de desesperación
- Habla claro Ivanov
- Ni creas que ocasioné que Kai me quiera matar en cuanto me vea para que a fin de cuentas se de cuenta de que tu estás en cama desde que llegaste
- Ya bueno, no te sulfures – se levantó lentamente de su cama volviendo a acomodar las sábanas para que nadie notara que había estado ahí antes de tiempo
- ¿Y bien? – preguntó el pelilavanda
- ¿Y bien qué? – respondió la bicolor
- No retes a mi paciencia mocosa
- Ya te dije que no pasó nada, fue un descuido de mi parte, ya lo arreglaré yo – el pelirrojo se mantenía al margen de la conversación, si había alguien que pudiera sacarle la verdad a la ojirubí, esos eran el pelilavanda y su hermano
El pelilavanda le veía con ojos calculadores notando cada uno de los movimientos que hacía al arreglar su tálamo y, cuando hubo terminado, se acercó hasta ella hasta quedar frente a su vista y retándola con la mirada, desafiándola a continuarle mintiendo. Aquella chica era molesta, gorrona, en extremo escandalosa pero era fuerte y, que alguien le ocasionara algún daño era de alarmarse, ya que siempre estaba a la defensiva.
- Yo misma arreglaré este asunto Kutnetzov, así que no te metas. Es algo que debo hacer y que nadie más puede ayudarme – vio al otro darse media vuelta y dirigirse hacia la salida
- Será mejor que salgamos de este lugar, si el estúpido de tu hermano nos encuentra a todos juntos no habrá servido nada todo el show que monto Yura
- De acuerdo – contestó la chica siguiéndole los pasos
El pelirrojo vio a los otros dos pasar frente a sus ojos para poder salir de aquél lugar, sin embargo, a pesar de las palabras del chico pelilavanda – es decir, llamarlo Yura – sentía que aquellos dos le estaban ocultando algo, y eso no le gustaba en absoluto. Ya averiguaría de qué se trataba todo ese misterio, pero por ahora haría caso a las palabras del ojilavanda ya que, tal como él había dicho, si el bicolor los encontraba ahí, sería un gran problema. El ojiártico fue el último en salir, y al hacerlo, cerró la puerta tras de sí.
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Un chico con el cabello color negro como la noche y tan largo que le llegaba hasta las rodillas, pero no se percibía completamente bien su extensión ya que estaba atado por una cintilla blanca, caminaba por una calle desértica. Notaba los tonos naranjas y rojos que el sol mostraba en el piso producto de estar ocultándose para dar paso a su amiga luna.
Aquella vista era sumamente asombrosa, nunca había visto nada así antes. Sabía que era un simple atardecer pero, dependiendo del lugar donde se estuviera, los atardeceres eran distintos. Aún estaba preocupado por su amiga bicolor, la vio salir en brazos de aquél con quien había combatido aquella tarde – Bryan Kutnetzov había dicho que se llamaba si mal no recordaba
Estuvo tentado a seguirle ya que pensó que tal vez correría peligro, sin embargo desistió de su idea al ver a su compañero de clases – Tala – ir junto con Kutnetzov, no se tranquilizó del todo, pero al menos sabía que nada malo le pasaría, o al menos eso esperaba. No pudiendo hacer nada más por ella, se encaminó hacia su hogar, caminando tranquilamente y disfrutando del paisaje que en la mañana no había podido disfrutar.
La avenida era grande y muy poco transitada, en lo que llevaba caminando había visto solamente un carro pasar por ahí, pero si muchas bicicletas. La avenida tenía, en medio para separan los sentidos de dirección, un camellón lleno de plantas, desde flores hasta unos hermosos árboles de cerezos en flor y con el fino viento del atardecer éstos soltaban sus pétalos, todo era una agradable vista.
Estaba tan a gusto, que no sintió el tiempo transcurrido ni cuánto había caminado, hasta que divisó su hogar, una cómoda casa de dos plantas que, desde afuera, se veía sumamente acogedora. Sacó las llaves del bolsillo de su pantalón y, cuando ya la llave estaba cerca del cerrojo, escuchó una voz llamándole, extrañado volteó a ver de quién se trataba ya que no había tenido tiempo como para presentarse ante los vecinos desde que llegó. Al ver de quién se trataba se quedó un poco asombrado.
- ¿Profesor Kinomiya?
