La mansiòn de los Malfoy, Narcissa, su hermana, le indicò la habitaciòn donde se podìa quedar.Era en la planta baja de su mansiòn, a Bella, le molestaba un poco el aire de superioridad que tenìa su hermana, despuès de casarse con Lucius habìa cambiado muchìsimo, ya no era la hemana confidente (a pesar de ser frìa), que era con ella. Narcissa se volviò como Lucius, una mujer sedienta de poder, dinero y poder. Era lamentable cuando la pureza de la sangre se usaba para ganar poder, como lo hacía Malfoy, la pureza de la sangre debía ser el mayor honor, el honor de ser un verdadero mago (o bruja).

Su hermana despuès de mostrarle su habitaciòn, se quedò parada en el umbral de la puerta de roble, mirandola, con una cara con la que no la miraba hacìa años, su hermana necesitaba hablarle, y habìa un aire a remordimiento en su mirada, y al observarla con detalle, viò como una lagrima caìa lentamente por la blanca y perfecta mejilla de su hermana menor.

-Bellatrix, lo siento, se que he actuado mal durante todos estos años, espero me perdones...
-Calmate Cissy, no necesito un perdòn de tu parte, a pesar de que es extraño que me lo pidas... se que te pasa algo màs, decime que es... ¿Es algo con Lucius?
-Si y no
-¿còmo si y no?
-Lucius... y Voldemort... no quiero que te mezcles con èl, ¿sabes? eres la primer mortìfagA, ¿porquè te eligiò a ti? Lucius es de confianza para èl, ¿porquè no a mi?
-¡¡Ah!! era eso... ¿querìas ser vos la primera?
-NO, no entendès Bella, no es por MI, es porque, el Señor Oscuro, viò algo en vos que no viò en las demàs, no creas que èl va por la vida seleccionando personas con buena capacidad para la magia, estaba seleccionando, a magos, solo magos, de sangre pura, para sacar, o mejor dicho purificar, a la magia, un bien comùn, bueno para todos nosotros, pero se mantuvo firme en que todos fueran hombres hasta ahora.
-Por lo que yo estoy entre los mortìfagos, es un porblema mìo y de mi señor.
-Bellatrix, èl esta llebando a cabo un bien, un pensamiento, al cual apoyo, pero no quiero que esto te ponga en peligro, esta vez, tu no eres la voz de la experiencia, YO tengo que temer, si mi esposo llega sano a casa despuès de cada misiòn... y ahora tambièn tengo que velar por mi hermana...-Narcissa no pudo continuar, su voz se quebrò.

Bellatrix se levantò y abrazò a su hermana, ella no era la tìpica hermana mayor melosa, que jugaba con su hermana menor, al contrario era frìa y distante, apasionada, pero de todos modos, sabìa cuando era momento de ceder.

-Tranquila Cissy, a mì no me va a pasar nada, mucho menos, en servicio del Señor oscuro, simplemente, con decir que somos sus mortìfagos, es como decir, que somos parte de la realeza, es el mayor honor que una verdadera bruja puede tener, y tambièn, el mas temido de los nobres el de nuestro rey, y el nuestro, es sinònimo de terror, para aquellos que se le opongan, Cissy, tranquila, nosotros, somos la verdadera justicia, y si es necesario que esta justicia, esta limpieza que estamos haciendo se llame mal, serè el mal personificado, pero seguirè al lado de mi amo, hasta lograr que nuestro mundo quede puro nuevamente, y le servirè hata la muerte-Finalizò Bella con tanto orgullo que le calleron unas làgrimas por los ojos y la cara se le tiño de un rosa extraño en la blancura de su piel.


-Hehehe- se riò una voz aguda detràs de Narcissa-, querida Sra. Malfoy, aùn se pregunta el porquè de que su hermana Bellatrix, sea la primera de mis mortìfagas, creo, que en sierto punto, tener mujeres com ella, le dan un toque especial al los nuestros, mujeres qeu tienen sus ideas bien marcadas y tienen pasiòn en lo que hacen, no las simples mujeres que se dejan dominar por los hombres, que no necesita vivir a su sombra, que puede hacer a un hombre vivir a su sombra.

Al terminar de oìr este discurso, ambas hermanas estaban atònitas. La rubia porque Lord Voldemort escuchò su conversaciòn y la morocha, porque, ni el mejor alago de un hombre cualquiera, lograrìa superar, lo que su amo opinò de ella.