Bueno... aqui les dejo el segundo capitulo donde conoceran a un nuevo personaje el cual tendra mucho que ver en el destino de Spartan. Espero que lo disfruten.
2
EL VIAJE
Entre a la catedral arrastrando los pies y me encamine de inmediato al confesionario donde estaba seguro me esperaba el padre Dominic, aquella se había convertido en nuestra rutina habitual después de destruir a un demonio aunque seguía sin entender como era que lograba saber cuando y donde había logrado destruir a otra de esas criaturas.
― Perdóneme padre… he pecado ― dije una vez que me encontré dentro del cubículo sagrado, la pequeña puertecilla se abrió dejándome ver el recio rostro del padre Dominic.
― Dios te perdonara y te mostrara el camino hacia el ― respondió este desde el otro lado.
― Le debo una disculpa padre, usted tenia razón ― apunte ― no era el muchacho… si no su compañero, son fáciles de envolver y sobre todo cuentan con extrema sensibilidad… se han convertido en su presas favoritas los últimos años… debe sentirse orgulloso de que sea tan bueno cazándolos ― indique.
― Vuelves a pecar de vanidad ― dijo en señal de reprimenda al escuchar mis palabras.
― ¿Cuantos mas padre? ¿Cuántos mas? ― pregunte con desesperación haciendo caso omiso de sus palabras.
― Los que sean necesarios… el mundo esta infestado de maldad… ― alego ― Y es tu misión destruirlos hasta que cumplas tu misión… se nos acaba el tiempo Spartan ― apunto
― ¡¿Acaso cree que no estoy consiente de eso! ― exclame colérico golpeando el montículo haciendo crujir la madera.
― Tú decidiste tomar esta senda para salvar su alma y la de tu hermano ¿Acaso te arrepientes? ― me cuestiono de la misma manera que otras tantas veces lo había hecho.
Escucharlo hablar de Emmanuelle me hizo recuperar un poco la calma al recordar que no solo hacia eso por mi si no también por él.
― Jamás… ― indiqué seguro.
― Has dejado demasiados rastros… ― continuo recriminándome ― Comienzan a hablar… a sospechar y eso no es bueno… si te descubre no podrás cumplir con tu misión…además si te atrapan recuerda que… ―
― Que estoy solo… lo se ― apunte consiente, el religioso parecía no cansarse de repetirme aquello cada vez que veía riesgo de que se vieran descubiertas mis actividades como cazador.
― Tienes que ser mas cauteloso… ― me aconsejo como si aquello fuera tan sencillo.
― Las cosas se ponen difíciles… además no puedes quejarte por lo menos he dejado de ser el desastre que era cuando era mas joven… admítelo, te saque canas verdes… ―
― Y me las sigues sacando… ― indico ― Lo inmaduro aun no se te quita… a pesar de los años ― apunto el religioso.
― ¿Supongo que ya tienes la siguiente misión ¿No es así? ― continué consiente de que no tendría siquiera tiempo de recuperar las fuerzas perdidas por la ultima batalla ― espero que me dejes de hacer seguir pistas falsas, las ultimas cuatro veces solo me has enviado tras demonios menores ― apunte recordando que a ultima fechas no había logrado ningún avance que me permitiera dar con el paradero de Emmanuelle.
― Ningún demonio es poca cosa y todos deben ser exterminados… esa es tu misión… la misión del… ―
― Del cazador… ― lo interrumpí ― en verdad creo que mas bien deberían llamarme asesino ― puntualice conciente de las vidas que había tenido que quitar en nombre de "la misión"
― Sabes que eran almas perdidas que no tenían salvación... debían ser destruidos… ― apunto el padre Dominic con firmeza.
― Para ser un hombre de fe eres escasamente misericordioso… ― apunte al escuchar su comentario.
Al final de cuentas aquellos a los que había exterminado en nombre de Dios habían sido seres humanos, o al menos lo habían sido antes de ser poseídos por los seres del infierno, hombres, mujeres, niños, parecía que para el Padre Dominic daba lo mismo, lo único importante era destruirlos sin importar el precio.
― Y para ser un siervo de Dios eres demasiado blasfemo ― dijo entregándome un trozo de papel el cual me apresure a leer ―
― ¿Viena? ― dije incrédulo al leerlo ― ¿Eso quiere decir que por fin he limpiado Inglaterra? ― indique.
