EL RESPLANDOR DE LA OSCURIDAD.
Capitulo 5. Una nueva oportunidad de amar.
En el hotel más lujoso de toda la aldea de Konoha se encontraba un hombre joven de cabellos dorados como el sol y a la vez rojo como la sangre durmiendo y sobre su pecho una pequeña niña de cinco años de cabello negro y dorado que dormía profundamente.
El hombre mayor se despertó y vio a su pequeña hija durmiendo con un rostro tan tranquilo que lo hizo sonreír al verla de esa forma.
- Se ve como un angelito cuando duerme. – pensó Naruto enternecido al ver dormir a la niña.
- Lastima que cuando esta despierta es casi un demonio en miniatura. – dijo Kyubi en la mente del joven.
- Bueno, nosotros no somos precisamente el mejor ejemplo para ella, creo que somos una mala influencia. – pensó Naruto sonriendo y apartando un mechón de cabello que estaba en el rostro de la infante.
- Creo que tienes razón. – dijo Kyubi riéndose de forma burlona.
- Se parece tanto a su madre. – pensó Naruto mirando a la niña mientras la imagen de una mujer de cabello se formaba en su mente.
Era una mujer joven de cabello negro largo y oscuro muy hermosa y con unos negros y brillantes, era increíblemente hermosa y sonreía de forma tierna.
- Hikari. – dijo Naruto en un leve susurro mientras cerraba los ojos.
--FLASHBACK.--
En un templo en el país de la cascada un joven de más o menos 16 años estaba en una habitación que más bien servía domo dojo mirando hacia una puerta entreabierta a una joven un poco mayor que el de aproximadamente 18 o 19 años que lo miraba nerviosa al ver a un hombre de aspecto algo grueso y con poco cabello sobre su cabeza.
- Hola. – dijo Naruto mirando a la hermosa joven que tenia frente a él y que lo miraba con desconfianza.
La joven pelinegra miraba al joven frente a ella, tenía el cabello rubio con unos cuantos mechones rojos y su ropa consistía en un pantalón negro con partes anaranjadas y una chaqueta anaranjada con las mangas negras y debajo de esta una camisa negra.
- ¿Qué?, ¿Que le hiciste a mi padre? – dijo la joven mirando al Jinchuriki fijamente.
- Nada, solo estábamos luchando y se desmayo del cansancio. – dijo Naruto de modo tranquilizador.
- ¿Quien?, ¿Quién eres? – dijo la joven aun mirando con desconfianza al rubio.
- Mi nombre es Naruto Uzumaki, solo soy un viajero, escuche que su padre era muy fuerte y lo rete a un combate y luego se desmayo por el cansancio. – dijo Naruto de forma tranquila mirando a la joven.
- No, ¿no tiene nada malo verdad? – dijo la joven mirando a su padre con preocupación.
- No, no tiene nada, solo es agotamiento, no se preocupe, ¿por cierto cual es su nombre? – dijo Naruto mirando a la pelinegra.
La joven lo miro por algunos instantes dudosa a responder la pregunta pero al no percibir ninguna amenaza por parte del rubio se decidió a contestar.
- Hikari, Hikari Shirakawa. – dijo Hikari mirando al joven aun algo temerosa.
- ¿Puedes?, ¿puedes decirme en donde dejo al señor?, no creo que quieras que lo deje aquí tirado. – dijo Naruto mirando a la pelinegra.
Ella miro a su padre y luego a Naruto y asintió con la cabeza al tiempo que abría completamente la puerta mostrando un traje de sacerdotisa algo grande que cubría por completo las manos y no dejaba ninguna parte de cuerpo visible a excepción de su rostro.
- Si, sígueme. – dijo Hikari caminando dentro del templo mientras el Jinchuriki del Kyubi cargaba el cuerpo inconsciente del hombre y lo llevaba dentro del templo detrás de la joven.
Llegaron hasta una habitación en donde la chica dejo la puerta abierta dejando pasar al joven quien llevo el cuerpo del hombre hasta una cama y con mucho cuidado lo deposito allí.
- Gracias. – dijo Hikari mirando al rubio ya más tranquila.
- De nada, bueno, disculpa las molestias que haya causado. – dijo Naruto saliendo de la habitación dispuesto a irse cuando escucho un ruido más parecido a un golpe en la habitación de donde había salido.
