Capítulo 4: "Los nuevos merodeadores"

Capítulo 4: "Los nuevos merodeadores"

Harry estaba emocionado de comenzar su séptimo año en el colegio junto a los merodeadores. Los alumnos miraban con desconcierto a los nuevos alumnos, y se preguntaban cómo habían hecho para entrar en el grupo más cotizado del colegio, y encima cómo era que había dejado integrarse a dos mujeres, las cuales eran muy bonitas. Pero al cabo de una semana, la gente ya se había acostumbrado a ellos y habían dejado de cuestionarse la novedad, incluso el hecho de que Potter y Granger fueran tan parecidos entre sí. Lo malo era que ahora James y Harry y Sirius competían por el título del más cotizado, y además, Harry se había comido muchos sermones por parte de Lily, que muy a menudo se lo confundía con James, y cuando la chica terminaba por descubrir que era "Granger", terminaba disculpándose muy abochornada, porque con Harry se llevaba bastante bien pese a que no hablaban mucho. Desde luego, Harry le contaba todas sus charlas a James, para ayudarlo a conquistar a Lily, cosa que al chico le daba gracia, no todos los hijos tenían la chance de ayudar a su padre a enamorar a su madre.

-Te juro que ya no sé que hacer…-le decía James a Harry una noche, mientras esperaban que Sirius, Remus y Ron llegaran a la habitación con comida desde las cocinas-… sólo me habla para insultarme… ¿Cómo diablos haces para que te hable…?

Harry lo miró con picardía.

-No sé, pero creo que se debe al hecho de que no me conoce y no sabe cómo soy, ¿no? A ti ya te conoce, y por desgracia ya te tiene calado, James…

-Sí, es cierto… pero bueno supongo al final lo lograré, ¿verdad? O tú no estarías aquí-afirmó un poco avergonzado. Harry contestó mirando a otro lado, abochornado.

-Sí, supongo que tienes razón. Pero deberías dejar de tener tantas citas, así quizás te tome enserio. Además, me molesta un poco que andes con mujeres que no sean Lily, ya sabes…-se sinceró el muchacho. A pesar de entender a su padre, ya que ambos tenían la misma edad.

-Sí, tienes razón. Perdóname, Harry… es que…-se disculpó James un tanto abochornado ("¡Es tu hijo, es obvio que le va a molestar escuchar de tus otras conquistas!... Eres un idiota" se dijo James a sí mismo).

-Está bien, lo entiendo. Tienes 17 años, no tienes que disculparte-sonrió el chico, divertido. ("Bonita charla padre-hijo…" pensó Harry)

Para ese entonces, los merodeadores se habían enterado de su futuro, y aunque a James y a Sirius les costó aceptar su destino, terminaron por alegrarse, sabiendo que Harry los vengaría de tener la oportunidad. También se habían enterado de muchas otras cosas: de su enfrentamiento con Voldemort en primer año, del rescate de Ginny del basilisco en segundo, de cómo conoció a su padrino y lo salvó de los dementores en tercero, del Torneo de los Tres Magos y la vuelta de Voldemort en cuarto y del ED y el episodio del Ministerio en quinto, entre otras.

-… uf, ya volvimos-se quejó Sirius, que venía tras Remus- Ron se quedó a hacer no sé qué. Aunque me parece que se trata de Hermione.

-Es todo lo que conseguimos-dijo Remus, mostrando una gran bandeja llena de golosinas.

-¿En serio, eso es todo?... menos mal…-dijo irónico Harry.

Sirius lo miró con gracia, mientras le lanzaba una rana de chocolate.

-Así que Ron está haciendo no sé qué y tu crees que es por Hermione, ¿eh?-dijo Harry, acomodándose-Bueno, me alegro, ya era hora…

Los demás lo miraron desconcertados y Harry se explicó, exasperado:

-No saben lo que es tener que lidiar con los dos. ¿Saben? En tercer año, han estado semanas sin hablarse por culpa de los celos y yo entre medio teniendo que hablarles por separado… son unos tercos y ninguno de los dos da nunca el brazo a torcer y se vuelven insoportables-se explicó Harry-…además, eso ya estaba sabido desde primer año.

-Si tú lo dices-acotó Remus- Hermione me cae muy bien…

-Porque es un cerebrito como tú…-replicó James.

Remus lo miró con sorna.

-No tiene nada de malo estudiar como se debe-afirmó el licántropo.

-Pero tampoco es malo despejarse de ves en cuando, ¿no? Yo no me encerraría a leer un libro por horas ni aunque me pagues cien galeones… excepto si se trata de Quidditch…-dijo Harry- te entiendo, Remus, pero creo que prefiero pasar mis exámenes con un Supera las Expectativas…

-Creo que ahora veo en qué nos parecemos más…-dijo James, con una risita.

-Sí, pero tienes que admitir que Harry es mucho más maduro que tú-le espetó Remus.

