Capítulo 3: "No lo puedo creer"
A la mañana siguiente, Harry se despertó en medio de una habitación que no era la suya. Hizo memoria y se acordó: había viajado en el tiempo y conocería a sus padres. Una emoción increíble lo embargó, y volteó su cara para verificar que nada de lo que había vivido había sido un sueño ni nada por el estilo, y allí vio a su padre, durmiendo muy plácidamente, descubrió que Remus era de dormir boca arriba, como si fuese un egipcio embalsamado, y Sirius, todo despatarrado, formando extrañas figuras.
Como no quería despertar a ninguno, y Ron estaba también muy dormido, se vistió en silencio y luego bajó al gran comedor, para desayunar tranquilo. Pero la verdad es que la tranquilidad le duraría muy poco. Apenas se comenzaba a untar una galleta con mermelada, Harry vio a una flamante pelirroja, alta, esbelta y poseedora de unos ojos verdes idénticos a los de él. Era Lily Evans, su futura madre. Lily caminó a lo largo y al pasar por donde estaba Harry dijo, con ironía:
-¡Pero si es el Gran James soy-el-mejor-del-mundo Potter…! Ni te atrevas a saludarme con tu típico "¡Pero si la es la Prefecta Perfecta Evans!", Potter... porque sino te las verás conmigo…-Harry rió, nunca supo que así la apodaba su padre en los años de colegio, y acordándose de que no debía ocultar su identidad si no quería, no dijo nada. Ya le diría más darte quién era. Por su parte, Lily miró a una amiga suya unos metros más lejos. -¡Y no te me rías…! –Harry apagó su risa al instante. Ella lo miró ceñuda y corrió hacia donde estaba su amiga, alguien a quien Harry no conocía.
En la habitación de los merodeadores, James y Remus acababan de despertarse. Remus miró hacia las camas de los nuevos. No estaban, seguramente ya habían bajado a desayunar.
-Vamos Prongs, tenemos que despertar a Sirius… -dijo reprimiendo un bostezo.
-Sí, ese pequeño detalle…- el comentario sarcástico siempre lograba que Remus riera. James lo sabía muy bien. –Bueno, pues… ¿haces los honores? ¡Esta ves te toca a tí!... yo ya arriesgué mi hermoso pescuezo ayer…
Remus volvió a reír. Era cierto, ayer le había tocado a James despertar a Sirius, y le tiró un balde de agua helada en la cara. Sirius lo persiguió durante media hora con la cara del psicópata más demente que hubieran visto Remus y James.
-Bueno pues… ¡Levicorpus…! –Sirius salió despedido de su cama y quedó patas arriba.
-¡¡Bájame, bájenme… qué buenos amigos eh…!! ¡Ya estoy despierto… enserio! –añadió al ver la cara de incredulidad de Remus, quien luego de meditarlo un momento, dijo: -¡Liberacorpus…!
Sirius cayó a su cama.
-Lo siento, Paddy… pero sabes que no hay forma de despertarte sino…
-Sí, sí… claro. Bueno, ahora que estamos despiertos… -y miró significativamente la cama de los "nuevos"- ¿Dónde estarán…? ¡Tenemos que averiguar qué es lo que saben…!
-Sí, es cierto –acotó el licántropo – Supongo que estarán desayunando, pero si dudas, para eso está el mapa ¿no?
Mientras se vestían, Sirius tomó el Mapa del Merodeador.
-¡Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas…!-susurró.
-Y, ¿están en el Gran Salón? –preguntó Remus mientras terminaba de peinarse. James no se peinaba nunca, así que ya estaba listo. Pero Sirius no contestó. De hecho, estaba estático.
-¡Oye, contesta…!-Nada. Sirius parecía haberse quedado momentáneamente mudo.
James y Remus se miraron. Eso ya era preocupante. Se acercaron a Sirius, que miraba el mapa entre embobado y asombrado.
-¿Oye… qué te sucede? –inquirió Remus mientras le quitaba el mapa a Sirius, que aún no reaccionaba. James también se acercó al ver que Remus reaccionaba igual.
-¡Bueno… hay que ver entonces…! –cuando James se acercó al mapa, soltó un gritito ahogado de sorpresa, y luego también se quedó mudo.
