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ENCUENTROS

No pude evitar pensar nuevamente en Nina mientras pasaba frente a de St. Ruprecht, la iglesia más antigua de Viena como me lo había indicado el padre Dominic. Desde aquí tenia una buena vista sobre el Canal del Danubio y la calle Franz-Josefs-Kai, avance un poco mas y llegue así al punto central de Viena: la catedral de San Esteban, el símbolo de la ciudad de 850 años de antigüedad. Comencé a subir lentamente los 343 peldaños hasta que finalmente llegue hasta la Torre Sur desde donde se divisa un panorama total de Viena. Una voz tras de mi me saco repentinamente de mis pensamientos.

― Llegas tarde Spartan… ― escuche decir al padre Dominic a mis espaldas.

― Tuve algunos pequeños inconvenientes… ― indique.

― ¿Dónde has estado estos dos días? ― lo cuestiono el religioso ― Te perdimos la pista después de que bajaste del avión… ―

― Enviaron un comité de bienvenida… y como podrás entender no se me permite llevar mis "herramientas" en mi equipaje regular… son los inconvenientes de viajar de manera convencional ―

El Padre Dominic hizo una seña para que lo siguiera.

Ingresamos a la torre y comenzamos a subir por la interminable escalera, una vez arriba entramos a una habitación.

― Mientras tu turisteabas La Legión estuvo muy ocupada… ― dijo mostrándome un periódico.

En el se leía una noticia a ocho columnas.

ROBAN REPLICA DE LA LANZA DE LONGINO

NO HAY PISTAS SOBRE LOS RESPONSABLES

― ¿La lanza de Longino? ― reaccione desconcertado.

― La lanza que atravesó el costado de Jesucristo ― indico el Padre Dominic.

― Sigo sin comprender… ¿Para que robarían algo como eso? ― indique, trate de leer un poco mas sobre lo ocurrido pero mi alemán jamás había sido precisamente bueno.

― De acuerdo a la leyenda, la Lanza Sagrada, también conocida como Lanza del Destino, Lanza de Longino o Lanza de Cristo es la misma lanza con la que un soldado romano atravesó el cuerpo de Jesús cuando estaba en la cruz, desde entonces se le han atribuido poderes divinos, otros mas piensan que mas bien posee fuerzas satánicas capaces de matar al ser mas poderoso… ― apunto.

― Emmanuelle ― exclame finalmente comprendiendo el interés de la Legión por poseer aquel objeto.

― Creo que finalmente hemos encontrado la forma de detener el juicio final… en dado caso de que El Enviado decida optar por condenar a la raza humana… ―

― Pero usted mismo me dijo que era imposible… que no había nada en este mundo capas de destruir al Enviado… de destruir a mi hermano… ― exclame.

― Eso se debió a que Ignorábamos que este objeto tuviera alguna relación directa con la profecía pero hemos hecho descubrimientos recientes que nos han aclarado aun mas las cosas… ― alego el religioso.

― ¿Qué es lo que han averiguado? ― pregunte interesado.

― El nombre del soldado que atraviesa el costado de Cristo no es mencionado en la Biblia pero en las referencias más antiguas que se tienen de la leyenda, es decir, el evangelio apócrifo de Nicodemo, hablan de un Centurión llamado Longinus ― señalo.

― ¿Y eso que tiene que ver con mi hermano y con la profecía del enviado? ―

― Una forma del nombre Longinus también aparece en una miniatura en los Evangelios ilustrados por Rábula en el año 586, en dicha ilustración, el nombre Longinus está escrito en griego sobre la cabeza del soldado que perfora el costado de Cristo, esta es una de las primeras referencias del nombre Gaius Cassius Longinus. ―

El Padre Dominic se dejo caer pesadamente sobre uno de los sillones, parecía exhausto, supuse que eso se debía al viaje, en realidad el religioso ya no era un hombre joven cuando lo conocí por primera vez y ahora, diez años después parecía estar al borde de su existencia.

― Según los antiguos escritos Longinus tenia tu misma edad… creemos que eso no se trata de una mera coincidencia, si no mas bien que estaba predestinado… ahora sabemos que tu debes empuñar la lanza de Longino… ―

Me quede perplejo al escuchar aquello consiente de lo que significaba.

― ¿Me estas diciendo que debo ser yo quien mate a mi propio hermano? ― dije fuera de mi, el solo pensar en aquello me horrorizaba.