Entro tan rápido como pudo a la habitación y vio a la joven arrodillada en el suelo tratando de respirar mientras botaba algo de sangre por su boca, al ver esto corrió hasta ella rápidamente.
- Hikari, ¿estás bien?, ¿Qué te pasa? – dijo Naruto preocupado tratando de llamar la atención de la joven.
- Mis pastillas, en mi habitación. – dijo Hikari con una expresión en su rostro que reflejaba mucho dolor.
- ¿Cuál? – dijo Naruto muy agitado y preocupado.
- El, el tercero a la, a la derecha. – dijo Hikari mientras escupía un poco de sangre.
Tan rápido como sus piernas le permitieron moverse el rubio llego hasta la habitación de la chica y miro un frasco de vidrio transparente con unas pastillas en su interior, lo agarro y fue corriendo hasta donde estaba la joven.
- ¿Son estas? – dijo Naruto muy preocupado mostrando el recipiente a la joven que asintió débilmente.
Ella tomo el frasco y saco cinco pastillas y se las trago todas de golpe y luego de unos minutos en los cuales se precipito a tierra pero fue detenida por el rubio que la tenia apoyada sobre su pecho fue comenzando a respirar mejor mientras se quedaba dormida.
Cuando al fin despertó estaba en su habitación y se dio cuenta de que había oscurecido, trato de levantarse y un pañuelo húmedo que tenía en la frente cayó sobre sus piernas.
- ¿Ya te sientes mejor? – dijo una voz a un lado de ella.
Instintivamente la chica se llevo las manos al pecho junto con la sabana y miro al dueño de la voz.
Al principio le sorprendió ver a un joven sentado en una silla mirándola hasta que recordó quien era.
- ¿Qué?, ¿Qué paso? – dijo Hikari mirándolo fijamente.
- No lo sé, cuando me iba te desmayaste y luego te dio un poco de fiebre, te traje a tu cama y te puse un poco de agua para bajar tu temperatura y ahora es que despiertas. – dijo Naruto de la forma más tranquila que pudo.
- Gracias. – dijo Hikari sonriendo.
- Por cierto tu padre sigue durmiendo así que dime si tienes algo de hambre para hacerte algo, duraste varias horas durmiendo y perdiste bastante sangre. – dijo Naruto mirando a la chica.
- Gracias pero no quiero molestarte, debes tener cosas que hacer. – dijo Hikari apenada.
- No te preocupes por eso, no tengo a donde ir y además no puedo dejarte de esa manera estando enferma. – dijo Naruto sonriendo logrando que ella se sonrojara un poco.
- Gracias, creo que si quiero comer algo. – dijo Hikari mirando al joven.
- No se diga más. – dijo Naruto saliendo de la habitación y camino rumbo a la cocina.
Minutos más tarde el rubio regreso con algunas frutas y se las entrego a la joven para que las comiera, al menos dos días después el hombre que descansaba en su habitación despertaba algo aturdido.
- Padre, hasta que despiertas. – dijo Hikari mirando al hombre que despertaba con una gran sonrisa.
- Hola hija, ¿Qué me paso? – dijo el hombre mirando a su hija mientras se sentía un poco mareado.
- Estabas luchando contra Naruto-kun y te desmayaste. – dijo Hikari sonriendo.
- ¿Naruto-kun?, ¿ese quién es?, espera no es el chico que me reto a luchar. – dijo el hombre muy serio.
- Si, luego que te desmayaste el te trajo hasta acá, cuando él se iba a mi me dio uno de mis ataques y me ayudo, el se está quedando aquí ayudándome hasta que despertaras. – dijo Hikari sonriendo lo que llamo la atención del hombre al darse cuenta que ella tenía las mejillas un poco rojas.
- ¿Dónde está el? – dijo el hombre un poco serio.
- Está trayendo un poco de agua del rió. – dijo Hikari mirando a su padre.
- Bien. – dijo el hombre levantándose y saliendo de la habitación dejando a la chica un poco sorprendida por el comportamiento de su padre.
El hombre mayor llego hasta el rió y vio al Jinchuriki como llenaba un gran tanque de de agua demasiado pesado para que lo llevaran varias personas y que luego que estuvo completamente lleno lo levanto sin ninguna dificultad sobre su cabeza con ambas manos.
