EL RESPLANDOR DE LA OSCURIDAD.
Capitulo 4. Las dos caras del nuevo Naruto.
El rubio pelirrojo, la pelinegra y la pequeña niña caminaban lentamente por las calles de la aldea, tan solo iban hacia el puesto de Ramen favorito del joven mercenario pero iban llamando la atención de los aldeanos que los miraban intrigados y sorprendidos.
Los tres o no se daban cuenta de las miradas y de los murmullos de los aldeanos o los ignoraban muy bien, Naruto por su parte le contaba a la chica el extenuante entrenamiento que hizo, todos los lugares por los que viajo y a toda la gente increíble que conoció.
Hablo de técnicas tan poderosas que casi parecía irreal e imposible que alguien pudiera hacerlas pero si el lo decía ella lo creía, Hinata estaba maravillada con lo que el decía pero no podía evitar sentir una pequeña punzada en el corazón cuando el hablaba de su esposa muerta, le dolía admitirlo pero le dolía saber que alguien ocupaba un puesto importante en el corazón de su amado.
Shizuma solo iba en los brazos de la chica y miraba las reacciones de los dos adultos con curiosidad, miraba a la pelinegra y sonrió de manera maliciosa.
- ¿Que estas planeando? – dijo una voz un poco tenebrosa pero infantil en la mente de la niña.
- Yo nada. – pensó Shizuma cerrando un poco los ojos y sonriendo como su padre.
- Anda dime, quiero divertirme un poco. – dijo la voz dentro de la mente de la pequeña.
- Ya veras. – pensó Shizuma abriendo los ojos y mirando como se acercaban al puesto de Ramen.
El grupo camino hasta el puesto de Ramen y antes de llegar el ojiazul miro hacia atrás solo para ver como tres personas se acercaban a el a una gran velocidad, eras dos hombres y una mujer que corrían rápidamente.
- Naruto-niichan. – dijo el que parecía el líder del grupo.
- ¿Konohamaru? – dijo Naruto al ver como los tres ninjas se detenían frente a el.
- Naruto-niichan, en verdad eres tú, no lo podía creer cuando la anciana Tsunade-sama nos dijo que habías regresado. – dijo Konohamaru muy emocionado.
El joven Jinchuriki miro con curiosidad al joven frente a el y luego sonrió sinceramente.
- Has crecido mucho Konohamaru. – dijo Naruto sonriendo.
- Si verdad, ahora son un chunnin, muy pronto seré un jounin. – dijo Konohamaru rascándose la cabeza.
- Eso es impresionante. – dijo Naruto sonriendo.
- Lo se. – dijo Konohamaru riéndose apenado.
- ¿Esa es tu hija Naruto-niichan? – dijo Moegi mirando a la pequeña que los miraba curiosa.
- Así es, se llama Shizuma. – dijo Naruto tranquilo.
- Hola. – dijo Shizuma sonriendo y levantando la mano en señal de saludo.
- Íbamos a comer un poco de Ramen, ¿Por qué no vienen? – dijo Naruto mirando al grupo.
- Claro. – dijeron los tres ninjas al tiempo.
El grupo llego hasta el Ichikarus Ramens y allí el joven mercenario vio a alguien esperando justo en la entrada, era un ninja con una cicatriz en el rostro al cual conocía muy bien.
- Iruka-sensei. – dijo Naruto mirando al ninja.
El grupo formado Por Naruto, Shizuma, Hinata, Moegi, Konohamaru, Udon e Iruka estaban entro del local de Ramen hablando y recordando los viejos tiempos además de contarse lo que había pasado con todos desde que el ojiazul se fue de la aldea.
Los demás ninjas de la aldea que habían luchado contra el joven Jinchuriki del Kyubi estaban en el hospital recuperándose de todos los golpes y heridas recibidas por parte de el.
- No puedo creer lo fuerte que se ha hecho Naruto-kun, su llama de la juventud si que arde con intensidad. – dijo Lee un poco emocionado pero bastante adolorido.
- Su habilidad y fuerza han aumentado drásticamente, esta en un nivel mucho más alto que nosotros. – dijo Neji un poco pensativo.
- No solo eso, su velocidad y sus estrategias, eso de trabajar como mercenario le tuvo que dar una gran experiencia, sabía como lo íbamos a atacar y nos venció antes de que lo tocáramos, es más jugo con nosotros, ese no es todo su nivel. – dijo Shikamaru con cara de aburrido aunque muy impresionado.