-Gracias por el cumplido…-Harry se sintió un tanto cohibido-pero no es ningún logro, la verdad. Supongo que se debe a las cosas que me tocaron vivir…

Después de que Harry dijo eso, los rostros de los presentes se ensombrecieron al recordar el futuro que les tocaría vivir. James, más que nada, se sentía muy culpable de no haber podido ayudar a su hijo a cargar con todas esas responsabilidades.

Los tres chicos reaccionaron con gran asombro a los relatos de Harry, Ron, Hermione y Ginny. Estaban tan impresionados que por momentos se emocionaban, lo que hacía que Harry se pusiera un poco triste. Pero con tantas anécdotas contadas, los merodeadores empezaron a demostrar un gran respeto hacia los chicos, y en varias ocasiones James le decía a Harry se sentía orgulloso de saber que tendría un hijo así, pese a que no viviría para ayudarlo ("lástima que Lily aún no sabe nada… pero ya lo sabrá, a su tiempo" decía James de vez en cuando). Harry se sentía pleno teniendo a todos sus seres queridos junto a él.

-Bueno, no nos pongamos mal…-dijo Sirius, con voz apagada- … lo importante es que ahora estamos bien ¿de acuerdo?

-De acuerdo-repitieron los demás. James para cambiar la tensión del ambiente, le preguntó a Sirius:

-¿Qué pasó anoche entre tú y Bones de Hufflepuff…? No volviste a tu cama y sabes que detesto que no me digas nada-Sirius se puso muy rojo, delatándose solo.

-¿Amelia Bones?-preguntó Harry, atónito-… esa es la que me pidió ver mi Patronus en la Audiencia del Ministerio... no puedo creerlo…

-¿Desde cuándo sabes hacer el Patronus…? No muchos saben hacerlo-preguntó con sorpresa el licántropo.

-Desde tercero. Por si te interesa, tú me lo enseñaste para defenderme de los dementores…

-Ah… en ese caso, supongo que podría hacer alardes, pero… me alegro mucho…

-Qué modesto eres, Moony…-lo cargó Sirius-… en realidad tengo que decir que Bones me gustó más que las otras… ya saben…

Harry puso cara de no entender nada.

-¡Oh, claro, tú no sabes nuestros códigos…!-exclamó Sirius, avergonzado.

-Te explico, Harry, pero antes que nada quiero pedirte que no te olvides (tú mismo me lo dijiste) de que tenemos 17 y que hay muchas cosas que las hacemos… eh, porque sí, tu sabes…

-Ajá…-dijo Harry ("Creo que no quiero escuchar esa explicación…")

-Pero nosotros… cuando le preguntamos al otro que pasó con tal chica, es simplemente para corroborar si se acostó o no con ella…-Harry se ruborizó. Nunca había hablado de esos temas con nadie, ni siquiera con Ron. Pero había olvidado que según los relatos del Lupin del futuro, su padre y su padrino eran unos expertos en el tema.

-Ah… lo supuse…-comentó Harry.

-Bueno, la cuestión es que Sirius con eso de que "Bones le gustó más que las otras" él no se refiere a que es más linda… sino a que es mejor que las demás en la cama…-Harry no pudo evitar sonreírse de la vergüenza una vez llegado a este punto de la explicación. Los merodeadores parecieron darse cuenta, y se notaba que estaban sorprendidos.

-Espera un momento…-susurró Sirius- ¿eres virgen, no…?-le preguntó a su ahijado con incredulidad.

-Eh… s-sí-dijo Harry por lo bajo, sin mirar a nadie, avergonzado al máximo.

Silencio total.

-¿Eso quiere decir que no te tiraste a la pelirroja…?-preguntó Sirius, sonriendo.

Harry, por la sorpresa, recobró la compostura.

-¡¿A la pelirroja…?! ¿Hablas de Ginny…? ¡No! ¿Estás loco? Ron me mataría, él no tolera que ningún hombre la bese siquiera, y yo no soy tan estúpido como para intentarlo… -explicó él, medio triste.

-No lo puedo creer. Habría jurado que ustedes dos…-se dijo a sí mismo Paddy.

-Bueno, no es por nada, pero al lado de nosotros no vas a durar mucho en ese estado, te lo puedo asegurar…-le dijo James…- lo que no entiendo es por qué tienes tanta vergüenza, no es nada del otro mundo…

-Es que… nunca he hablado con nadie de esto, tú sabes… y con Ron no puedo, porque sé que me haría una pregunta que no me gustaría contestarle…

James lo miró a los ojos y Harry comenzó a sentir como que si su padre lo estuviera escaneando.

-A ti te gusta Ginny, te enloquece, se te nota. Y no te animas de decirle a Ron por miedo de perder su amistad, ¿no? Por eso no hablas de chicas ni menos aún de sexo, ¿me equivoco?...

Harry no tuvo más remedio que admitir lo obvio. Le gustaba Ginny desde el año pasado, así que le devolvió la mirada a James, cohibido.

