TWO
Miro la mesa a su frente, tan desordenada que prácticamente no se veía nada concreto. Tampoco su estado en ese momento le permitía enfocar la vista, prestar atención a una sola cosa.
Echo la cabeza hacia atrás y suspiro, en total estado de éxtasis.
Que podría haber mas placentero que la despreocupación? La total calma... aunque fuera momentánea. Que otra cosa se podía ver dentro de la oscuridad de sus propios pensamientos?
Abrió los ojos cuando sus sentidos volvieron a trabajar con normalidad y escucho la fuerte música de fondo, una canción muy de moda por esa época, de una cantante llamada Tomoe, y además las voces de gente bromeando, gritando, riendo..., empezaba a recordar donde estaba. Miro a su lado y se encontró con un joven de cabellos castaños alborotado, que reía a carcajada limpia con otra persona, mientras buscaba algo en su bolsillo.
El joven la miro, intensificando su sonrisa.
-Te hemos perdido por unos minutos veo.- Rió, para pasarle una copa medio llena, donde hasta el hielo se había derretido.- Es bueno, verdad?
Se incorporo un poco en el sofá y tomo la copa, dando un trago.- Si, muy bueno, de donde lo has sacado Sanosuke?
-Nuevos contactos.
-Tu y tus contactos...- Susurro Ella, bebiéndose de un trago lo que quedaba de la copa.- Tengo que ir al baño.
Se levanto rápidamente, demasiado rápido pensó luego.
Intento pasar entre la gente para salir de aquella sala, algunos intentaban pararla para hablar, pero solo quería llegar al baño y refrescarse un poco, si no... no creía que podría aguantar lo que quedaba de noche. Habían empezado demasiado pronto la fiesta.
Llego al pasillo, de donde se podía ver la cocina. Dentro estaba una de sus amigas manteniendo una charla bastante pegadita con un tipo de buen ver. Intento pasar de largo sin que la vieran, pero fue demasiado tarde.
-Misao.- La llamo la joven de cabellos azabache y ojos miel.- A donde vas?
La susodicha suspiro, dándose la vuelta.- Al baño.- Los dos jóvenes la miraban intensamente.- Es que quieren venir conmigo?
El muchacho levanto una ceja, no del todo disgustado con la idea, a lo que se gano una mirada asesina de la chica que le acompañaba.
-Ni en tus mejores sueños.- Le dijo al chico Megumi.
Misao se volteo para seguir su camino, pero una vez mas fue interrumpida por la joven Takani.
-Shiro lleva encerrado en el baño una eternidad, a ver si consigues que salga.
Al llegar a la puerta del baño toco dos veces con suavidad, esperando una respuesta que no llegaba.
Empezaba a desesperarse, y no tenia ganas de ir a buscar el otro baño ya que había oído que allí había una pareja bastante acaramelada. Es que todos se habían puesto en celo esa noche?, Shiro se abría llevado a alguna chica con el.
Resoplo con desgana. Necesitaba un poco mas de lo que le había dado Sanosuke, pero antes tenia que despejarse.
Volvió a tocar.
-Oye Shiro!, Quieres dejar de tocarte o lo que coño estés haciendo ahí dentro?.- Grito, ya exasperada, ni siquiera tenia intenciones de contestarle.
Sanosuke se asomo por el pasillo, caminando pegado a la pared, hasta colocarse a su lado mientras fumaba tranquilamente un cigarrillo.
-Porque no le dejas intimidad?.- Bromeo Sano, susurrando a su oído.
-Intimidad?.- Misao le miro levantando una ceja.- Creo que mas bien ha invadido el baño.
Sanosuke la hizo a un lado y toco algo mas fuerte en la puerta.
-Shiro!.- Al no obtener respuesta frunció el ceño.- No hace gracia, hay gente que quiere pasar al baño.
-Te lo dije, no contesta.
-Pero que coño le pasa?.- Pregunto mas para si mismo, para volver a tocar, mas fuerte aun.- Oye te has quedado dormido en el retrete?
Misao rió.- No seria la primera vez...
Megumi apareció del brazo del joven, asomándose ambos desde la cocina curiosos por los gritos de Sanosuke.
Al ver que seguían allí parados, Takani empezó a acercarse.
-Sigue ahí dentro?
Sanosuke se apoyo en la pared y le paso el cigarrillo a Misao.- Y parece que no piensa salir.
-Chicos...- La mirada de Megumi parecía preocupada.- Lleva ahí mas de una hora..., y entro solo, ya saben a que.
