Y se acabó...supongo que querrán matarme luego por el final. Y aunque se, de verdad se, que me ha quedado corto, no pude encontrarle una mejor explicación. A ver, escribiré más one-shot porque los amo - así que espero que se pasen por ellos uno de esos días y...pues nada. Bye XD
Epílogo. Fin, finito.
Estaba oscureciendo, una a una las luces de la calle eran prendidas. Hinata, sentada en el patio, sonreía a lo niños que pasaban con sus padres, las arrugas surcaban su pálido rostro y sus ojos siempre brillantes se apagaban poco a poco.
Hoy se cumplen sesenta años - pronto sus hijos vendrían a visitarla, traerían a los pequeños, sus nietos, que correrían hacia ella gritando "¡Abuela!, ¡abuela!". Lástima que esta vez no podría abrazarlos, no podría besarles sus perfumadas cabezas, y tampoco podría mirarles sus hermosos ojos blancos propios de los Hyuuga. No podría contarles por décima vez la historia de como su abuelo y ella terminaron juntos, pero ahora, solo porque sabía que estaba muriendo, era la hora de contarla por última vez.
El combate había comenzado hacía ya media hora, puños, patadas, técnicas y arañazos era lo que todos en las gradas presenciaban. Hinata a pesar de estar herida tanto mental como físicamente continuaba peleando. Sasuke sonreía con cada golpe que la Hyuuga lograba asestarle, no era una sonrisa socarrona como otras veces, esta era orgullosa, estaba feliz por Hinata.
Su brazo derecho estaba completamente ensangrentado, la cabeza comenzaba a dolerle por todo el tiempo que llevaba el Byakugan activado y sospechaba que Sasuke estaba en las mismas condiciones, un último golpe, uno solo decidiría el final de este combate. El "Shugo Hakke Rokujuuyonsho" impactó directamente en el pecho de Sasuke dejándolo momentáneamente sin respiración, eso es todo, es lo último que los jueces necesitaban para parar el combate.
Ganadora...Hinata Hyuuga
Aún cuando sangra su brazo, cuando tiene la cabeza adolorida y los sentimientos a flor de piel se permite reír. Ríe, y su risa llena los oídos de todos lo presentes, le arranca una sonrisa a Neji que se encuentra unos pasos lejos, y hace que a Sasuke Uchiha se le encoja el corazón de alegría aunque no lo demuestre. El Uchiha es su maestro, lo ha sido desde hace unos años, desde que Hinata entendió que las técnicas de los Hyuugas no eran siempre las mejores, y que no todos los Uchihas son asesinos despiadados como su padre se empeñaba en pintarlos.
Gracias a Sasuke se convirtió en Jounnin, y por el es ahora ANBU.
Felicidades, Hyuuga - las manos le tiemblan y teme que pronto el corazón se le detenga de lo rápido que va pero se arroja sobre el sin importarle que todo un estadio los observe.
Lo que ocurrió después de eso, es borroso para la envejecida memoria de Hinata, con esfuerzo, apenas logra recordar pequeños pedazos de su vida, recuerda las manos de Sasuke rodeándola y sus tibios labios sobre los suyos. Porque Hinata es vieja, si que lo es, pero aún recuerda como las mariposas de su estómago se convirtieron en pájaros. También entre la niebla que ahora son sus recuerdos, siente el peso de su heredero en sus brazos, con ojos Hyuuga y orgullo Uchiha, así fue su primer hijo.
No recuerda su boda, seguramente porque no la hubo, pero no le importa, porque sabe que su padre si aceptó su unión, y el que no se casase seguro fue rebeldía de jóvenes.
Siente sus párpados más pesados, sus manos entumecidas que sostienen una manta para resguardarse del frío que azota ese diciembre. Ya es la hora, hace un tiempo que Sasuke ya no está con ella, y siente que ha perdido a su otra mitad. Esta deseosa de reunirse con el, para recordar buenos tiempos y si sus pobres huesos y los de el se lo permiten, quisiera arrojarse sobre el como hace unos años. Una última sonrisa es regalada a la aldea de Konoha antes de su partida.
Cuando sus hijos y nietos la encontraron parecía dormida, como si soñara con un mundo maravilloso del que no quería despertar. Porque hay cosas que al pasar los años no se olvidan, solo quedan esparcidos, quedan esparcidos en la nieve, pero están allí, solo hace falta soportar el frío he ir a buscarlos.
Es un poco doloroso llegar al final de esto, si, es eso o la dosis de depresión que me dió Anko esta tarde ¬¬ Bueno...Les agradezco a todos, a TODOS sin excepción. A los que comenzaron a leerme pero no continuaron, a lo que llegaron hasta el final, a los que me dejaron comentarios y a los que no también
