Aqui les dejo el primer capitulo de esta historia, los personajes, situaciones y la historia son originales, les agradecere mucho dejen sus comentarios, eso me ayudara a saber si les esta gustando la historia. OK aqui vamos...


1

CAZADOR

Llevaba mas de una hora sentado en la mesa de aquel bar que a ultimas fechas había tenido que frecuentar una y otra vez en busca de mi objetivo, me di cuenta que un par de meseros hablaba en susurros, señalando hacia donde me encontraba con cara de pocos amigos, mire mi reloj y entonces me di cuenta del motivo de su molestia, pasabas de las tres de la madrugada, el lugar estaba totalmente vació, a excepción de mi y de los dos chicos que no debían de tener mas de veinte años.

― ¿Gusta que le traiga la cuenta? ― me pregunto por décima vez uno de los chicos, el mas bajito, de tez redonda y cabello marrón sonriéndome con enorme esfuerzo. Lucia exhausto.

Negué con la cabeza.

― Si no te molesta preferiría que me trajeras otro Wisky… ― dije colocando un billete de cien dólares sobre la mesa.

Aquel gesto pareció disminuir un poco su molestia por mi petición y de inmediato se apresuro hacia la barra para solicitar mi bebida.

― ¡Dile que es el ultimo! ― escuche gritar al Barman sin tratar siquiera de evitar que lo escuchara. Supuse que el también estaba ansioso de que me marchara para poder cerrar y marcharse a casa para descansar después de un largo día de trabajo.

Sin hacer mucho caso a la molestia de su compañero el chico coloco el vaso sobre la charola y se apresuro a traerlo a mi mesa, estaba a punto de comunicarme el mensaje del Barman que me miraba con evidente molestia desde la barra pero hable antes de que pudiera hacerlo.

― ¿Tienes mucho tiempo trabajando en este sitio? ― lo cuestione mientras colocaba la bebida sobre la mesa.

El chico me miro confundido por mi cuestionamiento.

― Un par de meses… ― indico.

Lo mire, parecía sincero.

― Usted no es de por aquí ― aquello mas que una pregunta sonó como una afirmación.

― Veo que eres bastante observador muchacho… ― indique ― ¿Cómo te llamas? ―

― Matt ―

Note que comenzaba a ponerse nervioso por mi cuestionamiento.

― Dicen que este es un vecindario peligroso ― comente dando un trago a mi bebida.

― Como en todos lados… actualmente ya nadie vive tranquilo… ― dijo sin dar mucha importancia a mi comentario.

En realidad el muchacho tenia razón, a ultimas fechas la situación había empeorado, y aunque la policía hacia ― según ellos ― su mayor esfuerzo estaba muy lejos de conseguir detener aquella ola de muertes que había asolado la ciudad durante los últimos meses. Por ese motivo había sido enviado a ese lugar para darles una mano.

― ¿Has escuchado sobre los asesinatos que han ocurrido últimamente por estos rumbos? ― lo cuestione nuevamente.

La mirada del muchacho se lleno de incredulidad.

― ¿Es usted policía? ― pregunto con tono temeroso.

Sonreí ante la ocurrencia, cualquiera que viera mi facha podría pensar cualquier cosa menos que fuera yo un representante de la ley.

Negué con la cabeza.

― Tu amigo parece muy molesto… ¿Debo suponer que se debe a mi resistencia marcharme? ― pregunte a pesar de saber bien el motivo de su molestia.

― Son casi las cuatro de la mañana… ― indico el chico volviéndose a mirarlo ― Hace casi una hora que debimos haber cerrado… ― puntualizo.

Di un sorbo al vaso.

― Tu no pareces molesto por trabajar tiempo extra muchacho… ― indique.

― Bueno… no es molesto cuando recibes buenas propinas… ― índico.

― Supongo... ― dije a la vez que bebia el resto del licor.

Di una última fumada al cigarrillo que se consumía en el cenicero y lo pague aplastándolo. La cara del chico mostró una enorme desilusión.

― ¿Se va usted? ― me pregunto mientras tomaba el vaso que segundos antes había traído a la mesa.

― Por esta noche supongo que no sucederá nada… ― indique poniéndome la chaqueta.

Aquello ultimo lo dije sin siquiera pensar, producto del efecto del alcohol en mis venas, aquella noche había bebido mas de la cuenta.

― ¿Suceder? ¿Es que acaso esperaba que pasara algo en particular? ― me cuestiono intrigado por mis palabras.

― No me hagas caso muchacho… estoy un poco ebrio… en parte es culpa tuya… por lo menos espero que uses el dinero que ganaste en algo productivo… dije sonriendo, había perdido la cuenta pero estaba seguro que el chico se había embolsado mas de mil quinientos dólares aquella noche.