Misao miro a Sanosuke significativamente.
No podía estar pasando. El joven moreno resoplo con cansancio y se aparto de la puerta, mirándola con seriedad. Si sus sospechas eran ciertas, estaban metidos en un buen lío.
-Mas le vale que se haya quedado dormido.
Y tras decir esto cogió carrerilla y le dio una patada a la puerta, abriéndola de golpe y asustando a la chicas que empezaban a notar como su pulso temblaba de miedo, ante la sola idea que revoloteaba sus mentes.
La puerta de madera se abrió haciendo un gran ruido, rompiéndose con el impacto, y Sanosuke no dudo dos segundos en entrar en el pequeño baño, en el que a simple vista no había nadie.
Solo a simple vista.
En el suelo, al lado del retrete, había un joven de mas o menos su edad, de pelo castaño. Sentado con la cabeza gacha y sin hacer un solo movimiento, un solo ruido. En su brazo una cinta haciendo de torniquete, en su mano una jeringuilla manchada de sangre...
Misao entro estrepitosamente tras Sagara, encontrándose con la misma escena.
Shiro no era el primero, ni el primero de sus conocidos que había muerto de sobredosis, ni la primera persona muerta que había visto en su corta vida de 20 años, pero aun así... no tubo valor para seguir mirándole.
Ahogo un grito con la palma de su mano y se dio la vuelta, justo cuando entraba Megumi, curiosa por no oír ningún comentario.
-Que... pasa?.- El volumen de su voz bajo al ver el cuerpo en el suelo.
-Dios mío...- Susurro Misao, intentando asimilarlo... aun no estaba completamente despierta.- Esta muerto?
Megumi se acerco rápidamente al cuerpo del joven y le tomo de la muñeca, al principio con temor. De los tres, Megumi siempre había sido la mas centrada, en momentos de riesgos siempre mantenía la cabeza fría, y en esos momento era lo que mas necesitaban.
-No tiene pulso...
Misao trago saliva costosamente, sentía las lagrimas arder en sus ojos.
-Maldito imbecil!.- Grito Sanosuke, rompiendo la calma del lugar, mientras le daba una patada a la pared.- Porque demonios no se hincho de mierda en su casa?!
-Calma Sanosuke.- Susurro Megumi, llevándose las manos a la frente intentando pensar.
-Que me calme?!.- El moreno la miro con ojos desorbitados.- Tu sabes en el lío en el que nos ha metido?!, Nos harán preguntas!, Los tendremos encima!
-Sanosuke.- Misao pareció reaccionar, este la miro esperando algo.- Ya basta, te oirán gritar, te recuerdo que el apartamento esta lleno de gente.
Megumi Takani se levanto rápidamente y cerro la puerta del baño lo mas que le permitía, ya que Sagara la había dejado destrozada. Luego miro a sus dos amigos.
-Hay que sacarlo de aquí.
Sanosuke aplaudió.- Bien, Einstein!, No acabas de oír a Misao?..., El apartamento esta lleno de gente!
-Eso ya lo se idiota, pero no pueden encontrarlo aquí, tenemos que llevarlo a su casa.- Meg le miro rabiando, Sanosuke se ponía insoportable en los momentos menos oportunos.- Pero como?, Alguna idea?
-Alguien tendrá que sacar a todo el mundo de aquí.- Murmuro Misao, intentando pensar lo mas que podía, estaba completamente bloqueada.- Sanosuke se te tiene que ocurrir algo!
-De acuerdo!.- Se llevo una mano a la cabeza y cerro los ojos por unos segundos.- Sacare a todo el mundo de aquí, y luego nos ocuparemos ..., no dejen que nadie lo vea aquí.
Sin decir nada mas salió del cuarto de baño, cerrando la puerta tras de si.
Megumi y Misao se miraron en silencio. Ella se acerco al cuerpo y quitándose la chaqueta lo cubrió suavemente, como si se fuera a romper, y luego ambas lo intentaron ignorar mientras Sanosuke se deshacía del tumulto de gente que llenaba su piso. Les quedaba una larga noche por delante.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
En el coche se podía palpar la tensión.
Habían conseguido que nadie les viera llevando el cuerpo del joven a su apartamento. No podían dejarlo en el de Sanosuke o la policía les investigaría a todos. No dejaron una sola evidencia que los relacionara con el muerto, ya que lo primero que harán será buscar al que le suministro la heroína.