- Hola Kon – le saludó el moreno alegremente
- ¿Qué está haciendo por aquí profesor?
- El dojo de mi familia es el que está al inicio de esta calle, yo vivo ahí
- Vaya, eso no lo sabía – expresó con asombro
- ¿Tu vives aquí?
- Si, el Director Dickenson me consiguió esta casa. La verdad yo pienso que es exagerada para una sola persona. Además no me deja trabajar para yo pagar la renta, y me dijo que me encaminara todas mis energías a estudiar. Todo es por medio de la beca, el dinero para mi comida, la renta de esta casa, mis gastos personales, la ropa, el uniforme, ¡Todo! Me siento como un aprovechado y mantenido – escuchó al otro reír ligeramente por lo cual volteó a verlo un poco extrañado
- El director Dickenson siempre es así, su prioridad son los estudios de jóvenes de los cuales sabe que tienen talento. A esta escuela entran muchas clases sociales, por supuesto están los ricos, los cuales quieren que sus hijos entren en este instituto más que nada por el prestigio de la escuela y pueden pagar la alta colegiatura. La escuela los acepta a pesar de su intelecto por que necesita benefactores, es un trato mutuo. Sus hijos estudian y obtienen prestigio, la escuela consigue los recursos para los estudiantes que no pueden pagar la cuota y que de verdad son muy inteligentes. También ingresan las clases medias, igual por prestigio, a los cuales se les ofrece la mitad de una beca a cambio de mantener un promedio mínimo en la escuela, si descienden de ese promedio la beca les es retirada y tendrán que pagar la colegiatura ellos mismos. Como supondrás, aquellos a quienes les es retirada la beca, salen del instituto, ya que la colegiatura es muy alta. Y tenemos, en un grupo muy reducido, a los talentos, como tú – notó la cara del otro – Hay casos muy excepcionales, a los cuales el director Dickenson va a ver en persona, esos son los casos de Talentos. Generalmente esta clase de chicos viven en condiciones en las que nunca podrían costearse un instituto de esta categoría, y es en estos casos excepcionales en los que se les otorga una beca completa durante su estadía en el instituto. Esos chicos talento usualmente han tenido que luchar muy duro por lo que tienen en la actualidad, ellos conocen una etapa de la vida que la mayoría de los chicos a su edad no la conocen, y es el sacrificio y esfuerzo por lo que anhelas. El director Dickenson les da la oportunidad de continuar con un sueño que ellos mismos comenzaron, con ahora un poco de ayuda económica y lo único que el director Dickenson pide a cambio es mantener ese espíritu en alto, seguir luchando arduamente por aquél objetivo en común, el de desarrollarse como unos excelentes estudiantes, excelentes personas y excelentes profesionistas. Este instituto es el sueño forjado del director, es lo que él quisiera haber tenido, que no pudo, y ahora ofrece la oportunidad a otros de tener. Él es una persona muy buena de corazón. Lamentablemente no todos los chicos, talentos o no, responden de la forma que él espera, así que tiene que tomar medidas drásticas. En el caso de los talentos, los devuelve a dónde eran, ya que supongo que habrás notado que hay chicos de distintas nacionalidades, y que ellos consigan su objetivo por su propia cuenta – hizo una pausa – Tú, Kon, eres un caso sumamente excepcional, el director Dickenson está muy entusiasmado contigo – le miró tiernamente – él me contó sobre ti – vio la cara de asombro del otro – Me contó sobre cómo vivías, lo que pasó con tu familia, y cómo a pesar de todo, tu has sabido salir adelante por tus propias fuerzas. La verdad eres asombroso – notó una cara de aflicción al chico - ¿Ocurre algo?
- Ahora, con todo lo que me ha contado, temo no llenar las expectativas del director Dickenson – sintió una mano apoyada en su hombro
- Estoy seguro de que lo lograrás, solamente da lo mejor de ti como hasta ahora – el pelinegro le sonrió
- ¡¡¡¡¡¡Hiro!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡Hey Hiro!!!!!!! – gritó una voz tras ellos. Era un chico, un poco más chico de estatura que Ray, piel morena y pelo azul oscuro y largo atado en una simple coleta baja, ojo volor marrón oscuro, traía una gorra roja hacia atrás y vestía un uniforme idéntico al de Ray
- ¿Tyson? ¿Qué haces aquí? – preguntó al chico una vez que estuvo junto a ellos intentando recuperar la respiración
- Papá… - tomó un bocado de aire – Papá y el abuelo me mandaron a buscarte. El abuelo dice que la cena ya está lista y que si no llegas pronto te dejará sin cenar. ¿Eh? – Ya medio recuperado notó la presencia del chico chino detrás del mayor - ¿Y éste quién es? – Su cabeza recibió un duro golpe por parte del otro moreno - ¿Qué te pasa? ¿Por qué me golpeas Hiro?
