Capitulo 10
Cuando Hermione salió de la enfermería todo el colegio sabía del ataque de Voldemort, la seguridad alrededor del castillo era mas intensa que nunca y los partidos de quidditch se vigilaban con demasiado rigor. Las salidas a Hogsmade siempre eran acompañadas por un auror en cada carruaje y nadie podía salir de la visión de los profesores, Voldemort estaba muy activo, en el profeta casi diario había una nota sobre algún ataque a poblados o a magos, la marca tenebrosa había sido vista con frecuencia y se temía que pronto intentara atacar o liberar a sus mortífagos en Azkaban.
Se comenzó a rumorar sobre en supuesto romance entre Harry y Hermione , los dos desistieron en su tarea de desmentir aquel rumor pero este había llegado ya a oídos de Snape, no lo creyó del todo pero a su cabeza llegó la idea de que quizá la niña estuviera jugando con el.
El siguiente fin de semana sería la siguiente salida a Hogsmade para aliviar un poco las tensiones y distraer a los alumnos. Hermione le dijo a Harry que desde hacía ya algo de tiempo necesitaba hablar con el que era algo muy importante y por ello se quedarían en el colegio. Ese día Ron estaba especialmente de mal humor, bajaron a desayunar, Ron iba unos pasos delante de Harry y Hermione y al entrar al gran comedor vio algo que lo dejó pasmado, el pelirrojo se había quedado quieto pero segundos después este gritó furioso:
-¡QUITA TUS RESBALOSAS MANOS DE MI HERMANA!-
Las dos personas que estaban sentadas saltaron por la sorpresa: Ginny y Draco se estaban besando
-Cálmate Ron, no querrás asesinar al novio de tu hermana…-dijo Hermione sosteniéndolo de un brazo
-¡novio!-dijeron al mismo tiempo Ron, Draco y Ginny
-QUE LE HAS HECHO MALFOY-
-¡NO ME HA HECHO NADA RON!-
-Entonces explica lo que esta pasando-intervino Hermione refiriéndose a Ginny-y tu Ron cálmate por que estoy segura de que debe de haber una explicación-
-No hay nada que decir, fue solo un beso y ya-dijo la pelirroja acomodándose un poco la falda.
Tanto Harry como Hermione negaron con la cabeza y Draco solo se fue sin siquiera voltear a ver a la chica pelirroja. Harry sostuvo del brazo a su amigo antes de que se lanzara sobre el Slytherin.
Ginny se acercó peligrosamente a Harry a nada de besarlo pero el ojiverde dio rápidamente un paso para atrás, después se acercó a Hermione.
-Esto no es asunto tuyo, no te metas por que de ser así…no sabes que cosas puedo hacer-y después de esto salió caminando airosamente.
Todo el desayuno Ron se la pasó maldiciendo a Malfoy y después de eso dijo que iría a Hogsmade con Levander, queriendo celar un poco a Hermione pero para ella ese comentario había pasado desapercibido.
Los dos restantes del trío dorado fueron a la sala común de Gryffindor, no había nadie por que algunos estaban afuera en los campos o en Hogsmade.
La chica no hablaba solo miraba a su amigo y el chico ya cansado de rodeos dijo:
-te gusta Snape-
Jamás la chica esperó que Harry dijera algo así, pero asintió con la cabeza.
Las esmeraldas la observaron tranquilamente.
-y por que decidiste decírmelo…o mejor dicho que yo te lo dijera-
La chica carraspeó un poco
-Harry yo se que esto te puede sonar muy tonto pero después de lo que pasó afuera con Voldemort, de hecho solo se que estuviste en San Mungo pero eso bastó y que creí que te había perdido, me di cuenta de que tenía que decirte algo que tal vez estaba haciendo que nuestra amistad estuviera algo turbia, no se si lo puedas entender y yo se que seguramente después de esto no querrás hablarme más pero aun así para mi es muy importante que lo sepas-
El chico suspiró ruidosamente y negó con la cabeza
-oye de no querer hablarte más lo habría hecho desde hace tiempo, la verdad si pensé que era raro, no me deje llevar por lo que Ginny intento insinuar pero desde que veníamos camino a Hogwarts lo noté…sus miradas, no quería creer que era verdad y después todas las cosas que sucedieron…no se Herm, yo respeto lo que sientas, no puedo cambiarlo pero solo quiero que tengas mucho cuidado-
Hermione parpadeó unas quinientas veces, la chica lo único que hizo fue abrazar a su amigo y darle las gracias por todo.
-Solo que si te veo llorar por algo que tenga que ver con el…-
-no Harry, te aseguro que no-
Después de dejar en claro lo de Snape, donde realmente a Harry no le gustaban muchos detalles, salieron a caminar por los terrenos de Hogwarts.
