¡¡¡Hola, hola, hola, gente bonita!!! Si, estarán queriendo matarme a estas alturas de la vida por haber tardado tanto… pero ya sabrán la cantidad ingente de cosas que tuve que hacer, mil proyectos y otros tantos exámenes… por eso antes de entrar a los finales quiero dejarles este capítulín con mucho cariño ¡Disfrútenlo!

Capítulo 6:

-Capitana Canija a base, cambio.

-Claro y fuerte, capitana- respondió el duendecillo del otro lado de la línea, mientras se escuchaban algunos ajustes a la transmisión satelital- ¿Cuál es su posición?

-Estamos bordeando el muelle de Dublín- informó Holly, enviando un escaneo del casco a los ingenieros- todo despejado, todo está… discúlpenme un momento- la elfina bloqueó momentáneamente la comunicación con la base- ¡Oigan!- le espetó al auricular. Luego recordó con quien trataba y suavizó su voz lo más que pudo, aunque más bien le salió como una especie de susurro asesino- Chicas… ¿les molestaría guardar un poco de silencio mientras le informo a la base?

Las risitas tontas se acallaron un poco, cambiando por bufidos de carcajadas contenidas. "Disculpe, capitana" se escuchó la voz de Aurora, a la que Holly casi podía verle la sonrisa de lado a lado.

-Gracias- respondió ella con un suspiro, tronándose los nudillos y luchando de nuevo contra sí misma para no recurrir a las aspirinas. Luego reconectó la transmisión- Disculpen, ya volví.

-¿Algún problema, capitana?

"Si, veinte problemas, en realidad"

-No, para nada, solo había un poco de interferencia- dijo ella secamente- Estaremos en nuestro destino aproximadamente a la media noche.

-Muy bien.

Holly volteó rápidamente hacia la formación de duendecillas que había tras ella. Había tenido que recomponerla al menos cinco veces porque siempre había alguna que exclamara "¡mira que bonita nube!" y se saliera por el único gusto de ir a verla, entre otras distracciones no menos infantiles. Contó con rapidez: si, aun tenía dos decenas de traseros mimados en un triángulo medianamente bien hecho. Ningún problema, al parecer.

-¿Desea confirmar las coordenadas de su destino?

-No… no, conozco bien la ruta- sin poder contenerla, una media sonrisa cruzó por su cara-Cambio y fuera.

La expresión en la cara de Holly continuó hasta que tuvo que espetarle de nuevo al auricular "¡No usen la comunicación si no es vital!"- pues hacía cerca de un minuto y medio que estaba comenzando a enterarse de la vida entera de Flora y un fulano que al parecer era su pretendiente. Ante el abrupto silencio que se hizo, tuvo que agregar de mala gana "Por favor", con la vocecilla más amable que pudo (que no fue mucho, en realidad).

O-o-o-o-oo-o—o-o-o-o-o-o

El muchacho se pasó una mano por el negro cabello un par de veces y bostezó. No recordaba haber dormido tan profundo desde hacía años. Agradeció, a nadie en particular, que al menos había sido una siesta sin sueños. Lo último que deseaba era una pesadilla con una turba de fans como protagonistas. Su primer impulso fue levantarse en seguida y correr a su computadora a ver que tal iban las acciones de su último pequeño… "negocio", pero no llegó a volverse acción porque en ese momento sonó el teléfono.

Artemis dejó que sonara un par de veces antes de levantar el auricular en su habitación, esperando que Mayordomo contestara. Como el euroasiático no parecía haber escuchado el timbre, el pelinegro, de mala gana, tomó el aparato.

-Diga… yawn…

-Mayordomo, ¿eres tú?

La voz que se escuchó le puso los cabellos de punta y terminó de desperezar al muchacho. En un principio había pensado que quizá sería Juliet, a quien le daría gusto saludar sin duda, pero después distinguió el timbre femenino. Era nada más y nada menos que Angeline Fowl. Artemis titubeó por unos segundos. Jamás podría imitar la voz casi cavernosa de su guardaespaldas, pero sabía que su madre pondría el grito en el cielo si le decía que había ido a la Mansión cuando ellos no estaban. Solo atinó a decir, con bastante autocontrol:

-Lo siento, madame, creo que se equivocó de número.

Silencio momentáneo de quien duda.

-OH, disculpe.

-Descuide.

El chico colgó y se levantó como impulsado por un resorte. De seguro su madre iba a volver a hablar, y si no le contestaba Mayordomo ciertamente iba a comenzar a sospechar. Empezó a caminar por el cuarto pensando y luego se asomó por la ventana. Se sorprendió de ver al sirviente en el jardín realizando un cateo.

-¿Pero qué…?

El suave timbrado del teléfono lo sacó de sus cavilaciones. Corriendo como un poseído y arriesgándose a perder todo el estilo, el chico se precipitó a la planta baja, tomó el inalámbrico y lo sacó al jardín para que Mayordomo respondiera. Se lo entregó jadeando como perro en medio del desierto (correr tanto era un récord para él, sin duda).

-Mansión Fowl, diga- contestó el euroasiático mirando con extrañeza a Artemis, que intentaba recuperar el aliento sin perder demasiado la elegancia- ¡Ah, señora Fowl! Si, todo bien, gracias. Si, vi al joven hoy en su escuela. Todo bien, si- la extraña mueca volvió a aparecerse en su rostro.

