Hola de nuevo! Aquí vengo con el segundo capítulo... Lo siento de verdad por la tardanza, pero el final de curso me está matando! Gracias en especial a ittzumi por dejar un review en el capi anterior. Gracias también a mi hermanita Sybil, a mi preciosa sobrinita Gise y a mi hijita Isa por todo el apoyo que me brindan :) Os quiero, familia rolera!
Y no más palabrerías, ahí va el segundo capi, espero que os guste a quienes lo leáis :)
Cáp. 2: La oveja negra de la Familia Black
De la misma manera que Bellatrix no sabía a ciencia cierta lo que sentía por Rodolphus, tenía clarísimos sus sentimientos hacia su primo Sirius, aquel ser orgulloso y arrogante que había quedado apoyado contra el quicio de la puerta: odio. Un profundo odio incapaz de expresarse con palabras.
-¿Por qué no vuelves con tus amigos, el miope y el andrajoso, y apartas tu "maravilloso linaje" de nuestra vista?-preguntó Rodolphus con fingida calma y amabilidad, sabiendo que la referencia a la pureza de Sirius lo molestaría.
El ambiente se tensó de inmediato, y cada uno de los presentes sintió que aquello iba a tener un desenlace nada agradable. En menos de un par de segundos, tanto Sirius como Rodolphus estaban apuntándose con sus varitas el uno al otro. Bellatrix continuó sentada, con una sonrisa de medio lado dibujada en su rostro y con expresión divertida, cruzándose de piernas y apoyando perezosamente todo el peso de su cuerpo contra el respaldo del asiento.
-¿Os dais cuenta de lo patética que resulta vuestra actitud?-preguntó ella mordazmente, mirándolos fijamente. Rodolphus sintió cómo pateaba y pisoteaba su orgullo. Él se enfrentaba a Sirius por ella, lo despreciaba por ella, se arriesgaba a recibir un maleficio por ella, suspiraba por ella, vivía por ella, absolutamente todo lo hacía por ella. ¿Y cómo le compensaba? Con irónicos comentarios, palabras hirientes, besos a escondidas y alguna que otra noche compartiendo la cama. Pero nada más. Su "relación" con ella, por llamarla de alguna manera, nunca había ido más lejos. Y sentía que no podía soportarlo más. Pero, de cierta forma sabía, y siempre había sabido, que no podría pedirle más a Bellatrix. Los sentimientos se le escapaban, ella jamás podría sentir por él lo que él llevaba años sintiendo por ella. Simplemente porque algo tan puro era incapaz de encontrar cobijo en el negro corazón de la chica.
-¿Qué pasa, Lestrange? ¿Se te ha fundido el poco cerebro que te quedaba?
La voz de Sirius lo sacó de sus cavilaciones. Sacudió la cabeza, tratando de alejar aquellos pensamientos que lo atormentaban y volvió a fijar su vista en el primo de Bellatrix, quien sonreía con suficiencia.
-Si por mi fuera estarías muerto desde hace tiempo, sucio traidor.-gruñó Rodolphus escupiendo las palabras con desprecio.-Lástima que no me contentaría con matarte, puedes dar las gracias por ello.
-Oh, vaya, estoy conmovido, Roddy.-se burló Sirius.
Instintivamente, y antes de que ninguno de los dos muchachos se diera cuenta, Bellatrix se levantó de su lugar, interponiéndose entre los dos, a sabiendas de que Rodolphus estaba a punto de perder su paciencia y de atacar a Sirius.
-Lárgate de aquí, Black.-dijo en tono amenazante, utilizando a expresas el apellido del chico. Sirius, sabiendo que jugaba en terreno resbaladizo, les dedicó una exagerada reverencia, escondiendo una mueca de desagrado, y se marchó de allí, dando un sonoro portazo.
-Deberías haberme dejado que le enseñara cual es su lugar, Bella. Si no te conociera, diría que estabas protegiéndolo.
-No digas gilipolleces, Rodolphus. Simplemente no merece que pierdas tu tiempo con él.
Claro, era eso, no se lo merecía. Bellatrix se esforzó en creerse sus propias palabras, ya que, de pronto, no entendía muy bien su razón de haberse levantado tan súbitamente para interponerse entre el Slytherin y el Gryffindor. No quería que Rodolphus se metiera en problemas antes de empezar el curso, porque lo apreciaba mucho, sí. Eso era. Además, Sirius era sólo para ella. Sólo ella tenía derecho sobre él, derecho a dañarle, derecho a herirle, derecho a utilizarle. Pero últimamente se le habían quitado las ganas.
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Sirius entró al compartimento donde le esperaban sus amigos, gritando palabrotas a los cuatro vientos, maldiciendo a su prima y al inútil de su "noviecito".
-Suciazorrademierdajoder.-murmuró, dejándose caer con abandono sobre el asiento. James Potter estalló en carcajadas, Remus Lupin negó levemente con la cabeza como si estuviera harto de aquella situación, Peter Petegrew cerró y abrió sus ojitos rápidamente y repetidas veces sin entender muy bien de qué iba el asunto.
-Bienvenido a un nuevo curso en Hogwarts, chucho.-lo saludó James quitándose sus gafas para secarse las lágrimas de risa. Le divertía muchísimo que Sirius se cabreara con sus familiares, siempre que la cosa no acabara en duelo de varitas. Y le divertía aún más saber que a Sirius le molestaba que se riera. Éste se pasó el próximo cuarto de hora refunfuñando palabras incomprensibles.
-¿Por qué le das tanta importancia, Sirius?-lo interrumpió Remus, fijando sus ojos miel en los grises del muchacho e interrumpiendo su monólogo de palabras sin sentido.
