Disclaimer: Ningun personaje de DBZ me pertenece, sólo my hunny Saiyain... :3
Dedicado especialmente a... Saiya Elite, Flower Jazmin, Anibal, Shadir, ClausVegFan y a mi sistah Dai :)

Nota: se cambio el nombre del personaje, más información al final.


Chapter II ¿Eres Saiyain?

Ignoro el tiempo que estuve inconsciente, pero cuando logré despertar me di cuenta que estaba lejos del campo donde tuvo lugar esa batalla con el pelinegro. La rojiza luz del sol entraba tenuemente por la ventana cubierta por cortinas blancas, estaba atardeciendo. Me levanté de la cama y con preocupación vi que no traía mis ropas, en su lugar estaba usando un extraño camisón rosado con un horripilante dibujo de conejo al frente.

Revisé palmo a palmo toda la habitación buscando desesperadamente mis vestimentas, mas no las hallé. Abriendo la puerta con la cautela salí por un largo y solitario pasillo, avancé cuidándome la espalda constantemente hasta llegar a la siguiente habitación.

El cuarto estaba totalmente oscuro, por lo que después de tardar siglos en encontrar el interruptor y encender la luz, pude ver que aquella estancia parecía ser una especie de cámara de entrenamiento. Examiné el lugar con curiosidad por unos instantes, para finalmente dar con un arrinconado y enorme armario. Dentro había un sinfín de trajes azul marino, vagamente parecidos a mis antiguas vestimentas, por lo que tomé uno y -deshaciéndome con gusto del asqueroso camisón- me vestí aprisa.

Ya que la tela era elástica y sorprendentemente suave entré en aquellas ropas con facilidad, pegándose el tejido oscuro a mi piel. La adherencia de esa extraña tela me resultó sumamente cómoda, sin duda alguna dicha vestimenta me brindaría más facilidad de movimiento en futuras batallas. Estaba de pie frente a un espejo en la puerta del armario viéndome con mis nuevas ropas, cuando la puerta de la habitación se abrió y extrañado me miraba un niño de cabellos morados.

Me sobresaltó la presencia de aquel pequeño individuo, por lo que salí aprisa por la ventana más cercana. Una vez a salvo continué deambulando por la que supuse era una enorme casa. Recorrí habitación por habitación -todas vacías- hasta que finalmente di con una perfumada estancia. Se trataba de un hermoso jardín...

Con curiosidad caminé por todo el lugar admirando la belleza de mil plantas exóticas con maravillosos colores y exquisitas fragancias, hasta que me tiré sobre la fresca hierba arrullándome con los sonidos delicados de la naturaleza a mí alrededor.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó una voz suave y femenina.

En breve me puse de pie para ver a una mujer de cabellos azulados y extraña ropa sonreírme con simpatía, acompañada por el niño que había visto anteriormente.

- Deberías descansar un poco más, aun no te repones por completo – dijo un tanto preocupada.

- ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué estoy en este lugar? -

- Te contaré lo que sé con mucho gusto. ¿Nos acompañas? -

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En la terraza ya se encontraba una esplendida mesa servida con todo tipo de comida terrestre existente. Toda esa mezcla de olores deliciosos me abrió el apetito. El chiquillo corrió a tomar su lugar favorito en la mesa, justo al lado de un hombre que reconocí enseguida. Era ese pelinegro otra vez, devorando con rapidez la comida sobre la mesa de espaldas a nosotros.

- Vegeta por favor, que te he dicho sobre los modales en la mesa – le reprendió la mujer – Debería darte vergüenza.

- Déjame en paz, Bulma – gruñó con la boca llena al tiempo que giraba para verla.

En cuanto me vio de pie junto a la peliazul, con un traje idéntico al que él mismo traía puesto, se quedó mudo. Sus ojos se abrieron de la sorpresa y casi se ahoga con la comida que traía a medio masticar en la boca.

- Mastica y luego traga, Vegeta – soltó una risita extraña y se sentó junto al pequeño.