- Eso es verdad, y a juzgar por la forma como lucho parecía que estuviera disfrutándolo aunque su mirada no lo mostrara. – dijo Shino acomodándose las gafas.
- Lo más probable es que se estaba desquitando con nosotros por lo que le hicieron. – dijo Kiba adolorido.
- Es lo mas probable, solo hay que ver como dejo a Sasuke y a Sakura. – dijo Shikamaru bostezando un poco.
- Los golpeo sin piedad alguna. – dijo Lee temblando un poco.
- Me temo que ha cambiado, más de lo que imaginamos, eso y lo de la hija que tiene, no estoy seguro de cuanto pero ha cambiado. – dijo Shikamaru pensativo.
- Es muy probable y una cosa es segura, no confía en nosotros. – dijo Shino seriamente.
- Desearía que hubiera una forma para supiera que nosotros nunca estuvimos de acuerdo con lo que le hicieron y que siempre lo estuvimos buscando. – dijo Neji un poco serio.
- No se si eso sirva de mucho. – dijo Shikamaru algo molesto.
- ¿De que hablas? – dijo Neji mirándolo fijamente.
- Pues a que a el eso no le importa, a pesar de que nos hacíamos llamar sus amigos el siempre estaba solo, fue traicionado por la aldea y además escuche que el consejo mando a matarlo, el ya no confía en nadie de la aldea, me temo que el Naruto que conocimos ya no existe. – dijo Shikamaru muy serio.
- Tienes razón. – dijo Shino de igual forma.
Mientras eso pasaba en el Ichikarus Ramens el grupo se dividía, Iruka se fue para la academia y el equipo de Konohamaru se fue para sus casas, Naruto y Shizuma decidieron acompañar a Hinata a su casa y así conversaban un poco mas.
A Naruto le intrigaba un poco la chica ya que antes casi nunca podía hablar por ella ya que esta se desmayaba a penas el se acercaba aunque nunca supo el por que de esto. Finalmente llegaron a la calle en donde estaba la casa de la pelinegra.
- Bueno Hinata, será mejor que no pase de aquí, dudo que a tu padre le guste verte con quien va a dejar en la quiebra a la aldea. – dijo Naruto sonriendo.
- Ti, tienes razón. – dijo Hinata con sus mejillas aun teñidas de rojo.
- Nos vemos mañana Hinata-chan. – dijo Shizuma sonriendo.
- Cla, claro. – dijo Hinata mirando a la pequeña.
La Hyuga se fue caminado hacia su casa mientras padre e hija se fueron rumbo al hotel en el que el se estaba quedando.
- Papá. – dijo Shizuma mirando a su padre.
- ¿Qué pasa? – dijo Naruto mirando fijamente a la pequeña.
- Hinata-chan se parece un poco a mi mamá. – dijo Shizuma sonriendo.
- Es verdad. – dijo Naruto un poco pensativo.
- Y también es muy linda. – dijo Shizuma con una mirada y una sonrisa picara.
- Si, ahora que lo pienso es verdad, es bastante linda. – dijo Naruto bastante pensativo.
En la mente del rubio pelirrojo se formo la imagen de la chica hasta que algo le llamo la atención.
- ¿Por qué dices tantas cosas sobre Hinata? – dijo Naruto mirando con curiosidad a la pequeña.
- Yo, por nada. – dijo Shizuma sonriendo nerviosa.
- ¿De verdad? – dijo Naruto en un tono de voz y con una mirada algo intimidante.
- De verdad, solo es que me pareció muy linda, eso es todo. – dijo Shizuma sonriendo.
- De acuerdo. – dijo Naruto un poco pensativo.
- Sabes que esta mintiendo ¿verdad? – dijo Kyubi muy serio.
- Claro que lo se, parece que se le pego algunas de nuestras mañas. – dijo Naruto en su mente.
- ¿Qué plan tendrá? – dijo Kyubi un poco preocupado.
- Ni idea. – dijo Naruto en su mente tratando de prepararse para lo que sea.
- ¿Qué no te preocupa? – dijo Kyubi molesto.
- Da igual, haga lo que haga no podremos hacer nada. – dijo Naruto en su mente completamente resignado.