Sanosuke manejaba el coche con tranquilidad, fumando un cigarro y muy pensativo. Intentando ordenar sus pensamientos. Para El tampoco era la primera vez que se tenia que enfrentar a una situación de esas características. Los negocios son los negocios.
-Sano.- Le llamo Megumi desde el asiento trasero.- Déjame en casa de Enishi Yukishiro.
Sanosuke la miro por el retrovisor, extrañado.- Que vas a hacer en casa de ese tipo?
-Eso no es de tu incumbencia.- La joven sonrió maliciosamente.- Da una fiesta esta noche, necesito desconectar.
Todos lo necesitaban. Necesitaban olvidar lo que había pasado esa noche.
-No hay mas fiestas en Tokyo que tienes que ir a la casa de ese gilipollas.- Resoplo dando un volantazo hacia la izquierda.- Pensé que tenias mejor gusto.
Takani soltó una carcajada.- Enishi Yukishiro sabe organizar buenas fiestas, y eso no me lo puedes negar.
-Como quieras!
Misao miraba por la ventanilla, distraída.
Al igual que Megumi necesitaba urgentemente una manera de olvidarse de aquella noche, de olvidarse de su vida. Eran experiencias como esa la que la estaban volviendo loca. No dormía temerosa de enfrentarse a sus propias pesadillas. Tenia que mantenerse despierta, entretenida.
Al cabo de unos minutos Sagara paro el coche frente a un lujoso edificio del centro, donde Megumi se bajo, poniéndose el largo abrigo para las frías noches de Octubre. Antes de despedirse se acerco a la ventanilla de Misao y se apoyo en el coche, mirando a su amiga.
-No vienes?.- Le pregunto, ignorando las miradas asesinas de Sano.- Te lo pasaras bien y lo necesitas.
Misao la miro vagamente, no tenia ganas de estar con gente.- Me quedo con Sano, pásalo bien.
La morena se encogió de hombro, indiferente, y camino hacia la entrada del edificio, donde un portero le abrió la puerta, a pesar de lo entrada que estaba la noche.
Sanosuke arranco de inmediato, notablemente molesto. Odiaba a Enishi Yukishiro y todo lo que tuviera que ver con El.
-Algún día tendrás que admitir que te gusta.- Sonrió Misao, después de algunos minutos en silencio.
-Es una zorra.- Escupió Sanosuke, parándose en una gasolinera.- Que vera en Enishi Yukishiro?
-Es guapo, tiene dinero, estilo, buen genero...- Medito en un susurro, luego volteo a ver a su amigo.- Y paga muy bien.
-No es eso lo que me molesta.- Refiriéndose a lo ultimo nombrado por Misao, mientras observaba como un joven llenaba el tanque del coche con gasolina.- Me da igual con quien se acueste por dinero.
-Entonces...?
-Es El quien me molesta.- No pudo evitar soltar un gruñido.- Le odio, a El y a su grupo, putos niños ricos ..., no han trabajado en su vida y por tener dinero se piensan que pueden meterse en el negocio, que sabrán ellos de nada?
Misao soltó una carcajada amarga y sincera.- Cuidado con lo que hablas Sano, o es que también me odias a mi?
Sanosuke la miro con ternura, al contrario que momento anteriores.
Ella ya no podía borrar la sonrisa de su rostro, y ni siquiera sabia porque. Solo sentía la necesidad de reír por no llorar.
El joven moreno le acaricio la mejilla lentamente, hasta que Ella dejo de reír, aunque la sonrisa no desapareció de su rostro.
-No podría odiarte, tu no eres como ellos.- Fue sincero, luego pago la gasolina al muchacho y arranco.- Tienes dinero si, pero eres de los nuestros.
Misao suspiro tranquila, volviendo a mirar por la ventanilla.
Noto una mano en su muslo, acariciándolo con confianza. No movió su mirada ni un centímetro.
-Que te apetece hacer?.- Susurro El, con un tono mas grave, sin quitar la mano del muslo de la chica.
-Eso no.- Rió Ella, mirando las luces de las farolas.
Sano soltó una carcajada.- No te apetece hacerlo o no te apetece conmigo?
-Quiero un poco de fiesta, pero... relax.- Susurro, casi hipnotizada por las luces parpadeantes.- Me entiendes?
-Perfectamente.
Quito la mano de la pierna de Misao para cambiar de marchas, pisando el acelerador todo lo que su pie le permitía.
