Capitulo 2. Una carta para Eriol.

El timbre del recreo sonó. Los alumnos dejaron sus libros y cuadernos de la clase de inglés desparramados por las mesas, para tomar corriendo su almuerzo y despejarse un poco la cabeza en el patio, a la sombra de los árboles.

Pero no todo era felicidad aquel día para todos los estudiantes del Seiju, se podría decir que para Eriol Hiraguizawa era uno de los peores. El chico ni se había tomado la molestia de recoger sus pertenencias, se hallaba ido, en otro mundo y por supuesto aquel día lo que más tenía ganas era de volver a su casa sin importarle el resto de las clases.

Había días en los que era mejor quedarse en la cama.

Si de por si ya era un chico con la autoestima baja, aquel día la tenía por el subsuelo. Sabía que no debía de preocupar a sus pocos amigos, pero es que no pudo evitar estar distante con la chica amatista por lo que la actitud extraña de Eriol fue notada hasta por la misma Sakura. (¡Milagro!)

-Eriol…-dijo Tomoyo visiblemente preocupada- Tengo una reunión con los chicos del coro en la hora del recreo...

-Esta bien

La morena no dijo más, algo triste por la actitud tan fría de Eriol salió de la sala dejando atrás a ambos castaños preguntándose por que el níveo era así con Tomoyo. Sakura, intento que el mal ambiente se disipara y alegremente exclamó¡Vamos Eriol-kun! Le he preparado a Shaoran una fiambrera para chuparse los dedos así que hoy también te invito

-Gracias, pero no tengo hambre Sakura…

Miro a su novio¿Por qué Eriol estaba tan deprimido si ayer era alegría en persona? El chino negó con la cabeza, tomo la mano de Kinomoto mientras con la mirada le decía que lo mejor era dejarlo solo, tal vez tendría cosas en las que pensar.

Shaoran no andaba muy lejos de la verdad.

Recostándose sobre su pupitre, el oji-azul suspiró. Todo sería mas sencillo si no tuviera esa apariencia de empollón remilgado, sus gafas, sus aparatos, el color de la piel y el pelo lo tenían sumamente acomplejado. Era por ello que estaba tan deprimido, recordando así lo que había escuchado decir a unos alumnos de instituto en la mañana.

Flash Back.

Esa mañana Eriol debía de ir más temprano para clases, ya que le tocaba limpieza junto con Chiharu Mihara, una linda chica de trenzas que tenía la mala manía de ahorcar a su novio cada vez que este decía una mentira. Dejando sus zapatos en la taquilla, fue a por el material de limpieza al cuarto del conserje, cuando unos cuchicheos le llamaron la atención.

-¿En serio?- preguntó una chica a otra en el pasillo, hablando en voz baja.

-Así como lo oyes.

-Pues no entiendo porque Daidouji le ha rechazado, con lo bueno que está ¡Ya quisiera yo que Yamatto Ishida me pidiera para salir! La verdad que para gustos es bastante rara.

-Y que lo digas- corroboró la otra alumna- siempre esta acompañada por ese Hiraguizawa

-¡El Patito Feo!

-Ese mismo, no entiendo que hace una chica tan linda como ella con un chico como él (¡¡LAS MATO!! Òó) a mi me daría vergüenza estar con ese chico en un lugar publico.

-¿Y a quien no?

Entre risas estúpidas (muy estúpidas) se dirigieron a su correspondiente aula.

Una respiración agitada se dejo escuchar en el pasillo en el que estuvieron aquellas dos chicas. Eriol se encontraba mirando a la nada y con un nudo en la garganta. Era en aquellos momentos cuando se sentía como el peor ser humano del mundo, nadie quería estar a su lado por su apariencia… ¡La apariencia¡Siempre la apariencia! Evito mirarse en el reflejo de la ventana, odiaba su cara, cada día más.

Pero algo que dijo una de las niñas aquellas lo hizo pensar…si Tomoyo era reclamada por los chicos más populares de todo el instituto, entonces ¿Por qué siempre estaba con él?

Miles de pensamientos nada favorecedores se le vinieron a la mente.

Fin Flash Back

Se moría de ganas por preguntarle a Tomoyo el porque siempre estaba junto a él, pero por otro lado tenía miedo a enterarse de aquellas razones.

Suspiro.

Quizás lo mejor era quedarse sin saber la verdad.

-Aquí estas- la voz de Tomoyo lo trajo a la realidad- ¿Por qué no estabas en el patio con los demás?

-Tenía que acabar unos deberes-mintió.