- Supongo que tienes razón. – dijo Kyubi en el mismo estado.
Lentamente pasaron unos días y la aldea ya se había acostumbrado a ver a Naruto de regreso junto a su hija, no podían evitar mirarlo con algo de temor pero sabían que mientras el estuviera allí estarían a salvo, los ninjas que lucharon contra el salieron del hospital y a pesar de que ellos trataban de hablarle el no les hacia mucho caso y si llegaba a hablarles era poco tiempo y nunca de asuntos personales.
Las únicas personas que si podían hablar con el eran Hinata, Konohamaru y su equipo, Ayame y su padre y últimamente Tsunade y Shizune con las cuales hablaba sobre las misiones y la defensa de la cuidad en caso de un ataque. Nadie más aparte de ellos podía acercársele sin recibir una mirada tan fría y aterradora que haría temblar de miedo hasta el más valiente.
La relación entre Shizuma y Hinata era muy buena, casi parecían madre e hija lo que llamaba la atención del ojiazul que la miraba con interés.
El Jinchuriki del Kyubi y su descendencia se encontraban desayunando en el puesto de Ramen siendo este lugar el único en toda Konoha en donde comían, Hinata iba caminando al lugar y vio por debajo de la tela que cubría la entrada del local el pantalón bicolor del joven. Respiro profundamente y entro en el.
- Buenos días Hinata-chan. – dijeron Naruto y Shizuma sonriendo.
- Bu, buenos días. – dijo Hinata un poco sonrojada.
- ¿Ya desayunaste? – dijo Naruto mirando fijamente a la chica que se sonrojo un poco mas.
- S, si. – dijo Hinata un poco nerviosa.
En ese momento dos ninjas pasaron velozmente enfrente del puesto de Ramen rumbo a la torre Hokage, y aunque pasaron muy por encima del local Naruto los sintió.
- ¿Qué pasa papá? – dijo Shizuma mirando a su padre el cual tenia el rostro un poco serio.
- Parece que hay problemas. – dijo Naruto un poco serio.
- ¿Cu, cuál? – dijo Hinata un poco nerviosa.
- Creo que al fin habrá un poco de acción. – dijo Naruto mientras sonreía un poco.
En menos de una hora todos los ninjas de la aldea y los grupos Ambu estaban en la puerta principal de la aldea esperando la llegada de su enemigo el cual llegaría en pocos minutos.
Los aldeanos estaban un poco asustados ya que según informaron el ejército enemigo era muy grande, alrededor de 10.000 ninjas extremadamente fuertes llegarían en pocos minutos y atacarían la aldea.
Hinata estaba un poco preocupada pero también estaba algo tranquila al ver a Naruto sentado en el parque completamente relajado con su hija en brazos.
- Tranquila Hinata-chan, no dejare que te pase nada malo. – dijo Naruto sonriéndole a la pelinegra que se sonrojo tanto que casi se desmaya.
El joven mercenario miro en dirección a la puerta y se levanto un poco serio para luego sonreír de manera siniestra.
- Hora de jugar. – dijo Naruto mientras su mirada se iba oscureciendo y tomando un color rojizo por unos segundos.
Los ninjas que estaban en la entrada de la aldea cerraron la enorme puerta y los que estaban de vigías observaron aterrados como una gran masa de soldados enemigos con los uniformes de sus respectivas aldeas se acercaba de manera amenazadora a ellos.
Shikamaru se arrodillo en el suelo y con un mapa del terreno comenzó a planear una estrategia para combatir al ejército enemigo, varios ninjas estaban nerviosos y esperaban el plan para actuar hasta que vieron como Naruto llegaba en compañía de su hija y de Hinata.
- No te rompas la cabeza Shikamaru, esto se resolverá en un minuto. – dijo Naruto sonriendo tranquilamente.
- Son muchos ninjas, no creo que puedas luchar contra tantos. – dijo Shikamaru un poco serio.
- Apostamos. – dijo Naruto sonriendo macabramente.
- Preferiría no hacerlo, si crees que puedes hazlo, te deseo suerte. – dijo Shikamaru muy serio.
- No necesito suerte, ya veras que esto no es nada. – dijo Naruto mientras caminaba a la puerta.
- Espera papá, yo te ayudo. – dijo Shizuma corriendo detrás de el.