― Es la única oportunidad que tenemos Spartan… tu fuiste elegido como el cazador por una razón, tu hermano es el enviado y tu deber era protegerlo… pero fallaste ― indico.

― Yo hera solo un niño cuando se lo llevaron.. ni siquiera estaba conciente de lo que ocurriría… ― indique.

El padre Dominic me miro con recelo.

― Como haya sido, ahora él esta en manos de la Legión quienes durante todo este tiempo deben haber logrado corromper su alma… si no lo haces significara el fin de la humanidad y el reinado del mal sobre la tierra… no tienes elección Spartan, la primera vez no tuviste opción alguna, ahora la tienes y solo tu puedes detenerlo… aunque eso signifique matar a tu propio hermano ― puntualizo.

Me quede pasmado al darme cuenta que el padre Dominic tenia razón.

― Tiene que haber otra alternativa… ― musite.

― No lo hay… el tiempo se termina y si no hacemos algo todos seremos destruidos… la humanidad será destruida sin remedio ―

― No sabemos cual será su decisión final ― le recordé

― No podemos arriesgarnos, además, Emmanuelle ha pasado casi diez años bajo la influencia de la maldad… ― me recordó ― Si su deseo hubiera sido no estar con ellos hace mucho que habría escapado de ellos, sabes lo poderoso que es, capaz de desbaratar una ciudad entera solo con mover un dedo… ―

― Lo se, pero… ― dije sin encontrar ningún argumento

― No hay pero que valga… para nuestra fortuna nos hemos dado cuenta a tiempo de sus intenciones y hemos tomado nuestras precauciones, la lanza de Longinus, la verdadera esta en nuestras manos y ahora podremos utilizarla a nuestro favor… ― apunto con evidente entusiasmo.

El padre dominic saco una caja de madera labrada y la coloco sobre la mesa frente a el.

― ¿Se da cuenta de lo que me esta pidiendo? ― lo cuestione abatido al saber que no quedaba otra salida sin atreverme siquiera a tocar aquel objeto que significaba la muerte para mi hermano.

― Si… y no solo te lo estoy pidiendo ― indico el religioso con convicción ― te exijo que cumplas con tu propósito o de lo contrario te condenaras para siempre Daniel Spartan… nos condenaras a todos ― alego.

Medite un segundo sobre las palabras del Padre.

― Digame una cosa Padre Ddominic ― lo cuestione ― ¿No se ha puesto a pensar que quizás estamos yendo contra los propios designios de Dios? ― dije mirándolo con frialdad ― El envió a mi hermano a esta tierra por una razón… para juzgar a la humanidad y determinar si somos dignos de seguir sobre esta tierra… ―

― ¡No digas tonterías! ― exclamo el padre Dominic visiblemente molesto por mis palabras.

― Diga lo que diga no somos mejores o peores que la propia legión, ellos se llevaron a Emmanuelle para usarlo en contra de la humanidad y ahora nosotros buscamos maneras de asesinarlo… ¿En que nos convierte eso Padre Dominic? ―

El religioso permaneció en silencio.

― Si piensas de esa manera entonces la humanidad esta condenada… ― musito finalmente poniéndose de pie ― Es tu decisión Spartan, la vida de un inocente a cambio de la de miles… la historia ha demostrado que siempre se exigen sacrificios y este es uno de ellos… nadie mas que tu puede llevar a cabo esta tarea así que lo dejo en tus manos ― dijo entregándome la caja ― Tu decides ―

Sin decir más el religioso abandono la habitación dejándome solo.

Sabia que todo lo que me había dicho el padre Dominic era cierto, mire aquella caja que me acababa de entregar, consiente que tenía el destino de la humanidad en mis manos.

― ¡Maldición! ― exclame envuelto en cólera.

No tenía otra salida más que matar a mi propio hermano.

Matar al enviado… esa era la verdadera razón de existir del cazador.

Baje nuevamente las escaleras de la torre dispuesto a marcharme, el viento frió de la tarde golpeo mi rostro, Observe a la gente a mi alrededor que ignorante de su destino caminaba observando embelesada la Catedral.

― ¡Alan! ― exclamo una voz a mis espaldas.

Ni siquiera tuve que volverme a mirar para saber de quien retrataba, consiente que solo había otra persona que me conocía con aquel nombre aparte del padre Dominic.

― Nina… ― la salude sonriendo, en realidad me daba gusto volverla a encontrar.

― Pensé que no te volvería a ver… ― dijo la chica sonriéndome alegre.