Entraron en un barrio conocido, muy cerca de la casa de Sanosuke, pero dentro de los limites de los suburbios. Zona peligrosa para quien no la conoce.
Solo había un sitio al que Sanosuke iría a esas horas de la madrugada en busca de un poco de fiesta en buena compañía. Se acercaron a unos edificios que antiguamente habían sido fabricas y esperaron a que la puerta de uno de los garajes se abriera para entrar, no era nada recomendable dejar el coche en plena calle.
Al salir del coche Misao se encontró con dos tipos custodiando la puerta principal mientras bebían cerveza y fumaban hierba, charlando amenamente sobre football. Sanosuke paso primero, saludando a los guardias con naturalidad.
-Buenas noches chicos, hay algo esta noche?.- Pregunto, pidiéndole una calada a uno de ellos.
-Nada interesante, pero esta animado.- Respondió uno de ellos.- Todos están adentro, pasen.
-Gracias!
Misao no dijo nada en todo el camino, mientras Sagara saludaba a todo el que se le cruzaba.
Atravesaron algunos pasillos para luego subir un par de tramos de escalera, cuanto mas subían mas gente se veía. Hasta que llegaron a la tercera planta, un gran salón malamente decorado pero muy cómodo, los que se encontraban en El permanecían sentados en sofás, hablando tranquilamente mientras consumían todo tipo de sustancias.
El aire que se respiraba allí dentro podría cortarse con un cuchillo.
Una joven de ojos azules y pelo azabache se acerco a ellos con una botella de sake en la mano, mirándola a Ella de reojo y luego saludando efusivamente a Sanosuke.
-Hola Sano!.- Sonrió la hermosa joven.- Hacia tiempo que no venias por aquí.
-Negocios nena.- Sanosuke le dio un provocativo beso en la comisura de los labios.- Me echaste de menos?
-Menos de lo que te crees.- Ella bromeo, luego miro a Misao.- Hola ... Misao?
La joven de ojos verdes se acerco.- Si, Misao... como estas Kaoru?
-Espléndida.- Rió Sagara.- Donde esta tu hermano?
Kaoru señalo hacia una de las puertas, custodiada también por un hombre.- Allí, hablando con Kenshin, no creo que les importe que les interrumpas, vete con ellos.
No tubo que decir nada mas.
Sanosuke desapareció tras la puerta sin siquiera avisar a Misao, que se quedo junto con aquella joven que la miraba sin escrúpulos. Nunca había sido del agrado de Kaoru Kamiya, desde que la conoció siempre la había mirado y tratado con prejuicios, típicos de alguien muy desconfiado.
Y por algún extraño motivo le sonrió.
-Oye Misao, porque no vamos a aquella parte de la sala?.- Pregunto la ojiazul, señalando hacia una esquina vacía del salón.- Te invito a un trago, hace tiempo que no nos vemos.
-De acuerdo.- No era buena idea despreciar a Kaoru, mucho menos en su territorio, aunque no le apeteciera estar con Ella en ese, ni en ningún momento.
Odiaba que la gente la tratara como una niña mimada o como una ignorante solo porque no había nacido en un barrio pobre, porque tenia la desgracia de ser mantenida por un padre rico que nunca la había querido, y al que no veía desde hacia 8 años. Los únicos que la conocían de verdad eran Sanosuke y Megumi.
Ambas se sentaron en unos sillones, mientras Kaoru sacaba unas cervezas de la mini nevera que había a su lado. Misao la acepto con una sonrisa forzada.
-Y dime... que has estado haciendo?.- Pregunto desinteresadamente Kaoru.
-Nada interesante.- Misao le dio un largo trago a Sanosuke.
-No tenían una fiesta esta noche?, recuerdo que Sano me invito.
Misao la miro, con serenidad.- Hubieron algunos problemas... y tuvimos que cancelarla.
-Ya veo...- Kaoru la examino una vez mas.- Por eso están aquí..., pensé que Enishi Yukishiro también daba una fiesta esta noche.
Ahí estaba..., porque era tan deducible que Ella preferiría estar en una fiesta del hijo consentido de un jefe de la Yacuzza que en una reunión en los bajos fondos? Tenia pinta de eso?
-Eso me han dicho.
-No eres amiga de Yukishiro?.- La pregunta venia con segundas intenciones, Kaoru Kamiya la estaba interrogando.
-Apenas hemos coincidido algunas veces.- Misao se irguió en su asiento.- Sabes que a Sanosuke no le cae demasiado bien.