― Vuelva pronto… ― se despidió amablemente ― Siempre es un gusto atender a personas como usted ― agrego.

Avance hacia la salida, en realidad no estaba ni un poco cerca de estar ebrio, en realidad mas bien estaba cansado, había pasado poco mas de 36 horas sin dormir y el cuerpo comenzaba a cobrarme la factura, después de todo ya no era el mismo jovencito que diez años atrás había elegido llevar aquel tipo de vida.

El aire frio golpeo mi rostro, la calle lucia desierta asi que me dispuse a encaminarme a mi hotel, sin embargo una voz tras de mi me detubo.

― ¡Señor! ― escuche llamar una voz a mis espaldas.

Era el chico que me había estado atendiendo.

― Olvido su encendedor… ― dijo entregándomelo.

Lo mire desconcertado.

― Valla… ― exclame ― Gracias ― dije guardándolo en mi bolsillo.

El chico sonrió, emprendí nuevamente la marcha pero volví a escucharlo dirigirse a mí.

― Conocí al ultimo chico… ― dijo mirándome en espera de mi reacción.

Me detuve y lo mire expectante.

― Se llamaba Spence… ― agrego.

― ¿Era tu amigo? ― lo cuestione.

El chico nego con la cabeza.

― Hablamos solo un par de veces en alguna ocacion que nos toco trabajar en el mismo turno… ― dijo ― ¿Es cierto lo que dice? ― pregunto visiblemente interesado.

― Eso depende… ¿Qué es lo que se dice? ― lo cuestione interesado por saber aquello.

― Bueno, ya sabe, en estos casos la gente tiende a exagerar… en realidad no se mucho pero Chad dice… ―

― ¿Chad? ― pregunte tratando de saber a quien se referia.

― El otro chico que estaba en el bar aparte de el mesero y yo… el dice que encontraron al chico muerto en el parque que esta ahí enfrente ― dijo señalando el lugar unos cuantos metros mas adelante, estaba demasiado oscuro para poder verlo pero ahí sr encontraba el Madison Park, el mas grande de la ciudad.

― Dicen que parecía que le había succionado la vida ― agrego en tono sombrío.

Mire al chico, parecía realmente asustado a pesar de no creer demasiado en la veracidad de aquella historia.

― Es interesante la manera en que algunos hablan de lo que no pueden explicar… ― dije.

― Usted… ¿sabe lo que en realidad le sucedió? ― me pregunto.

Me di cuenta de que le chico tenia mas miedo del que pretendía demostrar

― Mira muchacho… dije en tono visiblemente paternalista, odiaba cuando mi voz se tornaba de ese modo ― te daré solo un consejo, debes cuidarte y si eres inteligente búscate un empleo que te permita estar antes del anochecer en tu casa… este no es un sitio seguro para andar por las noches ― agregue.

Y sin decir mas comencé a avanzar nuevamente, estaba conciente de que mis palabras habían dejado a aquel muchacho bastante sorprendido, en realidad supuse que dada su edad me creería solo un ebrio que hablaba incoherencias.

Veinte minutos después las luces del establecimiento se apagaron, el otro chico y el Barman se marcharon juntos avanzando hacia el norte mientras que Matt avanzo hacia el lado opuesto de la calle donde justo quedaba la entrada del Madison Park el cual a pesar de estar iluminado parecía bastante tétrico.

Matt miro la entrada del Madison Park unos segundos como si estuviera meditando que fuera buena idea cruzar por aquel sitio, finalmente pareció armarse de valor y avanzo al interior del lugar a paso firme.

― Ustedes los jóvenes nunca toman en cuanta los consejos que se les dan ¿No es así? ― dije emergiendo de las sombras al darme cuenta de las intenciones del chico de cruzar por aquel sitio.

― ¿Usted? ― dijo recociéndome.

― Pensé que había sido muy claro al decirte que este no es un sitio seguro… ― le repetí.

El chico pareció contrariado por mi regaño.

― Es el camino mas corto a mi casa… ― indico metiendo las manos en los bolsillos ― Además no me crea tan estupido ― indico ― No me cargo ni un centavo… así que si tratan de hacerme algo se llevaran un buen chasco ― dijo seguro de si mismo.

― Y tu te llevaras una buena tunda cuando se den cuenta de que estas totalmente limpio… aun así en estos tiempo los ladrones es lo ultimo que deberia preocuparte… ― dije.

El chico comenzó a avanzar dispuesto a entrar al parque, de igual manera hice lo mismo.

― ¿Te molesta si te acompaño? ― pregunte.

No respondió, simplemente sonrió.

― Es usted un tipo bastante extraño ― apunto.

― Es por tu propia seguridad ― indique.

Esta vez soltó una leve carcajada al escuchar mi ultimo0 comentario.