- ¿Q-quién… demonios eres tú? – Dijo después de toser y pasar la comida por su garganta - ¡¿Y qué carajos haces con mi ropa?!

Le ignoré y caminé con altivez para sentarme en la única silla vacía –justo frente a él-, presumiendo las ropas frente a las narices de su dueño. Por primera vez mi orgullo parecía ser mayor al suyo.

- ¿Nos podrías decir tu nombre? – preguntó la mujer sonriendo.

- Khaled – respondí cortésmente.

- Me gusta… corto y fácil de recordar. Yo soy Bulma, él es mi hijo Trunks y ese, bueno, es... Vegeta – les señaló respectivamente soltando una sonrisa burlona ante el último, este la miró con cara de pocos amigos.

– Si me permiten me gustaría hacer una pregunta.

- Claro – sonrió de nuevo. ¿Es que ella no se cansaba de hacerlo?

- ¿Qué es lo que hace un super saiyain en este planeta? – miré despectivamente al hombre a mi derecha.

Como esperaba este sólo gruñó volteando la cara en otra dirección, escupiendo indiferente algo como "¿Quién demonios te crees tu para que vaya a soltarte toda mi historia y demás razones?" Sonreí. En verdad no había cambiado nada.

- De verdad me interesa saber como termino estableciendo su vida aquí… alteza – dije venenosamente.

- ¿Qué? – me miró con sorpresa, había dado justo donde quería - ¿Cómo sabes que yo…?

Disfrutando el momento de confusión y curiosidad del pelinegro, me limité a beber y comer un poco antes de responder a su pregunta.

- Claro, quien iba a recordar a un viejo súbdito de tu padre… - murmuré lentamente – después de todo los dos éramos sólo unos niños.

- ¿Quién eres? – preguntó impaciente viéndome con frialdad.

- Ya lo dije, mi nombre es Khaled… y también soy saiyain

Que delicioso me pareció pronunciar esa palabra, mientras esperaba en silencio su reacción. Esto prometía ser bueno…

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Para el día siguiente puede decirse que disfruté de una audiencia privada, por no decir que obligada, por parte del príncipe saiyain. Estaba más que interesado, aunque yo diría impaciente, en saber todo de mí. Y yo, desde luego, no tenía pensado negarle nada… después de todo, ya había logrado mi propósito.

Esta vez había dejado atrás el traje azul, por ordenes de su alteza, y llevaba ropas terrestres que por demás me parecieron igual de cómodas. Pero no sólo el pelinegro era quien demandaba respuestas, sino que el curioso niño de cabellos violetas estaba decidido a seguirnos también, pero no tan de cerca como él hubiera querido.

- ¿Cuándo dejaras de darle vueltas al asunto? Aunque al parecer disfrutas pavoneándote… -

- Ya se lo he dicho, majestad. Al igual que usted, por mis venas corre orgullosa sangre saiyain. Ahora, sobre mi pasado y lo que me trajo a aquí…

Verdaderamente no había mucho que contar. Igual que él, era un soldado de clase alta. Fuimos compañeros, no de juegos como los de clase baja, sino de entrenamiento. Teníamos la misma edad, y casi la misma estatura… Siempre se nos reconoció como los primeros de nuestra clase, aunque él por ser príncipe era el favorito. Quizás por ello es que era un verdadero fanfarrón, y tenía bien ganado el odio de muchos, incluyéndome. Así pues no solíamos convivir mucho, por eso no me recordaba ahora.

Además, mi único amigo era Raditz. Y si, digo amigo, por que más que camaradas eramos inseparables. Siempre le vi como un hermano mayor. Hasta el día que él tuvo uno propio… pero esa es otra historia. La que ahora interesa es de cómo escape del fatídico día en que nuestro planeta fue destruido. El día de la traición…

Bueno hay una explicación simple para eso: como siempre a Raditz y a mí se nos había enviado a un planeta llamado Zaktron para conquistarlo en nombre del gran Freezer. Ya que al encontrarnos entre los pocos sobrevivientes de nuestra raza, no tuvimos más que seguir las fieles ordenes de nuestro poderoso líder. La muerte de nuestro rey, sin duda nos devastó… pero sobre todo la noticia de que Bardock y Agkroz, nuestros respectivos padres, tambien habían perecido fue duró de aceptar.

