4

Cuando desperté sentí un adormecimiento por todo el cuerpo, por un momento trate de hacer memoria de lo que había sucedido, entonces recordé mi enfrentamiento contra aquel demonio que me había estado esperando en el aeropuerto y de inmediato me incorpore sobresaltado.

Me di cuenta de que me encontraba en una habitación, no parecía un hotel, aquello era claramente la habitación de una chica, en las paredes había unos cuantos afiches de obras de teatro y en el tocador una gran cantidad de fotografías pegadas en el espejo. Aquel sitio estaba verdaderamente desordenado. Hice el intento de levantarme pero un dolor punzante recorrió mi espina, además, la cabeza me daba vueltas y sentía un par de golpes.

Solo de algo estaba seguro, aquella tenia que ser la habitación de Nina.

La puerta se abrió repentinamente, volví a dejarme caer sobre la cama y fingí seguir durmiendo.

Mantuve los ojos cerrados hasta que escuche cerrar la puerta nuevamente, sentí entonces que alguien se sentaba sobre la cama y comenzaba a acariciar mi cabello tiernamente a la vez que tocaba mi frente.

― ¿Quién eres en realidad Alan Patterson? ― la escuche musitar mientras continuaba acariciando mi rostro.

Entonces abrí los ojos sobresaltándola, de inmediato se levanto de la cama y me miro asustada.

Esta vez a pesar del dolor me incorpore.

― Espera… ― dijo tratando de detenerme.

― ¿Qué hago aquí? ― la cuestione mientras buscaba mis zapatos.

― Yo te traje… ― dijo a la vez que abría el armario del cual extrajo mi calzado.

La mire incrédulo.

― ¿Tu sola? ―

― Bueno… le he tenido que pedir ayuda al hombre del taxi ― admitió.

― ¿Cuánto tiempo permanecí inconciente? ― la cuestione mientras anudaba mis agujetas.

― Dos días… ― admitió.

No pude evitar sorprenderme, a pesar de lo que me había dicho el padre Dominic sobre el rito de exorcismo jamás había mencionado que podía traer semejantes efectos secundarios.

― Tengo que irme ― repetí ― ¿Podrías darme mi maleta? ― le solicite.

La chica pareció entristecerle mis palabras.

― Creo que por lo menos me debes una explicación ― dijo tratando de parecer molesta por mi actitud.

― Créeme… ― dije mirándola con firmeza ― Entre menos te involucre será mejor ― puntualice.

Hice el intento de salir de la habitación pero Nina se interpuso en mi camino.

― ¿No crees que ya estoy lo suficientemente involucrada para que por lo menos me digas quien o que era ese sujeto que te ataco… ― apunto ― Solo dime que era esa cosa que vi… era algún tipo de extraterrestre, alíen ¿O que era? ― alego sin comprender.

― No tengo la menor idea de lo que me estas hablando ― dije ― Creo que fueron alucinaciones tuyas ― mentí.

― ¡Nada de alucinaciones! ― exclamo furiosa ― ¿Se muy bien lo que vi así que deja de darle vueltas al asunto y dime de una buena vez quien eres! ―

La mire lleno de exasperación, sabia que esa chica no descansaría hasta saber la verdad, una verdad que no debía ni podía contarle.

― Nina yo… ― dije sin saber que mas decir.

― Lo escuche llamarte Spartan… ¿Es ese tu verdadero nombre? ― me cuestiono.

Entonces confirme que Nina había presenciado todo como lo temía.

― Tienes que entender que hay cosas que es mejor ignorar Nina ― dije sentándome en la orilla de la cama ― Cosas que podrían asustarte… horrorizarte ―

― Explícame… ― me solicito sentándose a mi lado.

La mire sin saber que hacer.

― Lo siento… pero no puedo ― dije finalmente.

La chica se puso de pie nuevamente consiente de que no obtendría una respuesta de mi parte.

― Antes de marcharte deberías tomar una ducha…― sugirió ― mientras lo haces te preparare algo de comer… ―

Iba a protestar pero no me permitió hacerlo.

― Sin peros Alan… no quiero que te vean salir de mi casa en esa facha que traes ― indico ― Te traeré tu maleta ― agrego.