― No pero por lo menos las cosas parecen haberse tranquilizado un poco, además hemos investigado y creo que existe la posibilidad de que esta vez encuentres a Emmanuell… ― apunto.
Aquello debía emocionarme pero había escuchado las mismas palabras anteriormente sin lograr finalmente dar con el paradero de mi hermano, había recorrido durante los últimos años el viejo continente con la esperanza de poder dar con el sin lograr nunca buenos resultados. Mi apatía no paso desapercibida para el clérigo.
― ¿No te alegra saber que por fin darás con tu hermano? ― me cuestiono al darse cuenta de la poca emocion que demostraba.
― Prefiero no guardar demasiadas esperanzas… hasta que no lo tenga frente a mi no podré dar por sentado que finalmente conseguí encontrarlo ― apunte.
― Esta vez es diferente apunto entregándome lo que parecía ser una fotografía ―
Al observarla sentí un escalofrió recorrerme la espina, a pesar de la mala calidad de la imagen pude reconocer al chico que aparecía en ella, a pesar del paso de los años no había duda se trataba de el.
― A pesar de tu poca fe creo que finalmente hemos dado con el… ― indico al ver la expresión en mi rostro.
― ¿Dónde lo tienen? ― lo cuestione de inmediato.
― A ciencia cierta no lo sabemos, la foto fue tomada en el aeropuerto de Florencia ―
― ¿Entonces todo este tiempo ha estado en Italia? ― pregunte, me había pasado yendo de allá para acá sin imaginar lo cerca que estaba mi hermano de mi.
― Eso parece, lo han sacado del país con documentos falsos, todo parece indicar que tomaron un avión hacia Madrid y de ahí al parecer viajaron a Viena ―
― ¿Al parecer? ― pregunte, sabia que aquello podía significar que tendría que recorrer Austria tratando de dar nuevamente con una pista.
― Conoces lo escurridizos que son, en cuanto pudieron desaparecieron nuevamente sin dejar rastro, sin embargo estamos seguros que continuan en Austria, creemos que estan buscando algo y no se marcharan hasta que lo encuentren ― puntualizo.
― ¿Algo? ― pregunte sin comprender ― ¿Saben lo que es? ―
― Aun no lo sabemos... ese es otro de los motivos por los cuales debes ir a Viena y tratar de averiguar que se tren entre manos ― señalo.
Aquello no parecia ser nada bueno.
― ¿Y como se supone que llegare alla? ― lo cuestione.
Después de haber aceptado convertirme en el cazador había renunciado a mi identidad, todo registro desde mi nacimiento hasta el día de hoy habían sido destruidos.
― Eso jamás te ha detenido Spartan ― me recordó el Padre a sabiendas de que siempre me las había arreglado para ir de allá para acá haciendo uso de mis contactos en los bajos mundos.
― Esta bien… ― puntualice haciendo el intento de marcharme.
El padre Dominic me detuvo.
― Esta vez me he tomado la precaución de preparar todo ― dijo entregándome un pasaporte y algunos otros documentos, además de un boleto de avión ― Así podrás viajas "Como dios manda" ― alego a sabiendas que la mayoría de mis viajes los había realizado como polizón o en medios un tanto menos convencionales.
― Pensé que estaba en contra de cualquier tipo de delito padre… puntualice consiente de que aquellos documentos debían ser falsos.
― El fin justifica los medios… ― apunto el religioso.
― ¿Y esto? ― pregunte al darme cuenta que me había entregado una llave la cual estaba marcada con un numero.
― Es la llave de tu habitación en el hotel Señorial ¿No pensaras presentarte en semejante facha en el aeropuerto, ni siquiera te dejarían entrar ― apunto.
― Supongo… ― puntualice.
― Que dios te bendiga hijo mió… y recuerda, ten mucho cuidado ― me recomendó ― Nos comunicaremos contigo si sabemos algo sobre La Hermandad o sobre Emmanuelle ―
― Esta bien… ― dije.
Salí del confesionario y de inmediato me encamine a la salida, el sol estaba a punto de asomarse, de inmediato me apresure, el vuelo salía en un par de horas, así que me encamine rumbo al hotel que el padre Dominic me había indicado.