-¿Dice lo que yo veo…? ¿No estarán fallando mis lentes, no? –preguntó, incrédulo. No sabía cómo tomarse aquella novedad.
-No, Prongs… sabes que el mapa no miente… -acotó Remus, que seguía mirando el mapa.
-Además yo lo he estado mirando desde hace rato y los nombres no cambian… Granger tiene muchas cosas que aclarar… -dijo Sirius reaccionando por fin pero con seriedad, cosa poco común en él. Los tres merodeadores se miraron.
-Entonces, aclaremos… -dijo Remus- Harry Granger entonces en realidad es Harry "Potter"…
-Así que habrá que averiguar el parentesco… -apuntó Sirius.
-Sí –confirmó Remus- Hermione sí es Granger, supongo que Harry usó su apellido y se hizo pasar por su hermano…
-¡Ahora entiendo la expresión de sorpresa…! –Exclamó James- ¡Ayer en la biblioteca, cuando se aparecieron…!
Se hizo un silencio en el que los tres pensaban.
-Ahora que lo dices, creo que coincide bastante…-apremió Sirius.
-Los pelirrojos tampoco son Creevey, son Weasley… -señaló Remus.
-Weasley… Weasley… ¿serán parientes de Arthur Weasley? Ya sabes, ese pelirrojo que egresó el año pasado… -añadió Sirius.
-¿Ese al que castigaron por escaparse de noche con Molly Prewett?-inquirió James con sorpresa.
-Ese mismo…
Se nuevo se hizo el silencio.
-Bueno, bajemos a desayunar. Actuemos normal, como si de nada nos hubiésemos enterado –ordenó el ojimiel, Remus –tratemos de averiguar lo posible… a ver si nos dicen la verdad…
-¡Actuar normal…!-exclamó Sirius –De acuerdo. James, trata de no preguntarle "¿Por qué te apellidas Potter?" ni bien lo veas…
-Sí, sí, lo sé… -pero James Potter estaba emocionadísimo. De repente, se paró en seco -¡Oye, son del futuro…! No puede ser nada mío en este tiempo…
Los tres se miraron, entre asombrados y asustados. Sirius sonrió.
-¿Estás queriendo decir que Harry es tu…? –pero Remus no terminó su pregunta, pues la mirada asustada de su amigo sirvió de respuesta. Tras una pausa, James dijo envalentonado:- Vamos al comedor…
Harry estaba desayunando muy tranquilamente cuando ve llegar a su amigo.
-Ho-ola…-saludó mientras reprimía un gran bostezo.
-Veo que has dormido bien, Ronnie…-dijo una chica a sus espaldas. Era Hermione, que sonreía ampliamente.
-Sí, cuando me vine los merodeadores se estaban despertando recién. No tardarán en bajar… Hola, Herms… ¿Qué tal tu noche?-inquirió el pelirrojo, sirviéndose el desayuno.
-Bien, Ginny y yo dormimos en la misma habitación. Por cierto, hemos conocido a tu madre, Harry… -comentó en tono apremiante.
Éste abrió los ojos, con una mezcla de asombro y de ansiedad.
-¿En serio? ¿Y… qué tal es?-preguntó tratando de no parecer ansioso por la respuesta.
-Pues déjame decirte que es súper simpática. Es muy inteligente, nos ha puesto al día sobre las cosas en este tiempo a Ginny y a mí…
-Y hablando de Roma… -la ironía le valió al pelirrojo un manotazo de Ginny, que añadió con una sonrisa que embobó a Harry por un momento:
-Ya sé lo mucho que me quieres, hermanito… no necesitas mostrar tu afecto…
-Hola Ginny…- Harry le hizo un lugar a la pelirroja, medio sonrojado.
-Hola, Snitchy…
Los tres se giraron hacia la chica, con una sonrisa cómplice, ella les devolvió la mirada haciéndose la desentendida.
-¿No creerás que me he olvidado del apodo que te han puesto en nuestro tiempo, no…?
-Pues, tenía la esperanza de que sí… me hace sonar presumido… -se lamentó él.
-Bueno, pues lamento desilusionarte… pero es que es un apodo pegadizo… -argumentó ella.