― Siendo sinceros usted corre mas peligro que yo en las condiciones que se encuentra ― índico ― se ha bebido medio establecimiento ― me recordó.

― Supongo que tienes razón… ― indique.

Me recargue sobre uno de los pilares de la entrada al parque evidenciando que estaba más mareado de lo que pretendía aparentar.

― ¿Esta usted bien? ― pregunto sujetándome, por un segundo debió creer que me caería.

― Si… no es nada ― dije recobrando el equilibrio.

Echamos a andar nuevamente, avanzamos en silencio a través del camino que conducía a lo largo de parque, los árboles formaban sombras de distintas formas haciendo lucir aquel sitio con un aire tétrico, el silencio era casi total a excepción de los grillos que silbaban en la oscuridad. Finalmente llegamos al centro del parque donde se levantaba el viejo kiosco. Una silueta emergió de entre las sombras plantándose frente a nosotros. Matt se detuvo pero de inmediato pareció reconocer de quien se trataba.

― ¿Chad? ― pregunto acercándose un par de pasos mas, sin embargo lo detuve por lel hombro.

― Espera muchacho… ― dije colocándolo tras de mi.

El muchacho que instantes antes había estado en el mismo bar que nosotros nos miraban con descarada antipatía.

― Excelente… ― comento el chico mientras sonreía con descarada satisfacción ― Dos por el precio de uno… tal vez debiste haber hecho caso a los consejos de ese tipo Matt ― puntualizo con ironía.

― ¡Déjate de juego Chad! ― dijo el otro chico creyendo que aquello se trataba de algún tipo de broma trato de avanzar hacia el pero nuevamente lo detuve.

― En cuanto te lo indique quiero que te marches lo mas rápido que puedas… ― le susurre tratando de evitar que nos escuchara.

Matt trato de protestar pero Chad echo a reir nuevamente.

― ¡Es inútil! ― exclamo con gozo ― los dos están condenados… Así que ¿Quién quiere ser el primero?― nos cuestiono.

Me mantuve en silencio mirando al chico, entonces me di cuenta que la espera no había sido en vano, a pesar de que mis sospechas habían sido incorrectas, por un momento había creído que Matt era el sujeto que buscaba pero ahora me daba cuenta que no había sido el quien había matado a las victimas del Madison Park si no que había sido aquel otro chico de nombre Chad.

Nos mantuvimos a un par de metros alejados de el en espera de su siguiente movimiento, sin que se diera cuenta comencé a vaciar disimuladamente un as de sal para sellar el ultimo tramo por el cual habíamos llegado hasta la plaza del kiosco.

― Pecas demasiado de confianza… ― indique lanzándole el salero que había robado del sitio donde momentos antes había conocido a ambos chicos, aprovechando la distracción le indique a Matt que esa era la oportunidad que estábamos esperando.

― ¡Ahora Matt! ― exclame señalando la salida.

Matt hecho acorrer con toda la velocidad que le permitieron sus piernas, Chad trato de ir tras de el pero para su sorpresa se impacto contra la barrera que acababa de sellar.

― ¡Una barrera! ― exclamo sorprendido incorporándose ― ¡Eres un cazador! ― su mirada se turbo al darse cuenta de que había caído directo en mi trampa.

De inmediato hizo el intento de huir pero se encontró nuevamente con la barrera invisible que había tenido a bien formar unas horas antes.

― Sal… ― exclamo al darse cuenta de que no podría escapar.

― Es sorprendente como algo tan insignificante pude servir para detener a seres como tu… ― indique mirando a aquel muchacho quien continuaba buscando la forma de escapar de aquella prisión invisible.

― ¡Te lo advierto maldito! ― exclamo furioso al verse prisionero ― ¡Déjame ir o te juro que acabare con tu miserable vida! ― exclamo.

Me reí al escuchar su amenaza.

― Permíteme dudarlo ― musite ― hagamos las cosas mas fáciles ¿Te parece? ― lo cuestione ― he tenido una larga jornada y debo admitir que por un momento me has despistado por completo y me ha costado mas trabajo del que me imaginaba dar contigo, por un momento dude que en verdad fueras… bueno, lo que eres… ― dije ― de hecho creí que en realidad Matt era a quien buscaba ―

― ¡Aunque acabes conmigo sabes que hay cientos… miles mas que yo! ― exclamo lleno de cólera ― Hagan lo que hagan jamás podrán detenernos… mucho menos un simple humano como tu ― exclamo.

― ¿Eso significa que tendrá que ser de la forma difícil he? ― dije al ver que no tendría otra salida más que pelear.

Antes de que pudiera decir algo más un as de luz rojal pasó rozándome el costado derecho, por fortuna había enfrentado con anterioridad a seres como aquel infinidad de veces y pude evadir su ataque sin ningún problema.