Una vez en la habitación mire nuevamente la foto que me había entregado el clérigo, emocionado estudie cada detalle de la imagen, los rasgos se habían endurecido producto del paso de los años y había crecido un par de palmos, no pude evitar sentirme emocionado de saber que por lo menos aun seguía con vida, por primera vez después de casi diez años por fin tenia una pista de mi hermano, apenas había cumplido los once años cuando había sucedido aquella tragedia el la cual el había desaparecido y había quedado medio vivo, medio muerto.
Deposite la fotografía sobre la cama y me dirigí al baño dispuesto a darme una ducha, comencé a desnudarme lentamente, tenia todo el cuerpo adolorido y pude darme cuenta que tenia varios golpes que comenzaban a ennegrecerse producto de la batalla que acababa de librar, tenia una herida en el lado izquierdo del abdomen la cual estaba completamente cubierta de sangre seca.
― ¡Maldición! ― exclame al sentir un dolor punzante al comenzar a limpiar la herida con un algodón empapado en alcohol.
Abrí la llave de la regadera tratando de relajar un poco el dolor que me invadía, sin embargo como en otras muchas ocasiones, mas que le dolor físico lo que me tenia mal era el peso moral de haberle tenido que quitar la vida a un inocente, había pasado los últimos años matando a los demonios que se apoderaban de almas inocentes para conseguir sus objetivos, pero a pesar de las muchas veces que lo había intentado jamás había conseguido salvar la vida de aquellos a quienes tomaban bajo su control, eso definitivamente me convertía en un asesino.
Salí de la ducha y tome la maleta colocándola sobre la cama, al abrirla me encontré con algunas camisas y pantalones las cuales me harían ver mas o menos decente y pasar inadvertido. Me calce un pantalón de chándal y una camisa de color negro, batalle un poco con la corbata, hacia años que no tenia la necesidad de usarla y temí haberme olvidado de cómo anudarla pero por suerte pude hacer un trabajo mas o menos decente.
Unos minutos después abandone el hotel no sin antes llevarme la sorpresa de que mi cuenta había sido previamente pagada, aquello seguramente ― pensé ― había sido obra del padre Dominic y lo agradecí ya que a ultimas fechas me había quedado corto de efectivo. Por fortuna quien hubiera comprado la ropa y armado la maleta había tenido a bien poner una buena cantidad de dinero, tanto para el viaje como para mi estancia en Viena.
Aborde un taxi y le solicite que me llevara al aeropuerto, al llegar comencé a darme cuenta que había olvidado lo que sentía ser o parecer al menos una persona común y corriente, gente iba y venia sin prestarme atención, me pregunte cuantos de ellos estarían poseídos por aquellas criaturas del infierno y no pude evitar pensar en las palabras que siempre me había repetido el padre Dominic ― Todos tenemos un demonio en nuestro interior… es nuestra decisión si lo dejamos salir o lo mantenemos dormido en nuestra inconciencia… ―
Después de registrar mi equipaje me dispuse a esperar, faltaban aun algunos minutos antes de abordar, así que decidí ir buscar algo de comer, después de todo a pesar de ser un cazador de demonios seguía siendo humano y conservaba las necesidades básicas que esto representaba. Después de coger algunas cosas me forme en la fila dispuesto a pagar justo detrás de una chica, no debía de tener mas de veinte años, Emanuelle debía ahora tener mas o menos su misma edad ― pensé ― la chica se volvió y me sonrió amablemente mientras continuábamos esperando, note que algo en mi llamaba su atención pero parecía no animarse a hablar.
― ¿Placer o negocios? ― me pregunto finalmente.
La mire sin comprender.
― ¿Perdón? ― la cuestione.
― ¿Qué si su viaje es por placer o por negocios? ― dijo riendo por mi confusión.
― Supongo que negocios… ― dije sin saber que mas responder ― No estoy muy seguro… puntualice.
La chica hizo un gesto de extrañeza ante mi respuesta mientras continuaba mirando algo en mi que parecía llamar su atención.
― ¿Sucede algo? ― la cuestione ― no pude evitar notar como me miras… ― apunte.
― Los siento ― se disculpo apenada ― es solo que… ― dijo alargando las manos hacia mi ― ¿Te importa? ― agrego a la vez que trataba de acomodar el nudo de mi corbata.
― He perdido un poco de practica ― alegue al darme cuenta a que se refería.