-A ninguno...- Susurro la ojiazul.- Que extraño... supuse que eras amiga suya.
En ese momento la risa de Sanosuke se oyó en toda la sala, mientras salía de la habitación contigua bromeando con un pelirrojo de ojos avioletados. Kenshin Himura, una de las personalidades mas importantes de los bajos fondos. Y tras El al dueño de todo aquello, el hermanastro de Kaoru Kamiya, y mayor narcotraficante de aquel lado de Tokyo.
Aoshi Shinomori.
Sanosuke y Kenshin se quedaron con un grupo de personas hablando animadamente, mientras que Aoshi empezó a caminar hacia Ellas, tan imponente como siempre.
Misao se quedo algunos instantes tan concentrada en verlo que no fue conciente de donde estaba, cuando ese hombre entraba en una sala nadie podía evitar no mirarle. Mucho menos Ella, que desde que lo vio por primera vez el estomago le había dado un vuelco del que aun no se recuperaba. Como todas las mujeres que le conocían.
Alto, fornido, de cabello oscuro como la noche y mirada gélida, los tatuajes que adornaban su cuerpo solo lo hacían mas interesante. Su físico solo era parte de su atractivo... su mirada, sus movimientos, su voz... todo El era admirable.
Kaoru se levanto y le paso una cerveza a su hermanastro.
-Esta cerveza te ha esperado mucho tiempo.- Bromeo la joven, mientras Shinomori aceptaba la cerveza con una sonrisa irónica.
-Y tu que haces aquí tan apartada?
Kaoru miro de reojo a la joven de ojos verdes.- Hablar con Misao.
Aoshi poso su mirada sobre Ella, tan lentamente que Misao pensó que le dolería.
Solo en algunas ocasiones había compartido alguna velada con Aoshi Shinomori, y por suerte para Ella, El no era tan prejuicioso como su hermana pequeña. Al contrario, siempre se había mostrado muy curioso para con Ella, aunque a su estilo. Siempre mirándola con esos ojos de hielo, como si quisiera saber hasta su mas profundo secreto.
-Kenshin te quería hablar de no se que cosa.- Volvió a mirar a Kaoru.- Porque no vas?
-Nunca das los recados enteros.- Se quejo la joven, dejándolos solos en aquel apartado rincón, le molestaba en demasía el interés que mostraba su hermano por la joven rica.
Aoshi se sentó donde anteriormente estaba su hermanastra y se quedo unos segundos mirando a Misao con serenidad, bebiendo lentamente de la lata de cerveza. Misao no aparto en ningún momento su mirada, entablar una conversación con Shinomori era todo un reto que no tenia el gusto de disfrutar a menudo. Era una continua lucha de verbal, de orgullo, potencial, astucia y sarcasmo.
-Me han contado que han tenido una noche muy movida.- Comento El primero, terminando la cerveza.
-Tuvimos un pequeño inconveniente.- Sonrió Misao, irónica.
-Siempre los hay ... que no saben medirse.- Saco otra lata de la nevera.- Mas de una vez me he visto envuelto en una situación como esa.
-Acaso tu siempre te controlas?.- Dijo divertida Misao, mas bien pensó en voz alta.
Aoshi la miro serio.- Como crees que mantengo el negocio?.- Ella se dio cuenta de su error.
-Lo siento, no es asunto mío.
El la observo profundamente durante unos instantes, para luego volver a sonreír, cómodo. Saco otra lata de cerveza y se la paso a Misao.
-No tienes buena cara, supongo que no todos se tienen que enfrentar a esas situaciones.
-No es la primera vez que veo a un muerto.- Misao se dio cuenta que aquello había sonado mas natural de lo que El se hubiera esperado, porque de inmediato la miro, muy curioso.
Pero aun así no pregunto acerca del tema.- Seguro que te apetece ... olvidar un poco la mala experiencia.
-A eso hemos venido.- Sonrió tiernamente, mientras daba un sorbo a la cerveza.
-Ya veo.
Aoshi Shinomori se levanto y llamo a uno de sus guardias que no dudo en darle algo cuando se lo pidió en un susurro. Luego volvió a la esquina donde Misao le observaba curiosa, y El le pidió prestada la cerveza, derramando dentro de la lata un polvo blanco. Luego se la devolvió y repitió lo mismo con su propia cerveza.
-Esto ayudara un poco.- Sonrió El, dando un largo trago.- Tampoco he tenido un buen día.
-Creo que nunca los tenemos.- Misao susurro, mirando su lata, para luego también darle un trago.
