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LA LLEGADA
Poco menos de media hora después el avión aterrizo en Viena, los pasajeros comenzaron a bajar lentamente uno por uno, algunos saludaban a sus familiares quienes los esperaban con ansia, mientras que otros como yo simplemente continuaban con su camino sin que nadie les prestara atención. Mire hacia todos lado buscando a Nina, sin embargo no pude verla por ningún lado, un tanto desilusionado me apresure a ir a recoger mi equipaje.
Avance unos cuantos metros en dirección a la banda, dispuesto a buscar mi maleta, repentinamente algo llamo mi atención deteniendo mi avance.
― ¡Alan! ― grito una voz detrás de mi, aquella, estaba seguro no podía ser otra que Nina, la chica que había conocido apenas unas horas antes.
Me detuve y observe a la chica venir corriendo hacia mi.
― ¿Pensabas marcharte sin siquiera despedirte? ― me recrimino ― Por lo visto eres como todos los chicos… ― me grillo.
― Lo siento ― me disculpe ― tengo algo de prisa, además… pensé que ya te habías marchado ― me justifique.
― Me he quedado un poco rezagada al momento de bajar del avión ― indico ― Pensé que podríamos ir a tomar algo pero por lo que veo creo que no podrá ser… ― se lamento.
Me debatí un segundo entre lo que quería hacer y la verdadera razón por la que me encontraba en aquel sitio ― No es un viaje de placer ― me recordé a mi mismo tratando de sacar de mi mente la idea de aceptar su invitación. Volví a avanzar dispuesto a tomar mi maleta y marcharme pero para mi desgracia Nina me siguió, supuse que con el fin de hacer lo mismo.
Comencé a buscar mi equipaje tratando de ubicarlo lo mas pronto posible, sin embargo al parecer aun no lo habían bajado del avión por lo cual tuve que esperar, Nina me miraba en silencio, pude darme cuenta que estaba tratando de evitar decir algo. Finalmente pareció perder la batalla consigo misma y dio rienda suelta a su boca.
― ¿Quien eres? ― soltó de buenas a primeras mirándome con incertidumbre.
Me quede de una pieza al escuchar aquello.
― ¿Quién soy? ― dije tratando de no parecer nervioso aunque en realidad lo estaba, comenzaba a darme cuenta de que aquella chica tenia bastante facilidad de ponerme tenso ― No tengo ni la menor idea de lo que me estas hablando ― dije a la defensiva.
― Me refiero a quien eres en realidad… ― puntualizo ― Da… Alan Patterson ― dijo arremedándome nuevamente.
Me di cuenta de que había sospechado y me recrimine haber sido tan poco cautelosos, ni siquiera debí haberme permitido socializar con esa chica, de otra forma no me encontraría en esa situación.
― ¿Y bien? ― dijo mirándome con las manos en la cintura ― ¿Cuál es el secreto? ― dijo al ver que no daba señales de querer contestarle.
― Ningún secreto… ― puntualice de manera enérgica ― Además lo que haga o deje de hacer es muy problema mió ― dije, me sentí feliz cuando finalmente vi desfilar mi maleta sobre la banda móvil, la tome y me encamine rápidamente a la salida.
Nina tomo su maleta de entre las de los demás y se apresuro a seguirme.
― ¿Entonces si hay un secreto? ― dijo tratando de seguirme el paso lo cual era bastante difícil considerando lo rápido que podía avanzar, sobre todo en aquella situación tan molesta en la que aquella chica prácticamente desconocida me había puesto.
Me detuve en seco, Nina choco conmigo sin poder evitarlo ya que la tome desprevenida.
― Entiéndeme bien… ― dije sujetándola por los hombros ― Me dio mucho gusto conocerte ― dije mirándola directamente a los ojos ― eres una chica encantadora pero creo que ha llegado el momento de despedirnos ― le indique.
Y acto seguido continué avanzando.
Finalmente logre salir del aeropuerto y de inmediato trate de conseguir un taxi pero fue imposible, al ver que Nina venia corriendo tras de mi me apresure a escabullirme por una calle contigua, la cual estaba prácticamente desierta, avance unos metros mas tratando de ubicarme, en realidad aquello era poco mas que imposible ya que jamás en mi vida había estado antes en Viena , sin embargo continué avanzando, repentinamente una figura apareció frente a mi, por un segundo creí que se trataba de Nina, sin embargo para mi sorpresa me di cuenta de que era otra persona.
― Disculpe… podría indicarme por donde llego al centro de la ciudad ― lo cuestione, el sujeto permaneció en silencio mirándome con visible antipatía.