Ron puso los ojos en blanco y las chicas se rieron al recordar el momento en que le entregaron al equipo de Gryffindor la copa de Quidditch el año anterior. Harry se había desempeñado tan bien como capitán y buscador que los alumnos lo empezaron a llamar "Snitchy" en alusión a la pequeña pelotita dorada, la Snitch.
-Vamos, Harry… reconoce que te lo mereces… además te lo pusieron tus fans… ¿De qué te quejas, Snitchy?
Harry rió también, mientras le alcanzaba la mermelada a Ginny.
-Por cierto, Harry… ¿decidiste si vas a contarles o no a los merodeadores la verdad…? –Hermione había abierto sus libros y miraba a Harry apremiante.
-¿Por qué me preguntas lo obvio? Sabes que no voy a dejar pasar una oportunidad así… la oferta de Dumbledore es demasiado generosa como para rechazarla, ¿no crees?
-¡Así se habla, Harry…!-lo apremió Ron.
-Por cierto… -comenzó a decir Ginny- creo que será interesante ver como reaccionan… ¿cómo harás? ¿Dejarás que te bombardeen a preguntas y ya…? Sabes que no se van a conformar así nomás… -dijo con sarcasmo al final.
Harry pareció meditarlo un poco.
-Sí, tienes razón Gin… pero creo que es mejor responder a sus preguntas, no se me ocurre otro modo…-concluyó bastante convencido de sí mismo.
Luego de un rato de silencio que todos aprovecharon para terminar de desayunar, Ron, con el ceño fruncido, preguntó:
-¿Cómo harás con el Quidditch…? Se supone que en esta época ya no eres el capitán, Snitchy…
-¿Snitchy…? Interesante apodo… y ¿capitán?... creo que tienes cosas que contarnos, Granger… -Harry reconoció la voz de su padrino de inmediato.
Los cuatro dieron un respingo. Eran los merodeadores. Harry se asustó un poco cuando notó que su padre no le quitaba los ojos de encima, en realidad, ninguno lo hacía, cosa que no pasó desapercibido para ninguno de sus amigos tampoco. Hermione le hizo señas a Harry para que actuase como si nada. Este entendió y le dio un codazo a Ginny.
-Sí…-contestó Ginny conteniendo una risa nerviosa, que había comprendido el porqué del codazo de Harry-… se lo pusieron sus fans…
-¡Cállate, Ginny…! –exclamó Harry por lo bajo, muerto de vergüenza. James, tratando de no comérselo aún más con la mirada, lo miró entre incrédulo y divertido.
-¿Sus fans… tienes fans también…?-preguntó Sirius con una aire arrogante, mientras depositaba el mapa en la mesa. Harry, Ron, Hermione y Ginny miraron instintivamente el mapa, y luego a Harry. Esta reacción no pasó desapercibida por ninguno de los tres merodeadores, que se miraban entre sí.
Los merodeadores se sentaron frente a ellos. Era una situación realmente incómoda para los chicos. Y más aún porque parecía que dos de los integrantes tenía un clon, y porque reinaba un clima realmente tenso.
-Pues… sí…-dijo Harry un tanto cohibido, como para reanudar la conversación y olvidar lo del mapa. ¿Sería que ya se habían enterado del pequeño engaño…? Harry sabía que el mapa nunca mentía.
-Déjame ver…-dijo James, haciendo como que imitaba a una vidente y su bola de cristal, cosa que hizo reír al resto. Su padre era muy divertido, pensó Harry con alegría-…Intuyo que juegas al Quidditch… hum… y que eres buscador ¿no? – acotó James, sonriendo. Ese Harry "Granger" definitivamente tenía muchas cosas que aclarar.
-Sí, en mi tiempo, sí…
Silencio. Los merodeadores de miraban entre sí como preguntándose entre ellos cuándo deberían intentar develar todos los misterios que los chicos no habían explicados. Y tenían al mapa como prueba de sus dudad.
A su vez, los cuatro se miraron entre sí, sombríos, y Harry se dio cuenta de que era el momento de decir la verdad, cosa que lo ponía muy nervioso. Lo que más le asustaba era la reacción de su padre.
-Creo que deberíamos ir a la sala Común, ¿no?-dijo Herms, adivinando los planes de su supuesto hermano.
-Sí, vamos… ustedes también vengan- les dijo Harry a los merodeadores, sin mirarlos.