― Para haber elegido a un chico tan joven sigues siendo demasiado lento…. ― exclame.

― Acéptalo Spartan… ya esas demasiado viejo para este trabajo ―

Me sorprendí al escucharlo llamarme por verdadero mi nombre.

― Valla por lo que veo me conoces… ―

― No solo eso… también conozco tu historia… ¡Humano idiota! ¿De verdad crees que podrás detener lo inevitable? ¿Tu y tu maldita raza serán borrados de la faz de la tierra! ¡Entonces nosotros reinaremos para siempre! ― exclamo.

Preso de la ira me lance sobre el y lo impacte contra la barrera inviable que nos mantenía aislados.

― Eso es lo que tu crees… ― puntualice.

― ¡Jamás lograras detenernos Spartan! ― dijo lanzándome por los aires, a diferencia de el la barrera no detuvo mi avance si no que en su lugar fue un árbol el que lo hizo.

Me levante adolorido, en realidad aquel sujeto tenia razón, estaba demasiado viejo para seguir cazando demonios, en realidad apenas y llegaba a los veinticinco pero dado el ajetreado tren de vida que había llevado los últimos años comenzaba a sentirme como de cincuenta.

El sujeto siguió tratando de escapar del círculo de sal sin mucho éxito.

― ¡Libérame maldito! ― exclamo lanzando ases de energía a diestra y siniestra a pesar de saber que era imposible escapar.

― ¿Donde esta Emmanuelle? ― Lo cuestione acercándome al limite de la barrera.

El chico sonrió, sus facciones se había deformado hasta dejar entrever su verdadero aspecto.

― Debes ser muy estúpido si crees que te lo diré… ― dijo en tono burlón.

― Ultima oportunidad… ― ¿Dónde esta Emmanuelle? ― Lo cuestione nuevamente.

El chico hecho a reír nuevamente.

Exhale un suspiro de resignación, sabia que por mas que lo intenta no obtendría información de aquel sujeto, a si que decidí que era mejor dar por terminado aquello de una buena vez.

Extendí los brazos emulando la forma del la barrera invisible la cual brillo por unos segundos con una luz grisácea semejante a la de un faro de alógeno, el rostro de Chad recupero la apariencia humana y un gesto de terror se dejo entrever en su rostro.

― Ayúdame… ― exclamo con el rostro lleno de pánico ― No quiero morir ― dijo envuelto en lagrimas.

― Lo siento… ― fuel o único que atine a decir conciente de que no había nada que pudiera salvar el alma de ese inocente muchacho que había sido poseído por aquel espíritu, la única manera de ayudarlo era destruyéndolo junto con el ser que ahora habitaba en su interior y que se había apoderado de su conciencia, la única manera de ayudarlo era poniéndole fin a su vida.

Comencé a cerrar los brazos lo cual hizo que la barrera comenzara a compactarse alrededor del cuerpo del muchacho quien comenzó a gritar con desesperación de la misma forma que muchos otros que habían estado en una situación similar, estaba conciente de que sus gritos y los de aquellos otros que había tenido que liquidar me perseguirían por el resto de mi vida, sin embargo como en otras muchas ocasiones me repetí a mi mismo que aquella era la única opción, la única forma de salvarlos y salvarme a mi mismo.

La barrera se compacto contra el cuerpo de Chad, la bestia dentro de el chico emergió en un ultimo intento de liberarse.

― ¡Maldito seas Spartan! ― exclamo envuelto en cólera ― ¡Te veré en el infierno! ―

Cerré completamente los brazos sellando totalmente la barrera, un grito desgarrador se escucho en el silencio de la noche, una luz brillante ilumino los árboles, el quiosco y todo a nuestro alrededor por un segundo para desvanecerse dejando todo nuevamente en penumbras.

Caí de rodillas exhausto por el esfuerzo, a pesar de lo sencillo que resultaba invocar la barrera para detenerlos manipularla requería de muchísima energía.

― Uno menos ― musite respirando con dificultad, como pude me incorpore y comencé a avanzar cubierto por las sombras de la noche, a pesar de haber conseguido destruir a otra de aquellas criaturas no podía evitar sentir pena por haber tenido que matar a un inocente.

― Es tu misión… ― repetí en mi mente.

Desde aquella fatídica noche en que el padre Dominic me había encomendado aquella tarea mi alma no había encontrado la paz, estaba seguro de que no estaba ni remotamente cerca de conseguir mi objetivo, así no podía rendirme, no sin antes encontrar a Emmanuelle… mi hermano.


Pues este fue un capi largo, pero creo que ya les comienza a dar una idea de quien es Spartan y de cual es su objetivo de vida, poco a poco iran descubriendo secretos y cosas que les permitiran comprender cual importante es que encuentre a Emmanuelle.

Espero sus comentarios...