― ¡Listo! ― Dijo observando su obra ― Lo siento, soy un tanto maniática en las cuestiones de vestir y no resisto ver a un hombre tan guapo con la corbata mal anudada… rompe el cuadro ¿Sabes? ― dijo con tal naturalidad que no pude evitar sentirme apenado por su comentario.
Sonreí agradeciéndole el cumplido.
― Me llamo Nina… Nina Parish ¿Y tu? ― dijo extendiéndome la mano.
― Da… ― Por un momento estuve a punto de decirle mi verdadero nombre pero por fortuna corregí antes de hacerlo ― Alan Patterson ― apunte recordando los datos que habían sido puestos en mi pasaporte falso.
― Alan… me gusta ese nombre ― dijo haciéndome nuevamente un cumplido ― Y dime, ¿A donde te diriges? ―
― Viena ― apunte.
El rostro de la chica se ilumino al escucharme.
― ¡Yo también! ― exclamo entusiasmada ― Y dime, ¿De que son esos negocios que supones vas a hacer? ― dijo entono pícaro.
― Bueno… ― hacia un buen tiempo que no me había sentido tan cómodo conversando con una persona y aquello provoco que hablara un poco mas de la cuenta ― en realidad voy a buscar a mi hermano… hace mucho tiempo que no lo veo ― apunte.
― Oh valla… ― dijo sorprendida ― Pues me alegro que finalmente vuelvan a reunirse… ― agrego sincera ― ¿Hace cuanto tiempo que no se ven? ―
― Casi diez años… ― musite.
Nina parecio sorprendida.
― ¿Diez años? Wow… valla y mi madre se queja porque llebo dos semanas sin visitarla… ― indico ― Pues que bueno que han decidido reunirse nuevamente después de tanto tiempo ― señalo.
En realidad no sabia si esta vez encontraría a Emmanuelle, sin embargo me sentí contento de escucharla decir aquello.
La voz de una mujer se escucho por los altoparlantes anunciando la salida de nuestro vuelo, de inmediato nos apresuramos dejando las cosas sobre el mostrador, el tiempo se nos había ido sin siquiera sentirlo. La encargada hizo una cara de molestia pero no dijo nada. Nina y yo echamos a correr hasta la entrada del anden donde una azafata nos solicito el boleto, una vez que reviso toda la documentación nos encaminamos por un largo pasillo y una vez en el avión buscamos nuestros respectivos asientos.
― Bueno… me dio mucho gusto conocerte Da… Alan ― dijo, entonces me di cuenta de que había notado que le había dado otro nombre, aunque pareció no importarle demasiado.
― Igualmente… ― dije ocupando mi asiento en primera clase, supuse que a eso se refería el padre Dominic al decirme que esta vez viajaría "como Dios mandaba" sin embargo lamente no poder seguir conversando con aquella chica que acababa de conocer y que para desgracia Nina se encontraba entre los pasajeros regulares.
Repentinamente una idea vino a mi mente y no pude evitar querer ponerla a prueba, quizás con algo de suerte funcionaria.
― Señorita… ― dije llamando a una de las azafatas.
Una joven rubia bastante simpática se acerco a mí inmediatamente.
― ¿Puedo ayudarlo en algo? ― me pregunto amablemente.
― ¿Es posible cambia a un pasajero regular a primera clase? ― la cuestione.
La chica puso cara de no comprender mi pregunta.
― Una amiga mía viaja en clase regular ― explique tratando de hacerme entender ― quisiera que viajara conmigo y me preguntaba si existe la posibilidad de hacerlo ― puntualice.
La chica se disculpo un momento y se acerco a su compañera supuse que a consultarla sobre lo que le había pedido.
Pude darme cuenta que la respuesta seria negativa en cuanto vi negar a la otra azafata enérgicamente con la cabeza.
― Lo siento mucho… ― comenzó a explicar en cuanto estuvo nuevamente a mi lado ― pero lo que solicita es imposible, por cuestiones de seguridad… ―
La interrumpí antes de que continuara.
― No hay problema señorita… ― dije ― después de todo me di cuenta de que aquella había sido una idea tota, lo menos que necesitaba era involucrarme con alguien justo en ese preciso momento cuando era tan inminente mi enfrentamiento para conseguir liberar a mi hermano.