Al levantar la mirada se encontró con Aoshi observándola de nuevo.- Sabes Misao Makimachi? Me resultas muy interesante.
-Yo?, Porque?.- Rió Ella sarcástica, sacando un cigarro de su cajetilla.- Estarás harto de ver a mujeres metiéndose mierda delante de tus narices.
-Eso no te lo niego, y mas que pretendan meterme mano para que se las de gratis.- Aoshi soltó una sonora carcajada.- Pero tu eres distinta.
-Que tengo de distinta?
-Para empezar no tienes la necesidad de trabajar nunca en tu vida y gastas tu tiempo con yonkies, putas y narcotraficantes.- Empezó a divagar El, animadamente.- Esnifando en sucios apartamentos de los suburbios en vez de en el caro mármol de un ático en el centro.
Ahora le toco el turno de reírse a carcajada limpia a Misao. Divertida por la pregunta que todos los que conocía se hacían de Ella, solo Aoshi Shinomori era capas de preguntárselo directamente y de una manera tan natural. Como si se conocieran de toda la vida. Como si la conociera realmente.
-Creo que me darás la razón en esto.- Consiguió decir Ella, al terminar de reír.- Si estoy mas segura con un montón de ricos mimados que venderían a su madre por llamar la atención... o en los bajos fondos con un montón de yonkies que la venderían por un poco de hierba.
-Creo que en ningún sitio estas segura, pero también creo que no estas aquí por seguridad.
-Dime alguna diferencia que no tenga que ver con mi posición social.- Le exigió amablemente Ella, esperando que la sorprendiera en algún momento.- O con mi dinero.
Aoshi levanto una ceja, satisfecho al verse desafiado. Era otra cosa que nadie hacia tan fácilmente con El, pero esa muchacha parecía no tener miedo a nada, parecía que le daba igual todo.
-Bueno..., si que eres una de las tantas mujeres que he visto metiéndose mierda delante mío.- Una sonrisa torcida se cruzo en su cara.- Pero aun no me has metido mano para conseguirla.
-Como tu has dicho antes...- Misao inflo su pecho con orgullo.- Me sobra el dinero, no tengo la necesidad de llegar a esos términos...
-Por lo tanto no tienes excusa para hacerlo no?.- En los ojos de hielo apareció un brillo que había visto antes.- Y eso te obliga a buscar otro camino para conseguir acercarte a mi.
Misao pensó que en otro momento de su vida se habría sonrojado por las directas insinuaciones. No podía negar que deseaba a Aoshi Shinomori, era algo obvio, que mujer no querría?, pero ni siquiera hablaba de su físico... lo admiraba, la encendía con solo unas simples palabras. La hacia sentir algo que no fuera tristeza. Se sentía de nuevo emocionada ante la vida.
Porque no seguir?
-No crees que te estas precipitando con tus suposiciones?.- Sonrió también Ella, empezaba a notar la euforia.
-No son suposiciones.
Ella alzo una ceja.- Tan seguro estas?
-Quien ha dicho que este hablando de ti?.- Aoshi le dio otro trago.
-Pensé que...
La interrumpió.- Eres diferente por eso Misao, porque por una vez deseo que una mujer se me tire encima, sin importarme que sea por simple interés, porque me haces pensar en una manera para acercarme a ti sin que sea obvio..., pero creo que ya he estropeado la sorpresa.
-No me gustan las sorpresas.- Susurro Misao, una vez mas pensando en voz alta.
Ninguno se movió un solo centímetro de su posición. Absolutamente nada.
Se miraron durante algunos instantes, como si con ello quisieran comunicarse con sus pensamientos , en completo silencio. Sin hacer ningún movimiento que delatara la gran tensión sexual que había en esos escasos centímetros que los separaban. Solo sus ojos reflejaban el deseo y la pasión que sentían por el otro.
Misao escuchaba su corazón galopar con fuerza dentro de su pecho. Como podía ocultar lo mucho que lo deseaba?, desde el día que lo conoció no había podido pensar en otra cosa, solo en Aoshi Shinomori.
Y El se había dado cuenta, y sorprendentemente la correspondía. El no era persona de expresar sus sentimientos a la ligera, y en cambio en ese momento le confesaba que no podía soportar mas la tensión de no poder tocarla.
Todo estaba dicho.
-Kenshin!.- Llamo Aoshi, sin apartar la mirada de Misao.