Mientras Mayordomo continuaba conversando con Angeline, Artemis, un tanto más recuperado, miraba el equipo frente a él. Bastante sofisticado, sin duda. El chico no dijo nada ni cambió su expresión seria hasta que por fin su sirviente cortó la comunicación.

-¿Alguien espía la mansión, Mayordomo?- preguntó con tranquilidad, casi con pereza.

-No estoy seguro- respondió también muy serio el hombre- pero hace rato hubo una llamada de lo más sospechosa… pensé que no estaría de más cerciorarse.

-Ah… mantenme informado, por favor.

-Claro… la cena ya está lista, Artemis.

-Vaya, gracias… -después de estirarse de nuevo, ambos caminaron hacia la mansión. Si el relato tuviera una voz en off, de seguro ésta agregaría: "Disfruta de tu comida mientras puedas, chico. Muajajajajajajaja".

O-o-o-o-o-o-oo—oo—oo-o

-Perdona mi pereza, Mayordomo, pero creo que ya me voy a ir a dormir. Mañana a primera hora recuperaré todo el tiempo perdido- informó el ojiazul, dando un ligero golpecito al recipiente vacío que minutos antes contenía un exquisito crème brulé.

-Claro, Artemis.

-¿Por qué la expresión?

-¿Hum?

-Me pareció que te hacía algo de gracia…- arguyó el chico, haciendo un ligero gesto.

-Para nada- respondió Mayordomo con el mayor dominio de si mismo que fue capaz de juntar. El chico lo escrutó por unos instantes antes de suspirar, hacer una mueca ligera y decir.

-Está bien. Buenas noches.

O-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Todo lucía tan parecido… habían quedado claros muy pequeños donde aún se estaban tardando en crecer los rododendros debido al lavado azul que realizara la PES hacia ya algunos años. Por lo demás, la imponente estructura pétrea se alzaba altiva entre la bruma, como si compartiera la altanería de sus habitantes. Después de revisar el perímetro, Holly regresó a donde, según ella había dejado a sus "protegidas". Casi le da un ataque cuando por instantes no las vio, pero después notó una especie de muégano informe cerca de una de las ventanas de la planta alta. Se acercó.

-¿Qué están…?

No pudo ni terminar de pensar la frase. Su primer impulso fue darse la vuelta con las mejillas coloradas. El siguiente (después de fracciones de segundo) fue susurrarles casi con espanto:

-¡¿Qué diablos creen que hacen?!

Las risitas tontas no se hicieron esperar y la capitana pudo percibir el suave clic de una cámara de las más novedosas, con filtro infrarrojo y todo (y claro, sin flash; aquella cosa era una antigualla).

-No se alarme, capi… es para hacerle un poco de publicidad a nuestro súper mega wow club… y un imagen dice más… más… pues dice mucho, ¿no?- le murmuró Afrodita, como conteniéndose para seguir riendo.

Holly miró hacia donde los lentes de las cámaras apuntaban, y volvió a ver. Lo que dentro de pocos días aparecería en varios sitios de la red mágica era el alto y delgado muchacho de piel muy blanca, que en esos momentos doblaba la camisa que recién se había quitado, dejando su torso al descubierto a las miradas que se apiñaban en su ventana (aunque él ni lo sospechaba).

-¡Ya quítense de esa ventana!- ordenó con un susurro algo histérico la elfina, con la desagradable combinación de sensaciones que daban la sangre agolpándose en sus mejillas y su vesícula biliar trabajando a toda pastilla. En ese momento el chico comenzaba a desabrochar su cinturón…

-Ay, capitana, no sea niña…- comentó con todo descaro una de las duendecillas. Craso error.

-¡NO LO DIGO POR ESTAS INMADURECES!- le espetó con tanta fuerza al micrófono que hasta pudo ver como todas brincaban- ¡LO DIGO PORQUE TANTOS ESCUDOS JUNTOS PUEDEN REVENTAR EL CRISTAL!

Fue casi milagroso. Ni una barata en la tienda más fina de Refugio las hubiera movilizado tan rápido. Es más, hasta recompusieron su formación en triángulo rapidito y sin rechistar. Holly se puso al frente con los sentimientos encontrados entre sonreír con satisfacción o bufar con furia, y las condujo al techo, sin poder evitar pensar "¡Depravadas!". En ese momento, Artemis, que continuaba poniéndose su pijama sin sospechar siquiera que una de sus peores pesadillas había estado a punto de encarnarse apenas a unos metros de él. Eso si, volteó ligeramente a la ventana, pues le había parecido que el cristal había vibrado un poco. Como no pasó nada después, pensó encogiéndose de hombros: "De seguro fue el viento…"

-----------

¡Bien! Pues espero les haya agradado, aguardaré con muchas ansias sus reviews:D Espero me perdonen por los tiempos que me tardo en subir el capítulo nuevo, pero les juro que hay veces que no sé si voy o vengo y la verdad está medio cañón para la inspiración… sin embargo procuraré actualizar lo más pronto que me sea posible, ¿OK? Quiero agradecer a mis amigas Elena, Herms Granger Potter, Rianne, Marcia Canija (ya actualicé Entre el Mar y la Tierra, chica, por cierto xD), Pity Copito, Mayra, Anahia, La Dama Norris, Gilly, Dana, Cecilia y Mel bel Louca por sus lindos reviews!!!!! Y también dedicarles este humilde chap, jejejeje. ¡Espero estén mucho muy bien! ¡Nos estamos leyendo!