-Harry, necesito saber algo de lo que sucedió el día del ataque de Voldemort-
El chico la miró.
-¿Estas segura de lo que dices?-
-si, quiero que me digas que paso…todo lo que tú sepas-
El solo asintió.
-Bien pues desde hace tiempo que tengo algo así como presentimientos, no dejo que Voldemort entre a mi mente ni nada de eso pero ese día curiosamente sentí que algo malo pasaba contigo corrí a buscarte y no te encontré por ningún lado, no se cuanto tiempo me demoré pero después de eso vi que las puertas del castillo habían sido cerradas y la cicatriz empezó a dolerme como no te imaginas, vi a Snape raro hablando con Dumbledore y McGonagall y supe que tu no estabas bien…no me preguntes como pero salí corriendo, tu…estabas congelada-la chica se tapó la boca-intenté descongelarte pero no servía anda hasta que hable en parsel, Voldemort dijo que regresaría y de no unirme a él-se hizo el silencio y Hermione supo que algo peor se aproximaba-mataría a todos mis seres queridos-
Sus ojos se cruzaron y Harry supo que ella tenía miedo pero no le dejaría solo.
-¿Y eso ya se lo dijiste a Dumbledore?- el chico solo negó.
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El martes tenían clase de pociones, las cosas no andaban bien ya que ninguno de los dos (Hermione o Severus) se hablaban desde que había ocurrido lo de Voldemort, la chica creía que Snape había sido malo con ella y Snape solo por su orgullo herido no hablaba con la chica, Dahana miles de veces le reprendió diciéndole que era hora de que hablara con ella y que se disculpara pero solo no lo hacía, en el gran comedor varias veces Hermione le había pillado mirándola, pero ella solo lo fulminaba con la mirada.
En clase de pociones trabajaban sin descanso, Snape estaba observando las mesas de los demás alumnos atentamente, en un determinado momento Hermione levantó la mirada y estas se cruzaron, por primera vez en días, Snape se perdió por un momento en la inmensidad de esos hermosos ojos de extraño color y sintió el ferviente deseo de besarla, de tenerla entre sus brazos y de hacerle el…
-"¡D E M O N I O S!"-pensó, sacudiendo la cabeza tratando se sacar esos pensamientos de ella y el sonrojo apenas visible en su tan pálida tez.
La chica frente a él también estaba sonrojada, con imágenes más explicitas y el recuerdo de cierto beso en su memoria, pero lo que pasó después del beso la hizo volver a la realidad y pensó que quizá Snape la estuviera evitando.
La clase terminó y todos entregaron los frascos de la poción
-Seria bueno que hablaras con el-dijo Harry casi en un susurro y la chica esperó a ser la última, solo asintió.
Hermione se dirigió hacia el escritorio de Snape, el cual estaba marcando en su lista algunas cosas con cara de pocos amigos, se paró frente a él, parecía que no sabía que estaba ahí o prefería hacer como si no estuviera.
Severus subió la vista, cuidando no encontrarse con los ojos de la chica.
Un temblor invadió el cuerpo de Hermione y unos malditos nervios, el nudo en la garganta y la palidez del rostro…
-¿Qué desea Granger?-
-¿Puedo hablar con usted?-
El la miró fríamente y se limitó a contestar
-En este momento no tengo tiempo-y sin más se levantó de su lugar y abandonó el aula dejando a una confundida y dolida Hermione de pie en el lugar.
Le tomó unos segundo despegar los pesados pies del piso y salir de ahí, cuando estuvo fuera del aula corrió hacia el lago, donde según Harry había sido el encuentro con Voldemort, arrollando a todos a su paso y sin escuchar los gritos de Harry por hacerla detenerse, arrojó la mochila a un lado y sin quitarse la ropa se arrojó al lago y permaneció bajo el agua todo lo que sus pulmones soportaron, quería dejar de pensar en el, en sus frías y dolorosas palabras y solo pensar que había sido un mal sueño hasta que:
-Hermione, sal de ahí o te va a dar pulmonía-Hagrid le gritaba desde la orilla del lago pero ella apenas podía escucharlo, demasiado era el dolor de lo que pasaba en estos días y demasiadas las lagrimas reprimidas-¡HERMIONE ESTA HELADO, SAL DE AHÍ!-pero ella no entendía, de pronto sintió el frío del agua, se sintió cansada y unos segundos después no supo más.
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Se sentía caliente, tan confortable, escuchaba el crepitar de la chimenea y el calor que le proporcionaba el fuego, sus ropas seguían mojadas y estaba cubierta por una manta. Abrió los ojos pesadamente, sin quererlo para encontrarse con la cabaña de Hagrid, sus amigos viéndola y Hagrid preparando chocolate.