El pelirrojo no tardo mas de dos segundos en llegar a su lado, copa en mano y aun riéndose por algo que le habían dicho.
-Dime Aoshi.
-Me voy a casa ya, de paso mandare a alguien a que lleve a Misao a su casa, no se encuentra bien.- Informo levantándose del sofá y mandándole una mirada significativa a la joven.
-Pero puede irse con Sanosuke, vino con el.- Resolvió inocentemente Himura, hasta que Aoshi le miro.
-Deja a Sagara tranquilo, se lo esta pasando bien.- Aoshi sabia que su amigo entendería en cuanto se concentrara.- Misao quiere irse ya.
El pelirrojo parpadeo varias veces hasta que entendió lo que su amigo quería decirle con otras palabras, luego miro a la chica, que ya se había levantado del sofá y les miraba algo desconfiada.
-Ya... entiendo.- Sonrió el pelirrojo.- Le diré a Sano que te encontrabas mal.
Luego se dio media vuelta y se dirigió al grupo con el que estaba festejando anteriormente. En el que estaban incluidos Sanosuke y Kaoru, esta ultima muy recelosa de todo lo que pasaba.
-Vamos?.- Le pregunto Aoshi, sabia que aquella era la pregunta definitiva.
Si contestaba que no todo volvería a la normalidad, se pondría ciega y volvería a su vació ático a buscar nuevas maneras de no dormir. Pero si contestaba que si... Que podía pasarle de malo? Nunca había rechazado una locura, y temía que aquella iba a ser la mas grande de su vida. Los ojos de Aoshi se lo decían.
-Si.- Contesto siguiéndole.
Dio un ultimo vistazo hacia donde estaba Sanosuke.
Kenshin le estaba diciendo algo en ese momento, no tenia que ser un genio para saber El que. La mirada de desconfianza que le lanzo Sanosuke le decía todo. Sabia a donde iba y que haría, y evidentemente no se fiaba..., tenia muchas razones para no querer dejar a ninguna amiga suya en manos de Shinomori.
Caminaron escaleras abajo hasta la segunda planta, siempre manteniendo las distancias y Aoshi por delante.
Su apartamento se encontraba allí, siempre cerca de sus negocios, no era un hombre que se desligara fácilmente de su trabajo y con ello lo demostraba.
Antes de abrir la puerta se cercioró de que no hubiera nadie mirándoles, luego hizo a Misao pasar antes que El.
-No traigo a nadie aquí.- Le dijo en un susurro, tras pasar el umbral.
Misao se encontró con un amplio apartamento, decorado tradicionalmente, sin muchos lujos y demasiados papeles y carpetas. Consistía en un piso con un enorme salón-cocina que ocupaba casi todo el espacio, a su alrededor algunas puertas que daban a las habitaciones y baños.
No sabia porque no le sorprendía tanta organización.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un calor en su espalda, y unos labios muy cerca de su oído.
-No me gusta traer a desconocidos a mi casa.
Ella le miro de reojo y sin miedo, apenas podían verse ya que no habían encendido ninguna luz.
-No preguntare entonces el porque de este honor.
-Acaso te asusta?.- Sonrió irónico, deslizando sus manos por su cintura y apretándola contra El.- No sabes donde te estas metiendo Misao Makimachi, aun estas a tiempo de dar marcha atrás.
Ella vibro con su contacto, casi quebrándosele la voz.- Hay algo a lo que deba temer?
-No por mi parte.- Susurro contra sus labios, sintiendo ya el calor húmedo de su boca.
-Entonces no tengo motivos para dar marcha atrás.
Casi sin dejarla terminar la frase la alzo entre sus brazos, con tanta facilidad como si se tratara de una pluma. Luego la agarro fuertemente de la nuca y la beso, con pasión desmedida. Con ansias hasta ahora desconocidas para ambos. No basto mas que ese simple contacto para que sus cuerpos se encendieran.
Misao creyó desmayarse cuando impulsivamente rodeo las caderas de El con sus piernas, tan desesperada con unirse a El que era incapaz de creérselo. Nunca había sentido esa necesidad de estar con alguien, de desear a alguien... era evidentemente que no era ni por asomo el primer hombre con El que estaba, pero nunca de esa manera. El sexo siempre lo había considerado mas como un pasatiempos... no con esa ansiedad que se la comía por dentro.
Apenas noto que Shinomori empezaba a caminar, hacia una de las habitaciones.
