Capítulo V
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Las semanas pasaron; estaba viviendo mis vacaciones de una manera que jamás imaginé. Debo admitir que los días al lado de esta chica eran divertidos. Es verdad, estaba acostumbrada a vivir rodeada de gente, pero la compañía de ella era diferente, porque no la sentía como una persona más a la lista de conocidos y admiradores dentro de mis 19 años de existencia, es decir… bueno, no sabría como describirlo, pero era especial. ¿Por qué? Quisiera poder comprenderlo… Algo estaba cambiando, pero aún no sabía qué.
Curiosamente, Unmei también había comenzado a cambiar. La primera vez que la vi, su mirada era prácticamente inexpresiva, y hasta podría decirse, que también era fría, inclusive, triste… sin embargo, poco a poco dejaba asomar una expresión de amabilidad en su rostro, como si lentamente se fuera olvidando de la tristeza que llevaba dentro de sí.
La relación inicial de Master-Servant parecía más bien de Hermana mayor-Hermana menor, pero no sé, talvez no era precisamente así…
Exactamente un mes después de habernos conocido, decidí planear algo para celebrar aquel encuentro, así que le propuse una curiosa actividad a Unmei.
"Oye, hemos salido a pasear a muchísimos lugares, a tiendas departamentales, restaurantes, plazas, ferias, circos, zoológicos… pero creo que nos falta hacer algo un tanto menos complicado". La chica me miró con los ojos muy abiertos.
"¿Y a dónde iremos esta vez?"
"¿Qué te parece… ir a dar una caminata durante toda la tarde por el parque?". Pude ver una expresión de sorpresa en sus ojos, después de todo, detrás de esa apariencia, se encontraba una niña pequeña de tan sólo 9 años que no había perdido la capacidad de sorprenderse por cosas tan sencillas, cualidad que poseen los niños y que por desgracia los adultos van perdiendo a lo largo del tiempo…
"Me agrada la idea, pero, estamos en pleno verano y…"
"Ahhh. De seguro pensarás que habrá mucho sol. Es cierto, pero no te preocupes, eso tiene fácil solución, compraremos unos helados y si gustas podemos sentarnos a comerlos debajo de la sombra de un árbol. Sólo que no sé cuál sea tu sabor favorito". A Unmei pareció gustarle la idea, y mucho, así que decidió apoyarla.
"Chocolate".
"¿En serio? ¡¡Igual el mío!!". Ambas reímos. Definitivamente, pasar tiempo con esta chica, era muy divertido… y por primera vez… comenzaba a sentirme alegre… y feliz.
Así que, finalmente salimos a caminar, a dar un largo paseo. La brisa era muy tranquila, relajante, los rayos del sol caían sin tanto aplomo, el día comenzaba a transformarse en noche, lo que nos permitía observar un hermoso atardecer, sin embargo, a pesar de esta situación, Unmei no había olvidado mi promesa y deseaba comer su helado, así que fuimos por el suyo y el mío. Nos sentamos bajo un árbol para disfrutarlos, las horas pasaron, platicábamos de cosas varias, hablando como si fuéramos dos personas que se conocen desde hace años. En verdad debo admitir que el panorama frente a nosotras era sencillamente hermoso, había un gran campo cubierto de árboles de cerezos, fue increíble ver cómo la naturaleza nos brindaba tal espectáculo, no era necesario estar en algún lugar especial para disfrutar de tan lindo momento, los grandes lujos, las plazas, los centros comerciales, las atracciones públicas, las cenas en un reconocido restaurante, cosas como esas no eran requeridas, algo tan sencillo como disfrutar de un helado en una tarde calurosa de verano a la sombra de un gran árbol y su simple compañía me bastaban para que aquel recuerdo quedase grabado en mi memoria por el resto de mi vida.
Sin embargo, aún así, deseaba poder preservar ese momento.
"Mmm, diantres, no traje mi cámara, sólo tengo mi celular". Dije algo contrariada.
"Alicia-sama… ¿Qué es lo que tiene en mente?".
"¿Qué no es obvio? Tomarnos una foto… pero como no veo a nadie por aquí que me pueda hacer ese favor, creo que tendrás que salir tú sola". Nunca me ha gustado que me tomen fotografías, así que sonreí complacida por la situación, pero Unmei no parecía estar muy de acuerdo.
"No es justo… ¿Por qué sólo yo? No me considero muy fotogénica".
"¿A quién quieres engañar? Estoy segura de que saldrás muy bien". Después de poner mi carita con ojos de borreguito a medio morir, Unmei no tuvo más remedio que cumplir mi pequeño capricho.
"Está bien, pero que quede claro que es sólo por tratarse de usted, Alicia-sama".
"Gracias. Ahora sonríe por favor. Aquí vamos". La chica se arregló un poco la ropa y el cabello. Y tomé la foto.
"Y dices que no eres fotogénica. Sí, claro". Le comenté mientras observaba la foto. La chica nuevamente se sonrojó, y me sonrió.
"Muchas gracias, Alicia-sama".
"A ti por dejarme tomarla… Rayos, ya ha comenzado a hacerse de noche y estábamos tan entretenidas que ni siquiera nos percatamos de ello. Será mejor que regresemos, es peligroso estar fuera a estas horas". Sugerí, aunque realmente, no deseaba que la caminata terminara, y algo me decía que Unmei tampoco.
"Entiendo, Alicia-sama. Volvamos a casa".
"En verdad desearía seguir divirtiéndonos, pero…"
"¿Y por qué no hacerlo… Master de la chica Crusader?". Nuestra diversión terminó… Aquella voz… un Servant nos había descubierto.
Aterrada, me giré para ver a esa persona… Pude ver en la copa de un árbol, a una chica de larga cabellera blanca y ojos dorados, vestida de una manera bastante particular, llevaba ropa muy ligera, negra, ajustada al cuerpo, y como arma, una daga con bordes bastante irregulares pero muy afilados… esta clase de dagas son ideales para destazar la piel y causar una herida muy grande y dolorosa. Tanto aquella arma como su atuendo estaban diseñados con una sola finalidad, ser ligeros y permitirle a su dueña tener la capacidad de moverse de manera sumamente veloz… Sin duda alguna, me encontraba frente a esa clase de Servant, Stalker… nacido para el acecho y la persecución, cuya característica más sobresaliente es su gran velocidad. Huir sería inútil, toparse con un Stalker significaba tener que pelear hasta las últimas consecuencias. Podrían incluso perseguir a su presa hasta el mismo infierno, y no dejarán en paz a su enemigo, hasta que lo alcancen… y le den muerte. Solamente existía una forma para convertirse en un Stalker… haber experimentado un odio tan profundo como para desear renacer y dar muerte a todos aquellos que lo hubiesen torturado en vida. Definitivamente… nos encontrábamos frente a la clase de Servant más peligrosa de todas…
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Continuará…