Y sin decir más abandono la habitación.

Me levante y me encamine al baño, una vez adentro me observe en el espejo, en realidad mi facha era terrible, la barba me había crecido y lucia totalmente hecho un desastre, de inmediato me apresure a abrir las llave del agua y la deje correr sobre mi cuerpo haciéndome sentir un tanto relajado.

Al terminar tome uno de los rastrillos que Nina había tenido la precaución de dejar sobre el lavabo, supuse que aquella chica no dejaba escapar detalle alguno y había supuesto que los necesitaría.

Al salir y regresar nuevamente a la habitación me encontré con una grata sorpresa, como lo había dicho mi maleta estaba ahí, junto a la cama la cual había sido arreglada y sobre ella descansaban una muda completa de ropa.

― Nina... ― musite, aquella chica me hacia sentir algo que hacia años no sentía por nadie.

Me vestí de inmediato tratando de alejar aquellos pensamientos de mi cabeza. Una vez listo salí de la habitación arrastrando acuestas mis pertenencias, un aroma verdaderamente delicioso llego hasta mi nariz procedente de la que supuse era la cocina, de inmediato me apresure a ir hacia allá encontrándome a Nina quien parecía esta buscando algo en la nevera.

― ¿Jugo o leche? ― me pregunto mostrándome los recipientes de ambas bebidas.

― Preferiría un poco de café… ― dije avanzando al interior.

La chica cerró nuevamente la nevera y se dirigió hacia la cafetera, sirvió un par de tasas y se sentó haciéndome la señal de que hiciera lo mismo.

― ¿Y bien? ― me pregunto una vez que me tuvo justo frente a ella.

― Gracias por tu ayuda ― dije sin atreverme a mirarla a los ojos.

― Alan… Spartan… como sea ― comenzó ― ¿Qué es lo que esta sucediendo? ― me cuestiono nuevamente ― y no me vengas con que no puedes decírmelo… ni que son imaginaciones mías, estoy segura de lo que vi así que por favor no trates de salirte por la tangente… ― me advirtió.

Guarde silencio por un instante antes de responder.

― ¿Crees en Dios Nina? ― la cuestione, en realidad después de lo que había hecho por mi no podía mas que tratar de explicarle lo que estaba sucediendo.

― Creo en la existencia de un ser supremo pero no podría decirse precisamente que soy una persona religiosa… ― indico ― Bueno… al menos eso creo ― agrego.

― Sabes que como hay fuerzas buenas existe su contraparte… la maldad ― indique.

― Si… ― apunto ― ¿Eso que quiere decir? ― dijo tratando de que me explicara un poco mejor.

― Lo que viste esta tarde era eso… un ser maligno ― indique ― Un demonio ― agregue para hacerla comprender finalmente.

La chica me miro con asombro.

― Se que es difícil de entender… quizás no me creas pero.. ―

Nina me interrumpió antes de continuar.

― Te creo… ― indico plenamente convencida ― ¿Eso quiere decir que tu eres uno de lo buenos? ― me cuestiono.

― Bueno… yo no diria precisamente eso… yo soy un cazador ― indique.

― ¿Un cazador? ― alego sin comprender ― ¿Un cazador de demonios? ― apunto.

Asentí con la cabeza.

― ¿Eso quiere decir que todas esas patrañas del cielo y el infierno son ciertas? ― me cuestiono asombrada.

― No estoy seguro de la existencia del cielo pero por lo menos el infierno parece ser tan real como tu y como yo… de ahí vienen los seres como el que hoy me viste enfrentar… ―

― Sorprendente ― fue lo único que atino a decir la chica.

― Mi misión es detenerlos… destruirlos ― apunte.

― ¿Ósea que eres algo así como un súper héroe? ― indico.

Deje escapar una pequeña risa al escuchar aquello provocando que Nina se sonrojara..

― No precisamente… en realidad lo hago para dar con el paradero de mi hermano… ― indique ― Como te explique he venido a Viena a encontrarme con el aunque en realidad no se en donde se ecuentra… ―

No pude evitar que un dejo de tristeza me embargara nuevamente al recordar a Emannuelle.

― ¿Tu Hermano? ― me questiono ― ¿Te refieres a Emanuele? ― indico.