Ni siquiera El supo como lo consiguió, apenas podía reaccionar a otra cosa que no fuera la pequeña mujercita que llevaba en brazos, apretándose dolorosamente contra El. Se sorprendió al notar la gran pasión que llevaba dentro, cuando apenas en las pocas veces que la había visto había mostrado un atisbo de emoción. Como una muñeca rota.
Abrió la puerta de una patada y casi se precipito contra la gran cama de matrimonio.
No podía esperar mas, si hubiera podido lo habría hecho en la misma escalera.
La echo en la cama y luego la siguió, quedando suspendido encima de Ella, pero sin separar el contacto de sus labios en ningún momento. Ya sus manos podían correr por donde quisieran, solo la ropa les impedía el máximo contacto, pero eso no dudaría mucho. Misao abrió sus muslos, mientras intentaba con dificultad desabrochar los pantalones de El, mientras Shinomori subía poco a poco el pequeño vestido negro que esta llevaba, hasta sacárselo por la cabeza.
Con algo de ayuda Ella consiguió terminar de desnudarle, solo era cuestión de segundos que pasara y no querían aplazarlo mas. No podían.
Aoshi agarro las manos de Ella por encima de su cabeza y la miro, profundamente. Quería mirarla en el momento, y que Ella le mirara a El, y así fue... Misao no aparto su mirada esmeralda de la de Hielo, ni siquiera cuando este la penetro y lo único que le pedía su cuerpo era cerrar los ojos y dejarse llevar.
Fue una larga y agotadora noche, en la que ambos lucharon encarnizadamente por darse placer mutuo, hasta que ninguno de los dos pudo contenerse mas. Llegado el clímax se echaron sobre las frías sabanas y esperaron unos segundos para recuperar la respiración, sin dejar de tocarse en ningún momento, aunque fuera el mas mínimo roce.
A Aoshi le había parecido mas rudo de lo que había imaginado en un principio, no esperaba tanta pasión ..., pero ya habría tiempo para disfrutar de Ella con mas detalle, de eso estaba seguro.
Aquello no se iba a quedar en un polvo de una noche.
La miro cuando recobro las fuerzas, observando que Ella aun permanecía con los ojos cerrados y sus pechos subiendo y bajando con su acelerada respiración. Al rato se percato de que la miraba y le correspondió con una temblorosa sonrisa.
-Que tanto miras?
-Estas segura de esto Misao?.- Le pregunto en un susurro.
Ella amplio su sonrisa.- Creo que ya es muy tarde para hacer esa pregunta...
-No me refiero a eso.- Rió también El, girándose para verla mas cómodo.- Si te quedas aquí esta noche ya no podrás dejar esto..., ni volver a tu mundo de alta sociedad, Estas preparada para pertenecer a este mundo? O solo ha sido un pasatiempos?
Ella también se puso de lado, mirándole directamente y acercando su rostro, peligrosamente.- No tengo otro mundo mas que este, este es mi sitio.
-Corres el riesgo de arrepentirte algún día.
-No tengo nada que perder.- La dureza de su mirada se lo dijo todo.
Una muñeca rota.
Una princesa sin corona, un ángel sin alas..., un alma perdida en la oscuridad de la noche. Vagaba sin rumbo, sin temor porque ya había visto el infierno, los sufrimientos terrenales no le daban miedo. Solo Ella sabia que se escondía bajo su apariencia frágil, cuales eran las pesadillas que no la dejaban dormir.
Sin salvación a la vista, ya no.
Porque se había refugiado en el ceno de un príncipe de las tinieblas.
Notas de la autora:
Me ha salido casi sin esfuerzo! Simplemente escribía ...
Y creo que hacia mucho tiempo que no me quedaba tan satisfecha con uno de mis escritos. Incluso se me paso por la cabeza hacer un fic, pero ya seria demasiado colapso para mi mente! Jejej, así ke lo deje en este pequeño One Shot para el disfrute de mis lectoras. Bueno tambien aclarar que no se porque mate a Shiro jajaj, necesitaba una experiencia cercana a la muerte y al pobre le toco, para dar a entender que lo que tiene perturbada a Misao es algo relacionado con la muerte. Solo espero que les guste tanto como a mi!
Y que nunca falte ... Por favor! Reviews! Háganme saber sus opiniones.
Además gracias a todas las que dejaron rew en el One Shot anterior:
Bizcochia U-u
Misao91
Sakurita 88
Yuque
Sugeisy
Lunaleen
Espero que les guste aun mas este jejej besos a todas y muchas gracias!
Rinoa Shinomori