El rubio miro al hombre que lo miraba fijamente sorprendido por la gran fuerza que este tenía.
- Kyosuke-san, que bueno que despertó. – dijo Naruto sonriendo al ver al hombre.
- Tú ayudaste a mi hija y eso te lo agradezco pero quiero saber que ha pasado entre ustedes. – dijo Kyosuke muy serio.
- ¿A qué se refiere? – dijo Naruto mirando extrañado el rostro del hombre.
- Pues, tu y ella, a ver, es que ella nunca habla con extraños y pues. – dijo Kyosuke algo confundido y sin saber muy bien que decir.
- Somos amigos y mientras usted despertaba y para que no estuviera sola me quede para hacerle compañía, bueno, ya que usted está mejor en cuanto deje esto en el templo me voy, quizás alcanzo a llegar al próximo pueblo al anochecer. – dijo Naruto caminando hacia el templo seguido por el hombre.
- Cuando te conocí dijiste que ibas de un lugar a otro aprendiendo todas las técnicas que podías y hacerte más fuerte, también mencionaste que no tenías hogar y por eso viajabas constantemente. – dijo Kyosuke mirando al rubio.
- Así es, voy a donde me lleva el viento. – dijo Naruto mirando como llegaban al templo.
- ¿Por qué no te quedas en este lugar? – dijo Kyosuke logrando que el joven se detuviera y casi soltara el tanque de agua al escuchar esa petición.
- ¿Habla en serio? – dijo Naruto muy sorprendido y mirando al hombre que lo miraba fijamente.
- Claro, por aquí no hay muchos jóvenes de tu edad y me gustaría que mi hija tuviera a alguien con quien hablar, además mi hija no puede salir mucho debido a su enfermedad y por eso no tiene amigos, ¿Qué me dices?, te quedas. – dijo Kyosuke muy serio a lo que el rubio se quedo callado un poco y recordó la condición de la chica.
- De seguro debe sentirse muy sola. – pensó Naruto un poco serio y luego miro al hombre que esperaba una respuesta.
- Creo que puedo quedarme unos días a ver qué pasa. – dijo Naruto sonriendo.
De esa forma los días fueron pasando rápidamente y sin darse cuenta pasaron casi seis meses en los cuales la relación de los dos jóvenes se hacía cada vez más fuerte y lo inicio como una amistad fue tomando mayor intensidad y la persona que mas tenia esto en mente era la pelinegra que durante los últimos días se había dado cuenta de algo que jamás le había pasado.
- Estoy enamorada de Naruto-kun. – dijo Hikari en un leve susurro mirando la luna llena sobre el techo del templo.
- No deberías estar aquí con este frió y sin esto. – dijo Naruto apareciendo frente a ella con una manta.
Ella se asusto al verlo aparecer de esa forma y lo miro angustiada por si él la había oído hablar.
- ¿Tu?, ¿escuchaste?, ¿escuchaste lo que dije? – dijo Hikari muy nerviosa.
- No, porque, ¿estabas hablando de mi o qué? – dijo Naruto mirándola con duda.
- No, no para nada. – dijo Hikari riendo nerviosa y sus pirando tranquila de no haberse delatado.
- Últimamente andas muy distraída, ¿te sientes mal porque aquí tengo tus pastillas si las necesitas? – dijo Naruto sacando el frasco con las pastillas de su bolsillo.
- No, estoy bien, tranquilo, no te preocupes tanto por mí. – dijo Hikari mirando las estrellas.
- ¡Como que no me preocupe tanto por ti!, si te pasa algo jamás me lo perdonaría. – dijo Naruto mirándola fijamente.
- ¿De, de verdad? – dijo Hikari sonrojándose cada vez mas.
- Bueno, pues sí, claro, ¿eres mi amiga o no? – dijo Naruto un poco avergonzado y mirando para otro lado para evitar que ella viera el sonrojo que se había apoderado de sus mejillas.
- Ver, verdad. – dijo Hikari muy nerviosa al darse cuenta de lo que estaba pasando.
- Será mejor que entremos, está haciendo más frió y es bueno para tu salud. – dijo Naruto al notar cómo se enfriaba mas y podía olor el agua signo de que estaba a punto de llover.