-¿Para qué?…-dijo Sirius, aunque podía adivinar de que se trataba.
-Creo que necesitamos aclarar un par de asuntos…-explicó Harry, mitad nervioso, mitad ansioso.
Los merodeadores sonrieron. Por fin aclararían sus dudas, pero James estaba más nervioso ¿y si su teoría era verdadera…? ¡Imposible…!
En el camino nadie habló. Ginny iba al lado de Harry, y de vez en cuando lo miraba con admiración, y aún le sorprendía que fuese capaz de comportarte como si nada delante de su padre. Harry nervioso, le tomó la mano sin querer y ambos se pusieron rojos, pero por suerte, nadie se dio cuenta porque todos estaban enfrascados en sus propios pensamientos.
-"Luna Llena"- murmuró Ron.
-Gracias, Ronnie…-agradeció Hermione, Ron se sonrojó levemente.
-Vamos a sentarnos allí…-sugirió Ginny. Todos la siguieron y acto seguido se sentaron en las mullidas butacas, todos excepto Harry, que por el nerviosismo no podía lograr quedarse quieto.
-Y bien… ¿Qué quieren saber…?-inquirió Harry, claro, directo y al grano. Estaba algo preocupado y se notaba. –Porque sé que el mapa nunca miente… -dijo señalando el mapa-… y sé que han aparecido nuestros verdaderos apellidos…
-¿Conoces el mapa…?-preguntó Sirius, atónito.
Harry sonrió a modo de respuesta, y volvió a preguntar.
-¿Y bien? ¿Qué es lo que…?
-Todo-dijeron llanamente los merodeadores, interrumpiéndolo.
-¿Todo?-repitió Hermione, desconcertada- ¿Todo… qué…?
-Ok… vamos a organizarnos…-dijo Sirius, sorprendiendo a todos.
James y Remus estallaron en carcajadas.
-¡Nunca lo habríamos esperado de ti, Paddy…!
-Ok, ok… no hablo más…-dijo el padrino de Harry, algo fastidiado.
Harry sonrió ampliamente, divertido ante la situación.
-Pero es una buena idea…-apoyó Herms-… eso de organizarnos, hagan preguntas y nosotros respondemos, y listo…
Los merodeadores lo meditaron un rato.
-Umm… de acuerdo. Empecemos por lo fácil… ¿Por qué sabes la clase de contraseña que pone Dumbledore…?-preguntó Sirius, con las cejas levantadas. Era evidente que tenía mucha curiosidad.
-Oh… es que en mi tiempo he ido muchas veces al despacho del director… por muchos motivos… y bueno…-Harry hizo un ademán bastante cómico-… eso es todo, saqué la cuenta después de escuchar las contraseñas que repetían los profesores cuando allí me llevaban…
-Está bien. Entonces has ido muchas veces…-habló James- ¿y por qué dijiste eso de que nuestra contraseña no le haría gracia a Remus, eh…?
Remus palideció un poco, en parte por el susto. Harry hizo una mirada significativa a sus amigos como para esperar una aprobación. En efecto, los chicos asintieron.
Harry, que se paseaba de lado a lado, fue a parar delante de Remus, quien lo miraba expectante.
-Pues… porque… resulta que sé tu gran secreto, Remus… tu "pequeño problema peludo"-los merodeadores lo miraron con incredulidad, eso no podía ser cierto. Pero lo más increíble era James era el único que llamaba así a la licantropía de Remus, y eso era otro punto a favor de la teoría de James, por lo que se miraron significativamente entre los tres. Harry no entendió aquella mirada pero prosiguió-… y ellos también lo saben…-dijo señalando a sus amigos-…sabemos que eres un licántropo y déjame decirte que no tienes de qué preocuparte…
-Sí, no le diremos nada a nadie…-afirmó Hermione.
Remus no lo podía creer.
-Gra… gracias…-murmuró. Luego de un rato agregó con alivio:-¿Cómo lo saben…?
Los chicos rieron y Ron tomó la palabra.
-Pues resulta que en el futuro te tuvimos como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, y sinceramente fuiste el mejor que hemos tenido…
-¿Profesor, yo…?-dijo atónito.
-Sí-contestó Ron.