La chica se acercó hasta su pupitre y se sentó justo en frente de él- ¿de veras?- sonrió, sabía que le mentía, pero no le restó importancia, tarde o temprano se enteraría de que le pasaba.

Saco de la mochila su fiambrera, envuelta en un bonito pañuelo de flores de ciruelo, al destaparla, el olor de la comida inundó los sentidos de ambos níveos: Tortilla, gambas fritas, pulpo, pepinos aliñados y arroz.

-Tu cocinero es estupendo, Tomoyo- dijo Eriol, anonadado por tanta cantidad de comida.

-Siento defraudarte Erio, pero esta comida la he hecho yo- Tomoyo sonrió dulcemente ladeando la cabeza- ¿Me harías el enorme favor de probarla?

Al peli-azul, en aquellos momentos por poco no le da un ataque de histeria, un paro cardiaco, era el nerviosismo personificado ¡¡PROBAR LA COMIDA DE TOMOYO¡TENER ÉL ESE PRIVILEGIO!

-Y-yo…etto...p-pues…-Empezó a mover la cabeza, roja como un tomate maduro, mirando a todos lados sin saber que decir o hacer. ¡¡Diablos¡También odiaba ponerse nervioso y que se notara tanto!

-Ten- La amatista alzó sus propios palillos.

¡¡AHORA SU CABEZA SI QUE DABA VUELTAS¡¡COMER DE LOS PALILLOS DE TOMOYO!!

O se controlaba o por su nariz correría la sangre.

-P-pero Tomoyo…

No pudo ni siquiera reaccionar, Tomoyo le metió los palillos, casi hasta la garganta al tiempo que decía¿A que esta bueno?

-Si, si que lo esta- dijo Eriol mientras que por su interior intentaba controlar el bullicio de emociones, cosa que le era casi imposible.

-Me alegro que te guste

Eriol miro a Tomoyo, el perfil de la amatista era someramente hermoso, como bien la describían los chicos y chicas de la escuela, un cisne. Y un cisne con un patito feo…alejo al momentos esos malos pensamientos y se reprochó a si mismo por no haber confiado en ella. Claro que una parte de él seguía mostrándose especulativo en cuanto a lo que escuchó aquella misma mañana. Esa pregunta aún rondaba por su cabeza…

¿Por qué Tomoyo siempre estaba a su lado siendo como era?

-¡Mira!- exclamó la nívea trayéndolo a la realidad- ¡Sakura y Shaoran¿No hacen una linda pareja?- la chica miraba con brillos en los ojos a la pareja de castaños, que se encontraban en el patio, compartiendo el almuerzo, como ellos.

El oji-azul miro a su amiga seriamente: pero tu…

Tomoyo sonrió: si…se lo que quieres decir…pero bueno…- suspiró- yo no puedo hacer nada, Eriol.

El joven guardo silencio…quien calla otorga…


-¡¡Por fin!!- exclamó Sakura dando un largo bostezo- Menos mal que ya ha acabado la clase ¡¡ya mismo vamos a estar en casa!!

-Te estabas quedando dormida ¿no?- pregunto Tomoyo, algo divertida por el sonrojo de Sakura. Había estado observando de reojo a su compañera a lo largo de la última hora, viendo como ésta solo sabía dar cabezazos, luchando por mantener los ojos abiertos.

-¡¡Matemáticas siempre es aburrida!!

-Sakura¿vienes esta tarde conmigo al cine?- le pregunto Shaoran a su novia, cuando acabo de recoger sus materiales.

Tomoyo y Eriol sonrieron, aunque los trigueños ya llevaban mas de un año saliendo, aun se sonrojaban cuando uno le proponía al otro salir juntos: Claro que si Shaoran- la esmeralda se volvió a sus amigos- ¿vienen ustedes?

Daidouji miro a Hiraguizawa, ambos negaron a la vez con la cabeza y con sonrisas en el rostro que decían: No queremos ser vuestros violinistas. El cuarteto bajo a las taquillas para cambiarse de zapatos, era ya algo inusual verlos juntos, todos estaban de acuerdo en que Sakura y Shaoran era la mejor pareja del instituto, el capitán del equipo de fútbol y la capitana de las animadoras.

Parecía de película.

Pero la segunda pareja era la que al resto de los alumnos no imaginaban: Tomoyo, una chica dulce, hermosa y de las mas populares con… ¿Eriol Hiraguizawa?

¿Hola¿Hola¿El mundo se volvió loco?

Viéndolos tanto juntos la gente se dedico a decir que la chica estaba con él por pura pena. Ese estúpido rumor llego a los oídos del joven, comenzando así a desconfiar de la amatista.