Me pasme al escuchar que Nina conocía aquel nombre.

― ¿Cómo lo sabes? ― me apresure a cuestionarla.

― Cuando estuviste inconciente… lo llamabas entre delirios, una y otra vez sin detenerte… ― explico.

― Lo siento ― me disculpe.

― Spartan… ¿Qué fue lo que le sucedió a tu hermano? ― dijo llamándome por primera vez por mi verdadero nombre.

Mire a Nina, hasta entonces nadie fuera del padre Dominic y sus allegados conocían aquella historia, sin embargo no creí que hubiera motivos para ocultarle aquello, después de todo le había confiado ya mi secreto mas preciado.

― Ellos lo secuestraron hace poco mas de diez años… ― apunte.

― ¿Ellos? ― dijo desconcertada ― ¿Los demonios? ―

Asentí como toda respuesta.

― El y yo vivíamos con nuestros padres en un pequeño pueblo en las orillas de Florencia ― comencé a explicar ― acababa de cumplir los quince años, Emmanuelle era cuatro años menor que yo, un día, un grupo de sujetos se apareció en nuestra casa, mato a mis padres y se llevaron mi hermano… a mi me dejaron creyendo que había muerto… ―

Hice una pausa, recordar aquello siempre me resultaba difícil.

― ¿Qué paso después? ― pregunto Nina mirándome con tristeza.

― Cuando desperté me encontraba en un monasterio… el padre Dominic que llevo ahí después de encontrarme… ―

― ¿El Padre Dominic? ―

― El es algo así como mi mentor… ―

― Eso significa que por el te convertiste en un cazador de demonios… ― me cuestiono.

― Supuestamente ese era mi destino… y el destino de mi hermano ― musite recordando cuando el padre Dominic me había dicho aquellas mismas palabras.

― ¿Su destino? ―

― Según él, desde siglos atrás existía una profecía que anunciaba la existencia de un niño… "El enviado" ― indique.

― ¿Tu? ―

Negue con la cabeza.

― Emmanuelle… se creía que este niño nacería bendecido y vendría a este mundo a limpiarlo del dolor y de toda la maldad, algo así como un redentor ― continué explicando.

― Wow ― fue lo unico que atino a decir Nina al escuchar aquello.

― Se supone que este niño antes de cumplir con su destino tendría que pasar una dura prueba y elegir… ―

― ¿Elegir? ―

― Entre el bien y el mal… a su juicio el determinaría quienes habían sido los responsables de que este mundo cayera en la oscuridad… los seres humanos con sus defectos y debilidades que habían caído en el pecado o los demonios que eran los responsables de las tentaciones como el odio, la envidia o la avaricia… una vez el enviado hiciera su elección se dice que destruirá a los que el considere deben ser juzgados… ―

― ¿Lo que significa? ― Nina parecía aun no entender muy bien aquello.

― Si decide que los culpables de todos los vicios de este mundo somos los humanos… nos destruira ―

Nina se quedo perpleja al escuchar aquello último.

― ¿Entonces por eso lo han secuestrado? ― inquirió ― Para usarlo en nuestra contra y obligarlo destruirnos… ― dijo finalmente comprendiendo.

― Algo por el estilo… ― indique.

La chica pareció nuevamente desconcertada.

― Pero… si hasta ahora no lo ha hecho es porque finalmente quizás a decidido darnos una oportunidad… ¿No es así? ― me cuestiono nuevamente.

Nuevamente negué con la cabeza.

― La profecía también dice que dicho juicio no se levara a cabo hasta que "El Enviado" haya cumplido veintiún años… ―

― ¿Eso quiere decir? ―

― Nos queda poco menos de un mes antes de que eso suceda… ― indique a sabiendas de la proximidad de la fecha.

La expresión en el rostro de Nina era de total preocupación.

― ¿Qué pasara si no lo encuentras para entonces? ―

― Si han logrado corromper su alma estoy seguro que sabes lo que eso significaría ― indique.

― Nuestra destrucción… ― indico asustada.

― Por eso debo encontrarlo antes de que se cumpla el plazo… he pasado los últimos diez años tras su pista pero siempre que estoy a punto de dar con el algo se interpone y termino por perderlo nuevamente… ―

Nina me miro entristecida conciente de lo mucho que ansiaba encontrar a Emmanuelle.