- Ten más respeto Tyson, él Es Ray Kon, acaba de ingresar hoy al instituto y va un curso arriba que el tuyo
- ¿En serio? – preguntó aún sosteniéndose la cabeza justo donde había recibido el golpe – Pues no lo parece – una amenaza de otro golpe - ¡Ya, ya! De acuerdo me callo. Hola – comenzó a presentarse ahora ya erguido y extendiéndole una mano al chino – Mi nombre es Tyson Kinomiya, voy en el primer semestre del primer año, mucho gusto – le sonrió de forma entusiasta
- Mucho gusto – le respondió el saludo de mano – Mi nombre es Ray Kon y voy en el primer semestre del segundo año – también le sonrió de forma amable – ¿Tu eres…? – y vio de reojo a su maestro
- Soy el hermano menor de Hiro
- Tyson va en el primer año, como te acaba de decir. Él es uno de los chicos que te comentaba que tienen la mitad de la beca. Tuve muchos problemas para que ingresara pero tal parece que poco o nada le importa ya que sigue igual de vago que siempre
- ¡Oye! – Se quejó el menor – Yo no tengo la culpa de que las clases sean tan aburridas – se cruzó de brazos y volteó de forma indignada mientras el mayor solamente daba un suspiro de resignación
- Bueno será mejor que nos vayamos, Tyson
- Si, si, como sea – se volteó completamente y comenzó a caminar rumbo a su hogar
- Te veo mañana Kon – y emprendió su camino para alcanzar al menor, mientras el chino hacía lo mismo comenzando con la actividad antes suspendida, introducir la llave en el cerrojo – Ah, Kon – le llamó nuevamente ocasionando que el aludido dejara su mano en posición de introducir la llave a pocos milímetros de su destino - ¿Supiste algo de Hiwatari Aiko después de la clase de deportes?
- Eh… - se detuvo a la mitad de su explicación, estuvo tentado a decirle que la vio desfallecer y que el chico de pelo color lavanda y su compañero de clases se la habían llevado en brazos, pero algo dentro de sí le hizo desistir de su intención – La acompañé a los vestidores y después yo me fui a los vestidores de hombres, cuando salí ya no la encontré. Tal vez se fue a su casa
- Ya veo – había un deje de preocupación en su cara
- ¡Hiro! – le gritó el menor ya un tanto retirado de donde se encontraba el aludido
- Tengo que irme – le dijo al ojiámbar – Te veo mañana Kon
- Hasta mañana profesor Kinomiya – le vio alejarse lentamente hasta darle alcance a su hermano menor
- Ya era hora Hiro
- No seas un escandaloso, Tyson
- ¿Escandaloso, yo? Tú tienes la culpa si caminaras más rápido yo no te estuviera gritando. Eres un lento
- Mira quién lo dice. ¿No te mordiste la lengua?
- Habla claro, Hiro
- Tú dices que yo soy un lento y tú eres el que se cansa con una distancia tan corta como lo es desde el dojo hasta aquí, mira que venías muy agitado, necesitas más condición física. Desde mañana estás a dieta y correrás todas las mañanas antes de irte a la escuela diez kilómetros
- ¿¡Que, quéééééééééééé?! Debes estar loco Hiro….