La pelinegra se levanto justo cuando una fuerte brisa llegaba y esta la impulso justo hacia los brazos del rubio que la detuvo antes que se hiciera daño, ella se sonrojo completamente al darse cuenta que estaba en brazos del joven y al mirarlo se dio cuenta que el estaba de la misma forma.
Ambos habían quedado como víctimas de un hechizo y no podían dejar de mirarse, el rubio sin saber cómo o por que fue acercando su rostro al de ella lentamente, la chica lo imito y en cuestión de segundos los labios de ambos estaban unidos en un beso.
El beso al principio fue algo torpe pero después de ese vino otro y otro más, cada beso nuevo aumentaba la intensidad y los dos podían sentir como algo en ellos despertaba pidiendo más y más, se detuvieron un poco y se miraron, no sabían que decir pero algo en sus miradas era seguro, no se arrepentían de haberlo hecho aunque las dudas nacían en la mente de la sacerdotisa.
- Naruto, yo, yo te quiero, te amo pero esto no puede ser, yo estoy enferma y recuerda que no voy a vivir mucho tiempo, es mejor que esto no vuelva a pasar. – dijo Hikari mirando para otro lado para que el no viera las lagrimas que amenazaban con salir.
El rubio tomo su rostro con las manos y la obligo a mirarlo a la cara.
- Eso no me importa, si vas a vivir unos años mas o no quiero estar contigo todo el tiempo, jamás me separare de ti, solo quiero estar a tu lado por el tiempo que te reste de vida no importa cuando sea. – dijo Naruto con una convicción que dejo anonadada a la joven quien no soporto mas y lo volvió a besar.
El tiempo paso rápidamente y un año después la relación entre ellos creció tanto que se casaron y luego se conoció la noticia del embarazo de la joven, en el momento del parto el joven de cabellos dorados y rojos estaba como un maniático caminando de un lugar a otro del templo mientras era observado por su suegro que al igual que él estaba nervioso y a cada segundo lo estaba aun mas.
Al finalizar varios minutos una mujer salió de la habitación llamando la atención de ambos hombres que se fueron contra ella rápidamente.
- ¿Cómo esta?, ¿Está bien?, ¿Como está el bebe?, ¿Qué fue niño o niña?, ¿Están bien los dos?, ¡diga algo! – dijo Naruto agarrando a la mujer por los brazos y moviéndola como un muñeco.
- Suéltala y espera que nos diga. – dijo Kyosuke que a diferencia del más joven sabia mantener muy bien la calma aunque este estaba igual de nervioso que el otro.
- La señorita Hikari-sama está bien solo algo débil por el esfuerzo, la bebe también está bien, pueden pasar a verlas pero por favor mantengan la calma que ambas necesitan reposo. – dijo la enfermera acariciando el brazo que el Jinchuriki casi le rompe por el agarre.
Ambos hombres entran en la habitación y ven a la pelinegra acostada en la cama y su lado una pequeña bebe recién nacida que tenía los ojos abiertos mirando una pequeña vela encendida con curiosidad.
Se acercaron para verlas mejor y al rubio le dio una gran alegría al ver a la bebe con tres marcas en cada mejilla que al verlo estiro una mano para agarrarlo, el estiro su mano hasta la pequeña y esta en cuanto le toco la mano sintió algo que nunca antes en su vida había sentido.
- Mi hija. – dijo Naruto en leve susurro que no alcanzo a ser oído por nadie en la habitación.
En esos momentos al fin sabía lo que era tener una familia, antes solo era una palabra que había escuchado y de la cual sabia el significado pero al fin sabia en carne propia lo que significaba en verdad, unas cuantas lagrimas salieron de sus ojos y se las limpio de inmediato y se acerco a la mujer que lo veía con una sonrisa a pesar de lo agitada que se estaba.
Los días pasaron lentamente para el joven padre ya que su esposa aun no se recuperaba, de hecho cada día que pasaba se ponía peor y para poder pagar sus medicinas las cuales eran cada vez más costosas comenzó a trabajar en lo que fuera en un pueblo cercano, conoció a unos mercenarios que trabajaban para el feudal y después de demostrar sus habilidades logro que lo contrataran, hacia todo tipo de misiones y con lo que ganaba compraba las medicinas que su mujer necesitaba pero por desgracia su estado de salud no mejoraba.