- No, tú te quedas. – dijo Naruto mirando seriamente a la pequeña.
- Yo voy. – dijo Shizuma haciendo un puchero.
- Que no. – dijo Naruto cruzando los brazos.
- Por favor. – dijo Shizuma haciendo una cara tan tierna y con los ojos llorosos que haría que hasta el mas sanguinario sintiera piedad.
- Ya dije que no. – dijo Naruto con una pequeña vena en la frente.
La pequeña comenzó a llorar y su padre comenzó a rascarse la cabeza.
- Te compro una muñeca. – dijo Naruto mirando a la niña.
- Dos y un helado. – dijo Shizuma limpiándose las lagrimas.
- Hecho. – dijo Naruto sonriendo y la pequeña se limpio las lagrimas.
- Quiero la que llora cuando le pegas y se ríe cuando le haces cosquillas. – dijo Shizuma señalando una tienda de muñecas.
- De acuerdo. – dijo Naruto rascándose la cabeza.
- Caíste en su trampa. – dijo Kyubi en la mente del joven.
- Crees que no lo se, siempre que quiere algo de mi se pone a llorar, no puedo creer que siempre caigo en eso. – dijo Naruto en su mente un poco serio.
- Hinata-chan, ¿puedes quedarte con ella un momento? – dijo Naruto mirando a la Hyuga.
- Cla, claro. – dijo Hinata acercándose a la rubia con mechones negros.
- Bien, hora de ganarse el sueldo. – dijo Naruto acercándose a la puerta.
El joven Jinchuriki se volvió aire y apareció del otro lado de la puerta mirando interesado la masiva cantidad de ninjas enemigos que estaba frente a el.
- Bueno, al menos esto va estar interesante. – pensó Naruto sonriendo macabramente.
- Si, ya deseo probar su sangre. – dijo Kyubi sonriendo de forma siniestra.
Los ninjas vieron como el joven se acercaba a ellos y comenzaron a reírse.
- ¿Cómo es posible que solo manden a ese idiota a luchar contra nosotros? – dijo uno de los ninjas riéndose.
Naruto seguía caminando lentamente a ellos y miro como se reían de el.
- Parece que no nos toman en serio. – pensó Naruto sonriendo.
- Supongo que tendremos que hacernos notar. – dijo Kyubi riéndose.
En las manos del joven se fueron formando unos Rasengans a los cuales rápidamente les salieron unas cuchillas y los lanzo a una velocidad imparable, los ninjas vieron los ataques pero no pudieron hacer nada para evitarlos ya que los ataques atravesaron la formación de los shinobis enemigos de lado a lado despedazando y mutilando a todo lo que estuviera a su alcance.
Al salir del estado de shock en el que habían entrado al ver semejante ataque vieron con furia y odio al ninja de cabellos dorados y rojos.
- Maldito. – dijeron una gran cantidad de ninjas furiosos.
Los ninjas enemigos comenzaron a lanzar ataques de rayos, tierra y agua contra el rubio además de un sinnúmero de kunais y shurikens, todos los ataques dieron contra el ojiazul el cual no recibió daño alguno.
Los shinobis enemigos no salían de su asombro al ver que sus ataques habían sido inútiles.
- ¿Estos inútiles no saben defenderse con una barrera de chacra? – pensó Naruto mirando al grupo.
- Parece que no. – dijo Kyubi riéndose.
- Acabemos con esto rápido. – pensó Naruto sacando una dagas de ambas mangas de la chaqueta.
Las dos armas comenzaron a brillar con un aura azul y moviéndose a una velocidad inigualable se fue directo a los ninjas enemigos, estos intentaron defenderse pero no podían hacerlo, la velocidad del mercenario era demasiada, los ninjas caían muertos en decenas, se detuvo un momento y cargando una buena cantidad de chacra la libero de golpe creo una gran explosión destrozando a una buena cantidad de los ninjas.
Hizo una serie de sellos con las manos y creo una gran huracán que succionaba a todos los que estaban cerca de el y los elevaba por los aires para luego dejarlos caer desde una altura mortal.
El ataque fue acompañado por varios Futon Rasen Shurikens que aniquilaban todo a su paso, los ninjas que intentaban luchar cuerpo a cuerpo con el Jinchuriki eras mutilados por las dagas de este, sus espadas y kunais simplemente eran cortadas por las dagas alimentadas por chacra de viento de este.
