CAPITULO 2-PEQUEÑO GRAN DESCUIDO

A la mañana siguiente Hermione se levantó sin saber la hora, no era muy importante pero supo que en pocos días terminarían las vacaciones

A la mañana siguiente Hermione despertó sin saber la hora, no era muy importante pero supo que en pocos días terminarían las vacaciones.

Se levantó y para su sorpresa la lechuza café estaba ahí.

-¿Como entraste a mi casa? ¿No te fuiste?-

Hermione sintió que en corazón se le fue a los pies al ver que el animal tenía algo en la pata, era un nuevo mensaje, primero llegó a pensar que era el suyo.

-no, no puede ser el mío por que yo no lo até a tu pata, ¡oh no! es de el-

Casi con desesperación lo quitó de la pata de la lechuza.

Que tal Hermione, primero me gustaría darte las gracias por responderme , en verdad no creí que lo hicieras y es que tal vez pensaste que este mensaje no era para ti pero lo es , me gustaría que me hablaras de tu ,cuídate y seguimos en contacto.

S.S.

La chica con aquellos rizos indomables se quedó ahí parada con la nota entre sus manos, temblorosa y a la vez sorprendida.

No podía creer que el mismo profesor de pociones fuera quien escribiera eso , pidiendo que siguieran en contacto, que le pasaba al mundo que se estaba volviendo loco además, como había podido entrar la lechuza a su casa, ¡ no! como llegó tan rápido, eso indicaba una cosa…el no podía estar tan lejos.

Pensado todo esto la chica tomó un baño y fue a preparar algo de comer.

Salió a tomar un paseo tratando de pensar en esto que ocurría, vio a las parejas de enamorados que pasaban frente a ella y recordó lo trágica que había sido aquello a lo que no podía darle el nombre de relación con Ron Weasley y que había terminado antes del verano, jamás pudo quererlo mas que como a un amigo, sentía cariño por el y eso era todo.

Aquella sensación de ser observada la detuvo.

El frío recorrió su espalda pero por alguna razón la chica no volteó, no quería saber que era lo que la esperaba si volvía la cabeza.

Por alguna razón ella mantenía la esperanza de que fuera el, tenía un deseo incontrolable de verlo.

Cuando regresó a su casa quería encontrar a una lechuza que tuviera un nuevo mensaje en donde el le pidiera verse o que le dijera algo que hicieran que Hermione supiera que el sentimiento de amor o de atracción era mutuo, imaginó por tonto que pareciera que Snape llegaba tocaba la puerta de su casa y que al abrir Le daría un gran abrazo o un beso o tal vez hincado… no, no, no que ¡va! tirado le diría que aunque no sabían nada uno del otro existía algo que lo había hecho escribirle…que ella le gustaba, pero era demasiado , jamás pasaría, era Snape.

Era todo tan tonto, nunca este tipo de cosas sin sentido la rondaban pero este tipo de eventos de tipo pergaminesco hicieron que su pequeño mundo de libros y amigos se desacomodara de tal manera que la hicieran sentirse algo así como a punto de gritar o ahogarse.

Los días pasaron y todas las mañanas la chica despertaba queriendo encontrar a la lechuza de ojos color café en su ventana o dentro de su casa con un mensaje, quería que se repitiera pero….solo no pasaba.

Llegó a desesperarse y a querer escribirle pero lo dudó por la sencilla razón de que no quería que se molestara.

Tenía unos diez pergaminos en su mesa, y cada uno había esperado por lo menos diez o veinte minutos para ser reemplazado por uno mejor, todo tipo de ideas cruzó su mente, desde las más coherentes hasta las más tontas y es que pensó que tal vez le había resultado aburrido aquello que creyó interesante, que tal vez ella no era la persona que creía haber querido encontrar.

Algo hacía falta, sintió como si un balde de agua helada le hubiera caído de la nada.

-NO PORFAVOR, LE CONTESTÉ, JURO HABERLO HECHO, YO LO…no lo recuerdo-

El estómago le dolió a tal grado que pensó que se iba a morir, como había sido tan tonta tan estúpida como para haber leído y no contestar…y pensó que no estaría enojado que estaría furioso y que si empezaba a tener algo como un inicio de amistad esto podía romper todo.

-TONTA TONTA TONTA TONTA-

Fue a su habitación como loca, derramó un tintero, su blusa favorita había quedado arruinada pero no le importó tanto, lo que en ese momento necesitaba era pedir perdón.

Que tal profesor necesito pedir una disculpa por no responder a su carta pasada pero la verdad quiero ser sincera y decir que si la leí, pensé la respuesta y lo único que falto fue escribirla, lo lamento tanto y espero que no esté molesto por mi descuido.

Hermione Granger

La lechuza café no estaba y así sería imposible enviarla…un gato no era la mejor mascota para llevar correspondencia.

Dio vueltas como loca por su casa, levantó todo tipo de artículos esperando hallarla debajo de alguno, salió al jardín y buscó entre las plantas de su madre.

-¡¡Donde estas!!-gruñó la chica

Un brillo del otro lado del jardín llamó su atención.

-que es eso-

Se puso de pie y al estar un poco más cerca se dio cuenta de que la suerte la acompañaba ese día. El pequeño animal la miraba casi sonriéndole.

-Aquí estas…que bueno que te encuentro, necesito que lleves algo ¿si?-

Sostuvo a la lechuza entre sus manos y esta emprendió el vuelo llevando consigo el nuevo mensaje.

A escasos metros de ella unos ojos negros la observaban.

-Hermione…eres un poco despistada-

Esas fueron palabras inaudibles para la chica pero pensadas por el gran Severus Snape al ver que la chica entraba nuevamente a su hogar.

MUCHAS GRACIAS A MORGAN´SCAT POR TU REVIEW