Si bien los medicamentos la ponían estable su condición física decaía día a día, finalmente y luego de unos casi eternos cuatro meses no aguanto más y su cuerpo colapso, había llegado la hora y en la habitación en donde ella estaba se encontraba Naruto junto a su suegro y una joven de cabellos castaños que había comenzado a trabajar en el templo para cuidar a la pequeña a la que habían llamado Shizuma cuando su padre estuviera fuera en alguna misión.
El Jinchuriki del Kyubi tenía en sus brazos a su pequeña hija mientras sentía como su corazón y su alma se hacía añicos al ver el cuerpo de su esposa cubierto por la sábana blanca, sintió unos deseos de llorar como nunca antes en su vida pero al ver a la bebe no lo hizo, perdió a su esposa pero tenía a su hija y desde ese momento su única preocupación en su vida seria ella, solo ella, solo viviría para hacerla feliz, ese era su nuevo objetivo, el único propósito en su vida seria ese y lo cumpliría hasta el final.
--Fin del FLASHBACK.--
El joven de cabellos bicolor abrió los ojos y miro como su pequeña hija aun no despertaba y se acerco dándole un pequeño beso en la frente.
- Pensar que sigo siendo un mercenario para poder comprarle todo lo que necesita, bueno, no me arrepiento de nada. – pensó Naruto un poco serio.
- Sí, bueno, de algo teníamos que trabajar, además no hay muchos trabajos que un ex ninja pueda hacer. – dijo Kyubi riéndose un poco.
- Bueno, ahora recuerdo que tenemos que ver a Hinata-chan en el Ichikarus Ramens al mediodía y ya son como las 11:00, es mejor que levante a Shizuma. – pensó Naruto mirando a la pequeña mientras le tapaba la nariz apretándola con los dedos.
- Sabes, estas muy amigable con esa chica últimamente. – dijo Kyubi con un tono de voz algo serio.
- Es porque a Shizuma le cae bien y le está tomando cariño. – pensó Naruto sonriendo maliciosamente al ver como la pequeña no podía respirar y se movía inquieta hasta que se levanto de golpe.
Shizuma miro a su padre quien no aguanto la risa y se empezó a reír mientras la niña inflaba sus cachetes en señal enojo por la forma de levantarse.
- Eso fue por lo de ayer. – dijo Naruto a lo que la pequeña sonrió con malicia.
- Se va a vengar. – dijo Kyubi un poco temeroso.
- Lo sé, no es divertido. – pensó Naruto sonriendo.
- Con razón es así esa niña, con este ejemplo que tiene, el algo tiene razón este chico, somos mala influencia para ella. – pensó Kyubi riéndose.
- Recuerda que quedamos en ver a Hinata-chan en el puesto de Ramen. – dijo Naruto mirando a la pequeña que lo miro fijamente al acordarse de eso.
- Es verdad. – dijo Shizuma entrando rápidamente al baño muy agitada.
Luego de que ambos se dieran un baño salieron hacia el local de comida favorito de los dos y vieron a la joven de cabello negro azulado esperándolos en la entrada.
- ¿Llevas mucho tiempo esperándonos? – dijo Naruto al estar cerca de ella.
- No, acabo, acabo de llegar. – dijo Hinata con las mejillas teñidas de rojo.
- ¡Ramen! – dijo Shizuma gritando a todo pulmón interrumpiendo a los dos adultos.
- Creo que debo enseñarles modales. – pensó Naruto mirando a la pequeña con una gota de sudor en su cabeza.
- No te lo pudieron enseñar a ti y crees que podrás hacerlo con ella. – dijo Kyubi en la mente del rubio que se quedo pensativo hasta que suspiro resignado.
- Entramos. – dijo Naruto mirando a la Hyuga que asintió un poco sonrojada.
Los tres entraron al local en donde padre e hija comieron tanto que parecía que en sus vidas habían probado bocado, en lo que Hinata termino su primer plato el Jinchuriki llevaba al menos 20 platos y su hija estaba terminando el doceavo, al final pagaron y salieron a caminar por los alrededores.
- Naruto-kun. – dijo una voz femenina detrás del grupo.
Los tres miraron a la dueña de la voz y vieron a una joven pelinegra con un cerdito en las manos acercándose a ellos.