- Es hora de terminar con esto. – dijo Naruto mordiéndose un dedo e invocando a Gamabunta.
- ¿Para que me llamas? – dijo Gamabunta mirando al ejercito enemigo.
- En resumen, Konoha me contrato para apoyarlos en la guerra y esos ninjas que están allí son enemigos, necesito ayuda. – dijo Naruto sobre la cabeza del gran sapo.
- No crees que son muchos, no deberías matarlos a todos. – dijo Gamabunta mirando la cantidad de ninjas.
- Es posible, pero esto es una guerra y entre mas de ellos sobrevivan es peor, hay que mostrar que atacar a Konoha significa la muerte, así negociaran y acabaran la guerra antes de que mueran mas de sus ninjas. – dijo Naruto un poco serio.
- Creo que tienes razón. – dijo Gamabunta exhalando un poco de humo.
- Necesito tu aceite. – dijo Naruto haciendo unos sellos.
El gigantesco sapo lanzo un gran torrente de aceite mientras el Jinchuriki lanzaba un gran rayo de fuego, ambas técnicas se mezclaron y crearon un poderoso rayo de fuego que comenzó a calcinar a los ninjas enemigos, dentro de los muros de la aldea solo se escuchaban los gritos y explosiones de las técnicas.
Al terminar la poderosa técnica de fuego el ojiazul miro en todas direcciones para asegurarse que nadie había sobrevivido.
- Nadie escapo, esto si que fue un verdadero golpe certero. – dijo Naruto complacido.
- Espero que la guerra termine ahora antes de que mueran más ninjas. – dijo Gamabunta mirando el estado del bosque.
Los alrededores de la aldea estaban completamente quemados, no había ni arboles ni nada solo la tierra quemada y los restos derretidos de las armas del ejército enemigo. El mercenario de cabello bicolor desapareció en una ráfaga de aire y reapareció dentro de la aldea.
Los ninjas que estaban adentro lo miraron interesados.
- ¿Qué paso? – dijo Shikamaru mirando al ex ninja de Konoha.
- Ya termine con ellos, no fue nada. – dijo Naruto sonriendo.
Unos ninjas abrieron las puertas y se sorprendieron al ver el estado del campo de batalla, solo cenizas y tierra quemada y humeante.
- Imposible. – dijo uno de los ninjas completamente impactado.
- ¿Cómo? – dijo Shikamaru mirando fijamente al Jinchuriki.
- Te dije, yo solo podía con ellos, por cierto, si yo fuera tu mando un mensaje a esas aldeas y les digo lo que paso, diles que o se rinden o esto pasara en sus aldeas. – dijo Naruto un poco serio.
- S, si, eso, eso seria lo mejor. – dijo Shikamaru un poco nervioso.
- Tranquilo, no voy a matarte, a menos que hagas algo para que eso pase. – dijo Naruto sonriendo siniestramente.
- Papá, quiero mi helado y mis muñecas. – dijo Shizuma corriendo hacia su padre con los brazos abiertos.
- De acuerdo, vamos. – dijo Naruto cargando a la niña.
- Na, Naru, Naruto-kun, es, ¿estas bien? – dijo Hinata un poco nerviosa.
- Por supuesto, ni me tocaron, ¿Quieres venir con nosotros? – dijo Naruto mirándola con una pequeña sonrisa.
- S, si. – dijo Hinata con las mejillas un poco rojas.
- Vamos. – dijo Naruto comenzando a caminar junto a las dos mujeres.
El grupo comenzó a caminar mientras eran el objeto de las miradas de todos los ninjas que estaban allí, al día siguiente la noticia de la masacre a los ninjas enemigos estaba en bocas de todos en Konoha y el país del fuego, varios pájaros mensajeros fueron enviados a las aldeas enemigas informándoles lo ocurrido y ofreciéndoles una salida pacifica a la guerra.
Hola a todos, muchas gracias a todos los que leen este fic y dejan sus comentarios, gracias a sus opiniones es que me dan ganas de continuar esta historia, espero que este capitulo les haya gustado.
Ya saben, si tienen algún comentario, duda, queja y/o sugerencia no duden en hacerla ya que son bienvenidas y así podre hacer una mejor historia.