-¿Que por qué le…? ¡No me jodas, Lupin!
-No tenía intención, pero si te empeñas…-comentó Remus sin poder esconder una sonrisa maliciosa. A Sirius le gustaban aquellos juegos llenos de doble sentido.
-Eres un cerdo pervertido, Lunático.
Las carcajadas inundaron el compartimento, pero Sirius continuó hablando como si estuviera solo, como si la historia no fuera con él.
-Es que no puedo soportar su arrogancia, su puta manía de creerse mejor que el resto, esa obsesión por la pureza de sangre. Me asquea. Pero aún peor es Lestrange, bebiendo los vientos por ella desde que tiene memoria. Parece su mascota, joder. Si por lo menos estuviera buena, bueno, que sí lo está pero…
-¡¿Cómo has dicho?!-lo interrumpió James gritando tanto que sobresaltó a sus tres compañeros.
-Espera, ¿de quién estamos hablando?-interrumpió Peter, hablando por primera vez. James lo censuró con la mirada.
-He dicho que está buena, James.-murmuró Sirius, ignorando completamente al pobre Peter.- ¿Qué pasa, no tienes ojos en la cara?
El bueno de James Potter se había quedado anonadado. No podía creerlo, parecía una escena totalmente surrealista. Sirius siempre había aprovechado la mínima oportunidad para demostrar cuánto odiaba a su prima Bellatrix, centrándose sobre todo en el momento en el que se distanciaron. Porque, en un principio, cuando ambos no eran más que dos críos, se habían querido. Jugaban juntos, disfrutaban el uno del otro como si fueran hermanos en vez de primos. Los problemas empezaron cuando ella cumplió los 11 e ingresó a Hogwarts, un año antes que Sirius. Asignada a Slytherin, obviamente, (Sirius nunca comprendió por qué se sintió decepcionado), Bellatrix no tardó en comenzar a mostrar la ideología de su familia y de toda la rama de sangre puras. El pequeño se empecinaba en decirse a sí mismo que aquello era pasajero, que su prima favorita no podía volverse mala como sus padres o como sus tíos.
-Bella, ¿por qué dices esas cosas?
-Aún eres pequeño para entenderlo, Sirius. El año que viene, cuando asistas a Hogwarts y te seleccionen en Slytherin, te lo explicarán todo y lo entenderás.
-Pero yo no quiero ir a Slytherin. Yo no creo que seamos mejores que el resto por tener la sangre diferente.
El muchacho se estremeció al ver la mirada que le dirigió su prima. Nunca había visto tanta frialdad tras sus ojos oscuros. Antes lo miraban con amabilidad, con cariño. Ese brillo malvado había logrado asustarlo, no reconocía a su prima. En aquel momento, le parecía que era su tía Druella quien lo miraba, quien lo juzgaba. La tía Druella era mala.
-Todos los Black vamos a Slytherin, Sirius, y tú no serás la excepción.
Bellatrix, a sus 11 años, había dejado atrás la infancia. Sirius, a los 10, estaba a punto de hacerlo.
Al año siguiente, el joven Sirius fue seleccionado en Gryffindor. El muchacho se sintió orgulloso. Aún no comprendía completamente el significado de lo que acababa de ocurrir, había roto la tradición de decenas de generaciones en Slytherin. Él sólo sabía que estaba contento, porque era diferente de sus padres, diferente de sus tíos, aquellas malas personas. Sólo sentía lástima porque estaba lejos de su prima. Pero muchas veces, la distancia física no es tan grande como la distancia emocional, que fue haciéndose cada vez mayor entre ambos. Los dos crecieron con ideas diferentes, extremos opuestos, madurando el odio y la decepción hasta llegar al punto de no poder verse sin insultarse. Ahora Bellatrix era una mujer fría y calculadora, y Sirius un mago rebelde y apartado de su familia. Por eso el Gryffindor nunca admitiría que, en ciertos días en los que la melancolía le invadía, recordaba aquellos buenos tiempos con Bellatrix y los echaba de menos. Al fin y al cabo, ella era su prima, por muy zorra manipuladora que fuera.
-Tierra llamando a Sirius, ¿me recibe?-bromeó James, dándole ligeros golpecitos en la cabeza a Sirius, queriendo comprobar si sonaba a hueco.
-¡Aparta las pezuñas, Potter!-gruñó el moreno, molesto consigo mismo porque nuevamente se había quedado medio idiotizado pensando en ella. Joder.
-¿No has escuchado nada de lo que te he dicho, verdad?
-James, deja de martirizarlo al pobre. ¿No te da lástima?-interrumpió Remus al borde de una carcajada.
-¿Lástima? ¡Contigo voy a tener que hablar seriamente, lobo escuálido!-masculló el aludido, diciéndose a sí mismo que tenía que aprender a no querer tanto a los capullos de sus amigos para poder odiarlos en momentos como ese. Aunque sólo fuera un poquito.
-Decía que…-comenzó James tras un leve carraspeo.-Que simplemente es extraño que comentes… bueno, ya sabes. Que tu prima "está buena".
James esperó que Sirius replicara, pero el silencio invadió el lugar y se apresuró a seguir hablando.
-No sé, nunca hablas de ella a no ser que sea para insultarla. Simplemente me ha sorprendido, Canuto, no hace falta que te pongas así.
-No me pongo de ninguna manera. Son hechos. Es una Black, lo lleva en los genes. Igual que yo.
El último comentario logró disolver un poco la tensión entre los cuatro, que rieron la gracia. Continuaron el viaje sin mayores incidentes, contándose anécdotas del verano los unos a los otros. No volvieron a mencionar a Bellatrix.
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Nos vemos en el próximo capítulo! (eso sonó a serial televisivo xD)