Eriol no dejaba de darle vueltas al asunto, sin embargo algo hizo que, abruptamente, dejara de pensar en lo ocurrido esta mañana.

Una carta….

….en su taquilla…

El níveo se alejo unos pasos de ella: "Esto no puede ser", se decía, seguro que se habían equivocado de taquilla.

Una carta…

…para Eriol….

…Una Carta de Amor…

¡¡El corazón la delataba!!

El sobre era azul cielo y tenía un corazón plateado en el centro.

Con mas temor que ilusión la cogió. Ahora si que estaba más que claro que era para él, en el reverso de la carta estaba escrito con cuidada caligrafía Eriol H.

Trago saliva con dificultad… ¿Por qué a él?

-Eri-kun- escucho la voz de Sakura a sus espaldas- ¿Por qué tiemblas tanto? Pareces que hayas visto un fantasma.

-Estas pálido- agrego Tomoyo, preocupada.

-¿Qué tienes ahí escondido?-pregunto Shaoran, con síntomas de curiosidad.

-No…no es nada…-murmuro, ocultando la carta en su mochila.

-Eriol ¿Te pasa algo?- la amatista se acerco a él, era raro ver actuar así al níveo.

Allí estaba ella…¡¡Tomoyo!! Se pregunto que cara pondría si le enseñaba lo hallado en su taquilla y no tenía ni el valor ni las ganas de enseñarle aquella…cosa por llamarla de alguna manera. Comenzó a andar hacia atrás, mirando nerviosamente a sus compañeros, tropezando con el borde de un pequeño escalón: yo…esto…yo tengo cosas que hacer, así que me voy corriendo…

-¡Pero Eriol!

-¡¡No me esperen¡Nos vemos mañana!

Por un lado Sakura tenía alrededor de ella mil y un signos de interrogación, trataba de responderse a sí misma la extraña actitud de su amigo, por otro Tomoyo, aunque preocupada, no conseguía explicarse el porque un brote de molestia se había formado en su interior ¿Qué era lo que ocultaba Eriol¿A caso no eran lo suficientemente amigos como para tenerse confianza?

Y Shaoran…Shaoran era el que más cerca estaba de saber que es lo que le pasaba a su compañero peli-azul.

-¿Entonces no te vienes al cine Tomoyo?- preguntó Sakura, dejando de lado lo ocurrido y volviendo a la conversación anterior.

La amatista, que se encontraba mirando con el ceño fruncido a dos chicas que se encontraban a la salida, volteó casi por inercia a ver a su amiga: Creo que no Sakura…-y diciendo esto terminó de ponerse sus zapatos.


-¡¡Buenas tardes!!- un rápido Eriol entro en su casa, casi atropellando a uno de los empleados- ¡¡Lo siento de veras!!

El hombre, de unos 60 años, miro extrañado al que llamaba "señorito": no tiene de nada de que disculparse- dijo, pero el muchacho ya había desaparecido escaleras arriba.

El ingles, era lo que se podía decir un manojo de nervios, una saco del pulgas, la gente que lo viera en aquellos momentos pensaría que eran gemelos en vez de un solo niño, de lo rápido que se movía por su habitación.

En sus manos se encontraba la carta, algo arrugada, de alguna chica. Simplemente no se lo podía creer: "¿Cómo una persona como yo ha recibido una carta…de amor?

¡Ni siquiera estaban en San Valentín!

Decidido abrió la carta: un olor a rosas embriago la habitación, dejando ver un papel con flores estampadas.

Comenzó a leer.

"Querido Hiraguizawa:

Es la primera vez que hago esto y me da mucho corte, pero es que no puedo reprimir más mis sentimientos hacia ti. Desde el primer momento en que te vi, tu timidez me cautivó, pero he sido muy cobarde al no poder decirte lo que siento cara a cara.

Me gustaría quedar contigo mañana en el árbol de ciruelo a la salida del colegio, cara a cara, para recibir una respuesta de tu parte"

Fin

Ya no había escrito nada más… ¿Quién podía ser? Encontrarse con una chica a la que no conocía de nada, que le confesaba sus sentimientos de esa manera…Eriol no sabia ni que pensar ni que hacer.

Tenía la cabeza echa un lío y para colmo le dolía, ni sabía en que pensar. Pero, una melodía llego a sus oídos.

Sonrió.

Ya sabía de donde provenía ya que la mayoría de los días, sobre esas horas, siempre se dejaba escuchar por casi todo el barrio. Una canción capaz de apaciguar a todo el mundo y de poner la piel de gallina con solo escucharla.