-Al fin despiertas-dijo Harry
-En que demonios pensabas Hermione, eres una inconsciente ¿cómo se te ocurre hacer una tontería así?-decía Ron acaloradamente.
-¿Te quieres callar?-dijo Harry mirando a Ron con enojo.
La chica volteó a ver como discutían sus amigos, hasta que Ron se levantó y fue a ayudar a Hagrid con el chocolate ya que no quería pelear más con Harry.
El ojiverde se acercó a ella.
-Lo importante es que estas bien y que Snape no se enteró-
Hagrid y Ron se acercaron y mientras Hagrid ponía la taza caliente en manos de Hermione, Ron solo tomó su lugar junto a Harry.
-¿te sientes mejor Hermione-dijo el gigante
-si Hagrid, muchas gracias- pero el gigante la interrumpio- debo de preguntarte por que estabas así-
Se hizo el silencio y mejor los demás cambiaron de tema, mientras la chica pensó en que necesitaba hablar con alguien y quizá Dahana le ayudaría y además tenía clase con ella hoy, así que por la noche decidió un.
Sus ropas aún estaban húmedas tal vez luego se secarían no le importaba tanto.
Cuando llegó no supo como empezar pero después de ver que Dahana sintió que se desplomaba, tomó asiento.
Dahana no supo como empezar a hablar con la chica, todos los días hablaba con Snape por que a el también le miraba confundido…pensativo, se acercó a ella y al poner su mano en el hombro dijo:
-¿Hermione por que estas mojada querida?-
-es…es que…yo-
-¿tiene algo que ver con Severus?-mirada directa a los ojos, como si quisiera leer que era lo que decían los ojos de la chica-¿Qué pasa Hermione?-
Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas, Dahana estaba harta de que estuvieras los dos así, sus ojos destellaron de pronto, se dirigió a la chimenea de su despacho, arrojó unos cuantos polvos y gritó haciendo sobresaltar a la chica:
-¡Severus Snape! VEN AHORA MISMO-
No pasaron ni diez segundos, cuando el profesor apareció quitándose un poco de polvo que se quedó adherido a su túnica.
-¿Qué pasa Dahana?-
-Hermione sal un momento por favor…yo te llamaré-
La chica salió y trató de escuchar un poco lo que decían.
-Severus ella te quiere, de verdad lo hace ¿por que negaste lo que pasó y además por que no quieres dejar que las cosas sigan el curso que llevaban?-
-por que a un mortífago le enseñan a matar a ser cruel…no a…-
-entonces tendremos que enseñártelo…solo dale la oportunidad-
-la pondría en peligro-
-¡NO! Solo me estas dando pretextos Severus y la verdad no quiero seguirlos escuchando…por que son tontas-
Dahana y Snape se miraron ella sabía interpretar perfectamente aquella mirada.
-sabes que son tontas Severus, no me mires de esa forma por que tú lo sabes, ya se tuteaban se acercaron mucho, se quieren ¡por que en vez de estar avanzando vas para atrás, que demonios pasó para que te comportes así!-
-me dejé llevar demasiado…me haces perder la cordura y eso…-
-te asusta…te asusta mucho que por primera vez en años alguien te saque de tus cabales y te haga sentir que el mundo no existe, solo ella-
-por favor Dahana, no más-
-Esta bien, lo dejaremos por ahora, solo promete arreglar las cosas-dijo volteándose-¡ah! Si claro y también deberías de preguntarle por que esta húmeda su ropa-
Snape arrugó el entrecejo.
La profesora se dirigió a la puerta, e hizo pasar a Hermione.
-bueno bueno, la verdad es que tengo algunas cositas que hacer y si no es mucha molestia me gustaría que hablaran en otro lado-dijo Dahana rodando los ojos un poco y empujando a los otros dos hacia la salida de su despacho.
Los dos se miraron y Severus solo dijo
-sígueme-casi inaudible
Así lo hizo y al llegar a su oficina susurró nuevamente la contraseña, en ese momento la chica comenzó a estornudar.
-no creo que estés bien, vamos te daré algo para ese resfriado-
Lo condujo a su oficina, donde apareció ropa seca que era de él y una toalla.
-te quedará un poco flojo, pero es mejor que esa ropa mojada…cámbiate ahora vengo-
Severus salió de ahí y Hermione se cambió, Severus le había dado en jersey y unos pantalones, los dos negros, tenían el olor del hombre, le quedaban muy grandes pero trató de acomodárselos lo mejor que pudo. El profesor regresó con una manta y u frasco con una poción morada en la mano. Transformó una silla en un sillón y sentó a la chica en el, la cubrió con la manta y le extendió la poción.
