3
Agua Lunar
-No digas babosadas, Harry. –Le dijo acurrucándose al chico -¿Llegamos ya?
-Nop. Y ya no digas nada porque les molesta que hablemos. –Dijo mirándola y fijándose en el bosque iluminado. Éste estaba más cerca que antes y Harry esperaba que a Hermione le encantara su sorpresa.
Llevaba una semana completa esperando el momento indicado para mostrárselo, y gracias a Ron, ella creía que se reunirían en la Sala Común para hablar sobre sus problemas. El pelirrojo había tenido la grandiosa idea, y como estaba al tanto de sus intenciones con su amiga desde el final de tercero, había accedido desde el primer momento.
----------FLASH BACK----------
-¿Cómo piensas hacerlo? –Le preguntó Ron sentado en la mesa del Gran Comedor sosteniendo en cada mano una manzana –Es inteligente Harry, se dará cuenta.
-No lo creo. La tomaré por sorpresa. -Dijo mirando como su amiga acababa de entrar en la puerta del Gran Comedor con un libro grueso de Historia de la Magia. Muchas cabezas de chicos de una casa u otra se levantaron cuando Hermione cruzó caminando parte del trayecto que la llevaba hasta la mesa de Gryffindor, y eso a Harry le hizo hervir la sangre.
-Si no haces nada ahora, te la quitarán. –Le dijo Ron mirando a un chico de último curso, murmurar cosas a sus amigos en la mesa del frente –No eres el único que se ha dado cuenta de… de lo que cambió.
-Por eso te estoy diciendo que me ayudes, gran idiota. –Le dijo Harry sonriendo ante la cara de falsa indignación de Ron –Y tiene que ser rápido.
-Pues primero debes saber si a ella le gustas, -le dijo sin percatarse que la chica se acercaba con una sonrisa muy bonita en la cara– ¿sabes quién te puede ayudar?
-Había pensado en tu hermana, pero… -dijo mirando a Ginny hablar muy contenta con Dean y unos cuantos chicos y chicas de su mismo curso –está muy metida en sus cosas.
-Entonces, ¿cómo pretendes decirle a Hermione que tu…? –Ron se cayó ante el fuerte pisotón que Harry le había dado. Hermione estaba frente a ellos y el pelirrojo no se callaba.
-Buenos días Harry. –Dijo mirándolo sonriente -Ron, ¿qué te pasa?
-Nada, nada. –Dijo mientras se agachaba para mirar su pie – Me duele el pie, es que un idiota me pisó entrando. Pobre, estaba bien distraído…
-Cállate Ron, –le dijo Harry, mientras Hermione se servía un poco de leche en el tazón del cereal. –hablo en serio.
-¿Qué es eso que traes, Hermione? –Le preguntó Ron luego de asentir ante la advertencia de Harry.
-Me lo han prestado, ¿sabes? Habla sobre la historia de las pinturas… y como se mueven.
-Que bien, -le dijo Harry mirando la cara extraña que había puesto Ron luego del comentario de su amiga - ¿me pasas el pan, Ron?
-¡No! –Gritó Ron mientras la cara se le iluminaba –Ya sé quién te puede ayudar, Harry –esto último lo dijo bajito mientras Hermione llamaba al pan, dos sitios más a su derecha.
-¿Quién? –Preguntó mirándolo intrigado.
-Mi segunda loca favorita. Miranda Sollerty.
----------FIN FLASH BACK----------
-¡Harry! ¡Harry, despierta! –Hermione estaba nerviosa. Quién llevaba la escoba era su amigo, y éste parecía tener la mente en otro mundo.
-¿Qué decías? –Preguntó volviendo de su ausencia.
-Que, ¿a quienes les molesta que hablemos? –Preguntó ya más tranquila mientras se acomodaba la bata. -¿Vamos con alguien?
-Eso no te lo voy a decir. –Le dijo sonriendo mientras descendía. –Dime tú qué crees que te enseñaré.
-No lo sé… -dijo imaginándose cuanta cosa se le venía a la mente y rió. –Tal vez otro colacuerno, pero que éste si te quiera. Al fin y al cabo vamos al centro del bosque.
-No Hermione, jamás te enseñaría un colacuerno de cerca, ¿qué estás loca? No te pondría en peligro. Además no vamos al centro del bosque.
-¿A no? –Preguntó, pero Harry no respondió. Estaba mirando adelante muy seguro y con esa expresión que ponía cuando estaba interesado en algo y necesitaba concentrarse. A Hermione le dio risa y el chico se percató de eso, pero hizo caso omiso pues si no se concentraba jamás llegarían y el espectáculo se terminaría.
Y por fin el regalo de Harry empezó a mostrarse. El chico sacó su varita y la pasó por encima del agua, ésta pareció abrirse y dejar salir un hermoso rayo de luna reflejado, chocando sobre los árboles más cercanos y de ahí millones y millones de centellas de varios colores brillaron y se acercaban a la pareja. Hermione, decidió mirar el agua y tanto se agachó para observarla que Harry no pudo ser tan rápido como ella, y de un pronto a otro la chica calló al Lago iluminado.
-¡Hermione! –Harry tuvo intentos de lanzarse al agua pero Hermione había sacado ya la cabeza, y lo miraba apenada mientras tosía y respiraba agitada. Harry la sacó del agua y se quedó más helado de lo que estaba su amiga.
Su bata se había caído y mostraba un hermoso cuerpo con una blusa pequeña y un short blanco. Su cabello chorreaba agua y ésta caía en su cara. Estaba temblando de frío y sus piernas patalearon para poder subir de nuevo a la escoba. Harry se sintió el chico con más suerte del mundo a pesar de todo lo que tenía por delante. ¡Diablos! ¡Qué hermosa que era!
-Estás… ¡Vaya! –Consiguió decir -¿Estás bien? Hermione, respóndeme… ¿Cómo te sientes? –Dijo terminando forzosamente su oración anterior.
-C-como u-una gran i-idiota –dijo temblando mientras sus labios se ponían morados y mostraban una sonrisa nerviosa al chico que tenía en frente. –Perdona, es q-que la luna y el a-agua, b-bueno, no m-me di cuenta…
Se calló. En realidad ambos lo hicieron. Las millones de centellas que avanzaban hacia ellos los dejaron perplejos. Harry ya los había visto, pero nunca comportarse de esa forma, usualmente eran tímidos. Hubo un pequeño brillo esmeralda que se acercó a Hermione y se posó frente a su nariz. ¡Vaya! No podía creer lo que veía, hasta ahora los creía demasiado tímidos, callados, reservados y cautelosos.
-¡S-son hadas! Harry, q-que hermoso. ¡G-gracias! –Hermione todavía temblaba de frío, sus labios estaban congelados y sus mejillas blancas. Su cabello pegado a su espalda y hombros, y los ojos de Harry mirándola con ternura de arriba abajo, desde el momento en que un hada se había posado frente a Hermione.
-No hables Hermione. Ven, vamos a la orilla para que te seques. ¿Estás bien?
-N-no. –Dijo y de un pronto a otro lo abrazó y le estampó un beso en la mejilla como agradecimiento, aunque Harry no lo tomó de esa manera, sabía que la sorpresa acababa de empezar.