Pero él, tenía un privilegio mayor.

Aquella canción era la famosamente conocida: "El Lago de los Cisnes" de Tchaikowsky, era la obra de ballet más conocida. ¿Y cual era su privilegio? Su vecina, Tomoyo Daidouji era muy conocida por practicar ballet, sin embargo muy pocos la habían visto, entre esos pocos, Eriol figuraba como uno de ellos.

El joven se acerco a su ventana y la abrió, dando paso a la terraza. Notó como un viento frío hacía que su nariz y las mejillas se le sonrojaran, pero él no estaba muy seguro si era realmente por el viento o por lo que en aquellos momentos estaba viendo: la amatista, con el pelo totalmente recogido, danzaba cual cisne al son de la música. El equilibrio y la serenidad estaban plasmados en la cara de la amatista, lo cual la hacían ver más hermosa aún.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo, la expresión de Tomoyo reflejaba a la perfección aquella melodía, que en esos momentos llegaba a su punto más álgido. La había visto tantas veces que ya se sabía de memoria aquel recital que le daba la morena en exclusiva…solo que ella no sabía que la espiaba.

Una duda lo asaltó.

¿Qué le diría Daidouji a cerca de su cita?

¿Cómo reaccionaría?

El albino se lo imagino a la perfección: probablemente su amiga le diría que se alegraba por el, lo felicitaría con una hermosa sonrisa en el rostro…ese pensamiento lo entristeció.

Él no era como Shaoran Li, no era el capitán del equipo de fútbol, no era popular, no tenía éxito entre las chicas…con ese pensamiento abandono la terraza y se metió directo a la cama, sin ponerse el pijama.


La música seguía sonando por la sala, sin embargo la joven nívea hacía rato que había dejado de seguir los pasos de ballet, de interpretar a Oddet.

Con sigilo se acerco a una de las grandes ventanas del salón y allí lo vio.

Sonrió para si, ella ya sabía que su vecino la espiaba cuando practicaba ballet, de alguna manera no le molestaba en absoluto que fuera observada por él, siempre y cuando solo la observara mientras bailaba danza: "Espero que no me espíe mientras me ducho"- pensó algo sonrojada.


El día X, la hora Y, el momento Z… ¡habían llegado!

Allí estaba él, con el estomago echo un nudo, nervios por allí, por allá, respiración agitada, miradas al reloj cada dos por tres.

¿Por qué estaba allí?

Esa misteriosa chica no era la que a él le gustaba y sin embargo había ido…suspiro, en el fondo sabía muy bien cual era el motivo. Estaba harto, harto de que Tomoyo lo tomase por su mejor amigo, harto de verla suspirar por Li, harto de verla llorar por el chino…

¿Qué era él?

Su confidente, su apoyo, su vecino, su amigo…

Su amigo

Sabía que no podía quedarse de por vida prendado de ella, que tenía que avanzar y dejar esos sentimientos de la niñez atrás, por muy duro que le resultara. Ahora una chica le había dejado una carta en su taquilla, quería conocerlo, saber como era y él no iba a cerrarle las puertas.

Una rama crujió, delatando otra presencia de más.

Ella había llegado, sentía su presencia a su espalda y como ésta la erizaba. Los bellos de punta y el corazón latiendo a mil por hora. Si encaraba a aquella chica se despediría de Tomoyo para siempre.

Si no…la chica morena estaría es su corazón por mucho tiempo.

Una decisión rápida que marcaría su vida.

Dio la vuelta sobre si

Dos bellas amatistas lo observaban.

-Tomoyo…-susurró.

Continuara

¡Hola! Si queréis matarme, adelante, nadie os lo impide.

De veras no me entiendo ni yo misma, soy mas mala que un dolor, no actualizo ni queriendo…bromas a parte, el trabajo me esta matando, además ahora estoy algo depre porque un buen compañero lo va a dejar y en fin (supongo que ya sabéis por donde van los tiros)

Quería deciros que he pasado por una época muy mala, de querer escribir y no había manera porque ¡¡estaba falta de ideas!! Ha sido horrible, Zaphi es testigo de ello, he hablado mil veces con ella por Messenger de mi problema con la inspiración.

Os agradezco enormemente a las y los que leéis mis fics y mas teniendo esa paciencia de santo conmigo, pero os quiero dejar claro que no abandonare ninguno, porque ustedes no merecéis eso ni en broma.

Este y todos mis fics van para ustedes que apoyáis tanto a esta hermosa pareja, de veras que me hacéis muy feliz