Voldemort se encaminó hacia el salón comedor, donde Bellatrix se encontraba sola, tomando un té, envuelta en una bata de seda negra, y con sus asesinos tacos aguja, esa actitud de mujer furiosa y recién levantada que resaltaba cada uno de sus encantos, el pelo le caía con gracia por la cara, mientras se movía para agarrar la tetera.
Al escuchar pasos detrás de ella agarró su varita y apuntó al hombre alto, de pelo negro, ojos grices con un extraño brillo rojo en ellos, pálido, hermoso en su totalidad.
-Bella, me decepcina ver lo que acabo de ver.-dijo en un tono… ¿triste?... Lord Voldemort-No me imaginé que tu fueras la clase de bruja que ahoga sus penas en drogas, pensaba en ti más bien como en el tipo de persona que sabe lo que quiere y lo consigue. Pero dejas que cosas como el alcohol te dominen… ¿serás tan buena mortífaga? ¿Qué hay de los imperius, ellos que harán contigo?... ¿terminarás diciéndoles todos mis secretos a la comunidad mágica?
-Mi Señor, le ruego me perdone, ¿si hubiera algo que yo pudiera hacer…
-El único castigo que te pondré, será el de que cumplas con lo prometido, y por favor, olvida lo que pasó anoche

Bellatrix quedó completamente anonadada. No lo podía creer, no había peor castigo que ese, hubiera preferido sufrir, pero se lo merecía por débil, ella simplemente asintió con la cabeza, mientras sin que él lo notara, una lágrima cayó por su mejilla lentamente, como si no quisiera dejar el ojo. Cuando levantó la cabeza, Voldemort ya se había ido, no se encotraba más en la sala.
Se empezaron a sentir ruidos en la casa, su hermana se había despertado, y con ella unos tres elfos domésticos, los cuales iban limpiando todo a su paso. Narcissa estaba más pálida de lo normal, no le hacía gracia, tener a Voldemort en su casa, y mucho menos a su serpiente.
Los Malfoy, eran todo lo que Bella había sospechado, derechos, ricos, honrados de ser sangre pura usolo/u por el estatus. Pero en fin. Su hermana era una "exelente" anfitriona, pero debía admitir que le faltaba cerebro, ese cerebro que se llevó su… su… digamos que… familiar lejano… Andrómeda. Pero esa traidora no le importaba más que para matarla, podar ese cáncer que enfermaba a su árbol familiar, al igual que el idiota de Sirius Black… ¡que deshonra para la familia!
Era la hora del almuerzo, Voldemort se sentó en la cabecera de la larga mesa, a su derecha Bellatrix, que estaba al lado de su hermana, y en la otra cabecera estaba Lucius. Distribuidos de cualquier manera estaba el resto de los mortífagos, execepto Rodolphus que comía con los elfos domésticos por orden del mismo Voldemort, aunque admitió sentir pena por los elfos.
Narcissa, mientras estaba tomando la sopa (la entrada), comenzó a ponerse pálida, Bella pensó que era por los nervios de que Voldemort estuviera tan cerca. Pero luego se dio cuenta que no era por eso, su hermana salió corriendo hacia el baño, Lucius tenía una cara de "yo no tengo la culpa, me casé con ella porque tenía buena sangre".
Bella salió corriendo atrás de ella, para ver que le pasaba.
-Cissy… ¿estás bien?
-Si… si, andate, por favor, no me siento bien, creo que voy a vomitar.
-No Cissy, ¡me quedo con vos! Pero decime que te pasa, porque ese amor repentino hacia mí después de tantos años y que te levantes así de golpe de la mesa, cuando esta el Sr. Oscuro al cual le tienes miedo… no es normal en vos… ¿Qué te pasa Narcissa?
Su hermana salió del baño y la abrazó, Bella no era muy cariñosa, pero si Bella no lo era, ella lo 

era mucho menos, su hermana era un cubo de hielo.
-Es que… Bella… Esoy embarazada – dijo con lágrimas corriéndole por los ojos.
-¿Y cual es el drama de todo esto?
-¡Lucius! Mirá en la situación que estamos, Voldemort viviendo acá. No se que hacer…
-Tranqulizate, ya vamos a ver que hacer-dijo un poco sencibilizada su hermana.

Bella no cabía en sí… su hermana embarazada… ella con problemas con Voldemort, y teniendo que planear un casamiento, teniendo que planear todo lo que tenía que hacer para las misiones y todavía tenía que lidiar con el estúpido de Rodolphus…
Volvió al comedor, y vió que Voldemort estaba parado en frente de la puerta de salida con su capa de viaje, y miraba a Bella-
-Me acompañarás.
-Si mi señor