El resto de la conversación se perdió en el ambiente, llevándose el viento cada una de las palabras de quejas del menor ante el "castigo" que su hermano mayor le estaba imponiendo. El pelinegro se quedó un rato viendo el camino por el que ellos se habían ido pensando en cada una de las palabras que le había dicho su maestro, el cómo el director Dickenson esperaba tanto de él, y él tenía un enorme miedo a defraudarlo, pero el moreno tenía razón, solamente debía dar lo mejor de sí, concentrarse en sus estudios y retribuirle el enorme favor que le estaban haciendo al permitirle estudiar en un instituto tan prestigiado como lo era la academia Beyblade.(Tenía que hacerlo v)
De pronto sus pensamientos cambiaron de dirección y recordó a su amiga bicolor y la cara de preocupación de su maestro, en verdad se veía preocupado por ella cuando la delegada le había dado aquella patada a traición. Quería verla, estaba preocupado por ella, pero no quería meterse en más problemas con el pelirrojo y el ojilavanda – ya había entendido que no le caía para nada bien al ojiártico por la mirada que le había dado en clase, y con el pelilavanda, pues simplemente no había tenido un encuentro muy agradable – y como otro punto en contra no tenía ni la más remota idea de dónde vivía la chica.
El chico dio un suspiro de resignación y al fin entró a su hogar. Dentro todavía había muchas cajas cerradas, casi no había tenido tiempo de desempacar con todos los trámites que tuvo que hacer para con el instituto. La casa era grande, al menos para una sola persona, tenía un pequeño recibidor. El piso era de duela, como en un dojo, lo cual le gustaba mucho.
Entrando a la izquierda estaba un pequeño closet para poner sweters para las visitas, al frente se podían divisar las escaleras para el segundo piso, a la izquierda de las escaleras – viendo de frente – estaba la cocina, y a la derecha, la sala de estar. Bajo las escaleras había una bodega pequeña y al fondo un baño simple y entre esta y la bodega estaba la entrada al comedor.
Subiendo las escaleras a mano derecha estaba el cuarto de Ray, luego estaba otro cuarto y en frente de éste un tercer cuarto, y al fondo un segundo baño. Como él había dicho, muy grande para una sola persona, aunque en verdad el lugar era acogedor. Se quitó los zapatos, se acomodó la mochila al hombro y se dirigió al cuarto dispuesto a hacer su tarea y estudiar un rato. No era un ratón de biblioteca, pero debía mucho al director, ya al rato comería algo.
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Un chico de cabello bicolor y ojos color rubí caminaba por un pasillo, con una furia contenida como hacía mucho no la tenía. Todos los sirvientes que le veían se alejaban de él, ya que sabían muy bien que la furia que el heredero Hiwatari podía llegar a ser muy peligrosa. Subió las escaleras hasta el piso que correspondía a su habitación de dos en dos y se dirigió hasta su destino, entró y cerró la puerta de un golpe dejando en claro el cómo se sentía.
Caminó en la oscuridad de su habitación hasta su cama, encendió una lámpara de noche que estaba a la izquierda del tálamo y se dejó caer sobre él boca arriba de forma pesada viendo el techo sin verlo en realidad. Estaba cabreado, muy cabreado, todo por la culpa del idiota ese de Ivanov y su idea de ir a que hablara con su abuelo solamente por que él lo había dicho, si ya sabía perfectamente de qué se trataba todo el asunto
Su habitación era muy amplia, con cortinas color rojo sangre oscura y la habitación pintada de blanco, dándole más oscuridad de la necesaria en ocasiones. Su cama era amplia, con sábanas color rojo oscuro de seda, en el piso había una alfombra de un color rojo más claro sin llegar a ser grotesco.
La cama estaba cubierta por una gran cantidad de almohadas y a un lado un buró con una lámpara de noche y un reloj despertador muy simple, y también había un libro del cual sobresalía un separador. Junto a la ventana había un buró en cada lado y, después de uno de estos, había un enorme ropero de caoba. Un poco más delante de la ventana y del otro buró había un par de sillones individuales, uno en frente del otro.
El baño contenía una bañera por un lado y un jacuzzi por el otro lado. Había un juego de toallas colgando de un toallero (suena obvio pero no se me ocurrió otra palabra S), y del techo colgaba un hermoso candelabro de cristal. En resumidas palabras, una habitación casi igual al de la chica, pero aún más simple. Contemplaba el interior de sus pensamientos cuando un pequeño golpe en la puerta lo sacó de donde quiera que estuviera en esos instantes su mente.
Se levantó de donde estaba acostado dispuesto a gritarle hasta de lo que se iba a morir a quien quiera que se hubiese atrevido a molestarlo, sin embargo al escuchar de nueva cuenta otro toque, notó que no provenía de la puerta por la cual había ingresado, si no de otra que estaba junto a su cama.