La azafata continuo atendiendo a los densas pasajeros de primera clase, un rato después decidí dormir un poco aprovechando el largo viaje que me esperaba, según me habían dicho faltaban poco mas de dos horas para aterrizar en el aeropuerto de Massachussets.
Un sin fin de imágenes se agazaparon en mi cabeza en cuanto comencé a caer en un profundo sueño producto del cansancio físico, de repente me observe a mi mismo entre sueños cuando apenas tenia siete años, jugando alegremente con mi pequeño hermano Emmanuelle de apenas tres, había tenido en muchas ocasiones aquel mismo sueño pero esta vez había algo diferente, esta vez estaba consiente de que aquello era un sueño.
Repentinamente todo sucedió muy rápido, volví a ver a Emmanuelle con aquella misma expresión de terror en su rostro y lo escuche gritar lleno de terror mientras yo trataba de tranquilizarlo inútilmente, entonces la escena cambio raídamente y me observe nuevamente en mi casa, esta vez Emmanuell jugaba solo ensimismado en su propio mundo, así habían sido los años siguientes a partir de aquel momento en que mi pequeño hermano cambio radicalmente y se volvió un chico retraído, y solitario.
A pesar de mi corta edad sabia que algo le había ocurrido a mi pequeño hermano, algo que a mi corta edad no podía entender, solo sabia que Emmanuelle ya no era el mismo.
Nuevamente la escena cambio, Emmanuelle tenia once años y leía un libro tranquilamente en la terraza, yo lo observaba desde el interior de la habitación. Y entonces fue cuando sucedió lo peor…
Desperté sobresaltado por mis propios gritos, entonces me di cuenta de que la azafata me observaba desconcertada y trataba de tranquilizarme.
― Señor… ― dijo tratando de calmarme, todos los pasajeros a mi alrededor me observaban curiosos.
― Lo siento ― me disculpe al darme cuenta de que se trataba solo de una pesadilla.
― ¿Desea que le traiga algo? ― me cuestiono la chica preocupada.
Negué con la cabeza.
― Estoy bien… gracias ― dije tratando de calmarme.
La chica se marcho nuevamente, me levante y me dirigí de inmediato hacia el baño, en cuanto entre al pequeño cubículo me mire en espejo ― ¿Hasta cuando me perseguirían aquellas imágenes? ¿Hasta cuando? ― me pregunte preocupado, aun a pesar de conocer la respuesta, conciente de que no podría estar tranquilo hasta que encontrara a mi hermano, hasta que detuviera aquel vaticinio que nos había arruinado la vida a el y a toda mi familia.
Al salir nuevamente estaba un tanto mas calmado, sin embargo grande fue mi sorpresa al encontrarme frente a frente con Nina quien me miraba de la misma forma que lo hacia la azafata cuando desperté.
― ¡Nina! ― exclame sorprendido ― ¿Qué haces aquí? ― la cuestiones.
― Escuche que te pusiste mal… ¿Te encuentras bien? ― me pregunto viablemente preocupada.
― Si.. yo… no ha sido nada ― indique apenado ― ¿Cómo te enteraste? ― La cuestione sin comprender.
― Tus gritos se escucharon por todo el avión, creo que algunos pensaron que te estaba dando un ataque o algo así… ¿Qué fue lo que sucedió? ― me cuestiono nuevamente.
― Solo ha sido… nada ― musite ― solo un mal sueño ― dije tratando de restarle importancia al asunto.
― Como haya sido… ― dijo la chica sin estar muy convencida de mis explicaciones ― Me alegro que estés bien ― apunto ― Es mejor que me valla a mi asiento, creo que falta muy poco para aterrizar ― dijo haciendo el intento de marcharse pero la detuve antes de que pudiera hacerlo.
― Nina… ― la llame ― ¿Crees que…? ― me detuve antes de terminar la frase.
― ¿Si? ― me pregunto alentándome a continuar.
― Nada… olvídalo ― dije sin atreverme a decir lo que tenia planeado.
La chica pareció decepcionada pero tampoco dijo mas y de inmediato regreso a su lugar y por mi parte hice lo mismo mientras me recriminaba por mi actitud, tenia que mantenerme enfocado en mi objetivo, sin importa lo mucho que aquella chica me atrajera. Lo menos que quería es que ella también se viera involucrada en aquella locura.