Es decir, de un día a otro habíamos quedado solos en el universo. En un abrir y cerrar de ojos nuestra prospera e inigualable raza había sido extinta de la faz del universo. Era una verdad abrumadora… pero jamás compartida por nuestro sobreviviente príncipe. Le maldije tantas veces, pero igual que él, dejamos atrás nuestro doloroso pasado. Hasta el día en que enviaron a Raditz en busca de su hermano perdido…

Kakarotto.

No se como fue posible, pero ese pequeño criajo se había salvado de la explosión del planeta Vejita. Habían pasado como diez años y no se tenía noticias de su paradero, pero aun así el gran Freezer mandó en su busca. Me extrañó su orden por encontrarle, era como si deseará tener perfectamente controlados a todos los saiyain sobrevivientes… aunque lo más seguro es que tuviera otras intenciones, como siempre.

Rogué a Raditz me dejara ir con él, pero dijo que para una misión de tan escasa importancia no era necesario más de un guerrero. No tenía idea de que sería la última vez que le volvería a ver…. Cuando me informaron que su propio hermano había acabado con su vida, la rabia que sentía era incontrolable. Deseaba ir tambien a ese planeta lejano y matarle con mis manos. Pero con temor a que perdiera la cordura se me envió al lado opuesto del universo, en otra inútil misión de conquista.

No me molesté en regresar por un buen tiempo, ni en responder a la orden de volver. Necesitaba paz, y sobre todo, necesitaba entrenar. El planeta al cual llegué era habitado por seres físicamente inferiores, pero con asombrosas habilidades mentales. Por un par de años Dräqsshik se convirtió en mi hogar. No tuve noticias del gran Freezer por mucho tiempo, por lo que decidí regresar finalmente.

Según el último informe estaban en un planeta llamado Namekusehin, pero cuando llegué a las coordenadas de dicho planeta no encontré más que polvo espacial. Traté de llamar a la nave del gran Freezer, pero no recibí respuesta alguna. Fui a varios planetas bajo su dominio, pero lo único que pude sacar de información fue que Namekusehin había desaparecido hacía un buen tiempo, y que se desconocía el paradero de Freezer.

¡Era increible! Por más vueltas que le daba al asunto no lograba entender… ¿cómo es que el gran imperio de ese ambicioso tirano había llegado a su fin tan fácilmente? Por ahí corría el rumor de que el mismísimo super saiyain al que tanto temía, se había encargado de derrotarle. Aquello me sorprendió aun más. ¿Un super saiyain? Entonces la leyenda había sido cierta… pero, ¿Quién era ese super saiyain? ¿Sería que Vegeta…?

No, no pudo haber sido él. Ese mimado príncipe no podría jamás convertirse en tan asombroso guerrero. Pero no había nadie quien me dijera con exactitud que había pasado, sobre todo nadie sabía nada acerca de la supuesta aparición del legendario super saiyain. Así pues no me quedo de otra más que buscar por mi cuenta algún saiyain sobreviviente…

Pero pasaron los años, viajé por todo el universo puedo asegurarlo, tratando de encontrar algún indicio que me llevará ante la presencia de ese misterioso guerrero. Y con el tiempo se iba perdiendo todo rastro de la existencia de otros saiyain, por lo que con desesperación llegué a un punto muerto. De verdad, ¿era yo el último de mi raza con vida?

- Mas finalmente logré encontrarle, majestad. Y a pesar del odio que alguna vez sintiera hacia usted, no sabe el gusto que me da estar ante su presencia.