Al darme cuenta que no conseguiría ninguna ayuda de su parte continué caminando sin embargo antes de avanzar poco mas de dos metros el sujeto se dirigió a mi.
― Te llego tu hora Spartan… ― dijo con voz profunda y espectral.
Me pare en seco conciente de lo que aquello significaba.
Era un demonio.
― Por lo visto no ha pasado desapercibida mi llegada… ― dije sin volverme ― Pensé que tendría tiempo de recorrer un poco la ciudad y aclimatarme antes de tener que encargarme de alguno de ustedes… ― dije tratando de hacer un poco de tiempo consiente de que no llevaba nada que defuera de utilidad para destruir a aquel demonio.
Aquel era uno de los inconvenientes de viajar de manera convencional.
― Esta vez no te será tan fácil… ― amenazo dando unos pasos hacia mi ― Se que no tienes tus trucos baratos ni nada que te pueda servir para defenderte ― indico.
Me di cuenta que en realidad tenia razón, estaba completamente a su merced.
Lo único que se me ocurrió fue echar a correr pero antes de poder hacerlo sentí un impacto en mi espalda que me lanzo volando a varios metros, impacte sobre el suelo levantando una profusa nube de polvo mientras mi maleta salía despedida también.
― ¡Maldición! ― exclame escupiendo un poco de sangre.
― ¿Qué pasa Spartan? ― dijo aquel sujeto mirándome con placentía ― Esperaba un reto mayor pero veo que eres un pelele ― alego.
Me levante y de inmediato me lance sobre aquel sujeto, debía medir por lo menos 1.90 y era de complexión bastante superior a la mía, me sujeto por el cuello con extrema facilidad y me levanto unos centímetros del suelo.
― No puedo creer que voy a ser yo quien termine de una buena vez contigo… ― dijo complacido ― El Gran Daniel Spartan… La Leyenda… ― se burlo ― ¡Muerto por mis manos! ― exclamo con emoción.
Sonreí malicioso.
― No este día engendro… ― dije a la vez que ungía su frente con aceite.
El demonio soltó un grito cuando aquel líquido comenzó a corroer su piel y me libero dejándome caer.
― Pater de cælis, Deus... Fili, Redémptor mundi, Deus, miserére nobis. Spíritus Sancte, Deus, miserére nobis. Sancta Trínitas, unus Deus, miserére nobis... ―
― ¡No! ― exclamo en medio de gritos tratando de sujetarme pero esta vez fue un poco mas rápido que el.
El rostro de aquel hombre se deformo dejando entrever la bestia que habitaba en su interior.
― ¡No me destruirás maldito! ― exclamo tratando de atraparme nuevamente.
― Gratiam tuam, quæsumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut, qui, Angelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognovimus, per Passiónem eius et Crucem ad resurrectiónis glóriam perducámur ― prosegui.
― ¡Jamás lograras detenernos! ¡Ni tu ni nadie podrá evitar que cumplamos con nuestra misión! ― exclamo.
― Per eúndem Chrístum Dóminum nóstrum… Amen ― dije finalizando.
El cuerpo sin vida de aquel sujeto quedo tumbado sobre el suelo envuelto en llamas hasta que finalmente quedo reducido a cenizas convirtiéndose en una mancha obscura en el pavimento.
Respiraba con dificultad, la energía necesaria para ese tipo de acción era aun más grande que la que requería la barrera.
Estaba a punto de incorporarme dispuesto a buscar mi maleta y marcharme, sin embargo en lugar de eso me quede pasmado, al final de la calle vi la figura de una chica observándome, pero no era cualquier chica, era Nina. Entonces comprendí que había presenciado todo.
Me levante lo mas rápido posible y trate salir huyendo de ahí pero las piernas me fallaron y caí nuevamente al suelo, la chica se apresuró a llegar ha mi lado y trato de ayudarme.
― ¿Te encuentras bien? ― me cuestiono ayudándome a incorporarme.
― Nina yo… ― dije tratando de explicarme.
― Tenemos que irnos de aquí… ― dijo sin permitirme decir nada.
Como pudo me levanto y me ayudo a caminar apoyándome en ella, al pasar junto a lo que había quedado de aquel sujeto evito mirarlo, de inmediato tomamos un taxi, la chica dio una dirección, estaba a punto de protestar pero no tenia fuerzas para hacerlo.
― ¡Alan! ¡Háblame! ― oí decir a la chica, su voz parecía muy lejana.
Trate de responder pero no pude, entonces mi mirada se nublo y no supe mas de mi.
