¡Holas, gente bonita! Bueno, como no hay quinto malo, aquí les dejo el episodio número 5 de mi fic. ¡Ojala les guste!
Capítulo 5:
Mayordomo preparaba la cena en la enorme y bien provista cocina de la mansión Fowl. Pensó en hacerle algo ligero a Artemis, así que los platos consistían en langostinos sobre una cama de arroz al vapor y lechuga, tallarines y créme bruleé para el postre. Mientras terminaba de flamear el rico postre francés, el euroasiático no podía evitar una mueca muy ligera, que de haber sido él mucho menos profesional hubiera sido una deliberada sonrisa. Y es que le parecía bastante enorgullecedora la manera en que las muchachas de St. Helen… "admiraban" (por no decir "semi-acosaban") a su protegido. Jamás se lo confesaría al chico, claro, pero eso no quería decir que no pudiera estar silenciosamente satisfecho.
En medio de esas cavilaciones no pudo evitar pensar en su hermana, y en lo callada que estaba la casa… pero se sacudió aquellos pensamientos con prontitud. "Basta, hombre"-se dijo-"pareces un viejo..." En esas estaba cuando sonó el teléfono. Dejó el soplete a un lado y levantó el auricular.
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Holly suspiró mientras el sofisticado aparato hacía conexión con la red de los Fangosos. ¿Cómo era posible que siguieran usando semejante antigüedad? Se concentró súbitamente cuando una voz muy grave dijo del otro lado del aparato:
-¿Diga?
-Si, muy buenas tardes- dijo ella con acento muy educado. Antes de continuar, hizo un ademán molesto a las demás elfinas, para que omitieran las risitas tontas. De repente, para su enojo, se sintió como una niña haciendo una ridícula broma telefónica. Aun así, recuperó el aplomo (sin dejar de pensar que con gusto le retorcería el pescuezo a algunas de esas bobas)- Llamo para una encuesta de la Empresa… "Happy Ending"… ¿me concedería usted medio minuto de su tiempo?
O-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
-Ahora no tengo tiempo, señorita- respondió Mayordomo de mala gana. A su parecer, cualquier asociación con el aplomo de tener un nombre tan ñoño como "Happy Ending", no merecía ni el más mínimo respeto.
-Es solo una sencilla pregunta, señor- respondió la voz. Aunque quería mantener el tono cordial, algo en sus entrañas le dijo que aquella recepcionista estaba a punto de salirse de sus casillas- Me temo que si no la responde, la empresa volverá a molestarlo con una llamada en el futuro.
-Muy bien, entonces- respondió él secamente- ¿cuál es la pregunta?
-¿Permitiría usted que entraran… digamos… 20 seres invisibles a su casa?
¿Qué clase de pregunta era aquella? Feh, ya sabía que con semejante nombrecito tendría que haberse esperado algo por el estilo.
-Pues la verdad sí. A ver si ellos tienen más tiempo que yo para responder estupideces- le espetó al auricular y, acto seguido, colgó con bastante dureza. "Esta gente- se dijo empuñando el soplete de nuevo- se cree que uno vive en la misma condenada burbuja rosa…" Luego, su cerebro fue explorando nuevas posibilidades. Nunca había escuchado de semejante organización, y él tenía contactos prácticamente por toda Europa. ¿Y si había sido algún plan? Después de todo, la familia Fowl seguía contando con cuantiosos recursos económicos. ¿Y si querían ver si había alguien en la casa, o sencillamente comprobar que el joven heredero tuviera supervisión…? Cualquier posibilidad encajaba. Y por alguna razón, después de rememorar la voz que le había hablado del otro lado de la línea, le llegó un dolor de cabeza idéntico al que Artemis había experimentado poco antes: una punzada en el cráneo, de un recuerdo que desea salir pero no puede. Sin embargo, ni las más negras expectativas de Mayordomo se comparaban con lo que en verdad pasaba.
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-¡O sea, súper wow, capi!- exclamó Afrodita aplaudiendo y dando saltitos, como si acabara de ver una boutique en oferta- ¡Que dotes histriónicas! ¡O sea, así o más acá!
-Gracias, gracias- respondió la aludida con desgano. No podía evitar pensar que la duendecilla (todas ellas, en realidad) le habían caído mucho mejor estando mareadas.
-Es decir que ya tenemos invitación para entrar a la mansión, ¿no es así, capitana?- preguntó con aire embobado una de cabello negro verdoso.
-Así es- volvió a responder Holly, sin poder evitar pensar "¡Noooo! ¿Tu crees?".
-Muy inteligente maniobra, capitana- alabó Aurora con una sonrisa, que ella le devolvió con mal disimulado fastidio, que sin embargo (para variar) ninguna pareció notar
- Es mejor que se vayan preparando. Va a anochecer pronto- indicó Holly, señalando hacia donde había varios trajes, cascos y alas mecánicas para emprender el viaje. Todas hicieron cara de "fuchi" nomás con posar su vista en el equipo, pero para ser bien sincera, a ella le importó un bledo.
-Potrillo, ¿me copias?
-Te oigo fuerte y claro, cariño. ¡Te felicito!
-¿Por?
-Sobreviviste media hora entera. ¡Vaya! Ahora solo te faltan unas once horas y media más
-No necesito que me eches porras-contestó con sarcasmo- ¿Qué tal todo?
-Algo brumoso alrededor de la zona. Luna creciente, a tres cuartos. Buena iluminación. Además de un poco de frío, condiciones ideales.
-Muy bien, gracias. Me mantendré en contacto.
-Una aspirina a la vez, recuerda.
Después de un gruñido la elfina soltó un indignado "Cambio y fuera", aunque no cortó la comunicación con la velocidad suficiente como para no oír las carcajadas del centauro.
Después observó como las muchachas se ponían los trajes (con una mueca en la cara como si hubieran pisado un gusano apestoso con sus zapatillas nuevas) y los cascos. Eran equipo del más sencillo; de hecho, apenas contaban con un comunicador de tres líneas: una para la base, otra para la capitana y una última para comunicarse entre ellas. Y por supuesto, el silenciador para que solo ellas pudieran escuchar y los Fangosos no advirtieran nada; por eso pesaba al menos la mitad de lo que pesaba el de la capitana. Pero claro, que eso se los dijeran a ellas:
-¡Me voy a ahogar con esto!- se quejaba una
-La ida al salón ayer se va a ir al traste- lloriqueó otra, mirando el fondo del casco como si tuviera un hoyo negro adentro.
Holly suspiró. Podía ser que Artemis les hubiera provocado las broncas del siglo… pero… ya estaba empezando a pensar que ni siquiera él merecía semejante castigo… al menos no del todo.
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¡Mil ocho mil gracias a Elena, a Herms Granger Potter, Anahia, Pity Kopito y Dana por sus reviews:D ¡Cuidense y ojalá les haya agradado el chap!