- ¿Qué pasa? – dijo Naruto deteniéndose y esperando a ver que quería la mujer.
- Tsunade-sama quiere verte, llego un mensaje de las aldeas enemigas. – dijo Shizune un poco seria.
En cuestión de minutos el grupo llego hasta la torre Hokage en donde todos los miraban impactados, llegaron hasta la oficina de la rubia Hokage y esta al verlos suspiro mientras se preparaba para darles la noticia.
- Pasa algo Tsunade-baa-chan. – dijo Naruto un poco serio.
- Las aldeas Ninja se han rendido, piden acabar la guerra cuanto antes. – dijo Tsunade entre seria y algo triste.
- Bien, eso quiere decir que ya no me necesitan más. – dijo Naruto un poco pensativo.
- Tal y como lo pediste el consejo ya está reuniendo tu paga pero como el algo grande necesitaremos un par de días para completarlo todo. – dijo Tsunade muy seria.
- Espero que no demoren mucho tiempo, tengo cosas que hacer y el abuelo de Shizuma debe estar molesto y debo calmarlo. – dijo Naruto mirando a la pequeña que tenía una expresión de ternura en su rostro la cual mataría de piedad al más sanguinario.
Por su parte Hinata estaba completamente paralizada, como había podido ser tan tonta, el solo estaba de paso y se iba, volvería a irse y ya no lo volvería a ver más, en un ataque de pánico salió corriendo de la habitación dejando consternados a los presentes.
- ¿Hinata-chan? – dijo Naruto al ver como la kunoichi salió corriendo de la oficina.
- ¿Qué le paso? – dijo Shizuma un poco preocupada.
- Creo que se puso un poco triste porque te vas a ir. – dijo Tsunade con una expresión algo seria.
- Supongo que tengo que hablar con ella, vamos Shizuma. – dijo Naruto mirando a la niña y levantándose de la silla.
- Mejor ve tu papá, yo quiero preguntarle algo a la abuelita Tsunade. – dijo Shizuma mirando a la rubia.
- ¿Qué le vas a preguntar? – dijo Naruto confundido.
- Cosas de mujeres. – dijo Shizuma sonriendo.
- De acuerdo. – dijo Naruto no muy convencido de la idea. – Tsunade-baa-chan cuídala bien por favor. – dijo saliendo de la oficina.
En cuanto el Jinchuriki salió de la oficina la pequeña miro a las dos mujeres con una sonrisa maliciosa, el ex ninja de Konoha caminaba por las calles de la aldea buscando a la pelinegra hasta que la vio en un parque llorando, esto le provoco una sensación que no entendió pero le resultaba familiar, se acerco a ella lentamente.
- Hinata-chan. – dijo Naruto al estar cerca de ella.
Ella al verlo se seco las lagrimas rápidamente pero escondió su rostro entre sus piernas para que no la viera de esa forma.
- ¿Te encuentras bien? – dijo Naruto un poco preocupado y muy desconcertado por la actitud de la joven ninja.
- S, si. – dijo Hinata tratando de que su voz sonara lo más convincente posible.
- ¿Entonces por qué lloras?, ¿Es porque Shizuma y yo nos vamos en unos días? – dijo Naruto mientras se sentaba al lado de la kunoichi.
- Es, es que, creí que, te, te quedarías, olvide, olvidé que te ibas. – dijo Hinata muy triste y se sentía en su voz como las lagrimas seguían fluyendo.
- Recuerda que a mí me exiliaron de la aldea, solo me trajeron por la guerra y ahora que termino ya no soy necesario, debo irme con mi hija, mi hogar ya no está aquí. – dijo Naruto algo serio y pudo sentir que cuando termino de hablar la joven lloro con más fuerza.
El rubio pelirrojo la miro mientras se mordía el labio al ver como en lugar de calmarla se ponía peor, no entendía ¿por que lloraba?, ¿Por qué le dolía tanto verla así?, se levanto y se coloco frente a ella, tomo su rostro y la obligo a mirarlo, el joven de cabellos bicolor vio como en los ojos blancos de la chica había un gran dolor y como esas lagrimas descendían por sus mejillas.
- ¿Tanto te duele que nos vayamos? – dijo Naruto mirándola a su rostro.
- Yo, yo. – dijo Hinata pero no sabía qué decir de lo nerviosa y triste que estaba.