-Sí… supongo que tienes razón… la próximas vez no uses legeremancia conmigo, no me gustaría que supieras algunas cosas…

Los merodeadores se rieron con picardía ante la inocencia de Harry, sobre todo Sirius. Harry lamentó haber dicho lo que dijo ("Genial, idiota… ahora todos sabrán con lo que sueñas por las noches… Ojalá Ron no se entere").

-Ya veo… no quieres que tu padre sepa cosas como que agradeces que tu amigo no use la legeremancia para que no te descubra imaginándote con Ginny en una cama, ¿verdad?, porque sueñas con eso…-acotó James, sonriendo-… creo que deberías arriesgarte, Harry… un Potter nunca se queda con las ganas…

Harry se rió. Su padre era todo un personaje.

-Lo intentaré. Gracias por el consejo, "papá", que "mamá" no se entere porque se va a enojar… –dijo con sarcasmo. James se sonrojó y los demás rieron -…pero si muero en el intento a manos de Ron serán los únicos culpables…-los merodeadores le contestaron que aceptaban la culpa con gusto.

La puerta de la habitación de los chicos se abrió dejando lugar a un pelirrojo.

-Hola muchachos-saludó Ron muy jovial, cosa que a los merodeadores les pareció muy sospechoso, excepto a Harry, que sabía que eso significaba que le había ido bien con Hermione.

-¿Y por qué tanto entusiasmo…?-preguntó Sirius.

-Por Hermione, tú sabes…-contestó Harry, anticipándose a Ron.

Éste lo miro con cara de sorprendido.

-Lo siento, amigo… pero es que para mi fue muy evidente… Estuve en el medio de los dos siete años ¿qué esperabas? –a los merodeadores les hizo gracia presenciar una charla Harry-Ron, especialmente porque los emocionaba ver cómo actuaba Harry.

-Sí, por supuesto…-añadió-… la cuestión es que ahora limamos nuestras diferencias y… no, James, no somos novios…-acotó rojo como su pelo cuando James estaba por interrumpir- Ah… bueno- dijo James decepcionado.

-Deberías agregar "No todavía" –comentó Harry- A mi no me engañas, Ron…

-Sí, bueno… "no somos novios todavía"… ¿satisfecho?-le espetó Ron, molesto.

Los merodeadores estaban que se partían de la risa. Definitivamente las charlas entre Harry y sus amigos siempre les resultaban divertidas.

-Sí, claro…

-Oye, Snitchy… dijo Ginny que necesita que la ayudes con un hechizo muy complicado… dice que ni al mejor de su clase le sale aún… -comentó mientras se ponía su pijama.

Los merodeadores sonrieron a Harry con picardía. Éste les mandó una mirada asesina, y si éstas en verdad mataran, probablemente los merodeadores estarían varios metros bajo tierra.

-Bueno, mañana ya le preguntaré bien de qué se trata… -le contestó a su amigo, aparentando tranquilidad.

Sirius hacía muecas graciosas y a Harry le costaba disimular. Por suerte Ron se había acostado y no había visto nada.

-Sí, Harry… pregúntale bien porque nunca se sabe con las mujeres…-acotó Sirius a propósito. Harry tenía ganas de matarlo: había metido la pata y para peor estaba seguro de que Ron lo había oído, y en efecto… Ron se sentó de golpe en su cama, medio enojado.

-¡Oye tú, ¿qué quieres decir con eso…?!-le gritó a Sirius, que se quedó tieso y miró a Harry como diciendo "Ahora de verdad entiendo tu problemita", y Harry hizo un gesto de "Se los dije". Y cuando Ron parecía haberse calmado, le dijo a Harry en voz baja y señalándolo con en dedo:

-Y tú ojo con lo que haces con mi hermana cuando no los veo… Eres mi mejor amigo, pero le tocas un pelo a Ginny y te mueres…

Harry abrió los ojos con sorpresa.

-¡Oye, se supone que me tienes confianza…! Sabes que Ginny es como la hermanita menor que nunca tuve…-comentó haciéndose el santo, para apaciguar las aguas.

Los merodeadores hacían grandes esfuerzos por contenerse la risa, y cuando Ron se hubo acostado otra vez, y también el resto de los chicos, James le dijo a su hijo por lo bajo:

-¿Así que es como la hermanita menor que no tuviste, eh…? No me digas, pensé otra cosa, pero tal vez alucino…-Harry notó el sarcasmo y se puso rojo como un tomate al ver que su padre le sonría con picardía.

-Desde luego, te ayudaremos… ¿no crees que para algo estamos nosotros, los merodeadores…?-acotó Sirius.

Y con una gran sonrisa, Harry se durmió pensando en qué planes le tenían los merodeadores para ayudarlo a conquistar a Ginny a espaldas de Ron, parecía misión imposible… pero con James, Sirius y Remus uno nunca sabía qué esperarse, como bien lo había comprobado -para su alegría y asombro- Harry.