― Si Emmanuelle es tan poderoso por que no ha tratado de escapar de sus captores… ― me cuestiono Nina.

― Emmanuel no era un niño como cualquiera… el era lo que muchos conocen como niño índigo ¿Has oído hablar sobre ellos? ― la cuestione.

Nina nego con la cabeza.

― Se dice que este tipo de niñosrepresentan un estado superior de evolución humana, algunas personas creen que estos niños poseen habilidades paranormales como la capacidad de leer la mente, mientras que otros afirman que lo que diferencia a un niño índigo de uno que no lo es son rasgos más convencionales, tales como una mayor empatía o una creatividad incrementada ― le explique.

― ¿Emmanuelle sabia sobre la profecía? ― me cuestiono.

― No, yo lo supe hasta después de que se lo llevaron… me lo explico el Padre Dominic… aunque supongo que a estas alturas ya debe saberlo aunque a ciencia cierta lo ignoro… ―

Nina y yo permanecimos un instante en silencio hasta que fue ella quien hablo cuestionándome nuevamente.

― ¿Qué pasara cuando lo encuentres? Es decir.. Si no logras hacer nada y el ha decidido condenar a la raza humana… destruirnos ―

Aquella pregunta me tomo desprevenido y no supe que responder, de inmediato me puse de pie dispuesto a marcharme.

― Tengo que irme… ― dije encaminándome hacia la salida ― Te agradezco todo lo que has hecho por mi y como un ultimo favor te rogaría que no le cuentes a nadie lo que te he dicho… ― le solicite.

― Nadie me lo creería de cualquier modo ― indico Nina conciente de que no cualquiera estaría dispuesto a aceptar aquello que acababa de contarle.

― Te aconsejo que tengas cuidado… ― le sugerí ― no estoy seguro si alguien se dio cuenta de que me has ayudado pero solo por mera precaución… ―

Me apresure a buscar algo en mi maleta, escrute entre la ropa hasta que finalmente di con lo que buscaba.

― Toma ― dije entregándole aquel objeto.

― ¿Que es? ― me cuestiono viendo el extraño objeto que le acababa de entregar.

― Es un rastreador… ― le indique mientras lo tomaba de entre sus manos y lo colocaba alrededor de su cuelo ― La piedra comenzara a brillar cuando haya un demonio cerca de ti… aléjate de ellos, la mayoría son inofensivos pero algunos podrían causarte un gran daño si se lo proponen ― le indique.

― Gracias… ― fue lo único que atino a decir.

Nina me acompaño hasta la puerta, una vez ahí volví a agradecerle su ayuda.

― ¿Te volveré a ver? ― me pregunto con un dejo de melancolía en su voz.

― No lo se… ― indique ― No si tienes suerte… ― indique.

Nina frunció el ceño al escucharme.

― Estoy segura que pronto encontraras a tu hermano... ― dijo animándome.

― Solo espero que sea a tiempo… ― dije un tanto pesimista.

Avance un par de pasos dispuesto a marcharme pero la voz de Nina me detuvo nuevamente.

― ¡Spartan! ― exclamo a la vez que corría hacia mi e inesperadamente me dio un tierno beso el cual no rechace.

Aquello solo duro nos instantes pero fue suficiente para saber que llevaría su recuerdo hasta el final de mis días.

― Te estaré esperando… ― musito en mi oído antes de soltarme.

Simplemente le sonreí al escuchar aquello.

Me aleje de la casa de Nina hacia el norte, tenia que enfocarme en la misión que me había traído a Viena, tenia que encontrar a Emmanuelle antes de que se cumpliera el plazo que macaba la profecía para así poder desempeñar el papel que según el padre Dominic estaba escrito en mi destino.


Bueno, esos fueron los primeros cuatro capitulos de esta historia, espero muy pronto subir los siguientes cuatro (si es que el tiempo me lo permite y la inspiracion no me abandona) dentro de algunos dias mas.

No dejen de mandar sus comentarios y por supuesto de visitar mi pagina oficial donde encontraran muchas cosas sobre mi y mis otras historias.

Saludos desde Mèxico.