- Hmpf – vio la puerta entreabrirse y notó que un cabello color azul claro y oscuro y unos ojos color rojo rubí se asomaban por la abertura, y se sentó en la cama
- ¿Onii-chan? – ingresó al lugar parándose junto a él, a un lado de la cama
- Hmpf
- ¿Estás enojado? – preguntó pensando lo peor, que se hubiera enterado de su desmayo
- Hmpf
- Y ¿Puedo saber por qué estás enojado?
- Hmpf – y volteó la cara aún molesto, aún así notó que la otra dio un suspiro de alivio y alzó una ceja en señal de incomprensión
- Nada, nada - contestó mientras movía sus manos frenéticamente frente a sí – Oye, vamos a bajar a cenar ¿Sí? Me dijeron que ya está lista la cena
- Hmpf
- Oh, vamos, por favor. Sabes que no me gusta cenar sola con él. Si tu no bajas yo no voy a bajar a cenar
- Ve – fueron sus secas palabras
- Olvídalo – volteó la cara enojada y cruzó los brazos frente a su pecho, notó claramente por el rabillo del ojo cómo el otro se paraba de su lugar y se le plantaba a un lado, no le tenía miedo, era su hermano, así que cerró los ojos indignada. Así como estaba no pudo ver cómo el mayor levantaba su mano hasta que ya la tuvo sobre su cabeza y le revolvía el cabello – Oye, me vas a despeinar – vio que el otro alzaba una ceja – Sí, aunque te cueste creerlo, estaba pinada – El bicolor se alejó de ella y comenzó a caminar hasta la salida – Espérame – le alcanzó – Todavía de que me molesto en avisarte me dejas atrás – un silencio se formó entre ellos mientras caminaban rumbo a las escaleras – Oye – captó la atención del otro – Ya sé que estás enojado, y me doy una ligera idea de con quién, pero… ¿Por qué estás tan molesto? ¿Qué te dijo? – Volvió a reinar el silencio entre ellos – Kai…
- Nada – notó que la chica se paró en seco y volteó para verla
- ¿Es por mi culpa verdad?... Kai, si todo está resultando ten difícil… - sintió de nuevo aquella mano sobre su cabeza y, una vez que hubo parado, volteó a ver a aquellos ojos iguales a los suyos, notando que había enojo hacia ella, por las palabras dichas y sintiéndose sumamente triste por ello – Lo siento
- Vamos – siguió con su camino
- De acuerdo – le siguió
- Y Aiko – le dijo a pocos metros de las escaleras
- Si
Ellos eran así, Kai era siempre así de seco, pero daba pequeñas muestras de afectos ante los que apreciaba, que en realidad se reducía a su hermana menor, y en ocasiones muy raras, pero muy, muy raras, a Tala. Él era un buen chico, algo loco, manipulador y arrogante, pero buen chico. Por otro lado, la chica siempre había sido demasiado alegre, muy activa y risueña, cosa que por supuesto al líder de los Hiwatari's no le agradaba ni en lo más mínimo, pero ella era así.
Cuando estaban solos, ya fueran ellos dos o con el pelilavanda y/o con el ojiártico, ella se podía dar el gusto de ser tan alegre como era, sin embargo, en la escuela o frente a Voltaire, debía aparentar no tener sentimientos, ser como una roca, no importando nada, ni siquiera el sufrimiento, en esos momentos, era hora de actuar. No le disgustaba, pero era cansado a veces, pero era su deber, se lo debía a Kai, por todo lo que había hecho por ella. La chica respiró hondo, y comenzó su actuación, ya lista comenzaron a descender.
Junto a ella caminaba el heredero Hiwatari, tan impasible como siempre, ya que esa era la única forma que conocía de actuar, y no podía dejar de ser así. Aún sentía su sangre hervir como para ver a su abuelo a la cara de nueva cuenta tan pronto, sin embargo necesitaba hacerlo. Mientras se encaminaban a su destino, recordaba el motivo de su enfado.