La observe, aquel día se veía aun mas hermosa de lo que la recordaba.

― ¿Qué es lo que haces en este sitio? ― me cuestiono.

― Yo… ― no supe que responder, lo menos que quería era involucrarla nuevamente en mis asuntos.

― Entiendo ― dijo comprendiendo el motivo de mi silencio ― supongo que esto tiene que ver con… tu misión ―

Asentí.

― ¿Has podido dar con el paradero de tu hermano? ― me cuestiono.

― Aun no… ― musite con tristeza.

― ¿Qué pasara cuando lo encuentres? ― dijo mientras comenzábamos a caminar dispuestos a bajar la escalinata.

― Nina ― dije soltándome de su brazo ― Es preferible que no te vean conmigo… puedes correr peligro ― indique consiente del riesgo que significaría que ella se viera nuevamente involucrada.

― ¿No crees que ya soy lo suficientemente grandecita para decidir por mi misma? ― me cuestiono con un dejo de molestia en su voz.

― Lo siento Nina… es muy peligroso ― dije apresurando el paso.

Nina se quedo de pie mirando como Spartan se marchaba, en realidad lo entendía, la misión que le había sido encomendada era sumamente difícil y a pesar de todo no podía mas que agradecerle que se preocupara por ella.

― ¿Es todo un testarudo no así? ― pregunto una voz a sus espaldas.

La chica se volvió encontrándose con el rostro mas perfecto que había visto en su vida, de no haber sido porque lo miraba sonreírle hubiera pensado que se trataba de la estatua de un ángel tallada en mármol.

― ¿Disculpa? ― pregunto la chica embelesada mirando a aquel chico que no debía pasar de los veinte años, en realidad estaba apunto de cumplir los veintiuno, su rostro le resulto familiar pero no supo el porque.

― Nina ¿Verdad? ― la cuestiono el chico tomando su mano para besarla caballerosamente.

La chica pareció sorprendida de que aquel chico supiera su nombre.

― ¿Nos conocemos? ― Lo cuestiono esta.

― En realidad no… ― musito el chico ― Pero me gustaría platicar contigo… ― índico este.

La chica cada vez estaba más confundida.

― Lo siento… ― se disculpo ― No tengo tiempo en este momento ― mintió.

Nina estaba a punto de echar a andar pero el chico la detuvo por el brazo.

― Disculpa si insisto pero quisiera hablar un momento contigo… ― dijo este sin dejar de sonreírle cordialmente ― necesito que me cuentes un poco sobre mi hermano… ― agrego.

El rostro de Nina se lleno de asombro al escuchar aquello último. Ahora comprendía por que el rostro de aquel chico le era tan familiar.

― ¿Emmanuele? ― Lo cuestiono Nina sin poder ocultar su sorpresa.

Un par de sujetos se acercaron a ellos en ese momento.

― El auto esta esperando Sr.― dijo uno de ellos mirando a la chica con un dejo de desprecio.

― Perfecto Corslo… ― dijo el chico ofreciéndole su brazo a la chica ― ¿Vamos? ― La cuestiono amablemente.

La idea de salir corriendo cruzo por la cabeza de Nina en ese instante pero antes de poder hacerlo el chico hablo nuevamente.

― No quisiera ser rudo… ― le sugirió ― además no llegarías a dar mas de dos pasos antes de que Corslo o Sith te atraparan ― indico.

La chica comprendió que aquellos era muy cierto, quizás podría gritar pero lo menos que quería era poner a alguien mas en peligro consiente de que aquellos sujetos no se tentarían el corazón para logras su objetivo.

Nina no tuvo mas remedio que sujetar a Emmanuelle por el brazo y juntos los cuatro comenzaron a bajar por la escalinata donde al final los esperaba un Mercedes escotado por dos autos mas donde esperaban cuatro sujetos ataviados en trajes negros.

Emmanuelle abrió la puerta caballerosamente.

― ¿A dónde me llevas? Lo cuestiono la chica tratando de ocultar su temor.

― Solo iremos a tomar un café… ― indico este sin perder la cordialidad ― No tienes nada que temer ― le anuncio.

La chica abordo el vehiculo seguida de Emmanuelle, Corslo subió al asiento del copiloto y encendió el auto, Las escoltas echaron a andar también, Nina no pudo evitar recordar las palabras de Spartan, lo ultimo que quería es que ella se viera involucrada y ahora estaba en un auto con un demonio y con el hermano que este había estado buscando los últimos diez años.