-bébetela, te sentirás mejor, pero somnoliento-
Ella tomó un poco.
-¡esto sabe feo!-
-bébetela-le contestó el en tono de burla
Ella respiró ruidosamente y la bebió de golpe, después Severus le dio un poco de chocolate caliente y ella se empezó a quedar dormida casi al instante, Snape vio esto dijo
-creo que la hice un poco fuerte-murmuró más para si mismo que para Hermione.
La chica se fue deslizando un poco para Snape hasta que quedó sobre su regazo y se quedó dormida. El profesor trató de despertarla para que fuera a su sala común pero la poción y los eventos del día la habían noqueado. La movió un poco pero solo entre sueños dijo.
-Te quiero Severus-
El Slytherin se quedó congelado ante la afirmación, pero el cariño que escuchó de los labios le hizo sonreír y contestó asegurándose de que la chica estuviera realmente dormida.
-No sabes como quisiera creerte…-
Se inclinó y posó sus labios en los de ella tiernamente, deseando que esas palabras fueran ciertas tal vez Dahana tenía razón después de todo.
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Se despertó en el mismo sillón en el que había dejado a la chica la noche anterior, se había quedado dormido contemplando a la hermosa chica y acariciando la cabeza, no lo había llevado a sus aposentos por que no creyó controlarse.
Pero de alguna extraña manera había terminado acostado a un lado de ella abrazándola y Hermione tenía la cabeza apoyada en el pecho de este, aspiró el aroma que tenía el cabello de la chica y sintió la respiración cercana, tan suave, tan inocente , se veía tan linda.
La chica se movió un poco y dejó al descubierto su rostro y sus labios, esos labios que estaban empezando a volverlo loco, que tanto deseaba, se inclinó y posó sus labios en los de ella, muy suave beso.
Juntó todo su autocontrol y se levantó con cuidado, tenía que resistir sus impulsos o no sabía hasta donde podía controlarse, la verdad es que ella le gustaba mucho, se preocupaba por el, pero era un peligro que estuviese con ella, no quería abrir su corazón aunque tenía que admitir que ella lo estaba logrando y esa era una de las razones por las que se tenía que alejar un poco.
Se acercó nuevamente y acarició la cara de la chica haciendo que esta despertara, y al encontrarse con los ojos negros que tanto le gustaban solo sonrió.
La mano de su profesor se había posado en la mejilla de la chica quien había suspirado ante el toque recargándose en esa mano. Severus observaba los labios entreabiertos de la chica y se fue acercando a su rostro y posó su mano en la otra mejilla, la acercó y rozó sus labios y posó un suave beso en ellos, un beso tierno, su lengua recorrió el contorno de los de Hermione , sus lenguas combatieron por un rato, se recostó con la chica en el sofá y se colocó en sima de ella, su boca se separó de la de la gryffindor y se dirigió al cuello , dejando marcas que durarían quizá unos días.
-se…verus-gimió la chica
Y esta vez el profesor no se detuvo, su nombre se escuchaba tan bien en los labios de la muchacha, siguió con su exploración metiendo las manos por debajo de jersey y tocando un torso delgado y bien torneado, pero firme. Volvió a los labios de la chica y acopló el cuerpo de ella al suyo, tomándola por las caderas, la chica sintió la erección creciente de Snape y no pudo reprimir el gemido que vino. El beso se tornó más pasional hasta que se tuvieron que separar por que sus pulmones necesitaron oxígeno.
La chica notó el deseo en la mirada de Severus y el profesor estaba perdido en los ojos de la chica simplemente no podía dejar de verla, no podía soportarlo, no podía levantarse, quería tener a la chica entre sus brazos y cuando se dio cuenta de que eso no le sería suficiente, la quería ver gimiendo y disfrutando de él, supo que esto había ido muy lejos.
-¿Severus?-la voz del director sonó desde la chimenea, Severus le indicó a Hermione que se quedara así donde estaba mientras el se dirigía a la chimenea a ver la cabeza de Albus Dumbledore.
-¿Qué pasa Albus?-
-Buenos días Severus ¿estas ocupado?-
-algo…¿Por qué?-
-¿tienes fiebre? Te ves con más color de lo usual-
-es que estuve sentado cerca de la chimenea, es todo-
-ya veo…necesito que vayas a Grimmauld Place al medio día, hay reunión de la orden-
-ahí estaré-
Y con un "puf" el director desapareció, Severus se dirigió al sillón y vio a Hermione recostada en él, con los ojos cerrados y el rostro un poco sonrojado, el profesor se hincó junto a ella y posó un rápido beso en los labios de la chica para que ella le dejara ver los ojos que tanto le gustaban.