Los chicos estallaron de alegría.
-¡Wow, Moony… sabíamos que lo lograrías…!-y se abalanzaron sobre el licántropo. Harry y los demás no hacían más que observar la escena, en parte conmovidos y en parte divertidos, y Harry pudo notar lo buenos amigos que eran entre sí, cosa que lo hizo sentir bastante orgulloso.
Luego de un rato. Sirius volvió a hablar.
-Espera un momento, "Granger"…-dijo Sirius mencionando "Granger" haciendo comillas con los dedos, y Harry rió. Los chicos se volvieron, y Harry advirtió que no habían caído. Los demás también parecieron darse cuenta, porque Ginny le dijo:
-Tendrás que soltar el rollo, Harry…
-Supongo que no me queda otra…
-¿Qué decías, Black…?-inquirió Hermione, haciendo como si nada. Era evidente que estaba nerviosísima, al igual que el resto de los chicos.
-No basta que él haya sido su profesor en el futuro como para que tengan acceso a una clase de información tan personal…
-Es cierto-dijo James, levantándose de su butaca. A ver si de una vez por todas confirmaba su tan anhelada teoría- Tuvieron que haberlo averiguado por otro lado… entonces, ¿cómo lo supieron…?
-Bueno, tienen que saber que todo lo que averigüen del futuro lo sabrán sólo por este año-explicó Hermione-pues es un riesgo tremendo que sepan su futuro, así que, cuando nos vayamos, el profesor Dumbledore les borrará toda esta información, los desmemorizarán. ¿De acuerdo?
-Qué extraño…-murmuró Lupin.
-De acuerdo…-dijo James. Luego se dirigió a Harry tan serio que éste se sintió un poco intimidado.-Ahora, explícanos…
Harry suspiró como para calmarse.
-Está bien. Creo que deberías sentarte, James…
Este se sentó, serio y preocupado, al igual que sus amigos. Por fin era la hora de la verdad.
-Resulta que… Remus es el mejor amigo de mi padrino y de mi padre, respectivamente. Por eso lo sé…-dijo despacio. Sabía que los merodeadores tarde o temprano iban a sacar las conclusiones.
-Pero eso quiere decir que…-murmuró James, asustado. Entonces, era cierto. James miró a sus amigos como diciendo "¡Tenía razón entonces… entonces es mi… hijo…!". Ahora entendían el parecido de Harry y James, pero no podía ser, no… y Sirius sería su… no… era increíble. Por fin, para James, aquello estaba confirmado.
James se levantó de su butaca y se puso delante de Harry con aspecto serio, necesitaba confirmar que lo impensado era verdad. Era como si se mirara en un espejo, excepto por los ojos verdes ("esos ojos… son como los de Evans" pensó James, confundido pero emocionado) y una cicatriz en forma de rayo. Harry no dijo, nada, asustado y expectante.
-¿Por qué nos mintieron…? Pudieron habérnoslo dicho…-preguntó sin cambiar la expresión.
Nadie hablaba, la tensión era absoluta. Hermione y Ginny dejaron escapar un gritito.
Harry volvió a suspirar y le contestó.
-Los nombres que usamos son para que nadie en el colegio sepan quiénes somos de verdad… imagínate que de repente haya otro "Potter", sería revolucionario… Ella es Hermione J. Granger, sí…-dijo señalándola-… la hago pasar por mi hermana, aunque soy hijo único. Ellos son Ginny M. y Ron B. Weasley…-volvió a señalar a tus amigos, y luego señaló el mapa del merodeador- Y como ya lo sabrán por el mapa, soy Harry J. Potter.-James lo miraba con los ojos vidriosos, y no era el único- sí, James… soy tu hijo… tengo tu edad y vengo del futuro…
-¿Entonces yo soy….? –con aire divertido.
-Sí, Sirius… eres mi padrino.-volvió a confirmar Harry, emocionado.
Nadie dijo nada.
-¿Quién es tu madre, Harry…? Creo que a James le haría gracia saberlo, ¿no?-preguntó Remus, cortando la tensión con un poco de humor, cosa que logró, pues los chicos se rieron con picardía, y James se puso muy rojo.
-Sí, pues… sospecho que…
-Cállate, James, deja de Harry lo confirme…-le dijo Sirius, radiante pues ya se hacía la idea de quién era.