- Sabes si no fuera una locura creería que no quieres que me vayas por que estas enamorada de mi. – dijo Naruto algo pensativo logrando que la Hyuga lo mirara asustada. – Pero eso es imposible, ya que hasta dónde recuerdo tú toda la vida te has comportado así o sea que para que eso fuera verdad tú tendrías que haber estado enamorada de mí desde niños. – dijo rascándose la cabeza por el comentario que había hecho y cuando miro a la chica esta estaba sumamente nerviosa y paralizada.
El rostro del joven de cabellos bicolores quedo completamente estupefacto ante lo que acaba de descubrir y no podía reaccionar, la Hyuga trato de huir pero el joven reacciono y la atajo dejándola atrapada entre el árbol y sus brazos.
- ¿Es verdad?, Hinata-chan dime, ¿Es verdad?, ¿De verdad has estado enamorada de mí desde niños? – dijo Naruto mirando a la chica fijamente.
Hinata estaba completamente nerviosa, la mirada del joven demostraba lo ansioso que estaba por una respuesta, se había dado cuenta de todo y esperaba una respuesta.
- S, si. – dijo Hinata cerrando los ojos evitando mirar el rostro del joven. – Desde, desde que éramos niños, tu, tu siempre, estabas, estabas solos, nunca, nunca te rendías, siempre sonreías, aunque fuera, fuera una sonrisa falsa, siempre, siempre tratabas que todos estuvieran bien, aunque tu sufrieras, eso, eso me gustaba, eso me gustaba de ti, siempre quise, quise decirte lo que, lo que sentía pero, pero nunca, nunca tuve el valor, el valor de decírtelo. – dijo la joven muy nerviosa y con el rostro completamente rojo.
- Así que por eso es que siempre estaba nerviosa cuando me le acercaba. – pensó Naruto sintiéndose como un completo idiota al darse cuenta de muchas cosas.
Ella bajo la cabeza muy avergonzada y fue entonces cuando sintió como el rubio levantaba su rostro y suavemente limpiaba sus lagrimas, ella mantenía sus ojos cerrados y fue entonces que sintió una presión en sus labios, abrió los ojos y quedo completamente pasmada al darse cuenta que Naruto la estaba besando.
No pudo reaccionar por unos segundos ya que su mente estaba completamente en shock pero cuando lo hizo, cerro sus ojos y sus manos se aferraron con todas sus fuerzas a la chaqueta del Jinchuriki.
El beso fue tranquilo y suave, completamente tierno y tal como la chica lo había soñado tantas veces, al terminar la unión de sus labios ella quedo atrapada entre los brazos del joven Jinchuriki.
Naruto podía sentir como ella temblaba en el abrazo al que la tenia mientras acariciaba su espalda, ella seguía atrapada en el abrazo y se sentía completamente protegida y feliz aunque la duda y la preocupación seguían en el fondo de su corazón.
- Sé que quizás esto suene algo egoísta de mi parte pero por qué no vienes conmigo y con Shizuma a la aldea de la cascada, ella te tiene cariño y estoy seguro que no pondrá problema por lo nuestro. – dijo Naruto con las mejillas algo rojas y sintiendo como después de varios años su corazón latía fuera de control.
- Si, si quiero. – dijo Hinata abrazándose aun mas al cuerpo del joven.
Mientras la pareja estaba abrazada en el parque detrás de un árbol estaban tres siluetas que lo habían visto todo sin que se dieran cuenta, cerca del piso estaba Shizuma arrodillada, un poco más arriba estaba Shizune con su cerdito y sobre esta Tsunade que miraba todo con una gran sonrisa.
Hola a todos, espero que este capítulo les haya gustado, tratare de continuarlo lo más pronto que pueda pero hasta entonces tengan paciencia por favor porque estoy algo ocupado con otras cosas.
La razón por la que en este capítulo puse a la madre de Shizuma es porque creí que tenía que tener algo de protagonismo ya que imagino que alguien debía de tener curiosidad por saber cómo era, al menos eso espero, gracias a todos los que leen este fic y dejan mensajes ya que con eso me motivan a seguir adelante.
Espero que este capítulo les guste y nos vemos en el próximo, hasta entonces y que tengan un buen día y ya saben, cualquier comentario bueno o malo es bien recibido.