---------------------------------------------- FLASH BACK ---------------------------------------
La puerta se había cerrado tras de sí en un movimiento sumamente rápido, así que no le dio tiempo de golpear al que había tenido tal atrevimiento y evitar su miserable destino. Escuchó un carraspeo frente a sí, notando que provenía, sin duda alguna, de su abuelo. Éste se encontraba tras un enorme escritorio, sentado en una silla giratoria y reclinable de alto respaldo y color café muy oscuro. Vestía un traje sastre color negro que se notaba era muy fino y sus manos portaban unos guantes color blanco. Una de sus manos descansaba en el reposabrazos del sillón, mientras la otra sostenía en alto una copa de vino tinto
- Kai – La voz gruesa y profunda resonó en el lugar – Necesitamos discutir un asunto. Imagino que ya sabes de qué se trata ¿no? – escuchó un bufido por parte del aludido mientras le veía acercarse más hacia dónde él se encontraba y se quedaba parado frente al gran escritorio – Como habrás notado yo eh estado cumpliendo con la parte del contrato que acordamos, sin embargo, – dejó la copa de vino en el escritorio y se levantó, rodeó el mueble hasta quedar detrás del bicolor – tu no has cumplido. Lo único que te pedí es que tomaras responsabilidad en cuanto a la compañía. – Hizo una pausa – Tu bien sabes que dirigirás la compañía una vez que yo muera, sin embargo, si no veo el menor interés de tu parte… Sabes a lo que me refiero ¿verdad? No quiero retirarte esos fondos, mi querido nieto – dijo esto con un deje de burla – Y estoy seguro de que tú tampoco quieres eso – su sonrisa era sínica – Si quieres continuar con tu jueguito, acatarás mis reglas. ¿Entendido? A menos que ya no quieras seguir y que se entere de nuestro pacto – El silencio se hizo presente – Bien – caminó de nuevo para tomar su asiento – Puedes retirarte
El chico bicolor, enojado, dio media vuelta y caminó hasta la salida de aquél lugar, con ese nuevo coraje, se le había olvidado el que sentía para con el pelirrojo que le había obligado a ir ahí. Ya sabía perfectamente de qué se trataba el "asunto" que quería arreglar, pero él no quería. Necesitaba pensar una forma de darle vuelta a todo eso, pero no se le ocurría nada, debía esperar pacientemente y actuar cuando tuviera la mejor oportunidad, pero el tiempo corría en su contra y más rápido de lo que él estaba enterado. Enojado, subió a su habitación
-------------------------------------------END FLASH BACK -------------------------------------
En cuestión de instantes llegaron al comedor principal, donde ya se encontraba el lider de los Hiwatari sentado en la cabecera de la mesa. Esperaría, esperaría pacientemente, y actuaría cuando menos lo pensara, solamente debía encontrar un hueco. Por ahora ambos se tenían atados del cuello y ninguno podía actuar con total libertad, y el objeto de su discusión, ni siquiera sabía que lo era. Ambos se sentaron uno a cada lado del mayor y éste dio la orden de iniciar la cena. Mientras los sirvientes hacían su labor, el bicolor pensaba en cómo mover todo a su favor, mientras que Voltaire pensaba en el cómo deshacerse del pequeño estorbo que le impedía lograr sus planes. Sus pensamientos se cruzaron, inconcientemente, en una sola idea y el motivo del por qué se hizo en primera instancia aquél pacto.
NOTAS DE LA AUTORA:
Vaya, hacía mucho que no actualizaba. Escribí esto mientras estaba "trabajando" XD. No sé si les guste el cómo quedó al final. Intenté hacerlo lo mejor posible. Es que tenía algo escrito y, pues perdí lo que tenía escrito – Qué novedad conmigo ¬¬ - y pues tuve que volver a empezar. La plática entre Voltaire y Kai es lo que más batallo, ya que ese viejo no me cae para nada S y está medio complicado. Ahora, Kai es parco, así que no me culpen por que casi no tiene diálogos, simplemente andaba de malas después de lo de Voltaire y antes… pues simplemente no tenía ganas de hablar XD. Ya llegará el tiempo en que hable y para lo que tengo pensado S espero y no me maten XD. Bueno, esperen pacientemente el siguiente capítulo, que no tengo ni la más remota idea de cuándo lo tendré listo. Ah, lo olvido, se agradecen los reviews que quieran dejar, igual y no siempre los contesto pero bien que los atesoro enormemente, ah y muchas gracias a los que han seguido esta historia, al igual que cualquiera de las mías. Gracias por tomarse un tiempito para leer mis locuras. Se agradece infinitamente. Ok ahora si, nos vemos luego, tal vez en esta misma historia o en otra
Matta nee