Hermione y Ginny se rieron, tímidas.
-Pues…- dijo Harry-… es Lily "Prefecta Perfecta" Evans… -James se sonrió, avergonzado- …me la crucé esta mañana cuando estaba solo en el desayuno y me gritó un par de cosas antes que le dijera nada, pero me resultó muy cómico. Creo que me confundió contigo, James…-contó Harry, para cortar un poco la tensión.
Jame se puso aún más rojo y murmuró:
-Sabía que tus ojos eran como los de Lily… lo sabía… y ¿Qué te dijo Evans… digo, Lily?
Harry sonrió, aliviado. La peor reacción de los merodeadores que había temido se esfumo cuando todos esbozaron una gran sonrisa.
-Me dijo algo así como que no me atreva ni a saludarla con tu típico "¡Pero si es la Prefecta Perfecta Evans!" y creo que te llamó "James-me-creo-el-mejor-del-mundo-Potter"…
Todos rieron, y James dijo:
-¡Típico de Evans… así me saluda todas las mañanas!… y después dice que no piensa en mí, aunque yo creo que si no pensara en mí ni siquiera se gastaría en mostrarme su gran afecto, ¿no?
La ironía le valió que los chicos, incluido Harry, se tentaran.
-Yo creo que sí, de otra forma yo no tendría un ahijado, Prongs… -añadió Sirius, haciendo que su amigo se volviera rojo como un tomate. Qué extraña situación, pensó Harry, sonriendo.
-Bueno, volviendo al tema… por eso sé lo de Remus…-repitió el chico.
-De acuerdo.-dijo Sirius-… supongo entonces que a la larga de algún modo terminarás conquistando a Evans…
-¿Cómo…? ¿Es que todavía siguen llevándose mal?-preguntó Ron, asombrado.
-Sí, pues… verás, es que nunca me cree cuando le digo que ya no voy a hechizar a Snape… -explicó James-… si vienes del futuro y eres… eh… lo que dices que eres, probablemente ya hayas oído la historia, ¿no?
Harry esbozó una gran sonrisa, le haría gracia ver a su padre hechizando al profesor Snape.
-Sí, lo sé. En mi tiempo Snape es mi profesor de Pociones, y me estima tanto como ustedes a Filch, y con eso lo digo todo…-dijo con sorna.
Los merodeadores estallaron tal cual Harry lo había pensado.
-¿¡Qué!? –gritó Sirius.
-¿Snape, profesor? –repitió Remus, incrédulo.
-¡No puede ser!- exclamó James- ¡Dumbledore se volvió loco…! ¿Ese pelo grasiento será profesor…?
Ron se agarraba la panza de risa que le había provocado escuchar a los merodeadores insultando a Snape.
-Sí… y para colmo es MI profesor. Es una desgracia, lo sé…
Sirius seguía algo descolocado.
-¡No voy a consentir que un inútil como Snape le de clases a mi futuro ahijado…! Prongs… tenemos que hacer algo de inmediato…
-Sí… sí, pero espera Paddy… esta chica…-James miró a Hermione, que sintiéndose cohibida le susurró su nombre- Hermione, dijo que sería de por sí arriesgado que supiéramos lo que ya sabemos, ¿no?...-Sirius asintió- pues bien ¿no crees que no deberíamos cambiar el curso de la historia?... supongo que podría ser fatal…
Sirius miró a su mejor amigo incrédulo.
-¿Qué te pasa, Prongs…? Nunca te negaste a una broma, no te niegues ahora…
Ginny se rió.
-Bueno, míralo así Sirius: si le haces algo a Snape, tu amigo no conquistará a Lily, y entonces Harry no nacerá y…
-Sí, sí… ya te entendimos, pelirroja-la cortó Sirius, fastidiado- Está bien, me resigno, no voy a hacer nada.
El merodeador se volvió a sentar y todos volvieron a sumergirse en un incómodo silencio que había reinado antes. James fue quien retomó el habla:
-No lo puedo creer, la verdad…-le dijo a Harry con los ojos vidriosos-… no puedo creer que estoy conociendo a mi hijo… ¡Y tienes mi edad…!
-Sí, supongo que será interesante…-opinó Harry.