El pelinegro permaneció en silencio un momento después, igual que como había permanecido a lo largo de todo mi relato. Mantenía los ojos cerrados, como perdiéndose en sus propios pensamientos. Entonces fue que me miró, pero no con esa mirada odiosa de siempre… esta vez sus ojos negros estaban cargados con un deje de melancolía. Me sorprendió verle así, lucía tan… humano. Sonreí. Sin duda alguna, mi opinión sobre ese hombre había cambiado completamente… tengo que confesar que ahora le respetaba.

- Es verdad, un super saiyain fue el que se encargo de Freezer hace años, aunque me humilla decir que no fui yo… sino un soldado de clase baja. -

- Pero si yo le vi transformarse en super saiyain… -

- Pude lograrlo después de duro entrenamiento, sí, mas en ese entonces quien logró alcanzar tal nivel fue… Kakarotto.

No hay mucha necesidad de detallar la cara que tenía en tal momento, mi sorpresa era total al escuchar de nuevo ese nombre. Apreté puños y dientes con esa vieja furia de antes… Me había prometido jamás dejar atrás la muerte de Raditz.

- ¿Kakarotto… vive? -

- Desde luego, ese desgraciado renunció a su raza y sigue en este condenado planeta. -

- Si me permite la impertinencia… ¿Qué hace usted tambien aquí, majestad? -

- Es una larga y complicada historia, así que lo que puedo decirte es que ese idiota me arrastró con él a este lugar… - se mantuvo unos segundos en silencio, como pensando bien lo que iba a decir - Ahora estoy demasiado involucrado como para irme. Aunque, claro, no tengo ningún otro lugar a donde ir tampoco…

Sorprendentemente fue la primera vez que estos ojos vieron una sonrisa en boca del príncipe engreído. Me dejé caer al suelo al sentir mis piernas flagear, me llevé una mano a la cara y me la pasé hasta la nuca. De verdad no podía creer que ese hombre frente a mí fuera el que yo una vez creí haber conocido…

- Ya no es el orgulloso príncipe de los saiyain -

Este medio se rió divertido y me miró. Me resultó admirable escucharle suavemente reír.

- Es verdad, han quedado atrás esos días. Aquí sólo soy un hombre más -

- Pues, para mí siempre será el príncipe Vegeta…


Notas de Roshio:
Bueh, finalmente he traido el segundo capitulo de mi primer fic DBZ.
Agradezco por sus reviews, especialmente a Anibal... cof cof espero no
venga a matarme después de este capitulo x0xuU... a Shadir y ClausVegFan!

Sobre el fic, bueno ya sabemos un poco de la historia del nuevo saiyain. Amenlo como yo ;O;
ejem... y pues veremos a un Vegeta más... humano O.O aunque desde luego,
trataré de conservar su diindo caracter intacto :3

Notas extra:
Sobre que conozca a Raditz, bueno... es algo que no me gustaría cambiar. Ya que, bueno,
no sólo Raditz me parecío que quedo tirado por ahí sin mucho orgullo saiya que mostrar...
por lo que quise dejarle un pupilo que le recordara por siempre ;O; Además, necesitaba
con ello alguna excusa para que sintiera celos/odio por Goku XD

Por cierto no esta demás aclarar, que no estoy siguiendo exactamente ninguna trama,
sólo tomé algunos hechos de la saga de Freezer, cambiando cosas del mundo saiyain
como la relación entre ellos, y como se mostraron en anime/manga...

Sí, sigo diciendo saiyain XD por q me gusta como se escribe así. Tendrán que
disculparme aquellos que lo vean raro T.T

Cambio de Nombre:
He realizado el cambio de nombre de personaje, a petición de mis amigos lectores :D
Me costo mucho encontrar alguno de vegetal que me pegara, y decidí usar el de Khaled...
que es arabe y significa 'la espada'... se que no es de verdura pero me gusto XD
Aunque sigo buscando el nombre perfecto.

¿Cómo te gustaría que se llamara el guerrero perdido?
Opinen del nombre, o dejenme sus propuestas.

Espero sus comentarios con gusto. Besos a todos!!